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El Chinchal, la barca de los espetos y gambones en Jerez supera el medio siglo: "Cero postureo, cien por cien autenticidad"

Mister Fog, creador de contenido portugués afincado en Jerez y con casi 30.000 seguidores, reivindica El Chinchal, un negocio familiar de La Teja especializado en espetos que lleva 26 años creciendo gracias al boca a boca

  • El equipo de El Chinchal junto a la barquita de losa espetos. -

Hay lugares que no necesitan grandes campañas para hacerse un nombre. El Chinchal, escondido en plena zona este de Jerez, lleva 26 años funcionando con una fórmula sencilla: pescado al fuego, una terraza sin grandes pretensiones y una clientela que llega principalmente porque alguien se lo ha recomendado. Boca a boca lo llaman.

Ahora, Mister Fog, influencer portugués afincado en Jerez y seguido por casi 30.000 personas, ha vuelto a poner el foco sobre este peculiar establecimiento de La Teja. Y lo ha hecho con una declaración de amor en toda regla.

"Cada verano hay peregrinaciones. Algunos van a Santiago. Yo voy al Chinchal. Es uno de esos sitios en peligro de extinción: cero postureo, cien por cien autenticidad. Aquí no comes en un restaurante, comes en el patio de un amigo al que, por suerte, se le da de maravilla la cocina", asegura.

El creador de contenido destaca una propuesta alejada de artificios. "Los platos llegan sin fuegos artificiales, sin flores decorativas y sin purpurina. Lo que sí traen es una cantidad indecente de sabor". Nada más sentarse, explica, recibió una tapa de tomate como cortesía de la casa antes de continuar con un espeto de sardinas y otro de gambones.

"¿Lo recomiendo? Sin ninguna duda", sentencia, aunque introduce una advertencia: solo se puede pagar en efectivo. "Así que pasa antes por el cajero o acabarás mirando los espetos con la misma tristeza con la que se mira un escaparate un domingo".

  • El Chinchal, las sardinas en espeto de Jerez.
  • -

Y termina con una petición: "No lo pongáis demasiado de moda… que quiero seguir encontrando mesa este verano".

De un bidón con arena a una barca para espetar

El nombre del establecimiento no es casual. La RAE define chinchal como un pequeño puesto para vender tabaco o bebidas alcohólicas, aunque popularmente también se emplea para referirse a negocios levantados con pocos medios y una decoración muy básica.

El Chinchal nació precisamente sin grandes pretensiones. Está situado en la zona de La Teja, lejos del núcleo urbano, y para encontrarlo hay que tomar un desvío desde la rotonda 5 de la avenida Juan Carlos I, conocida popularmente como la del colesterol.

  • El Chinchal, las sardinas en espeto de Jerez.
  • -

Su especialidad son los espetos de sardinas, pese a encontrarse lejos de cualquier playa. El negocio comenzó en un antiguo almacén de herramientas, cuando el padre de su actual propietaria empezó a preparar sardinas para amigos y allegados utilizando un bidón lleno de arena.

Pero no quiso improvisar. Viajó hasta Málaga y aprendió de un espetero los secretos del oficio: el tipo de fuego, la distancia de las sardinas respecto a las brasas y los tiempos necesarios para conseguir el resultado adecuado.

"Venía por la tarde y empezamos con un bidón. Más tarde, surgió la idea de comprar una barquita y es lo que actualmente tenemos", recuerda a lavozdelsur.es Estefanía Padilla Gallego, que heredó el negocio cuando su padre se jubiló.

  • Espetos de sardinas a todo `gas` en El Chinchal.
  • -

Sardinas, gambones y doradas sin ninguna prisa

Actualmente, la pequeña barca instalada en la terraza se enciende a partir de las 21.00 horas durante el verano. En ella no solo se preparan sardinas: también pasan por las brasas gambones y doradas enteras.

Estefanía calcula que atienden diariamente a entre 100 y 150 personas. La rapidez, sin embargo, no forma parte de la propuesta.

  • Sardinas y gambones en espetos poniéndose a punto en la candela.
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La fórmula, explica, “es que arda el fuego y hacerlo tranquilito. Pasa lo mismo que con los gambones y sobre todo la dorada, que la ponemos entera. Necesitan su tiempo para hacerse. Si no, se quedan crudas. Y el gustito especial es el que le da hacerlo a la candela… pero despacito porque se hacen en su propio aceite. Es lo que le da el puntito al pescado”.

La clientela llega desde Jerez, pero también de otros lugares. "Hasta viene gente de fuera, de Sanlúcar, Cádiz, Vejer incluso visitantes madrileños… gente de todas partes", cuenta.

Encontrarlo tampoco siempre resulta sencillo. Hay quienes llegan sin problemas y otros necesitan ir acompañados por alguien que ya conoce el camino. Para Estefanía, precisamente ahí reside parte de su atractivo: aunque está “un poquito escondido”, eso forma parte “del encanto: hay que buscarlo”.

Y así pretende seguir. Sin grandes transformaciones. La propietaria solo contempla ir “ampliando poquito a poco”, pero sin perder la personalidad que ha acompañado al negocio durante más de dos décadas, porque hacerlo, reconoce, significaría romper el encanto de “un sitio pequeñito al que hay que venir con bastante antelación”.

Hay lugares que no necesitan grandes campañas para hacerse un nombre. El Chinchal, escondido en plena zona este de Jerez, lleva 26 años funcionando con una fórmula sencilla: pescado al fuego, una terraza sin grandes pretensiones y una clientela que llega principalmente porque alguien se lo ha recomendado. Boca a boca lo llaman.

Ahora, Mister Fog, influencer portugués afincado en Jerez y seguido por casi 30.000 personas, ha vuelto a poner el foco sobre este peculiar establecimiento de La Teja. Y lo ha hecho con una declaración de amor en toda regla.

"Cada verano hay peregrinaciones. Algunos van a Santiago. Yo voy al Chinchal. Es uno de esos sitios en peligro de extinción: cero postureo, cien por cien autenticidad. Aquí no comes en un restaurante, comes en el patio de un amigo al que, por suerte, se le da de maravilla la cocina", asegura.

El creador de contenido destaca una propuesta alejada de artificios. "Los platos llegan sin fuegos artificiales, sin flores decorativas y sin purpurina. Lo que sí traen es una cantidad indecente de sabor". Nada más sentarse, explica, recibió una tapa de tomate como cortesía de la casa antes de continuar con un espeto de sardinas y otro de gambones.

"¿Lo recomiendo? Sin ninguna duda", sentencia, aunque introduce una advertencia: solo se puede pagar en efectivo. "Así que pasa antes por el cajero o acabarás mirando los espetos con la misma tristeza con la que se mira un escaparate un domingo".

  • El Chinchal, las sardinas en espeto de Jerez.
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Y termina con una petición: "No lo pongáis demasiado de moda… que quiero seguir encontrando mesa este verano".

De un bidón con arena a una barca para espetar

El nombre del establecimiento no es casual. La RAE define chinchal como un pequeño puesto para vender tabaco o bebidas alcohólicas, aunque popularmente también se emplea para referirse a negocios levantados con pocos medios y una decoración muy básica.

El Chinchal nació precisamente sin grandes pretensiones. Está situado en la zona de La Teja, lejos del núcleo urbano, y para encontrarlo hay que tomar un desvío desde la rotonda 5 de la avenida Juan Carlos I, conocida popularmente como la del colesterol.

  • El Chinchal, las sardinas en espeto de Jerez.
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Su especialidad son los espetos de sardinas, pese a encontrarse lejos de cualquier playa. El negocio comenzó en un antiguo almacén de herramientas, cuando el padre de su actual propietaria empezó a preparar sardinas para amigos y allegados utilizando un bidón lleno de arena.

Pero no quiso improvisar. Viajó hasta Málaga y aprendió de un espetero los secretos del oficio: el tipo de fuego, la distancia de las sardinas respecto a las brasas y los tiempos necesarios para conseguir el resultado adecuado.

"Venía por la tarde y empezamos con un bidón. Más tarde, surgió la idea de comprar una barquita y es lo que actualmente tenemos", recuerda a lavozdelsur.es Estefanía Padilla Gallego, que heredó el negocio cuando su padre se jubiló.

  • Espetos de sardinas a todo `gas` en El Chinchal.
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Sardinas, gambones y doradas sin ninguna prisa

Actualmente, la pequeña barca instalada en la terraza se enciende a partir de las 21.00 horas durante el verano. En ella no solo se preparan sardinas: también pasan por las brasas gambones y doradas enteras.

Estefanía calcula que atienden diariamente a entre 100 y 150 personas. La rapidez, sin embargo, no forma parte de la propuesta.

  • Sardinas y gambones en espetos poniéndose a punto en la candela.
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La fórmula, explica, “es que arda el fuego y hacerlo tranquilito. Pasa lo mismo que con los gambones y sobre todo la dorada, que la ponemos entera. Necesitan su tiempo para hacerse. Si no, se quedan crudas. Y el gustito especial es el que le da hacerlo a la candela… pero despacito porque se hacen en su propio aceite. Es lo que le da el puntito al pescado”.

La clientela llega desde Jerez, pero también de otros lugares. "Hasta viene gente de fuera, de Sanlúcar, Cádiz, Vejer incluso visitantes madrileños… gente de todas partes", cuenta.

Encontrarlo tampoco siempre resulta sencillo. Hay quienes llegan sin problemas y otros necesitan ir acompañados por alguien que ya conoce el camino. Para Estefanía, precisamente ahí reside parte de su atractivo: aunque está “un poquito escondido”, eso forma parte “del encanto: hay que buscarlo”.

Y así pretende seguir. Sin grandes transformaciones. La propietaria solo contempla ir “ampliando poquito a poco”, pero sin perder la personalidad que ha acompañado al negocio durante más de dos décadas, porque hacerlo, reconoce, significaría romper el encanto de “un sitio pequeñito al que hay que venir con bastante antelación”.

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