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el trote de la culebra

Apariciones del más allá en el Teatro Villamarta

El Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, fue construido sobre un cementerio de convento y hospital que existió en el año 1535, habitado por franciscanos y trinitarios: Convento de la Veracruz. “Un teatro sin fantasmas es un teatro sin historia”, eso es lo que se dice de los teatros, cada cual tiene sus propias leyendas y sus propios personajes espectrales.

 

Actores, directores y personal técnico del Villamarta, aceptan con naturalidad los sonidos extraños y los espíritus que se han encontrado dentro y fuera de escena. Nadie se atreve a contar públicamente lo que sucede y, sigue ocurriendo, ahí, entre las bambalinas, el patio de butacas, los pasillos y en especial el sótano de este teatro…  Una gran mayoría ha tenido experiencias sobrenaturales. Hay trabajadores que aseguran haber sentido la presencia de alguien o vivido fenómenos extraños, mientras limpiaban, vigilaban o preparaban la función.

 

Determinados comediantes han resbalado en escena y relatan que un hombre les empujó en algún momento. Una mujer joven, vestida de blanco, se aparece en muchas ocasiones; a veces en el escenario o los camerinos, otras en el patio de butacas. Algunos artistas que han pasado por el Villamarta, cuentan que en el escenario, les llega un intenso olor a flores, o también a incienso.

 

A ratos se escucha un piano sin venir a cuento. Los empleados creen en ellos, en los fantasmas, y se han acostumbrado, con el tiempo, a que forman parte del lugar. Todo un misterio… A partir de ahora, ten cuidado cuando vayas al Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, es posible que haya algún asistente más de los que ves. ¡Justo a tu vera!

El Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, fue construido sobre un cementerio de convento y hospital que existió en el año 1535, habitado por franciscanos y trinitarios: Convento de la Veracruz. “Un teatro sin fantasmas es un teatro sin historia”, eso es lo que se dice de los teatros, cada cual tiene sus propias leyendas y sus propios personajes espectrales.

 

Actores, directores y personal técnico del Villamarta, aceptan con naturalidad los sonidos extraños y los espíritus que se han encontrado dentro y fuera de escena. Nadie se atreve a contar públicamente lo que sucede y, sigue ocurriendo, ahí, entre las bambalinas, el patio de butacas, los pasillos y en especial el sótano de este teatro…  Una gran mayoría ha tenido experiencias sobrenaturales. Hay trabajadores que aseguran haber sentido la presencia de alguien o vivido fenómenos extraños, mientras limpiaban, vigilaban o preparaban la función.

 

Determinados comediantes han resbalado en escena y relatan que un hombre les empujó en algún momento. Una mujer joven, vestida de blanco, se aparece en muchas ocasiones; a veces en el escenario o los camerinos, otras en el patio de butacas. Algunos artistas que han pasado por el Villamarta, cuentan que en el escenario, les llega un intenso olor a flores, o también a incienso.

 

A ratos se escucha un piano sin venir a cuento. Los empleados creen en ellos, en los fantasmas, y se han acostumbrado, con el tiempo, a que forman parte del lugar. Todo un misterio… A partir de ahora, ten cuidado cuando vayas al Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, es posible que haya algún asistente más de los que ves. ¡Justo a tu vera!

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