reportajes

En buscar de predecir el cáncer de mama por un test con gotas de leche materna, una investigación de Córdoba para el mundo

Juan de la Haba, oncólogo, trató a una trabajadora del Instituto Maimónides que sufrió cáncer en su embarazo. Tras consultar la literatura científica, todo indicaba que no había riesgo de otro embarazo. Sufrió otro cáncer y murió. Así surgiría Proyecto Hera, premio Voces del Sur 2026

  • El equipo de Proyecto Hera, frente a la sede del Imibic, el Instituto Maimónides de Córdoba. -

La historia de Raquel, fallecida de cáncer de mama, puede cambiar para siempre la detección de una enfermedad que constituye una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres. Raquel era una trabajadora del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) que había superado un cáncer de mama durante su primer embarazo. Cinco años después quiso volver a ser madre. Consultó con su oncólogo, revisaron juntos la literatura científica y decidió quedarse embarazada. Pero la enfermedad regresó, esta vez en el otro pecho. Raquel acabó falleciendo. Aquella experiencia llevó al médico que la había atendido, Juan de la Haba, a investigar sobre la coincidencia de los dos tumores diferentes en ambas gestaciones, en la relación entre ambos y si algo sucedía en el cuerpo de la mujer para poder predecir esa predisposición.

Aquella pregunta desembocó en el Proyecto HERA, una investigación que desde Andalucía se pretende identificar, mediante unas gotas de leche materna, señales biológicas capaces de anticipar el riesgo de desarrollar cáncer de mama posparto. El equipo ya ha recogido muestras de unas 12.000 mujeres de toda España y tiene conocimiento de 14 diagnósticos posteriores entre las participantes, que son la clave para cruzar datos: si una mujer tiene diagnóstico de cáncer, su leche almacenada previamente puede servir como mapa para encontrar diagnósticos.

  • Aurora Rivas, investigadora predoctoral, en el laboratorio.
  • -

Son noticias dolorosas, pero fundamentales para avanzar. El próximo lunes 26 de octubre, el Proyecto HERA recibirá el premio Voces del Sur, otorgado por lavozdelsur.es, en reconocimiento a su trabajo, a los prometedores avances, a la forma en que se está abordando esta cuestión y como reconocimiento a la labor investigadora que se realiza en Andalucía. El estudio tiene 2030 como un primer horizonte para comprobar si puede validarse una prueba predictiva. El soporte necesario para recoger la leche ya existe; lo que falta es afinar en los biomarcadores que permiten identificar un mayor riesgo y con qué fiabilidad.

Detrás del trabajo hay un equipo que reúne a profesionales de medicina, veterinaria y bioquímica, además de especialistas hospitalarios, técnicos de laboratorio y dirección técnica y comunicativa clave para avanzar con los miles de casos de mujeres que han enviado sus muestras de leche en favor de la investigación. Junto a Juan de la Haba se encuentra Silvia Guil, investigadora sénior y profesora titular de la Facultad de Veterinaria, cuya experiencia en cuestiones como el cáncer de mama en perras y la relación con el destete abrupto (un término propio de la veterinaria pero aplicable a esta investigación) resultan esclarecedoras. Carmen Navarrete, investigadora posdoctoral, coordina la gestión de muestras y la atención a las madres. Aurora Rivas, investigadora predoctoral, participa en los análisis experimentales y moleculares. También desempeña un papel importante Javier Cantero, responsable de la coordinación estratégica y ejecutiva de HERA, trabaja en el diseño y desarrollo de las estrategias y modelos de actuación, articulando los equipos, recursos y alianzas necesarios para hacer avanzar el proyecto

  • Ensayos en el laboratorio.
  • -

Raquel, la compañera cuya muerte llevó a investigar

Juan de la Haba recuerda que el origen de esta línea científica estuvo marcado por las preguntas que despertó la enfermedad de Raquel. Cuando la mujer se planteó tener su segundo hijo, la información disponible no establecía una relación causal demostrada entre el embarazo y el cáncer de mama. La gestación, por tanto, no estaba contraindicada por sus antecedentes. tomó su decisión después de revisar la evidencia científica junto al oncólogo. Sin embargo, el segundo diagnóstico hizo que aquella explicación basada en la casualidad comenzara a resultar insuficiente.

"A lo mejor si yo hubiera tenido en ese momento los resultados, hubiera sido más prudente", reconoce el investigador. El médico conoció además otra historia paralela: una mujer había desarrollado cáncer de mama durante su embarazo y su hija también había sufrido la enfermedad durante una gestación posterior. "Existe la casualidad, pero son dos casualidades que cuanto menos te tienen que interrogar", reflexiona De la Haba.

  • Silvia Guil, coinvestigadora.
  • -

Aquellas experiencias desembocaron en una pregunta científica. ¿Tenían los tumores asociados al embarazo características diferentes de los que aparecían en otras circunstancias? El equipo comenzó a investigar la cuestión mediante estudios que exigían localizar casos de cáncer de mama gestacional en distintos centros sanitarios. En 2013 se inició una etapa que incluyó el estudio GEICAM/2012-03, con la participación de 28 hospitales de toda España.

Se reunieron alrededor de medio centenar de casos y se compararon las características moleculares de los tumores con las de otras mujeres de edades similares que habían desarrollado cáncer fuera del embarazo. "Los comparamos desde el punto de vista molecular", explica De la Haba. Según los estudios desarrollados por el grupo, los tumores asociados a la gestación presentaban particularidades moleculares y una mayor presencia de determinadas características relacionadas con un comportamiento más agresivo y un peor pronóstico. El descubrimiento permitió abrir nuevas investigaciones. Entre 2018 y 2022, los científicos comenzaron a estudiar los mecanismos biológicos que podían explicar aquellas diferencias.

Encontraron alteraciones en los sistemas de reparación del ADN, encargados de corregir determinados daños en el material genético de las células. También identificaron cambios relacionados con la proliferación celular y particularidades inmunitarias en los tumores asociados a la lactancia. Pero hubo otro hallazgo importante. Los investigadores observaron alteraciones en zonas del tejido mamario aparentemente sano, incluso alejadas del tumor. "O sea, ya encontrábamos alteración propia del tumor, de la célula tumoral, pero también encontrábamos alteraciones propias del tejido sano".

  • Juan de la Haba, oncólogo que lidera el proyecto.
  • -

Aquello modificó sus prioridades. Ya no bastaba con estudiar las células malignas. Necesitaban comprender qué ocurría alrededor del tumor y averiguar si determinadas modificaciones del tejido podían estar relacionadas con la aparición de la enfermedad.

Una veterinaria que estudió tumores en perras y terminó investigando el cáncer humano

Silvia Guil y De la Haba advirtieron similitudes entre determinados procesos tumorales de animales y humanos y permitió abrir una colaboración que posteriormente la llevó a participar en investigaciones sobre cáncer colorrectal y, más adelante, a concentrar buena parte de su trabajo en el cáncer de mama. Actualmente es investigadora sénior, coinvestigadora principal de la línea de cáncer de mama posparto y profesora titular del Departamento de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria. Desde 2023 trabaja en esta línea junto al resto del equipo. Guil destaca el valor de incorporar perfiles de diferentes procedencias académicas. "Todos aportamos desde nuestro punto de vista y eso complementa muy bien al grupo", sostiene.

Su participación ha contribuido a conectar los conocimientos sobre patología mamaria animal con los estudios que se realizan sobre la enfermedad humana. Una colaboración que se complementa con especialistas de cirugía, radiología, anatomía patológica y otras áreas del hospital. A esta estructura se sumaron Carmen Navarrete y Aurora Rivas, investigadora pos y predoctoral respectivamente. "Para nada tenemos una mala investigación, tenemos una investigación de alta calidad", afirman preguntadas sobre lo que significa investigar en Andalucía, derribando ciertos mitos que continuamente vienen a hacer de menos lo local.

  • PROYECTO HERA
  • -

Unas gotas de leche que podrían revelar información sobre la enfermedad

El paso hacia el análisis de leche materna surgió de los estudios sobre el tejido mamario aparentemente sano. Si las alteraciones podían encontrarse fuera del tumor, los científicos comenzaron a preguntarse si también podrían detectarse en otros materiales procedentes de la glándula mamaria. La leche ofrecía una posibilidad especialmente interesante. "La leche no es solamente un alimento para el bebé, sino que es una muestra que es súper rica para investigar, porque tiene células procedentes de ese tejido, tiene células inmunes, tiene todo el material genético y proteína y demás que nos puede aportar muchísima información".

Los investigadores quieren comprobar si algunos de esos componentes contienen señales biológicas asociadas a una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama después del embarazo. Además, obtener leche materna resulta menos invasivo que realizar una biopsia, lo que facilitaría la recogida de muestras si finalmente se demuestra la utilidad de los biomarcadores.

En 2023 comenzó una nueva etapa de investigación, dirigida científicamente por Juan de la Haba y Silvia Guil, con financiación del Instituto de Salud Carlos III mediante un proyecto del Fondo de Investigación Sanitaria. La principal dificultad consiste en el tiempo. Para saber si una muestra puede anticipar un riesgo, los investigadores necesitan recoger leche de mujeres que todavía no han desarrollado la enfermedad y seguir su evolución durante varios años. El periodo de observación puede alcanzar hasta diez años después del parto, aunque el mayor repunte de casos aparece entre el segundo y el cuarto o quinto año.

  • Silvia Guil, durante la entrevista.
  • -

Si una participante desarrolla cáncer posteriormente, los investigadores recuperan su muestra y estudian si contenía alguna señal que pudiera relacionarse con aquel diagnóstico. Por ahora, según la información obtenida, conocen 14 casos de cáncer de mama entre las participantes, mientras que las primeras pruebas realizadas sobre siete casos han permitido observar determinados elementos comunes. El equipo insiste en que todavía necesita confirmar esos resultados mediante nuevos análisis y un mayor número de diagnósticos.

Una tira de papel para cambiar vidas en todo el mundo

Conseguir una cantidad suficiente de leche materna planteó un problema logístico considerable. Durante la primera fase, las mujeres debían acudir a los puntos establecidos para entregar sus muestras. Después había que trasladarlas, prepararlas y conservarlas en las condiciones necesarias para su posterior estudio. El procedimiento resultaba complejo, especialmente cuando se pretendía incorporar a participantes de lugares alejados de los centros de investigación. El equipo desarrolló entonces otra fórmula: una pequeña tira de papel con espacios diferenciados para depositar la leche de cada pecho.

Este soporte permitió simplificar la recogida y ampliar la participación territorial. Las campañas llegaron a todas las provincias españolas. Además, los investigadores comprobaron que los análisis realizados con leche depositada sobre el papel ofrecían una concordancia del 99% con los obtenidos mediante la recogida convencional.

La segunda fase también permitió comenzar a recoger nuevas muestras mientras se analizaban los datos de la primera. De esa forma, los científicos podían disponer de otra población de participantes en la que comprobar posteriormente si los biomarcadores encontrados se repetían. El Biobanco se ha convertido en una pieza fundamental de esta organización. Dos profesionales han llegado a gestionar más de 24.000 muestras de leche materna, encargándose de su recepción, preparación, almacenamiento y clasificación.

Carmen Navarrete coordina una parte esencial de esta estructura, especialmente la logística y la comunicación con las participantes. Su trabajo exige mantener una relación continuada con mujeres que donaron leche hace años y que pueden recibir un diagnóstico mucho tiempo después. Para que los resultados tengan utilidad, el equipo necesita conocer esas circunstancias y relacionarlas correctamente con las muestras almacenadas. Algunas confirman que siguen sanas. Otras comunican diagnósticos que todavía no habían trasladado a los investigadores. El equipo utiliza también correos electrónicos periódicos, con una frecuencia de seis meses, y procedimientos de actualización de información con estructuras sanitarias andaluzas para mantener el seguimiento.

  • Reactivos para detección de proteínas.
  • -

En este ámbito, Javier Cantero ha contribuido al desarrollo de las estrategias de comunicación y a la captación de recursos. Su trabajo, junto al de Juan de la Haba y los demás profesionales, ha permitido incorporar colaboraciones de asociaciones de madres, empresas e instituciones. 

El destete brusco y otras preguntas que siguen abiertas

Las investigaciones desarrolladas por el grupo han abierto nuevas líneas sobre los cambios que experimenta el pecho durante el embarazo y la lactancia, lo cual sería un avance por sí mismo independientemente de si la leche tiene esas huellas. Una de ellas estudia la posible relación entre el abandono brusco de la lactancia y el cáncer de mama posparto. El equipo encontró una asociación epidemiológica entre ambas circunstancias entre las mujeres estudiadas. También observó que la interrupción repentina de la lactancia podía relacionarse con modificaciones inflamatorias en el tejido mamario.

Sin embargo, Juan de la Haba insiste en la necesidad de interpretar estos resultados correctamente. "Siempre decimos que eso es un hallazgo epidemiológico", explica el oncólogo, antes de realizar una advertencia fundamental: "No podemos establecer causalidad". Es decir, primero comprobar lo que ocurre, y luego el porqué.  Los datos no demuestran que abandonar bruscamente la lactancia provoque cáncer. La investigación continúa abierta y cuenta con una línea financiada por el Instituto de Salud Carlos III para profundizar en los mecanismos relacionados con el destete.

De las camisetas solidarias a una investigación con horizonte en 2030

La financiación ha sido otra de las dificultades que han acompañado a esta línea científica desde sus comienzos. Juan de la Haba recuerda que los primeros trabajos necesitaron recurrir a actividades benéficas, venta de camisetas, carreras deportivas y representaciones teatrales para conseguir recursos. Una de aquellas iniciativas fue Viajes al Corazón, una propuesta artística que permitió recaudar fondos. Más adelante llegaron aportaciones privadas y financiación pública, incluida la del Instituto de Salud Carlos III, además de apoyos de Pfizer, la Fundación Mutua Madrileña y otras entidades.

El oncólogo considera que este recorrido refleja algunas de las dificultades estructurales que afrontan los investigadores andaluces. Aunque reconoce la capacidad científica existente, reclama más estabilidad y recursos para evitar que profesionales cualificados tengan que desarrollar su carrera fuera de la comunidad. "La carrera investigadora es precaria", reconoce, refiriéndose sobre todo a los miembros más jóvenes de su equipo, señalándolas y alabando su dedicación.

También defiende la repercusión económica de los centros biomédicos sobre sus ciudades, porque donde se investiga aumenta el PIB: "Este instituto genera riqueza para la ciudad de Córdoba, este instituto no consume riqueza". Y salva potencialmente muchas vidas.

La historia de Raquel, fallecida de cáncer de mama, puede cambiar para siempre la detección de una enfermedad que constituye una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres. Raquel era una trabajadora del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) que había superado un cáncer de mama durante su primer embarazo. Cinco años después quiso volver a ser madre. Consultó con su oncólogo, revisaron juntos la literatura científica y decidió quedarse embarazada. Pero la enfermedad regresó, esta vez en el otro pecho. Raquel acabó falleciendo. Aquella experiencia llevó al médico que la había atendido, Juan de la Haba, a investigar sobre la coincidencia de los dos tumores diferentes en ambas gestaciones, en la relación entre ambos y si algo sucedía en el cuerpo de la mujer para poder predecir esa predisposición.

Aquella pregunta desembocó en el Proyecto HERA, una investigación que desde Andalucía se pretende identificar, mediante unas gotas de leche materna, señales biológicas capaces de anticipar el riesgo de desarrollar cáncer de mama posparto. El equipo ya ha recogido muestras de unas 12.000 mujeres de toda España y tiene conocimiento de 14 diagnósticos posteriores entre las participantes, que son la clave para cruzar datos: si una mujer tiene diagnóstico de cáncer, su leche almacenada previamente puede servir como mapa para encontrar diagnósticos.

  • Aurora Rivas, investigadora predoctoral, en el laboratorio.
  • -

Son noticias dolorosas, pero fundamentales para avanzar. El próximo lunes 26 de octubre, el Proyecto HERA recibirá el premio Voces del Sur, otorgado por lavozdelsur.es, en reconocimiento a su trabajo, a los prometedores avances, a la forma en que se está abordando esta cuestión y como reconocimiento a la labor investigadora que se realiza en Andalucía. El estudio tiene 2030 como un primer horizonte para comprobar si puede validarse una prueba predictiva. El soporte necesario para recoger la leche ya existe; lo que falta es afinar en los biomarcadores que permiten identificar un mayor riesgo y con qué fiabilidad.

Detrás del trabajo hay un equipo que reúne a profesionales de medicina, veterinaria y bioquímica, además de especialistas hospitalarios, técnicos de laboratorio y dirección técnica y comunicativa clave para avanzar con los miles de casos de mujeres que han enviado sus muestras de leche en favor de la investigación. Junto a Juan de la Haba se encuentra Silvia Guil, investigadora sénior y profesora titular de la Facultad de Veterinaria, cuya experiencia en cuestiones como el cáncer de mama en perras y la relación con el destete abrupto (un término propio de la veterinaria pero aplicable a esta investigación) resultan esclarecedoras. Carmen Navarrete, investigadora posdoctoral, coordina la gestión de muestras y la atención a las madres. Aurora Rivas, investigadora predoctoral, participa en los análisis experimentales y moleculares. También desempeña un papel importante Javier Cantero, responsable de la coordinación estratégica y ejecutiva de HERA, trabaja en el diseño y desarrollo de las estrategias y modelos de actuación, articulando los equipos, recursos y alianzas necesarios para hacer avanzar el proyecto

  • Ensayos en el laboratorio.
  • -

Raquel, la compañera cuya muerte llevó a investigar

Juan de la Haba recuerda que el origen de esta línea científica estuvo marcado por las preguntas que despertó la enfermedad de Raquel. Cuando la mujer se planteó tener su segundo hijo, la información disponible no establecía una relación causal demostrada entre el embarazo y el cáncer de mama. La gestación, por tanto, no estaba contraindicada por sus antecedentes. tomó su decisión después de revisar la evidencia científica junto al oncólogo. Sin embargo, el segundo diagnóstico hizo que aquella explicación basada en la casualidad comenzara a resultar insuficiente.

"A lo mejor si yo hubiera tenido en ese momento los resultados, hubiera sido más prudente", reconoce el investigador. El médico conoció además otra historia paralela: una mujer había desarrollado cáncer de mama durante su embarazo y su hija también había sufrido la enfermedad durante una gestación posterior. "Existe la casualidad, pero son dos casualidades que cuanto menos te tienen que interrogar", reflexiona De la Haba.

  • Silvia Guil, coinvestigadora.
  • -

Aquellas experiencias desembocaron en una pregunta científica. ¿Tenían los tumores asociados al embarazo características diferentes de los que aparecían en otras circunstancias? El equipo comenzó a investigar la cuestión mediante estudios que exigían localizar casos de cáncer de mama gestacional en distintos centros sanitarios. En 2013 se inició una etapa que incluyó el estudio GEICAM/2012-03, con la participación de 28 hospitales de toda España.

Se reunieron alrededor de medio centenar de casos y se compararon las características moleculares de los tumores con las de otras mujeres de edades similares que habían desarrollado cáncer fuera del embarazo. "Los comparamos desde el punto de vista molecular", explica De la Haba. Según los estudios desarrollados por el grupo, los tumores asociados a la gestación presentaban particularidades moleculares y una mayor presencia de determinadas características relacionadas con un comportamiento más agresivo y un peor pronóstico. El descubrimiento permitió abrir nuevas investigaciones. Entre 2018 y 2022, los científicos comenzaron a estudiar los mecanismos biológicos que podían explicar aquellas diferencias.

Encontraron alteraciones en los sistemas de reparación del ADN, encargados de corregir determinados daños en el material genético de las células. También identificaron cambios relacionados con la proliferación celular y particularidades inmunitarias en los tumores asociados a la lactancia. Pero hubo otro hallazgo importante. Los investigadores observaron alteraciones en zonas del tejido mamario aparentemente sano, incluso alejadas del tumor. "O sea, ya encontrábamos alteración propia del tumor, de la célula tumoral, pero también encontrábamos alteraciones propias del tejido sano".

  • Juan de la Haba, oncólogo que lidera el proyecto.
  • -

Aquello modificó sus prioridades. Ya no bastaba con estudiar las células malignas. Necesitaban comprender qué ocurría alrededor del tumor y averiguar si determinadas modificaciones del tejido podían estar relacionadas con la aparición de la enfermedad.

Una veterinaria que estudió tumores en perras y terminó investigando el cáncer humano

Silvia Guil y De la Haba advirtieron similitudes entre determinados procesos tumorales de animales y humanos y permitió abrir una colaboración que posteriormente la llevó a participar en investigaciones sobre cáncer colorrectal y, más adelante, a concentrar buena parte de su trabajo en el cáncer de mama. Actualmente es investigadora sénior, coinvestigadora principal de la línea de cáncer de mama posparto y profesora titular del Departamento de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria. Desde 2023 trabaja en esta línea junto al resto del equipo. Guil destaca el valor de incorporar perfiles de diferentes procedencias académicas. "Todos aportamos desde nuestro punto de vista y eso complementa muy bien al grupo", sostiene.

Su participación ha contribuido a conectar los conocimientos sobre patología mamaria animal con los estudios que se realizan sobre la enfermedad humana. Una colaboración que se complementa con especialistas de cirugía, radiología, anatomía patológica y otras áreas del hospital. A esta estructura se sumaron Carmen Navarrete y Aurora Rivas, investigadora pos y predoctoral respectivamente. "Para nada tenemos una mala investigación, tenemos una investigación de alta calidad", afirman preguntadas sobre lo que significa investigar en Andalucía, derribando ciertos mitos que continuamente vienen a hacer de menos lo local.

  • PROYECTO HERA
  • -

Unas gotas de leche que podrían revelar información sobre la enfermedad

El paso hacia el análisis de leche materna surgió de los estudios sobre el tejido mamario aparentemente sano. Si las alteraciones podían encontrarse fuera del tumor, los científicos comenzaron a preguntarse si también podrían detectarse en otros materiales procedentes de la glándula mamaria. La leche ofrecía una posibilidad especialmente interesante. "La leche no es solamente un alimento para el bebé, sino que es una muestra que es súper rica para investigar, porque tiene células procedentes de ese tejido, tiene células inmunes, tiene todo el material genético y proteína y demás que nos puede aportar muchísima información".

Los investigadores quieren comprobar si algunos de esos componentes contienen señales biológicas asociadas a una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama después del embarazo. Además, obtener leche materna resulta menos invasivo que realizar una biopsia, lo que facilitaría la recogida de muestras si finalmente se demuestra la utilidad de los biomarcadores.

En 2023 comenzó una nueva etapa de investigación, dirigida científicamente por Juan de la Haba y Silvia Guil, con financiación del Instituto de Salud Carlos III mediante un proyecto del Fondo de Investigación Sanitaria. La principal dificultad consiste en el tiempo. Para saber si una muestra puede anticipar un riesgo, los investigadores necesitan recoger leche de mujeres que todavía no han desarrollado la enfermedad y seguir su evolución durante varios años. El periodo de observación puede alcanzar hasta diez años después del parto, aunque el mayor repunte de casos aparece entre el segundo y el cuarto o quinto año.

  • Silvia Guil, durante la entrevista.
  • -

Si una participante desarrolla cáncer posteriormente, los investigadores recuperan su muestra y estudian si contenía alguna señal que pudiera relacionarse con aquel diagnóstico. Por ahora, según la información obtenida, conocen 14 casos de cáncer de mama entre las participantes, mientras que las primeras pruebas realizadas sobre siete casos han permitido observar determinados elementos comunes. El equipo insiste en que todavía necesita confirmar esos resultados mediante nuevos análisis y un mayor número de diagnósticos.

Una tira de papel para cambiar vidas en todo el mundo

Conseguir una cantidad suficiente de leche materna planteó un problema logístico considerable. Durante la primera fase, las mujeres debían acudir a los puntos establecidos para entregar sus muestras. Después había que trasladarlas, prepararlas y conservarlas en las condiciones necesarias para su posterior estudio. El procedimiento resultaba complejo, especialmente cuando se pretendía incorporar a participantes de lugares alejados de los centros de investigación. El equipo desarrolló entonces otra fórmula: una pequeña tira de papel con espacios diferenciados para depositar la leche de cada pecho.

Este soporte permitió simplificar la recogida y ampliar la participación territorial. Las campañas llegaron a todas las provincias españolas. Además, los investigadores comprobaron que los análisis realizados con leche depositada sobre el papel ofrecían una concordancia del 99% con los obtenidos mediante la recogida convencional.

La segunda fase también permitió comenzar a recoger nuevas muestras mientras se analizaban los datos de la primera. De esa forma, los científicos podían disponer de otra población de participantes en la que comprobar posteriormente si los biomarcadores encontrados se repetían. El Biobanco se ha convertido en una pieza fundamental de esta organización. Dos profesionales han llegado a gestionar más de 24.000 muestras de leche materna, encargándose de su recepción, preparación, almacenamiento y clasificación.

Carmen Navarrete coordina una parte esencial de esta estructura, especialmente la logística y la comunicación con las participantes. Su trabajo exige mantener una relación continuada con mujeres que donaron leche hace años y que pueden recibir un diagnóstico mucho tiempo después. Para que los resultados tengan utilidad, el equipo necesita conocer esas circunstancias y relacionarlas correctamente con las muestras almacenadas. Algunas confirman que siguen sanas. Otras comunican diagnósticos que todavía no habían trasladado a los investigadores. El equipo utiliza también correos electrónicos periódicos, con una frecuencia de seis meses, y procedimientos de actualización de información con estructuras sanitarias andaluzas para mantener el seguimiento.

  • Reactivos para detección de proteínas.
  • -

En este ámbito, Javier Cantero ha contribuido al desarrollo de las estrategias de comunicación y a la captación de recursos. Su trabajo, junto al de Juan de la Haba y los demás profesionales, ha permitido incorporar colaboraciones de asociaciones de madres, empresas e instituciones. 

El destete brusco y otras preguntas que siguen abiertas

Las investigaciones desarrolladas por el grupo han abierto nuevas líneas sobre los cambios que experimenta el pecho durante el embarazo y la lactancia, lo cual sería un avance por sí mismo independientemente de si la leche tiene esas huellas. Una de ellas estudia la posible relación entre el abandono brusco de la lactancia y el cáncer de mama posparto. El equipo encontró una asociación epidemiológica entre ambas circunstancias entre las mujeres estudiadas. También observó que la interrupción repentina de la lactancia podía relacionarse con modificaciones inflamatorias en el tejido mamario.

Sin embargo, Juan de la Haba insiste en la necesidad de interpretar estos resultados correctamente. "Siempre decimos que eso es un hallazgo epidemiológico", explica el oncólogo, antes de realizar una advertencia fundamental: "No podemos establecer causalidad". Es decir, primero comprobar lo que ocurre, y luego el porqué.  Los datos no demuestran que abandonar bruscamente la lactancia provoque cáncer. La investigación continúa abierta y cuenta con una línea financiada por el Instituto de Salud Carlos III para profundizar en los mecanismos relacionados con el destete.

De las camisetas solidarias a una investigación con horizonte en 2030

La financiación ha sido otra de las dificultades que han acompañado a esta línea científica desde sus comienzos. Juan de la Haba recuerda que los primeros trabajos necesitaron recurrir a actividades benéficas, venta de camisetas, carreras deportivas y representaciones teatrales para conseguir recursos. Una de aquellas iniciativas fue Viajes al Corazón, una propuesta artística que permitió recaudar fondos. Más adelante llegaron aportaciones privadas y financiación pública, incluida la del Instituto de Salud Carlos III, además de apoyos de Pfizer, la Fundación Mutua Madrileña y otras entidades.

El oncólogo considera que este recorrido refleja algunas de las dificultades estructurales que afrontan los investigadores andaluces. Aunque reconoce la capacidad científica existente, reclama más estabilidad y recursos para evitar que profesionales cualificados tengan que desarrollar su carrera fuera de la comunidad. "La carrera investigadora es precaria", reconoce, refiriéndose sobre todo a los miembros más jóvenes de su equipo, señalándolas y alabando su dedicación.

También defiende la repercusión económica de los centros biomédicos sobre sus ciudades, porque donde se investiga aumenta el PIB: "Este instituto genera riqueza para la ciudad de Córdoba, este instituto no consume riqueza". Y salva potencialmente muchas vidas.

COMENTARIOS