En la ciudad de las vallas

Sebastián Chilla.

Sebastián Chilla

Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. En la actualidad, curso Antropología Social y Cultural por la UNED y el Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

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Para un libro darían ya no solo los espacios que se caen a pedazos en el centro (y más en intramuros), sino los que son objeto de peligro para transeúntes.

Hace unas semanas una cornisa del balcón de la torre de la Catedral se desprendió sin causar, afortunadamente, ningún daño a nadie. Alguien avisaría a las autoridades competentes y se procedió a hacer lo propio: vallar la zona. De la restauración y la conservación de nuestra Catedral, de por sí, por su composición, en una complicada situación, ni mú.

Pero este fenómeno no es algo aislado. Al patrimonio ya destruido se le suma el que se deja destruir y el que pese a no tener un valor patrimonial, se cae a pedazos. Basta darse un paseo por el centro histórico de Jerez para ver situaciones similares: desde la calle Armas —donde permanece una de sus aceras cortada desde hace meses y meses con el consiguiente perjuicio para el peatón— hasta la plaza del Mamelón, esquina de la calle Gaitán con Guadalete, donde la cosa ya tiraba para largo. Dos ejemplos aislados que se suman a otros tantos que podemos enumerar en una lista que serviría de bien poco: en muchos casos, la intervención pública desde el Ayuntamiento parece limitase a acotar durante un determinado periodo de tiempo —hasta que se olvide— el lugar con un par de vallas amarillas... Para un libro darían ya no solo los espacios que se caen a pedazos en el centro (y más en intramuros), sino los que son objeto de peligro para transeúntes.

Vallas en sitios bastante concurridos que permanecen en el tiempo como parte del mobiliario público y que en un momento dado se retiran sin haber solucionado el problema por el que habían sido puestas. Crucemos los dedos para que no ocurra cualquier día una desgracia. O para que alguien tome por fin la determinación y proponga soluciones inmediatas para revisar la situación de nuestros edificios y proteger y en su caso actuar ya no solo en el patrimonio histórico-artístico, sino en cualquier edificio susceptible de tener desprendimientos. Será mucho pedir en la ciudad de las vallas.

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