Las historias escritas por una 'niña', ahora con 55 años, que ayudan a la lucha contra el cáncer infantil

La gaditana Carmen Trigo García ha hecho su sueño realidad tras publicar 'Diviértete Soñando', una colección de dos libros que busca divertir fomentando los valores del ser humano

En la imagen, Carmen Trigo muestra sus dos libros en días pasados.
En la imagen, Carmen Trigo muestra sus dos libros en días pasados. GERMÁN MESA

Los libros de Carmen Trigo García (Cádiz, 1965) están escritos desde la inocencia; esa que nunca perdió y que le permite mirar al mundo con ojos de bondad. Su gusto por la escritura germinó en un concurso literario en el colegio cuando tenía 8 años: “Me ilusionó tanto que empecé a escribir mis historias y a guardarlas en una carpetita”. En noviembre de 2019 le diagnosticaron cáncer, poco antes de que se desatara la pandemia, y la pena más grande que sintió fue no haber conseguido publicar un libro de relatos todavía.

En el universo de Carmen, de profesión modista y monitora de diseño y confección, imperan las sonrisas, el amor por su familia y sus dos grandes pasiones: la costura y escribir cuentos infantiles. “Cuando empecé a trabajar en 1998 fui dejando la escritura, aunque a veces la retomara”, comenta. Hasta este año –y desde niña– no había dejado de escribir cuentos y en ellos puede advertirse su evolución de niña a adolescente, hasta llegar a la edad adulta.

El confinamiento fue un punto de inflexión para ella, pues sacó de la carpeta de su ordenador todos sus relatos hasta la actualidad y se atrevió a enseñarlos a personas cercanas. “Una prima me preguntó qué estaba haciendo y le dije que estaba montando un libro para mi y me pidió que le pasase algún cuento –recuerda– me dijo que estaban muy bien, que tenían que ser compartidos”. Animada, pronto buscaría una imprenta, y tuvo claro desde el principio que lo recaudado iría destinado a la lucha contra el cáncer infantil.

Diviértete soñando da nombre a la colección de dos libros que Carmen ha publicado gracias a su constancia y al apoyo incondicional de sus hermanas, pareja y amistades. “Quería dejar el dinero en Cádiz, por eso me decidí por Artes Gráficas Puerto en el Puerto de Santa María, que se encargaron de la maquetación y la impresión”, explica. Un libro consta de 17 historias infantiles con moralejas y enseñanzas, y el otro –dirigido a personas adultas– alberga 16 relatos cortos de aventuras, ciencia ficción, amor y " hasta extraterrestres".

Carmen el día de la entrevista.
Carmen, el día de la entrevista.   GERMÁN MESA

“Siempre fui muy infantil y me han gustado los dibujitos animados, los temas han dependido del momento o de algo vivido”, cuenta. Las ilustraciones también son de Carmen, que ha querido mantener ese punto cándido y artesanal con dibujos hechos con lápices de colores. "Hay fábulas, un género que me gusta mucho, animales que hablan, plantas y objetos que cobran vida, pero sobre todo va enfocada a que los niños y las niñas se den cuenta de que con la lucha, el amor y el compañerismo podrás conseguir muchas cosas", explica. Los libros son de pasta dura, cosidos "por libritos", como Carmen quería, y que le transporta a Leyendas Maravillosas, un libro que le regaló su padre y que todavía conserva.

Aprender, sanar y ayudar a través de los libros

"Tenía muy claro que los beneficios irían para el cáncer infantil y como el libro tampoco me ha salido barato, pensé que una editorial me cobraría mucho, así que para donar el máximo dinero posible lo mejor fue sacarlo por mi cuenta y me decidí por la autoedición", cuenta Carmen. Para adquirir el libro hay que ponerse en contacto con ella a través del teléfono, aunque pronto espera hacer nuevas presentaciones. Esta colección ha sido presentada en el patio del Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz (ECCO), en la capilla del Castillo de San Romualdo de San Fernando, que a Carmen le hizo especial ilusión porque se reconoce "muy católica", y la última –y más numerosa– en el patio del colegio Salesianos, ya que forma parte de la Asociación de Antiguas Alumnas de las Salesianas (María Auxiliadora).

Todavía está a la espera de contactar con la asociación dedicada al cáncer infantil que le recomendaron en Sevilla. "Y si no, lo destinaré a la cuenta de la Asociación Española contra el Cáncer dedicada a la investigación, ya que una parte entiendo que irá al cáncer infantil", señala Carmen, que todavía está en tratamiento y asegura sentirse "muy feliz y súper animada, porque los libros me han sido muy útiles en estos malos momentos vividos, una mezcla entre la enfermedad y la pandemia". En este sentido, añade sincera: "Cuando la gente me dice cosas bonitas sobre mis libros me siento muy contenta de alegrarles la vida y que los niños también se diviertan”.

Un sueño hecho realidad

Cuando tuvo la prueba del libro, Carmen reconoce que se le cayeron las lágrimas y no pudo mediar palabras. "Entre que mi primer pensamiento fue que no lo iba a poder conseguir a tenerlo en las manos y ver mis libritos así... Todavía me pregunto si esto es mío, son como mis bebés”, expresa emocionada. Hubo algunos contratiempos para sacarlos: primero se publicó el de relatos cortos, en septiembre del 2020, y el infantil, que le hubiese gustado para navidades, finalmente lo sacó en marzo del presente año. Un sueño hecho realidad que le ha animado a retomar una novela de intriga y aventuras que dejó aparcada. "No le puedo dedicar todo el tiempo que quisiera porque mi espalda no me lo permite, pero voy haciendo grabaciones y luego las voy escribiendo, primero a papel y boli, que es como mejor plasmo las ideas".

Para Carmen su familia "es muy especial". "Mis dos hermanas y mi pareja han sido los que me han dado muchas veces las fuerzas, pero también Dios –yo se que mucha gente no cree–, pero sin él no hubiera podido salir, sobre todo de esta caída que he tenido ahora con la espalda por la que paso muchísimo más dolor del que tenía antes", expresa. Además, recalca que "no hubiera conseguido salir si no hubiera tenido a mi familia y a Dios a mi lado sosteniéndome”. También tiene palabras de agradecimiento para sus amigas y amigos. "He tenido esa suerte", admite. Y concluye con una enseñanza, como acostumbra en sus cuentos, para los tiempos pandémicos: “Tampoco hay que obsesionarse con el coronavirus, hay que afrontar el peligro y tirar para delante; si te toca, te tocó; si te tienes que ir, te vas, y si no, a luchar y a sonreír, que es muy importante”.

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