¡Esto es Carnaval!

Entiendo y supongo, que esa decisión se habrá tomado con el concurso de la opinión y aquiescencia de participantes en la fiesta, por ejemplo: autores, directores, artesanos…y también, porque también es necesaria su opinión: hosteleros, comunidad educativa y alguno más

Pitos de Carnaval en Cádiz, en una imagen de Turismo Andaluz.
Pitos de Carnaval en Cádiz, en una imagen de Turismo Andaluz.

No me cabe la menor duda del privilegio de escribir en un medio de comunicación que, aunque con sede y con su principal objeto informativo en Jerez, es leído ―lo puedo asegurar― con fruición en muchos otros municipios de la provincia, bien directamente en su página, o en sus enlaces por tuiter, o en Facebook. Ese privilegio que tengo yo y todos los que colaboramos con este medio, se transforma, dada la pluralidad de los que opinamos cada día a través de columnas y la pluralidad de territorios desde que lo hacemos, en una ventaja también para esa multitud de lectores que siempre pueden encontrar un motivo localista, una información “caliente” que le acerque una opinión interesante.

Yo, que soy de Cádiz, lógicamente estoy muy cercano a lo que pasa en mi ciudad al igual que otros comentaristas ilustres como es mi querido amigo Pepe Pettenghi, también gaditano y que recientemente se ha unido, para mayor lustre de este periódico, al elenco que cada día escribimos nuestra opinión de multitud de temas. Como digo, al ser de Cádiz, no puedo dejar pasar ―aunque trato cada semana de no centrarme demasiado en la actualidad informativa de mi tierra― lo más mollar de lo que ocurre.

Entendiendo lo anterior, es como muy de cajón que el tema fundamental de la marea informativa de esta semana en Cádiz, pasa por el cambio de fechas de celebración del Carnaval en 2022. Carnaval y concurso de agrupaciones, que parece igual pero no es lo mismo. Lamento comunicaros ―y dirán ustedes que “qué pedazo de coba, Cristóbal”― que sobre ese particular mi opinión tiene muchas aristas, muchas dudas, pocas certezas, un montón de argumentos absurdos, más argumentos emocionales, escasa visión política… en definitiva, que no estoy seguro de querer una cosa o la contraria. No obstante, vaya por delante, que algunas cuestiones son, para mi entender, básicas en esta espinosa cuestión. Por cierto, los que minusvaloren la importancia de la misma están muy equivocados, conocen poco esta ciudad y las implicaciones de esta fiesta.

Vaya por delante, que la decisión que ha tomado el Ayuntamiento sobre las dos cuestiones: las fechas del Carnaval y las del Concurso, las toma legítimamente. Es el Ayuntamiento quien organiza oficialmente ambos eventos y, por tanto, quien tiene la responsabilidad de señalar las fechas, los cambios y todo lo que atañe a la oficialidad. Entiendo y supongo, que esa decisión se habrá tomado con el concurso de la opinión y aquiescencia de participantes en la fiesta, por ejemplo: autores, directores, artesanos…y también, porque también es necesaria su opinión: hosteleros, comunidad educativa y alguno más.

Si las fechas se han tomado de acuerdo con el sector, los carnavaleros me refiero, ya están tardando en salir éstos para defender lo que han aprobado

Se extrañaran ustedes, sobre todo los que conocéis poco la fiesta, que ponga comunidad educativa, pues bien, lo digo porque las fechas elegidas coincide con el último trimestre del curso escolar en todas sus etapas, desde infantil a universidad, y esta fiesta tiene un componente infantil y juvenil indiscutible. Lo de los hosteleros y hoteleros porque, también se ha dicho, es una fiesta que por las fechas de celebración tradicional, en invierno, se ha convertido en la fiesta popular por antonomasia de esa estación del año y, sin embargo, al hacerla en primavera, es probable que en la competición con otras fiestas tanto en la provincia como en otros lugares de Andalucía o de España, tenga un impacto turístico importante.

Hasta el momento, lo que conozco del tema viene dado por las palabras de los responsables municipales y las distintas reacciones de muchos carnavaleros, principalmente en redes sociales. Saco varias conclusiones o, mejor dicho, me quedan varias dudas: si las fechas se han tomado de acuerdo con el sector, los carnavaleros me refiero, ya están tardando en salir éstos para defender lo que han aprobado. En segundo lugar: si tan inamovibles se consideran las fechas de Carnaval ¿qué tendría que esperar el Ayuntamiento para decidir no mover las fechas? Nadie puede garantizar que en enero, que es cuando hubiera tenido que comenzar el concurso, no hubiera una nueva crisis u ola de covid, los ensayos hubieran comenzado ahora en septiembre ¿Y si en diciembre, producto de “salvar las navidades”, volvemos a las andadas con la pandemia? 

Creo, sinceramente, que la patata caliente, en esta ocasión, está más caliente de lo debido y como decía el sabio Kalikatres: hagas lo que hagas te vas a equivocar. Insisto, yo no tengo una posición taxativa, no soy parte interna de la fiesta, soy orgulloso ciudadano que sale a escuchar agrupaciones. Pero, de verdad, se haga cuando se haga, que se miren todos los ángulos que conforman la decisión, no es algo baladí. Y si salen callejeras en febrero, allí estaré yo para escucharlas, y si alguien me convida a participar en algún cuartero o romancero, ahí estará el tío. Y si el Carnaval es en junio y el tipo tiene que ser fresquito, me disfrazo de Tarzán de Puntales.

Y disculpen los entendidos por mi intromisión en una disciplina que no domino, pueden decir: ya habló el mudo. Bueno, vale, pero digo lo que digo. No enfadarse.

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