Rosalía consiguió despistar durante unas horas a un conocido restaurante de Barcelona utilizando un nombre inesperado para hacer su reserva: el de Violeta Mangriñán. La curiosa historia ocurrió el pasado mes de diciembre, aunque ha salido ahora a la luz gracias al relato de Quim Crespo, uno de los fundadores del Bar Bocata.
Crespo ha contado en el programa La Treva, de SER Catalunya, cómo el equipo de la cantante organizó su llegada al establecimiento sin revelar quién ocuparía realmente la mesa.
“Recibimos una llamada una hora antes de que llegara ella, pero no nos dicen que es ella”, explicó. Además, la reserva tampoco la gestionó directamente Rosalía. “No nos llama ella, nos llama como su representante y nos dicen el nombre de otra famosa, que es Violeta Mangriñán”.
Esperaban a Violeta Mangriñán y apareció Rosalía
Con esas indicaciones, el restaurante preparó la mesa pensando que recibiría a la influencer. La sorpresa llegó aproximadamente una hora después.
“Le hacemos una reserva y, al cabo de una hora, aparece Rosalía. Era como un aviso falso por parte de su entorno, de la gente de Rosalía”, recordó Crespo.
Una vez dentro, sin embargo, la cantante no trató de pasar desapercibida especialmente. “No estuvo camuflada, ni escondida, ni nada”, aseguró el responsable del negocio.
La artista llegó a una hora avanzada y con hambre. “Ella llega muy tarde y pide mucha comida”. Al acabar la cena, incluso decidió llevarse parte de lo que había pedido: “Creo que es el bocadillo de butifarra, que no se lo acaba, y lo pide para llevar”.
Una pegatina en la frente y una foto que terminó siendo vídeo
Crespo fue quien le entregó posteriormente una bolsa con el bocadillo y varias pegatinas del Bar Bocata. Poco después decidió pedirle una fotografía. “Al cabo de un minuto o dos vuelvo y le digo: 'Ostras, ¿nos podríamos hacer una foto?'”. Pero el momento no salió exactamente como esperaba.
“Cuando nos vamos a hacer la foto, aprieto mucho el botón el iPhone y es cuando sale vídeo. Yo me equivoco y digo: 'Perdona, tal…', y ella está con la pegatina del bar pegada en la frente. Fue muy chulo”.
Rosalía consiguió despistar durante unas horas a un conocido restaurante de Barcelona utilizando un nombre inesperado para hacer su reserva: el de Violeta Mangriñán. La curiosa historia ocurrió el pasado mes de diciembre, aunque ha salido ahora a la luz gracias al relato de Quim Crespo, uno de los fundadores del Bar Bocata.
Crespo ha contado en el programa La Treva, de SER Catalunya, cómo el equipo de la cantante organizó su llegada al establecimiento sin revelar quién ocuparía realmente la mesa.
“Recibimos una llamada una hora antes de que llegara ella, pero no nos dicen que es ella”, explicó. Además, la reserva tampoco la gestionó directamente Rosalía. “No nos llama ella, nos llama como su representante y nos dicen el nombre de otra famosa, que es Violeta Mangriñán”.
Esperaban a Violeta Mangriñán y apareció Rosalía
Con esas indicaciones, el restaurante preparó la mesa pensando que recibiría a la influencer. La sorpresa llegó aproximadamente una hora después.
“Le hacemos una reserva y, al cabo de una hora, aparece Rosalía. Era como un aviso falso por parte de su entorno, de la gente de Rosalía”, recordó Crespo.
Una vez dentro, sin embargo, la cantante no trató de pasar desapercibida especialmente. “No estuvo camuflada, ni escondida, ni nada”, aseguró el responsable del negocio.
La artista llegó a una hora avanzada y con hambre. “Ella llega muy tarde y pide mucha comida”. Al acabar la cena, incluso decidió llevarse parte de lo que había pedido: “Creo que es el bocadillo de butifarra, que no se lo acaba, y lo pide para llevar”.
Una pegatina en la frente y una foto que terminó siendo vídeo
Crespo fue quien le entregó posteriormente una bolsa con el bocadillo y varias pegatinas del Bar Bocata. Poco después decidió pedirle una fotografía. “Al cabo de un minuto o dos vuelvo y le digo: 'Ostras, ¿nos podríamos hacer una foto?'”. Pero el momento no salió exactamente como esperaba.
“Cuando nos vamos a hacer la foto, aprieto mucho el botón el iPhone y es cuando sale vídeo. Yo me equivoco y digo: 'Perdona, tal…', y ella está con la pegatina del bar pegada en la frente. Fue muy chulo”.
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