Los Albardinales en Tabernas, Almería. FOTO: RAFAEL ALONSO
Los Albardinales en Tabernas, Almería. FOTO: RAFAEL ALONSO

Las personas al entrar en contacto con el agua transferimos los sudores de la piel en forma de amoniaco y urea, nutrientes ideales para la proliferación de algas, que se conoce como eutrofización. En el caso de que sean significativas, se produce explosión verde.

Antiguamente en las albercas, "agua corriente, no mata a la gente", se renovaba diariamente o en continuo, para usos en huertas, previa vida de seres acuáticos en ambiente de verdina. Las golondrinas bebían de la lámina de agua, los tintibaleros danzaban junto a los zapateros de agua y los gorriones se posaban en los escalones para poder saciar su sed.

Si bien desde los años 80, se generalizó en las piscinas el empleo de depuradoras convencionales, con sus problemas de succión y consumo energético, así como del uso del cloro, como desinfectante. Este uso es práctico, pero no es la panacea, si no, con los ojos abiertos bucea. Conjuntivitis son comunes.

Recientemente se están adaptando las piscinas al uso de sal, gran oportunidad para recuperar todas las salinas artesanales de interior, así como la puesta en valor de las existentes en el litoral, añadiéndoles la potencialidad de los usos terapéuticos como los baños de magnesio, o los de flor de sal.

El uso del ozono, como purificador, se ha visto muy de relevancia en el periodo Covid19, siendo de aplicabilidad en mantenimiento de este tipo de instalaciones, en definitiva, para la mejora de nuestra salud.

Jacuzzi, burbujitas a base de electricidad, y las piscinas desmontables, a pesar de su pequeñísima escala si se generalizan pueden llegar a ser un problema, al ser modelo de usar y tirar en la mayoría de los casos.

He visto grandes toneles, que en vez de llenos de agua estaban colmatados de barro. Baños de barro, sin depuradora, rejuvenecen la piel y permiten sentirse uno mejor. Incluso las aves se bañan en arena.

Me quedo con la del pequeño humedal artificial de las casas rurales Los Albardinales en Tabernas, simulando el lecho de un río, utilizando plantas acuáticas como lirios amarillos, juncos, nenúfares, que extraen esos nitritos y nitratos del agua de la piscina circular principal de más de 2 m de profundidad y 15 m de diámetro, por las corrientes de convección, agua caliente agua fría, a modo de océanos y mares, sin insumos adicionales y con unos ojos divinos.

La naturaleza nos enseña, simplemente tenemos que tener la capacidad de poder aprender de ella.

Iván Casero es Ingeniero de Montes

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