Los imprescindibles en los trasplantes de médula ósea de la provincia de Cádiz: "Sin donantes, no funcionaría la sanidad tal y como la entendemos"
El Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz (CTTC) logra la evaluación JACIE, que certifica la calidad de sus programas de trasplantes de progenitores hematopoyéticos
Equipo de profesionales que trabaja en el Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz (CTTC). -
Una mujer abre un tanque de nitrógeno líquido lleno de bandejas con progenitores hematopoyéticos. Adela lleva más de 30 años rodeada de cámaras de congelación. “Aquí todo está controladísimo”, dice la técnico de laboratorio desde una sala del Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz (CTTC), del Servicio Andaluz de Salud (SAS). En las instalaciones, integradas en el entorno del Hospital Universitario de Jerez, un equipo de 64 profesionales se encargan de la criopreservación y almacenamiento de los progenitores hematopoyéticos, ese término de atropellada pronunciación que, a priori, resulta ajeno para una parte de la población.
Un croquis de contenedores y un documento de Excel recoge cada congelación de lo que son las células madre que se usan en los trasplantes de médula ósea. “Tomamos registro de todo cuatro veces al día”, comenta Adela detallando cada parte de un proceso que es esencial para los futuros trasplantes. “Verdaderamente deberíamos llamarlos trasplantes de progenitores hematopoyéticos porque esas células madre no solo se extraen de la médula ósea sino también de la sangre periférica o de la sangre del cordón umbilical”, explica Raquel Saldaña, hematóloga y directora asistencial del CTTC desde hace un año.
Según explica, menos del 5% de estos trasplantes se hacen directamente extrayendo la célula del hueso mientras que, casi el 95%, provienen de sangre periférica. Tras más de 20 años en el Servicio de Hematología del Hospital de Jerez al que llegó en 2003, esta jerezana se puso al frente de este centro que, en sus orígenes estaba ligado a este servicio hasta que se independizó del hospital y entró a formar parte de la Red Andaluza de Medicina Transfusional, Tejidos y Células, con centro en cada provincia.
Raquel Saldaña, directora asistencial del CTTC, muestra los tanques de nitrógeno.
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MANU GARCÍA
En estas salas donde la normativa de protección se cumple a rajatabla se gestionan todas las donaciones de sangre, tejidos como córneas o membranas amnióticas y células que se realizan en la provincia de Cádiz, así como sus traslados a los hospitales públicos, privados y concertados. Además, es el banco público de esperma para los tratamientos de fertilidad.
Los progenitores hematopoyéticos se introducen en transportadores perfectamente precintados a menos 198 grados para enviarlos al Hospital Puerta del Mar de Cádiz y al de Jerez, los dos únicos centros donde se realizan trasplantes de médula ósea. En el gaditano, los trasplantes son autólogos, es decir, cuando esas células proceden del propio paciente, y en el jerezano, son autólogos y alogénicos, en los casos en los que las células se extraen de un familia o de un donante no emparentado.
Según datos del SAS, en 2025 se contabilizaron 72 trasplantes en la provincia gaditana y, en lo que va de año, ya son 65. “Se espera que la previsión supere con creces la cifra del año pasado”, comenta Raquel Saldaña. Ella es una de las personas que trabaja al pie del cañón en este centro que, al igual que el Hospital de Jerez, con 1500 trasplantes de médula ósea, ha superado favorablemente la evaluación JACIE (Joint Accreditation Committee ISCT-Europe & EBMT) por sus programas de trasplante hematopoyético.
La certificación JACIE es uno de los reconocimientos de calidad más rigurosos en este ámbito y solo la ostentan cinco centros andaluces. Pronto, serán más, ya que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) la exige para garantizar la continuidad de estos programas en España. “He ayudado al último empujón, pero ha habido mucha gente implicada a lo largo de los últimos años. Ángel León, el fundador del CTTC ya hablaba de JACIE”, comenta la directora.
Detalles de las células madre durante el proceso de criopreservación.
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MANU GARCÍA
Para obtener este reconocimiento, han tenido que superar numerosos estándares relativos a la organización, los procedimientos, la cualificación y formación de los profesionales, las instalaciones, la selección y preparación de los pacientes, la obtención y manejo del producto celular, la trazabilidad, la seguridad y el seguimiento clínico. “Es muy muy exigente, están implicados muchos equipos y lo valora todoterreno desde cómo te comunicas con Farmacia o en qué programa pones la quimioterapia hasta cómo trasportas los progenitores y los devolvemos. Es bastante estricto”, explica Raquel enseñando las distintas salas del CTTC.
El esfuerzo ha merecido la pena. Ahora cuentan con una acreditación que, para estos profesionales es mucho más que un papel. “Lo hemos hecho para mejorar la calidad de nuestro trabajo, por y para los pacientes”, expresa la directora.
El equipo se ha esmerado pensando en esas personas que tienen que someterse a estos trasplantes para seguir viviendo. En su mayoría, son pacientes oncohematológicos que padecen linfomas, mielomas o leucemias. Aunque, en menor medida, llegan pacientes con enfermedades autoinmunes como la esclerósis múltiple. “En una leucemia agresiva, aparte de dar quimioterapia, tienes que cambiar también esas células madre, porque el problema está ahí”, explica.
La importancia de los donantes
Cuando un paciente necesita recibir células madre de otra persona, lo primero es buscar entre sus familiares. Sin embargo, encontrar un hermano compatible resulta cada vez más complicado.
Adela, una de las técnicos de laboratorio que controla el proceso.
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MANU GARCÍA
"Desafortunadamente, las familias cada vez son más cortas, entonces la probabilidad de tener un hermano compatible es menor. No es lo mismo si tienes diez hermanos que si tienes uno o ninguno", explica Raquel.
Cuando no aparece un donante familiar con una compatibilidad del 100%, los especialistas recurren a los registros de donantes no emparentados.
En España existe el Registro Español de Donantes de Médula Ósea, gestionado por la Fundación Josep Carreras, cuyos datos se integran a su vez en una base internacional. Así, quienes se registran como donantes puede terminar ayudando a un paciente al que nunca ha conocido y que vive en cualquier parte del mundo.
"Cuantos más donantes haya en esa base de datos, mayor posibilidad tiene de encontrar un donante compatible", señala la hematóloga. Según comenta, anteriormente el límite para incorporarse al registro se situaba en los 65 años, como ocurría con la donación de sangre.
Sin embargo, las condiciones han cambiado. Mientras que la donación de sangre puede prolongarse hasta los 70 años si la persona reúne las condiciones adecuadas, la edad máxima para inscribirse como nuevo donante de médula ósea se ha reducido a los 40.
Las cajas con los progenitores hematopoyéticos en el tanque de nitrógeno.
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MANU GARCÍA
La razón, según señala, está relacionada con los resultados de los trasplantes. Numerosos estudios han observado que cuanto más joven es el donante, mejores resultados pueden obtenerse. "Lo que se pretende es que haya mucha gente, pero gente con calidad", dice aclarando que este límite se refiere a la incorporación de nuevos voluntarios al registro, no a las donaciones dirigidas a familiares. "Tenemos pacientes hasta con más de 70 que están estupendos para donar para algún familiar", comenta.
¿En qué consiste donar médula ósea?
En cuanto al procedimiento. La mayor parte de las donaciones se realizan mediante sangre periférica, que permite recoger las células madre que circulan por la sangre y no directamente en el hueso. Antes de la extracción, los donantes reciben unas inyecciones de un medicamento denominado G-CSF, un factor estimulante de colonias granulocíticas que favorece la producción de estas células. Según detalla Raquel, se trata de un tratamiento que también se utiliza en pacientes cuyas defensas han disminuido después de recibir quimioterapia.
En los donantes sanos, el medicamento estimula la producción de progenitores hematopoyéticos hasta que una parte de ellos pasa desde la médula ósea a la sangre. "Aumentan tanto que es un problema de espacio y, como no caben dentro, salen a la sangre. Al donante le conectamos una máquina, como una especie de diálisis, y nos quedamos una bolsita llena de esas células madre", describe.
Una decisión que puede cambiar una vida
En algún lugar del mundo puede haber una persona esperando una llamada. Alguien que no pierde la esperanza en los momentos más duros. Que cuando no tiene un familiar, busca a donantes compatibles entre miles de desconocidos. “Siempre hacen falta”, recalca la directora, que considera que no hay mucha información al respecto, en comparación con otros tipos de trasplantes.
Un profesional del CTTC trabajando con las células.
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MANU GARCÍA
“Hay muchísima más información y mucha gente concienciada con hacerse donante de órganos que con hacerse donante de médula", lamenta. "Cuando te mueras vas a salvar, pero esto es en vida. Y la satisfacción que es saber tú en vida que has salvado la vida de alguien...", reflexiona.
Por esta razón, la información y la concienciación forman parte de las actividades que se impulsan desde el CTTC. Muchas personas conocen la posibilidad de registrarse como donantes de médula cuando acuden a donar sangre. Otras se interesan después de conocer la historia de algún paciente que necesita urgentemente un trasplante.
Pero registrarse como donante no garantiza ayudar a la persona que ha motivado a esa decisión.
"Una vez que entras en la base de datos, te pueden llamar dentro de dos meses o dentro de seis años", aclara. Para ella, es fundamental que quien decida registrarse comprenda el compromiso que está adquiriendo. Por ejemplo, el donante es libre de retirarse del proceso en cualquier momento, aunque no es lo ideal.
"Cuanto más madurada y más informada haya sido la toma de decisión de hacerse donante, menos posibilidades hay de que cuando te avisen dentro de equis tiempo tú digas que no", sostiene.
Sin donantes de sangre tampoco habría trasplantes
La directora asistencial del CTTC recuerda que la solidaridad no termina en la médula ósea. Las donaciones de sangre, plasma y plaquetas son igualmente imprescindibles para mantener buena parte de la actividad hospitalaria.
Los pacientes que reciben quimioterapia pueden experimentar importantes descensos de glóbulos rojos y plaquetas, por lo que necesitan transfusiones durante sus tratamientos.
Adela muestra cómo conservan y congelan las células madre que se utilizan en los trasplantes.
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MANU GARCÍA
Pero también son necesarios para los trasplantes de órganos, las intervenciones quirúrgicas, los accidentes de tráfico y las complicaciones que pueden producirse durante una operación.
"Si no hay donantes que diariamente donan sangre, donan plasma, donan plaquetas, toda esta gente no podría darse tratamiento de quimioterapia, no podrían hacerse trasplantes de médula, no podrían hacerse trasplantes de órganos. Sin los donantes de sangre no funcionaría la sanidad tal y como la entendemos", afirma.
Detrás de cada bolsa de sangre y de cada donación de células madre hay una persona que ha decidido dedicar parte de su tiempo a alguien que necesita ayuda. En muchas ocasiones, sin conocer siquiera su nombre. “Es un acto solidario, deberíamos de ser conscientes de lo importante que es. Todo es gracias a esas personas generosas que se acercan diariamente a los puntos de donación”, dice Raquel.
Una mujer abre un tanque de nitrógeno líquido lleno de bandejas con progenitores hematopoyéticos. Adela lleva más de 30 años rodeada de cámaras de congelación. “Aquí todo está controladísimo”, dice la técnico de laboratorio desde una sala del Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Cádiz (CTTC), del Servicio Andaluz de Salud (SAS). En las instalaciones, integradas en el entorno del Hospital Universitario de Jerez, un equipo de 64 profesionales se encargan de la criopreservación y almacenamiento de los progenitores hematopoyéticos, ese término de atropellada pronunciación que, a priori, resulta ajeno para una parte de la población.
Un croquis de contenedores y un documento de Excel recoge cada congelación de lo que son las células madre que se usan en los trasplantes de médula ósea. “Tomamos registro de todo cuatro veces al día”, comenta Adela detallando cada parte de un proceso que es esencial para los futuros trasplantes. “Verdaderamente deberíamos llamarlos trasplantes de progenitores hematopoyéticos porque esas células madre no solo se extraen de la médula ósea sino también de la sangre periférica o de la sangre del cordón umbilical”, explica Raquel Saldaña, hematóloga y directora asistencial del CTTC desde hace un año.
Según explica, menos del 5% de estos trasplantes se hacen directamente extrayendo la célula del hueso mientras que, casi el 95%, provienen de sangre periférica. Tras más de 20 años en el Servicio de Hematología del Hospital de Jerez al que llegó en 2003, esta jerezana se puso al frente de este centro que, en sus orígenes estaba ligado a este servicio hasta que se independizó del hospital y entró a formar parte de la Red Andaluza de Medicina Transfusional, Tejidos y Células, con centro en cada provincia.
Raquel Saldaña, directora asistencial del CTTC, muestra los tanques de nitrógeno.
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MANU GARCÍA
En estas salas donde la normativa de protección se cumple a rajatabla se gestionan todas las donaciones de sangre, tejidos como córneas o membranas amnióticas y células que se realizan en la provincia de Cádiz, así como sus traslados a los hospitales públicos, privados y concertados. Además, es el banco público de esperma para los tratamientos de fertilidad.
Los progenitores hematopoyéticos se introducen en transportadores perfectamente precintados a menos 198 grados para enviarlos al Hospital Puerta del Mar de Cádiz y al de Jerez, los dos únicos centros donde se realizan trasplantes de médula ósea. En el gaditano, los trasplantes son autólogos, es decir, cuando esas células proceden del propio paciente, y en el jerezano, son autólogos y alogénicos, en los casos en los que las células se extraen de un familia o de un donante no emparentado.
Según datos del SAS, en 2025 se contabilizaron 72 trasplantes en la provincia gaditana y, en lo que va de año, ya son 65. “Se espera que la previsión supere con creces la cifra del año pasado”, comenta Raquel Saldaña. Ella es una de las personas que trabaja al pie del cañón en este centro que, al igual que el Hospital de Jerez, con 1500 trasplantes de médula ósea, ha superado favorablemente la evaluación JACIE (Joint Accreditation Committee ISCT-Europe & EBMT) por sus programas de trasplante hematopoyético.
La certificación JACIE es uno de los reconocimientos de calidad más rigurosos en este ámbito y solo la ostentan cinco centros andaluces. Pronto, serán más, ya que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) la exige para garantizar la continuidad de estos programas en España. “He ayudado al último empujón, pero ha habido mucha gente implicada a lo largo de los últimos años. Ángel León, el fundador del CTTC ya hablaba de JACIE”, comenta la directora.
Detalles de las células madre durante el proceso de criopreservación.
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MANU GARCÍA
Para obtener este reconocimiento, han tenido que superar numerosos estándares relativos a la organización, los procedimientos, la cualificación y formación de los profesionales, las instalaciones, la selección y preparación de los pacientes, la obtención y manejo del producto celular, la trazabilidad, la seguridad y el seguimiento clínico. “Es muy muy exigente, están implicados muchos equipos y lo valora todoterreno desde cómo te comunicas con Farmacia o en qué programa pones la quimioterapia hasta cómo trasportas los progenitores y los devolvemos. Es bastante estricto”, explica Raquel enseñando las distintas salas del CTTC.
El esfuerzo ha merecido la pena. Ahora cuentan con una acreditación que, para estos profesionales es mucho más que un papel. “Lo hemos hecho para mejorar la calidad de nuestro trabajo, por y para los pacientes”, expresa la directora.
El equipo se ha esmerado pensando en esas personas que tienen que someterse a estos trasplantes para seguir viviendo. En su mayoría, son pacientes oncohematológicos que padecen linfomas, mielomas o leucemias. Aunque, en menor medida, llegan pacientes con enfermedades autoinmunes como la esclerósis múltiple. “En una leucemia agresiva, aparte de dar quimioterapia, tienes que cambiar también esas células madre, porque el problema está ahí”, explica.
La importancia de los donantes
Cuando un paciente necesita recibir células madre de otra persona, lo primero es buscar entre sus familiares. Sin embargo, encontrar un hermano compatible resulta cada vez más complicado.
Adela, una de las técnicos de laboratorio que controla el proceso.
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MANU GARCÍA
"Desafortunadamente, las familias cada vez son más cortas, entonces la probabilidad de tener un hermano compatible es menor. No es lo mismo si tienes diez hermanos que si tienes uno o ninguno", explica Raquel.
Cuando no aparece un donante familiar con una compatibilidad del 100%, los especialistas recurren a los registros de donantes no emparentados.
En España existe el Registro Español de Donantes de Médula Ósea, gestionado por la Fundación Josep Carreras, cuyos datos se integran a su vez en una base internacional. Así, quienes se registran como donantes puede terminar ayudando a un paciente al que nunca ha conocido y que vive en cualquier parte del mundo.
"Cuantos más donantes haya en esa base de datos, mayor posibilidad tiene de encontrar un donante compatible", señala la hematóloga. Según comenta, anteriormente el límite para incorporarse al registro se situaba en los 65 años, como ocurría con la donación de sangre.
Sin embargo, las condiciones han cambiado. Mientras que la donación de sangre puede prolongarse hasta los 70 años si la persona reúne las condiciones adecuadas, la edad máxima para inscribirse como nuevo donante de médula ósea se ha reducido a los 40.
Las cajas con los progenitores hematopoyéticos en el tanque de nitrógeno.
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MANU GARCÍA
La razón, según señala, está relacionada con los resultados de los trasplantes. Numerosos estudios han observado que cuanto más joven es el donante, mejores resultados pueden obtenerse. "Lo que se pretende es que haya mucha gente, pero gente con calidad", dice aclarando que este límite se refiere a la incorporación de nuevos voluntarios al registro, no a las donaciones dirigidas a familiares. "Tenemos pacientes hasta con más de 70 que están estupendos para donar para algún familiar", comenta.
¿En qué consiste donar médula ósea?
En cuanto al procedimiento. La mayor parte de las donaciones se realizan mediante sangre periférica, que permite recoger las células madre que circulan por la sangre y no directamente en el hueso. Antes de la extracción, los donantes reciben unas inyecciones de un medicamento denominado G-CSF, un factor estimulante de colonias granulocíticas que favorece la producción de estas células. Según detalla Raquel, se trata de un tratamiento que también se utiliza en pacientes cuyas defensas han disminuido después de recibir quimioterapia.
En los donantes sanos, el medicamento estimula la producción de progenitores hematopoyéticos hasta que una parte de ellos pasa desde la médula ósea a la sangre. "Aumentan tanto que es un problema de espacio y, como no caben dentro, salen a la sangre. Al donante le conectamos una máquina, como una especie de diálisis, y nos quedamos una bolsita llena de esas células madre", describe.
Una decisión que puede cambiar una vida
En algún lugar del mundo puede haber una persona esperando una llamada. Alguien que no pierde la esperanza en los momentos más duros. Que cuando no tiene un familiar, busca a donantes compatibles entre miles de desconocidos. “Siempre hacen falta”, recalca la directora, que considera que no hay mucha información al respecto, en comparación con otros tipos de trasplantes.
Un profesional del CTTC trabajando con las células.
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MANU GARCÍA
“Hay muchísima más información y mucha gente concienciada con hacerse donante de órganos que con hacerse donante de médula", lamenta. "Cuando te mueras vas a salvar, pero esto es en vida. Y la satisfacción que es saber tú en vida que has salvado la vida de alguien...", reflexiona.
Por esta razón, la información y la concienciación forman parte de las actividades que se impulsan desde el CTTC. Muchas personas conocen la posibilidad de registrarse como donantes de médula cuando acuden a donar sangre. Otras se interesan después de conocer la historia de algún paciente que necesita urgentemente un trasplante.
Pero registrarse como donante no garantiza ayudar a la persona que ha motivado a esa decisión.
"Una vez que entras en la base de datos, te pueden llamar dentro de dos meses o dentro de seis años", aclara. Para ella, es fundamental que quien decida registrarse comprenda el compromiso que está adquiriendo. Por ejemplo, el donante es libre de retirarse del proceso en cualquier momento, aunque no es lo ideal.
"Cuanto más madurada y más informada haya sido la toma de decisión de hacerse donante, menos posibilidades hay de que cuando te avisen dentro de equis tiempo tú digas que no", sostiene.
Sin donantes de sangre tampoco habría trasplantes
La directora asistencial del CTTC recuerda que la solidaridad no termina en la médula ósea. Las donaciones de sangre, plasma y plaquetas son igualmente imprescindibles para mantener buena parte de la actividad hospitalaria.
Los pacientes que reciben quimioterapia pueden experimentar importantes descensos de glóbulos rojos y plaquetas, por lo que necesitan transfusiones durante sus tratamientos.
Adela muestra cómo conservan y congelan las células madre que se utilizan en los trasplantes.
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MANU GARCÍA
Pero también son necesarios para los trasplantes de órganos, las intervenciones quirúrgicas, los accidentes de tráfico y las complicaciones que pueden producirse durante una operación.
"Si no hay donantes que diariamente donan sangre, donan plasma, donan plaquetas, toda esta gente no podría darse tratamiento de quimioterapia, no podrían hacerse trasplantes de médula, no podrían hacerse trasplantes de órganos. Sin los donantes de sangre no funcionaría la sanidad tal y como la entendemos", afirma.
Detrás de cada bolsa de sangre y de cada donación de células madre hay una persona que ha decidido dedicar parte de su tiempo a alguien que necesita ayuda. En muchas ocasiones, sin conocer siquiera su nombre. “Es un acto solidario, deberíamos de ser conscientes de lo importante que es. Todo es gracias a esas personas generosas que se acercan diariamente a los puntos de donación”, dice Raquel.
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