Centro de Jerez, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA
Centro de Jerez, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA

El hecho de ser pandemita no te exonera –que es una palabra que suena muy así como a Semana Santa en palabras de un comentarista cursi… ah, no, perdón, esa es exorno— de estar al tanto de la actualidad local. Vivir en la pandemia, única vocación, único horizonte del pandemita, no está reñido con enterarse, comentar y, llegado el caso, criticar las cosas de tu pueblo.

Ahí va una: el servicio municipal de autobuses, que aumenta el aforo de los vehículos. A ver, señor concejal del ramo, tras agradecer a los profesionales su entrega durante lo más duro del confinamiento, más de setenta días después lo que debe ir llegando es el momento de restablecer la normalidad del servicio, al menos en lo que se refiere a los horarios. Hay que ir terminando con la mentalidad ‘confinada’ de lo público, sobre todo con los que no se justifican. ¿Qué teletrabajo hay aquí?

Otra: pillan a un tipo con 62 dosis de cocaína y rebujito en San Telmo Viejo. ¿Ehhh… no había otro nombre? En realidad sí, ‘speedball’, de toda la vida de Dios. Ahora ha vuelto y como rebujito, pero inhalado, y dicen incluso que se está poniendo de moda… otra expresión con la que habría que tener cuidado. Los pandemitas vinateros no hemos llegado hasta aquí para esto…

La tercera: lo de la disputa de la Buena Gente y el Ayuntamiento a cuenta de la sede de la peña, que es donde se pretende que vaya el museo de Lola Flores, como parte de la ‘tematización’ de la plaza Belén ligada al flamenco. Aquí, de verdad, que no me pidan opinión, al menos no hasta que no me tome el aperitivo (son las doce del mediodía y no soy un contertulio de la tele, que lo mismo opina del coronavirus que de los fichajes del Madrid o el peinado de Trump). La Buena Gente ha tenido un espacio estupendo (bien es cierto que en una zona degradada) y si el Ayuntamiento dice que ha llegado la hora de marcharse y además ofrece otro local pues… Y es verdad que lo de Lola Flores tendría más sentido en el entorno de su barrio y muchas otras cosas pero es que en este tema todo es… ¡Si hace apenas unos días que se celebró ya el 25 aniversario de la muerte de la artista! A partir de ahí…

 La cuarta. La estaban esperando: Antonio Saldaña. No es verdad que no haya hablado nada de lo de Saldaña en ‘Confesiones’, lo hice el otro día cuando expliqué por qué cogí un taxi nocturno. Saldaña, y lo digo para los lectores de fuera, es un dirigente del PP, que incluso fue el último candidato a alcalde de Jerez, portavoz en Diputación y que hace casi dos semanas triplicó la tasa de alcoholemia tras tener que soplar por chocar contra tres coches intentando aparcar en su barrio. Yo a Saldaña lo trato poco -de hola, adiós o del tiempo- aunque es cierto que hablé con él algo más cuando se convirtió en el hombre de confianza de García-Pelayo, antes de que el PP volviera a gobernar en Jerez, así que ha llovido.

Miren, el otro día me crucé con un prohombre jerezano que lo conoce y me dijo, medio en broma, medio en serio, “se carga tres coches y casi se carga al amontillado y a las estrellas Michelín”. Se trata de un estupendo resumen ajeno de una muy mala tarde, tanto de los hechos como de su justificación, pero también pienso que es el preámbulo de una situación más compleja. Personalmente no me gustan las policías de la moral que tanto pululan hoy en día en nuestra sociedad… pero Saldaña suma y sigue: si antes era una persona bastante odiada en determinados ámbitos de Jerez por el ERE municipal, a partir de ahora veremos cómo le reciben otros poderes –y no necesariamente públicos- cuando se dirija a ellos si se confirma en la primera línea de la política local. Para mí ha hecho algo más feo que grave, el tipo tiene una ‘automoral’ fuera de lo común y, por resistencia o contumacia -para el caso da igual- acaba de salvar parcialmente un match-ball en el seno del PP, pero no sé si él y/o su partido han evaluado todo (pronunciado toooooodo) lo que concierne a este tema, es decir, qué va a pasar a partir de que quiera volver a hacer política en su pueblo. “Eppur si muove” (“y sin embargo se mueve”) puso el otro día en sus redes sociales, la frase que se adjudica a Galileo Galilei tras retractarse ante la Inquisición… para insistir en que él llevaba razón. Redaños (o ego) desde luego no le faltan… pero no es lo mismo negar la teoría de Tolomeo y luego retractarse por ‘lo bajini’ que no dar por hecho que, en el mejor de los casos, ‘lo bajini’ va a marcar para siempre tu vida política… o darlo y no asumir las consecuencias.

Y a la quinta va la vencida. Señora alcaldesa… maneje los plazos de lo de la (posible) Feria por una vez a la hora de tomar una decisión: ¿cuándo faltarían tres meses para el inicio según las nuevas fechas, el 10 de julio? Pues de nada…

Y nos vamos con el habitual magazine de prensa, que hoy podría ser presentado por alguien de Jerez, como Ana. Empezamos por Miquel Giménez en Voz Populi) y su divertido Catalunya ya es Cataluña (que es el que estaba anoche, luego cambiaron a Ratas, que tampoco está mal); seguimos con Fernando Garea, firmando en El Confidencial tras su paso por EFE: “Ni hemos salido, ni estamos más fuertes ni más unidos”, que es un poco como la negación del eslogan olímpico acuñado por Pedro Sánchez en plan pandemia… Y decimos adiós con El Mundo (insistimos en que no es el ‘Today’): “Sanidad eleva ahora los muertos por coronavirus a 27.117, 283 más que el balance que dio ayer”. Bienvenidos a la nueva normalidad…

Mucha gente, tanto pública como privada, sigue confundiendo el pasado confinamiento con la molicie: la propia.

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