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La otra Semana Santa de Jerez toma la palabra con fuerza en la Magna Rural

La cita celebrada en La Barca de la Florida ha permitido mostrar la realidad de las hermandades y agrupaciones parroquiales de la zona rural ante una buena presencia de público y en una jornada que reivindicó su identidad cofrade

  • Un momento de la Magna rural de La Barca. -

La procesión de acción de gracias, o la ‘Magna Rural’, atendiendo a la denominación que tuvo en los orígenes de su organización, ha reunido a las agrupaciones y hermandades de la zona rural de Jerez en una acción sin precedentes. Una cita que se ha constituido en un evento singular y que ha expuesto la realidad cofrade que se mueve en las pedanías y barriadas rurales de la ciudad.

Una realidad que se puso de manifiesto a través de una organización muy medida, pero con un desarrollo demasiado lento y con falta de fluidez que evitara cortes demasiado largos. La Barca de la Florida fue el epicentro de una jornada en la que cofrades que viven y se sienten como tales reivindicaron su existencia, así como sus anhelos e ilusiones por crecer y engrandecer cada una de las agrupaciones parroquiales y hermandades que desarrollan su actividad a más o menos kilómetros de distancia de Jerez.

El valor de la sinceridad y la naturalidad 

La Magna Rural fue un gran escaparate en el que sus protagonistas se mostraron con total naturalidad, tal y como son, sin artificios, desde la humildad y sin reinvenciones para la ocasión. No recurrieron a la moraleja del cuento de Cenicienta para que, llegada la medianoche, se desvanecieran los brillos y oropeles y todo volviera a ser como antes. Esa franqueza tiene su valor.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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Un efecto que no ha pasado desapercibido es que la gente cofrade de aquí ha tenido la oportunidad de conocer esa otra Semana Santa que se vive en nuestros alrededores y a quienes, sin los recursos con los que cuentan las hermandades de la ciudad, son capaces de mantener vivo un espíritu resiliente y emprendedor.

Buena respuesta del público 

Afortunadamente, el tiempo acompañó, pese al temor de que la temida borrasca que se acerca hiciera acto de presencia antes de lo previsto. La tarde y la noche fueron muy agradables, con un cielo salpicado de nubes y un ambiente en unas calles que se llenaron de público para ser testigo directo de un evento irrepetible. Porque lo del sábado ha supuesto un esfuerzo de trabajo y económico considerable.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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Público propio de las zonas implicadas, el Jerez cofrade en masa e incluso visitantes llegados de fuera de la ciudad, atraídos por el reclamo de una convocatoria especial y también porque ‘los que no se pierden ni una’ no dejan escapar la ocasión de seguir enriqueciendo sus bitácoras cofrades.

Trabajo y colaboración de las administraciones 

La instalación de las grandes carpas para acoger la misa, los pasos y los cortejos de cada hermandad; la logística para trasladar enseres, imágenes y pasos; la instalación de aseos; la dotación de infraestructuras y personal; los dispositivos de seguridad y transporte; y la adecuación de los aparcamientos, además de seguramente muchas otras tareas —sin incluir el arreglo de los pasos—, habrán engordado un presupuesto para el que la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación ha sido fundamental para que esta idea saliera adelante.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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El sentido espiritual del evento

Fue una idea que surgió hace bastante tiempo. Como dijo el obispo Rico Pavés, nació “por iniciativa del Ayuntamiento” y contó con el refrendo de las corporaciones participantes y los párrocos de la zona. Finalmente, se suprimió el término ‘magna’ para adoptar el de procesión de acción de gracias, dando así sentido a la convocatoria y con la ‘percha’ puesta en la protección de las poblaciones rurales durante las inundaciones del pasado invierno; orientación que acertadamente tuvo su reflejo en la misa solemne previa, que no dejó el acontecimiento en una mera sucesión de pasos por las calles para llevarlo a otra dimensión.

El horario elegido tuvo como consecuencia que el inicio de la procesión se produjera con la noche ya encima. Ciertamente, habría que haber ajustado más la secuencia para aprovechar mejor la tarde.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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El primer acto fue la misa estacional, celebrada en una enorme carpa que se llenó de cofrades y devotos y oficiada por el obispo. Asistieron la alcaldesa, María José García-Pelayo, acompañada de varios delegados; los alcaldes pedáneos; el presidente de la Unión de Hermandades, Froilán Solís; la delegada de Hermandades, Elena Gómez; además de hermanos mayores y cofrades en general.

La Virgen de la Victoria de La Ina, una imagen de gran calado histórico, presidió el altar efímero. La ceremonia contó con todos los elementos que elevaron el valor espiritual y cofradiero de la cita, incluido el apartado musical, que estuvo a cargo de la coral San Pedro Nolasco, dirigida por José Carlos Gutiérrez y reforzada con instrumentación de viento y cuerda.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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En su homilía, Rico Pavés agradeció el esfuerzo realizado para hacer posible esta conmemoración: “Al amparo de la imagen de Nuestra Señora, la Virgen de la Victoria, pedimos al Señor que esta celebración no sea un momento puntual en nuestra vida de fe, sino efectivamente una acción de gracias que nos haga conscientes de la necesidad de elevar siempre nuestra mirada al Señor para pedirle por nuestras necesidades”.

Once pasos en las calles de La Barca

El segundo acto relajó los nervios de la espera. Hermanos, costaleros, capataces, acólitos y bandas se pusieron en marcha para sacar a las calles los once pasos de dos hermandades y ocho agrupaciones parroquiales.

“Es como un día de salida y lo vamos a disfrutar como un día grande que difícilmente se repetirá”, decía un costalero, ya fajado y con la molía amarrada, antes de tocar la trabajadera. Todo sucedía a instantes de presentarse ante el gentío que aguardaba, mientras los pasos superaban las simuladas puertas aterciopeladas del ‘templo’, la estructura que había guardado las devociones de cada localidad presente.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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  • La Magna Rural de La Barca de La Florida, este 7 de noviembre, en imágenes previas a la salida, con los 11 pasos en la carpa.
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El Prendimiento de Torrecera fue el primero, acompañado por la banda de la Victoria de la misma pedanía. Con puntualidad, a las siete comenzó a sonar la música y a asomarse los cortejos y pasos desde la carpa, precedidos por la cruz de guía de la Hermandad de la Piedad de La Barca.

Tras ella, con un margen de seis minutos entre pasos, fueron saliendo cada uno de los misterios y advocaciones hasta completar un recorrido común de algo más de kilómetro y medio. Se instalaron sillas que las propias hermandades se ocuparon de alquilar, unas 500. La hostelería local sí que lo agradeció enormemente, con los establecimientos llenos.

La música se intercaló entre los pasos, con un protagonismo destacado, como era lógico, de la del Rosario de Cádiz, que volvió a concentrar la atención de los melómanos cofrades. Las restantes fueron las jerezanas de la Caridad, Sentencia y San Juan, todas en plena forma, junto a la de Fátima de El Torno.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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En definitiva, un día para el recuerdo entre las extraordinarias citas cofrades que proliferan en estos tiempos, pero que sus protagonistas vivieron con intensidad y emoción. 

  • La Magna Rural de La Barca de La Florida, este 7 de noviembre, en imágenes previas a la salida, con los 11 pasos en la carpa.
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Desde el caminar con cambios de las cuadrillas hasta las lágrimas sinceras de emoción, todo fueron momentos y escenas acompasadas con el retumbar de tambores y cornetas que resonaron con fuerza en la campiña jerezana; gente cargada de sentimientos y de orgullo de pertenencia a un movimiento cofrade humilde, pero grande en vocación y devoción.

La procesión de acción de gracias, o la ‘Magna Rural’, atendiendo a la denominación que tuvo en los orígenes de su organización, ha reunido a las agrupaciones y hermandades de la zona rural de Jerez en una acción sin precedentes. Una cita que se ha constituido en un evento singular y que ha expuesto la realidad cofrade que se mueve en las pedanías y barriadas rurales de la ciudad.

Una realidad que se puso de manifiesto a través de una organización muy medida, pero con un desarrollo demasiado lento y con falta de fluidez que evitara cortes demasiado largos. La Barca de la Florida fue el epicentro de una jornada en la que cofrades que viven y se sienten como tales reivindicaron su existencia, así como sus anhelos e ilusiones por crecer y engrandecer cada una de las agrupaciones parroquiales y hermandades que desarrollan su actividad a más o menos kilómetros de distancia de Jerez.

El valor de la sinceridad y la naturalidad 

La Magna Rural fue un gran escaparate en el que sus protagonistas se mostraron con total naturalidad, tal y como son, sin artificios, desde la humildad y sin reinvenciones para la ocasión. No recurrieron a la moraleja del cuento de Cenicienta para que, llegada la medianoche, se desvanecieran los brillos y oropeles y todo volviera a ser como antes. Esa franqueza tiene su valor.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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Un efecto que no ha pasado desapercibido es que la gente cofrade de aquí ha tenido la oportunidad de conocer esa otra Semana Santa que se vive en nuestros alrededores y a quienes, sin los recursos con los que cuentan las hermandades de la ciudad, son capaces de mantener vivo un espíritu resiliente y emprendedor.

Buena respuesta del público 

Afortunadamente, el tiempo acompañó, pese al temor de que la temida borrasca que se acerca hiciera acto de presencia antes de lo previsto. La tarde y la noche fueron muy agradables, con un cielo salpicado de nubes y un ambiente en unas calles que se llenaron de público para ser testigo directo de un evento irrepetible. Porque lo del sábado ha supuesto un esfuerzo de trabajo y económico considerable.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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Público propio de las zonas implicadas, el Jerez cofrade en masa e incluso visitantes llegados de fuera de la ciudad, atraídos por el reclamo de una convocatoria especial y también porque ‘los que no se pierden ni una’ no dejan escapar la ocasión de seguir enriqueciendo sus bitácoras cofrades.

Trabajo y colaboración de las administraciones 

La instalación de las grandes carpas para acoger la misa, los pasos y los cortejos de cada hermandad; la logística para trasladar enseres, imágenes y pasos; la instalación de aseos; la dotación de infraestructuras y personal; los dispositivos de seguridad y transporte; y la adecuación de los aparcamientos, además de seguramente muchas otras tareas —sin incluir el arreglo de los pasos—, habrán engordado un presupuesto para el que la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación ha sido fundamental para que esta idea saliera adelante.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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El sentido espiritual del evento

Fue una idea que surgió hace bastante tiempo. Como dijo el obispo Rico Pavés, nació “por iniciativa del Ayuntamiento” y contó con el refrendo de las corporaciones participantes y los párrocos de la zona. Finalmente, se suprimió el término ‘magna’ para adoptar el de procesión de acción de gracias, dando así sentido a la convocatoria y con la ‘percha’ puesta en la protección de las poblaciones rurales durante las inundaciones del pasado invierno; orientación que acertadamente tuvo su reflejo en la misa solemne previa, que no dejó el acontecimiento en una mera sucesión de pasos por las calles para llevarlo a otra dimensión.

El horario elegido tuvo como consecuencia que el inicio de la procesión se produjera con la noche ya encima. Ciertamente, habría que haber ajustado más la secuencia para aprovechar mejor la tarde.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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El primer acto fue la misa estacional, celebrada en una enorme carpa que se llenó de cofrades y devotos y oficiada por el obispo. Asistieron la alcaldesa, María José García-Pelayo, acompañada de varios delegados; los alcaldes pedáneos; el presidente de la Unión de Hermandades, Froilán Solís; la delegada de Hermandades, Elena Gómez; además de hermanos mayores y cofrades en general.

La Virgen de la Victoria de La Ina, una imagen de gran calado histórico, presidió el altar efímero. La ceremonia contó con todos los elementos que elevaron el valor espiritual y cofradiero de la cita, incluido el apartado musical, que estuvo a cargo de la coral San Pedro Nolasco, dirigida por José Carlos Gutiérrez y reforzada con instrumentación de viento y cuerda.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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En su homilía, Rico Pavés agradeció el esfuerzo realizado para hacer posible esta conmemoración: “Al amparo de la imagen de Nuestra Señora, la Virgen de la Victoria, pedimos al Señor que esta celebración no sea un momento puntual en nuestra vida de fe, sino efectivamente una acción de gracias que nos haga conscientes de la necesidad de elevar siempre nuestra mirada al Señor para pedirle por nuestras necesidades”.

Once pasos en las calles de La Barca

El segundo acto relajó los nervios de la espera. Hermanos, costaleros, capataces, acólitos y bandas se pusieron en marcha para sacar a las calles los once pasos de dos hermandades y ocho agrupaciones parroquiales.

“Es como un día de salida y lo vamos a disfrutar como un día grande que difícilmente se repetirá”, decía un costalero, ya fajado y con la molía amarrada, antes de tocar la trabajadera. Todo sucedía a instantes de presentarse ante el gentío que aguardaba, mientras los pasos superaban las simuladas puertas aterciopeladas del ‘templo’, la estructura que había guardado las devociones de cada localidad presente.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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  • La Magna Rural de La Barca de La Florida, este 7 de noviembre, en imágenes previas a la salida, con los 11 pasos en la carpa.
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El Prendimiento de Torrecera fue el primero, acompañado por la banda de la Victoria de la misma pedanía. Con puntualidad, a las siete comenzó a sonar la música y a asomarse los cortejos y pasos desde la carpa, precedidos por la cruz de guía de la Hermandad de la Piedad de La Barca.

Tras ella, con un margen de seis minutos entre pasos, fueron saliendo cada uno de los misterios y advocaciones hasta completar un recorrido común de algo más de kilómetro y medio. Se instalaron sillas que las propias hermandades se ocuparon de alquilar, unas 500. La hostelería local sí que lo agradeció enormemente, con los establecimientos llenos.

La música se intercaló entre los pasos, con un protagonismo destacado, como era lógico, de la del Rosario de Cádiz, que volvió a concentrar la atención de los melómanos cofrades. Las restantes fueron las jerezanas de la Caridad, Sentencia y San Juan, todas en plena forma, junto a la de Fátima de El Torno.

  • Las imágenes de la Magna de La Barca de la Florida.
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En definitiva, un día para el recuerdo entre las extraordinarias citas cofrades que proliferan en estos tiempos, pero que sus protagonistas vivieron con intensidad y emoción. 

  • La Magna Rural de La Barca de La Florida, este 7 de noviembre, en imágenes previas a la salida, con los 11 pasos en la carpa.
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Desde el caminar con cambios de las cuadrillas hasta las lágrimas sinceras de emoción, todo fueron momentos y escenas acompasadas con el retumbar de tambores y cornetas que resonaron con fuerza en la campiña jerezana; gente cargada de sentimientos y de orgullo de pertenencia a un movimiento cofrade humilde, pero grande en vocación y devoción.

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