El candidato del PP

Lo cierto es que se ha hurtado, al menos por ahora, un debate interno en el PP sobre el candidato y la idoneidad (o no) de que Saldaña volviera a encabezar la candidatura

Pelayo, Almeida y Saldaña, este pasado martes en el Sherry Park de Jerez. PP
Pelayo, Almeida y Saldaña, este pasado martes en el Sherry Park de Jerez. PP

Pues ya tenemos candidato del PP a la Alcaldía de Jerez: Antonio Saldaña ¿O no es exactamente así? Hace unos días, el portavoz nacional del partido y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que anda por la provincia de Cádiz de eso que se da en llamar ‘vacaciones activas’, así lo anunció en un acto de partido en Jerez.

¿Pero esto es exactamente así, Saldaña es ya el candidato oficial del PP? Hummm, bueno, sí, parece que sí, pero… pero el cronista, que está a punto de volver a pasar unos días en la playa, prefiere esperar acontecimientos, que ya habrá tiempo de empezar la temporada, que todavía estamos con los ‘amistosos’. Lo que es evidente es que Saldaña ha vuelto a demostrar que, sin duda, es un político hábil, más hábil de lo que le presuponen sus adversarios (de dentro y de fuera). Que venga un peso pesado del partido a darte un espaldarazo como mínimo esclarecedor y muy posiblemente definitivo, es una jugada casi casi de maestro.

El PSOE, por su parte, ha cargado con todo, con todo lo disponible a mediados de agosto, y aunque no se le ha perdido nada aquí (de hecho, de puertas para dentro piensan que Saldaña es un buen candidato… para ellos, claro está), entiende que, tal y como se ha producido dicho anuncio, no deja de ser una imposición del candidato por parte de Madrid, y así lo han criticado algunos de sus dirigentes. Este cronista afinaría un poco más y diría que lo cierto es que se ha hurtado, al menos por ahora, un debate interno en el PP sobre el candidato y la idoneidad (o no) de que Saldaña volviera a encabezar la candidatura. Después del positivo por alcohol y la posterior multa y sanción, este cronista ha ido manteniendo distintas conversaciones, siempre informales, con miembros del partido acerca de qué iba a ocurrir a nivel local… y puede afirmar que en el PP había ganas de hablar de este tema (hablo de la candidatura), de analizar las opciones reales de victoria —léase de gobierno— y, en función de las mismas, elegir un candidato o candidata, eh, o candidata. No se trataba tanto de cercenar de entrada la ‘opción Saldaña’, sino de contemplarla como una más, analizar, discutir y, en consecuencia, decidir.

Ahora, tras el espaldarazo de Martínez-Almeida a Saldaña, habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos… si es que los hay. El PP es un partido que habitualmente tiene una militancia obediente y poco dada a dar titulares sobre sus desavenencias, así que, salvo imponderables, lo más probable es que este tema se quede aquí: Saldaña es el candidato y punto y la militancia no debatirá abiertamente sobre el tema.   

Otra cosa es analizar la ‘cara b’ de un nombramiento —o proclamación, designación o como lo queramos llamar— que se ha producido con tanta antelación sobre las elecciones municipales, más de veinte meses. En general, a no ser que seas el anterior ganador, los partidos estiman que con seis meses (de anterioridad) es suficiente, así que veinte meses a Saldaña se le pueden hacer largos, muy largos… Ya, ya, ya sabemos que Saldaña es un fajador, casi un tipo duro al que no le importa en absoluto moverse por el lado bronco de la política, pero se antoja mucho tiempo para que todos los meses, uno tras otro, le estén recordando desde las filas adversarias el supuesto ‘pecado original’ —el positivo en alcoholemia— con el que concurrirá a las elecciones y que incluso buena parte del partido daba por hecho que le incapacitaba para liderar otra elección. Está claro que en Madrid las cosas se ven de otra manera…

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