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Pasan los años, pasan los distintos gobiernos municipales y nadie, absolutamente nadie, ha dado con nada parecido a una solución para el centro histórico.

Todo un éxito la manifestación a favor del centro histórico celebrada el pasado martes por la noche. Más de 300 personas (hay que insistir: un martes, una noche, un frío que…) recorrieron varias calles del centro para exigir que las distintas Administraciones públicas metan mano de una vez a una zona cada vez más degradada. Pasan los años, pasan los distintos gobiernos municipales y nadie, absolutamente nadie, ha dado con nada parecido a una solución para el centro histórico, una solución que se reclama públicamente desde hace cuánto ¿veinticinco o treinta años?

Este cronista (que va teniendo una edad provecta) estuvo en Rompechapines hace veinticinco o veintiséis años haciendo un reportaje —por entonces ya lo que había en dicha calle y aledañas era mucha más droga que prostitución— y recuerda perfectamente que hacía tiempo que se venía hablando de la necesidad de hacer algo en el centro histórico. Lo decían los vecinos y lo decían los políticos. Los distintos planes y proyectos que se han sucedido desde entonces han aportado poco o nada a la zona y a sus vecinos, que ven que lejos de ser objeto de actuaciones integrales únicamente reciben las puntuales molestias de bares y restaurantes (e incluso alguna discoteca) y la masificación y deterioro añadido de nuevos fenómenos como el de las Zambombas (no vamos a hablar aquí de la Semana Santa). Total, que el centro histórico a lo largo del año elige entre dos opciones ‘m’: muerto o mierda. En realidad tampoco es así: eligen por él.

Líneas arriba, a la palabra plan le acompañaba la palabra proyecto. El coste del espacio en los medios digitales ni se aproxima al coste del papel, pero aun así no merece la pena malgastar una línea más en la fallida Ciudad del Flamenco, que iba a ser el auténtico motor para la zona, otra cosa es el parque multiusos (o así) en la plaza Belén que dicen que va a venir a sustituirlo, que hay que ir avanzando que o bien se cierra por la noche o, entre los vecinos acabará siendo más motivo de enojo que de alivio, al tiempo…

Debería tomar nota el gobierno municipal del hartazgo de los habitantes del centro histórico, una zona que desea revitalizarse los 365 días del año y no ser un simple parque temático de ocio los sábados a la hora del aperitivo o el ‘marco incomparable’ que bajo excusas festivo-religiosas se convierte de facto en un acogedor recinto para macro botellones cuando lo señala el calendario…

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