Cabañuelas para el año hidrológico.
Cabañuelas para el año hidrológico.

Miro al cielo y no veo estrellas, miro la copa de los árboles de la calle para ver la dirección del viento - se han sustituido veletas por antenas poco estéticas -, y es tan cambiante, con el laberinto de edificios, que no hay quien se aclare, los pájaros urbanos, con tanta cotorra de Kramer, parece que han emigrado. Y para colmo, miro rastros de nubes durante el día, y me caen cenizas.

¡¡¡Que difícil es ser un cabañuelista en la ciudad!!!.

Quiero aplicar los conocimientos de la experiencia rural, del campo, de tantos y tantos años, de correlaciones del año climático venidero con pequeños detalles, señales, de los doce primeros días de agosto, y su confirmación en los doce siguientes de modo invertido. Atención, que sí no coinciden, las retorneras son claves, prima la intuición. 

Hablo con Alfonso Cuenca, cabañuelista de Quesada, muchos años leyendo el futuro, esa información que en cualquier otro sector, se pagarían fortunas, y en este caso miramos con incredulidad, unos, y simpatía otros. El secano, los montes, nuestra ganadería extensiva, las riberas, la flora y fauna, y tantos pueblos, vida rural, dependen del cielo, frente a las ciudades que abren el grifo para que caiga el agua, sin mayor pregunta del ¿por qué?. Aprende a ser un zahorí, hombre del agua.

La mar, con las cabañuelas estacionales, basándose en los días 21 de final de cada estación, para pronosticar el tiempo de los tres meses de primavera, invierno, tan importantes para esos hombres de la pesca, oficio duro donde los haya y tan poco reconocido socialmente.

Esos signos, señales, como el vuelo de pájaros, ya sea en pareja o en bandos, esa humedad de las plantas al tacto a las 6:00 de la mañana, la presencia de alúas u hormigas aladas, la forma de los nublos, la dirección predominante del viento, durante 18 horas diarias, de 6:00 a 24:00, en los 24 primeros días de agosto, permiten una pronóstico con acierto del 80-90%, en 250-300 km alrededor de Quesada, gracias a Alfonso. 

Las cabañuelas evolucionan, como las personas y el clima, hay que saber ver los pequeños desajustes, pues la naturaleza va cambiando. Mientras tanto gestionemos el presente, con el pronóstico del futuro.

Señales, recuerdo como ante un contrato privado a firmar, mi amigo y abogado Ángel, me dijo adelante, si me fiaba del cliente, con la salvaguarda de sus cláusulas. La etología estudia el comportamiento humano y de los animales, y está claro que el clima tiene su repercusión en gestos. La universidad de la calle está basada en interpretación del comportamiento humano y da para varias tesis doctorales. Seguimos sin entender las señales de la naturaleza y de quienes nos rodean.

¿Qué pasaría de estas aficiones y oficios rurales, tan ancestrales como el de las cabañuelas, se hubieran inventado en Japón o Estados Unidos de América?. Nos falta autoestima y nos sobra desprecio y olvido sobre el mundo rural. 

Iván Casero es Ingeniero de Montes


Fuente http://alfonso-cuenca.blogspot.com/

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