Los reyes del aceite de oliva virgen extra del que comen 7.000 familias de la Sierra Sur de Sevilla

La cosecha de la campaña 2023/24 de Oleoestepa alcanza los 38 millones de kilos de un producto que conquista el mercado emergente y países como China, Japón, EEUU o Australia

Un trabajador de Oleoestepa, en plena campaña del aceite.
Un trabajador de Oleoestepa, en plena campaña del aceite. MAURI BUHIGAS

De una de las líneas de envasado de la fábrica de aceite de oliva virgen extra de Oleoestepa SCA salen botellas de aceite con la marca andaluza y con una etiqueta escrita en chino. Son parte de un pedido que recorrerá miles de kilómetros para servir de alimento esencial en una cultura completamente diferente a la española y que ya valora las excelencias de un producto con Denominación de Oriente Protegida (DOP) desde hace 20 años. China es uno de los países a los que exporta esta cooperativa de segundo grado que tiene su sede en Estepa, aunque no es el único. En cada campaña se recolecta la aceituna de 60.000 hectáreas de olivos de diferentes variedades de las que dependen de forma directa 7.000 familias. Es un sector que pelea cada día por acabar con la desinformación del consumidor que no sabe distinguir entre los distintos aceites del mercado. Este año, además, tienen que explicar las razones de que el precio de su producto haya subido, aunque siga siendo poco más del 2 por ciento de la cesta de la compra.

Al frente de esta cooperativa está Álvaro Olavarría (director gerente), el hijo de un médico que llegó del País Vasco a Osuna y acabó formando una familia en esta localidad. Detrás de Oleoestepa hay 19 almazaras, la mayoría está en Estepa pero el resto se reparte por la Sierra Sur, Mollina (Málaga), y Puente Genil (Córdoba). Es una cooperativa de cooperativas o, como se conoce en el sector, cooperativa de segundo grado.

La cooperativa se formó en abril de 1986, cuando España entró en la CEE y permitió este tipo de asociaciones. Ya entonces, países como Italia, miembro fundador, había conquistado el mercado del aceite y su producción se exportaba a países tan importantes como EEUU. Una circunstancia que provocó que el aceite de este país estuviera mejor considerado que el español, aunque esto está cambiando a marchas forzadas en los últimos años. 

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 Álvaro Olavarría, director gerente de Oleoestepa.  MAURI BUHIGAS

Para Álvaro Olavarría "hay tópicos que romper. España es el principal productor y comercializador de aceite de oliva virgen extra del mundo. EEUU y los países de centroeuropa están italianizados por razones históricas". En ese sentido, explica que cuando España entró en la CEE, Italia ya formaba parte de este organismo desde sus inicios y, entonces, había unas ayudas para regular el comercio, la producción y el consumo. "La OCM (Organización Común de Mercados) del aceite de oliva está diseñada para este país desde 1966. Los productos que no pertenecían a la comunidad tenían que pagar aranceles", apunta el director gerente de Oleoestepa.

Pero España está  "abocada a exportar" porque produce más que suficiente para mantener el mercado nacional. Según las cifras que manejan en la cooperativa, como expertos en este sector, de la producción total de España, una tercera parte se consume aquí, el resto, dos terceras partes, sale para otros países. 

España: primer exportador mundial

Según datos del Ministerio de Agricultura, España es el primer exportador mundial de aceite de oliva. Sus exportaciones suponen en torno al 65% de su comercialización total. El aceite de oliva representa el tercer producto agroalimentario más exportado por este país, con más de 150 países de destino y una balanza comercial favorable que contribuye al saldo positivo del conjunto del sector agroalimentario. Las previsiones que realizó este organismo a principios de la última campaña apuntaban a una producción estimada de 765.300 toneladas para la campaña 2023/24, un 15 % más que la anterior y un 34 % por debajo de la media de las últimas cuatro.

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Garrafas de aceite de Oleoestepa, listas para ser vendidas.  MAURI BUHIGAS

Y un dato importante es que todo el aceite que se produce se consume, "no hay excedentes estructurales, sólo coyunturales". Esto quiere decir que, cuando hay excedente un año, llega la sequía u otros parámetros que influyen en las cosechas para reducir la producción, como ha pasado en las dos últimas campañas en las que el campo se ha resentido por la escasez de lluvias. Bajo estas circunstancias, se consume el aceite sobrante de años anteriores por lo que se acaba con la existencia, el producto nunca se acumula durante años.

Estas mismas circunstancias que nunca son definitivas, son las que posiblemente permitan que en próximas campañas el aceite de oliva virgen extra baje de precio. De ello está seguro Álvaro, aunque advierte de que será así "siempre y cuando acompañen las producciones”. 

De momento, Oleoestepa invierte parte de sus beneficios en previsión de que llegue una buena campaña y se vuelva a las producciones de hace unos años, que han llegado a los 53 millones de kilos de AOVE, este año han llegado a 38 millones. La última apuesta de la cooperativa ha sido el almacén que terminaron de construir a mediados de 2023 en el municipio de Herrera, a 13 kilómetros de la fábrica central. Es un centro logístico en el que podrán almacenar otros 19 millones de kilos de aceite que se sumarán a los 40 de capacidad de almacenaje de sus 19 cooperativas. La inversión en este proyecto ha sido de 7,5 millones de euros.

El precio del aceite ha supuesto en 2023 una facturación de 185 millones, pero, como ha explicado el director gerente, no ha sido un año normal, porque la media en este sentido es de 140 millones de euros.

La marca Oleoestepa no sólo lleva aparejado hablar de kilos en las estadísticas de producción, en la comarca presumen de ser especialistas en el aceite de oliva virgen extra por su  "magnífica calidad ". ¿Que tiene de diferente este AOVE?  "La variedad (hojiblanca), el clima y el suelo que no se puede copiar. Esta misma variedad no da los mismos resultados en otras zonas”, explica Olavarría.

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Un empleado de Oleoestepa, en plena faena.   MAURI BUHIGAS

En los pueblos de la Sierra Sur, al igual que en la Campiña sevillana, el agricultor recolecta la aceituna muy temprana. A mediados o finales de septiembre se empieza con el verdeo y, cuando la aceituna pasa de verde a envero, “abrimos los molinos”. De este producto sale un aceite “fresco y muy temprano, aromático, afrutado y con unos matices organolépticos singulares”. 

"Saber hacer de sus agricultores”

Esto es lo que define y defiende la Denominación de Origen de Estepa. Junto con el  "saber hacer de sus agricultores”. En Oleoestepa potencian una competencia “sana” basada en un sistema de liquidación por calidad. "Este mercado es muy volátil, los precios suben o bajan. ¿Cómo trasladamos los ingresos de Oleoestepa a nuestros cooperativistas? Haciendo unas normas de régimen interno en las que se paga el producto por calidad. Tenemos una baremación y un depósito con un 9, un 8 y un 7 de calidad, el primero siempre cobra más. Si el mercado tiene una volatilidad de precios, le decimos al agricultor que da igual, tu procura darme la máxima calidad que yo te daré el mejor precio, aunque tu aceite no se haya vendido al precio más caro, o al revés", explica su responsable. De ahí que entre las 19 almazaras haya una enorme competencia “porque saben que detrás viene el dinero”.

El proyecto diario de Oleoestepa es trabajar por estar más presentes y con más notoriedad en el mercado nacional e internacional. Contrariamente a lo que puede parecer, hay mucha desinformación y desconocimiento del consumidor acerca de este producto a pesar de que es el “más noble” que hay para la alimentación. Por eso se centran en campañas promocionales de la misma cooperativa o a través del Consejero Regulador de la DOP de Estepa. Para Álvaro Olavarría lo primero que le viene a la cabeza al consumidor del aove es “el precio”. Por eso asegura que, según los datos del panel de consumo del Ministerio de Agricultura, el peso del aceite en la cestas de la compra, incluso con la subida de precio, será de un 2,5 por ciento. 

Esta lucha para que el consumidor entienda la importancia de distinguir entre los aceites de oliva que hay en el mercado y así poder valorar el virgen extra, intentan extenderla al canal Horeca, es decir, aquel que se refiere a los hoteles, restaurantes y cafeterías. En el sector no se entiende que en muchos de estos establecimientos aún no se respete lo que marca la norma elaborada por el Ministerio de Agricultura para que el aceite de oliva se presente en envases irrellenables o formatos de un solo uso.

"Lo que se consume en media tostada es 10 mililitros de aceite y, en una entera, 20, eso no es dinero. Y en una ensalada por la que pueden cobrar 5 o 6 euros, el aceite de oliva no supone nada. Estamos haciéndolo rematadamente mal. El sol sale para todos pero, las leyes, también”, apunta Olavarría que denuncia la falta de controles en este sentido. Y cree que es la Interprofesional del Aceite de Oliva Español el organismo que debe insistir en mantener una estrecha relación con este canal. 

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Las instalaciones de Oleoestepa.   MAURI BUHIGAS

La más alta calificación alimentaria

"España, con 80 millones de visitantes, no se puede permitir que pongamos a disposición de los consumidores en restaurantes y cafeterías aceite de la manera que se hace. Hay un Real Decreto cuyo cumplimiento es obligatorio, las botellas deben llevar tapones irrellenables y etiquetados, y esto no se hace. Los que tienen las competencias no están controlando, deberían hacerlos, recordar el obligado cumplimiento y, si se recae una y otra vez, sancionar a los establecimientos que no cumplan con la ley.

Mientras, en las 19 almazaras representadas en Oleoestepa se sigue apostando por un producto con presente y, más aún, con futuro. La fábrica solo produce aceite de oliva virgen extra, principalmente de la variedad hojiblanca. Y formar parte de la DOP significa que no avisan cuándo van a hacer una auditoría del proceso de producción. "Todos los días estamos en perfecto estado de revista, disponemos de la última tecnología de envasado. No se envasa ningún tipo de aceite, las tuberías, depósitos, máquinas solo están en contacto con AOVE". 

El producto sale de la fábrica estepeña con la más alta certificación de la industria alimentaria a nivel internacional. la IFS Food (International Featured Standard) y BRC (British Retail Consortium) y, en ambos casos, los parámetros son AA+. Una actividad económica que es la principal de los 15 municipios de la comarca, que fija población y mantiene una industria auxiliar relacionada con el mundo del olivar, como talleres, empresas de fitosanitarios, abonos, servicios agrícolas, sistemas de riego y asesoramiento técnico.

"El agricultor es un empresario que se juega su capital. Mira todas las noches si va a llover o no, todo depende de imponderables que no están en sus manos". Y en los últimos años se enfrenta a otro problema más grave, no hay mano de obra. Por esta razón, evoluciona hacia fincas con olivos de una sola pata o en forma de setos en las que el hombre se sustituye por diferentes tipos de máquinas.

Sobre el autor:

Carmen González

Carmen González

Periodista sevillana con más de 30 años de experiencia. Fundadora y CEO de AionSur durante 10 años. Especializada en reportajes agrícolas y sociales en la provincia de Sevilla.

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