Julia Heras, la 'Tristana' portuense que brilla en la ópera: "Los jóvenes se gastan dinero en ir a ver a Rosalía porque la conocen. Hay que hacer más pedagogía"
Esta cantante lírica formada en Francia, interpreta a 'Tristana' en la obra de Miguel Huertas-Camacho y Jorge Volpi siguiendo una trayectoria de reconocimientos
La soprano ligera Julia Heras, en una imagen promocional. -
La voz de Julia Heras envolvió al Auditorio del Teatro Afundación de Vigo el pasado 11 de octubre. Una fecha que esta joven soprano de El Puerto tenía bien marcada en el calendario. Es la protagonista de la ópera contemporánea de Miguel Huertas-Camacho y Jorge Volpi Tristana, con Ricardo Campelo en la dirección escénica. Una ópera de cámara que redescubre la novela de Benito Pérez Galdós (1892) con elementos del guion cinematográfico de Luis Buñuel y Julio Alejandro (1974). Explora sus contradicciones y su lucha por encontrar su propio lugar en el mundo. “Una de las grandes diferencias es que ella pierde la voz en lugar de la amputación de la pierna, y esto hace que tenga que hacer como que tengo dificultades. Hay que tener buena técnica para no hacerme daño”, comenta la cantante lírica. Una ambiciosa coproducción de la Ópera de Tenerife, la Comunidad de Madrid y Teatro Xtremo, que la ha llevado a distintos escenarios para encarnar a uno de los primeros iconos de la lucha por el feminismo, con referencias hasta en League of Legends -la artillera Yordle de espíritu valiente.
Julia se atreve con una joya de la literatura española que no pierde actualidad y que le encantaría poder mostrar en más puntos de Andalucía. “Sería muy bonito poder compartir este proyecto con el público de mi tierra”, expresa esta mujer formada en flauta travesera en los conservatorios Manuel de Falla de Cádiz y Joaquín Villatoro de Jerez.
Teatros y festivales de España, Francia e Italia han descubierto el talento de esta soprano que continuó aprendiendo en Francia, donde compaginó los estudios superiores de flauta travesera con el canto lírico, de la mano de André Cognet y Elizabeth Vidal, y amplió sus conocimientos con figuras como Dalton Baldwin, Gérard Lesne y Dmitry Vdovin.
Miembro del Centre d’Art Lyrique de la Méditerranée, ha dado vida a personajes como la Reina de la Noche, de La flauta mágica; Olimpia, de Los cuentos de Hoffmann, o Gilda, de Rigoletto. Reconocida con el Premio Joven Promesa del Concurso Internacional de Burdeos y finalista en el certamen internacional Música Sacra de Roma, sigue perfeccionando su técnica con la soprano Sabina Puértolas. Una mujer inquieta en un mundo desconocido para muchas personas.
Pregunta. Interpreta a uno de los grandes personajes de la literatura española. Un icono del feminismo. A una mujer rebelde que rechaza el concepto de matrimonio por considerarlo una forma de sumisión. ¿Conoce a muchas 'Tristanas' hoy en día?
Respuesta. Cualquier mujer se puede sentir identificada con Tristana porque, la verdad, que es un personaje muy interesante dentro de la literatura española, que permite una lectura feminista, pero creo que también es importante entenderla con todos sus matices, especialmente en la adaptación operística. No es una heroína perfecta que siempre actúa correctamente, es una mujer que busca su libertad y quiere romper con la cadena que la condiciona, pero bueno también comete errores, tiene sus contradicciones y toma decisiones que podemos cuestionar. Como nos ocurre a todos, la necesidad de ser libre no significa que siempre sepamos encontrar la mejor manera de conseguirlo y precisamente creo que eso hace que el personaje sea tan rico teatralmente. No se trata de juzgarla, sino de comprender qué la lleva a actuar como actúa. Su lucha por la libertad sigue siendo muy actual, pero podemos empatizar con ella sin tener que justificar evidentemente todas sus decisiones.
Julia Heras interpretando a Tristana en el Auditorio del Teatro Afundación de Vigo.
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CEDIDA
P. ¿Qué puntos comunes comparten Julia y Tristana?
R. Cualquiera puede sentirse identificado con Tristana en algún momento porque, aunque sus circunstancias sean muy concretas, las situaciones a las que se enfrenta son bastante universales. Es una mujer que va tomando decisiones sobre la marcha, condicionada por lo que vive y por las personas que la rodean. Y no siempre acierta, la verdad. Su juventud y su inexperiencia pueden influir en algunas de sus decisiones, pero creo que lo interesante va más allá de la edad. Todos podemos encontrarnos en situaciones que no sabemos gestionar de la mejor manera, equivocarnos o dejarnos llevar por las circunstancias. También está esa relación tiránica con López y la relación con Horacio, que es una relación de dependencia. Entonces, ¿quién no ha tenido relaciones tóxicas o dificultades como cantante en algún momento?
Podemos hablar de la amputación de Tristana, que en esta ópera es de la voz. La operan, deja de cantar y ya no puede seguir persiguiendo sus sueños como cantante. Pues también todos hemos vivido una especie de amputación, de dificultad en la vida o de luto que, emocionalmente, nos dificulta las cosas o incluso hace que cambiemos de camino.
"Cualquiera puede sentirse identificado con Tristana"
Yo me siento identificada con su búsqueda de libertad, de elegir un camino propio. Como se dice en el ikigai, lo importante también es el camino que se recorre. Se trata de no pensar en lo que la gente espera de ti, sino en lo que sientes en cada momento, en lo que crees que es tu camino, sin perder tu esencia. Eso también me parece muy importante y creo que Tristana se siente perdida en algún momento, pero finalmente elige su camino, se empodera y logra tener su independencia.
P. ¿Cuándo decidió que quería dedicarse a la interpretación lírica?
R. Mi camino hacia la música realmente empezó con la flauta travesera en el Conservatorio Joaquín Villatoro de Jerez, donde hice el grado medio. Desde pequeña siempre había querido cantar, me gustaba mucho. Pero fue en Francia donde empecé a estudiar canto lírico, desarrollé mi voz y comencé mi carrera, especialmente vinculada a la melodía ópera y opereta, que me gustaría seguir explorando. Para mí, la ópera es una de las formas de arte más complejas que existen porque une la música, el teatro y la interpretación. Eres cantante, pero también eres actriz, y tienes que conseguir que todo esté al servicio de la historia y del personaje: la música, el texto, todo. La verdad es que, para mí, lo más importante siempre ha sido hacer música, compartirla con mis compañeros y conseguir que llegue al público. Pienso que la voz tiene algo muy especial porque es nuestro propio instrumento, algo muy orgánico y personal. Cuando escuchas a alguien cantar, hay una conexión humana que puede llegar a emocionarte de una manera muy profunda. Y esa es una de las cosas que más me apasionan de este mundo: todos esos matices, todas esas emociones y sentimientos, todo lo que nos puede aportar la voz.
P. ¿Cómo conoció este mundo, a priori, más desconocido que el flamenco o el pop?
R. En mi casa siempre estuvimos familiarizados con la música clásica. A mi madre le gustaba mucho y siempre tenía algún disco de ópera, zarzuela o música clásica instrumental. Ahí fue donde empezó a despertarse mi interés por la música. Creo que estaba todavía en el colegio cuando vinieron unas personas del conservatorio y pensé: “Anda, entonces, lo que escucho en casa se puede estudiar, se puede hacer". Fue entonces cuando pedí, por favor, que me matricularan en el conservatorio. Fue precisamente al pisar el escenario del Teatro Villamarta de Jerez cuando empezó a entrarme el gusanillo de la ópera. Aunque yo ya fantaseaba con la interpretación y la ópera, mientras estudiaba flauta lo veía como algo muy lejano, algo que pensaba que nunca podría hacer. Pero vivir la ópera desde dentro, formar parte de una producción y sentir toda esa combinación de música y teatro fue una experiencia muy especial para mí.
La cantante lírica, en una imagen promocional.
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Andy Arche
P. ¿Es soprano ligera porque lo ha decidido o es su voz la que le ha marcado este destino?
R. No puedes elegir tu voz, es la voz la que te va orientando, aunque después también hay un trabajo de estudio y conocimiento de la misma. La voz de soprano ligera tiene unas características vocales muy concretas, como la agilidad, la flexibilidad y la facilidad para moverse en el registro agudo. Tengo que precisar que cada uno tenemos unas cuerdas vocales diferentes, una resonancia diferente y un cuerpo diferente. Entonces, tú no puedes elegir ser mezzosoprano, soprano ligera o soprano lírica. Eso tiene que ver con tu cuerpo y con tus cuerdas vocales. Con los años vas descubriendo qué repertorio se adapta mejor a tu instrumento y dónde puedes expresarte con mayor libertad. Así que lo importante es conocer bien tu voz y cuidarla para que pueda evolucionar y desarrollarse en todo su rango vocal con facilidad, sin hacerte daño y respetando todo lo que corresponde a tu sonoridad. Creo que la honestidad en nuestra profesión es muy importante porque así transmites la realidad de tu voz y pienso que la gente que te escucha también lo percibe y lo siente.
"La ópera tiene más público del que pensamos"
P. España presenta un circuito con grandes directores y cantantes que giran por los principales teatros. Además, en la cartelera de los cines, siempre hay sesiones de óperas. ¿La ópera es rentable? ¿Tiene más aficionados de lo que creemos?
R. Yo creo que la ópera tiene más público del que a veces pensamos, aunque es cierto que necesita seguir acercándose a las nuevas generaciones. Desde el punto de vista económico, es un arte muy complejo de sostener, porque una producción implica a muchos profesionales: cantantes, orquesta, dirección, personal técnico, trabajadores del teatro... Muchísima gente. Por eso, históricamente, la ópera ha necesitado el apoyo de las instituciones públicas y de otras fuentes de financiación, claro está. Pero eso no significa que todas las producciones tengan que ser deficitarias.
Existen formatos más pequeños, como esta Tristana, por ejemplo, o las óperas de cámara, que permiten reducir costes y facilitar que los espectáculos giren por distintos lugares, generando oportunidades de trabajo para cantantes y compañías. En cuanto al público, creo que la clave está en seguir creando oportunidades para descubrir este arte, porque la ópera reúne música y teatro. Muchas veces es algo que aprendes a disfrutar cuando tienes la oportunidad de vivirlo de cerca. Yo creo que hay que impulsar iniciativas para atraer a los jóvenes y es importante seguir trabajando en esa dirección, para que los nuevos públicos puedan descubrirla y hacerla suya.
Es fácil decir que los jóvenes se gastan tanto dinero en ir a ver a Rosalía o a otros artistas. Pero es que ya conocen al artista y saben que se van a gastar el dinero en algo que, con seguridad, les va a gustar. Entonces, hay que incentivar y enseñar lo que es la ópera, que la gente sepa que va a ir a ver un espectáculo que le puede gustar.
A lo mejor hay personas que van a acercarse a la ópera a través de la música barroca, a otras les gustará más la música verdiana o la de Puccini, o quién sabe, quizás prefieran Wagner. Y, desde ahí, podrán ir conociendo otras óperas de distintas épocas. Creo que hay que hacer también un poco de pedagogía.
Representación de 'Tristana' en Vigo.
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CEDIDA
P. Ha interpretado a Mozart o a Verdi, ¿cómo prepara estas obras tan complejas?
R. La preparación siempre empieza antes de cantar ninguna nota. Primero está el estudio de la partitura, el texto, su traducción, evidentemente, si no está en español, la pronunciación y el contexto de la obra para comprenderla. Hay que entender qué está haciendo el personaje, por qué lo hace, en qué contexto se encuentra y qué quiere transmitir. Por ejemplo, Mozart parece sencillo, pero es extremadamente exigente. Requiere mucha precisión, agilidad, control y claridad, porque en Mozart todo está muy expuesto. Personalmente, es verdad que me gusta mucho trabajar Mozart al comienzo de una jornada de estudio vocal porque me ayuda a colocar la voz, a trabajar desde la precisión y, sobre todo, desde la naturalidad. Verdi, en cambio, requiere otro tipo de trabajo. Hay que prestar especial atención al legato, la expresividad y la sonoridad. Cada compositor tiene su lenguaje y sus exigencias. Lo importante es encontrar el equilibrio entre la técnica y la interpretación para que la música llegue al público.
P. Estamos acostumbrados a ver a Fito o Vanesa Martín tocando la guitarra. ¿Es habitual que los cantantes líricos toquen instrumentos?
R. Sí, hay muchos cantantes líricos que tocan instrumentos, pero, en mi caso, la flauta travesera ha sido una parte muy importante de mi formación musical, aunque actualmente estoy centrada en el canto. Ya no toco, hace muchos años que no lo hago, pero sigue estando muy presente en mi vida artística, ya que tengo programas que combinan flauta, voz y piano. Me parece muy interesante porque estamos acostumbrados a asociar la música lírica únicamente con la ópera y la zarzuela, pero existe todo un mundo de melodías, canciones y música de cámara que merece la pena descubrir.
P. ¿Alguna vez ha tocado la flauta travesera y ha cantado en un mismo espectáculo?
R. Sí que he hecho conciertos en un mismo espectáculo, aunque no tocando yo la flauta, sino haciendo dúos de canto y flauta. Creo que mi voz se aproxima un poco al rango de la flauta y combina muy bien con ella. Son formatos más íntimos en los que el público descubre la voz desde otra perspectiva.
Voz lírica en teatros internacionales
La voz de Julia Heras envolvió al Auditorio del Teatro Afundación de Vigo el pasado 11 de octubre. Una fecha que esta joven soprano de El Puerto tenía bien marcada en el calendario. Es la protagonista de la ópera contemporánea de Miguel Huertas-Camacho y Jorge Volpi Tristana, con Ricardo Campelo en la dirección escénica. Una ópera de cámara que redescubre la novela de Benito Pérez Galdós (1892) con elementos del guion cinematográfico de Luis Buñuel y Julio Alejandro (1974). Explora sus contradicciones y su lucha por encontrar su propio lugar en el mundo. “Una de las grandes diferencias es que ella pierde la voz en lugar de la amputación de la pierna, y esto hace que tenga que hacer como que tengo dificultades. Hay que tener buena técnica para no hacerme daño”, comenta la cantante lírica. Una ambiciosa coproducción de la Ópera de Tenerife, la Comunidad de Madrid y Teatro Xtremo, que la ha llevado a distintos escenarios para encarnar a uno de los primeros iconos de la lucha por el feminismo, con referencias hasta en League of Legends -la artillera Yordle de espíritu valiente.
Julia se atreve con una joya de la literatura española que no pierde actualidad y que le encantaría poder mostrar en más puntos de Andalucía. “Sería muy bonito poder compartir este proyecto con el público de mi tierra”, expresa esta mujer formada en flauta travesera en los conservatorios Manuel de Falla de Cádiz y Joaquín Villatoro de Jerez.
Teatros y festivales de España, Francia e Italia han descubierto el talento de esta soprano que continuó aprendiendo en Francia, donde compaginó los estudios superiores de flauta travesera con el canto lírico, de la mano de André Cognet y Elizabeth Vidal, y amplió sus conocimientos con figuras como Dalton Baldwin, Gérard Lesne y Dmitry Vdovin.
Miembro del Centre d’Art Lyrique de la Méditerranée, ha dado vida a personajes como la Reina de la Noche, de La flauta mágica; Olimpia, de Los cuentos de Hoffmann, o Gilda, de Rigoletto. Reconocida con el Premio Joven Promesa del Concurso Internacional de Burdeos y finalista en el certamen internacional Música Sacra de Roma, sigue perfeccionando su técnica con la soprano Sabina Puértolas. Una mujer inquieta en un mundo desconocido para muchas personas.
Pregunta. Interpreta a uno de los grandes personajes de la literatura española. Un icono del feminismo. A una mujer rebelde que rechaza el concepto de matrimonio por considerarlo una forma de sumisión. ¿Conoce a muchas 'Tristanas' hoy en día?
Respuesta. Cualquier mujer se puede sentir identificada con Tristana porque, la verdad, que es un personaje muy interesante dentro de la literatura española, que permite una lectura feminista, pero creo que también es importante entenderla con todos sus matices, especialmente en la adaptación operística. No es una heroína perfecta que siempre actúa correctamente, es una mujer que busca su libertad y quiere romper con la cadena que la condiciona, pero bueno también comete errores, tiene sus contradicciones y toma decisiones que podemos cuestionar. Como nos ocurre a todos, la necesidad de ser libre no significa que siempre sepamos encontrar la mejor manera de conseguirlo y precisamente creo que eso hace que el personaje sea tan rico teatralmente. No se trata de juzgarla, sino de comprender qué la lleva a actuar como actúa. Su lucha por la libertad sigue siendo muy actual, pero podemos empatizar con ella sin tener que justificar evidentemente todas sus decisiones.
Julia Heras interpretando a Tristana en el Auditorio del Teatro Afundación de Vigo.
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CEDIDA
P. ¿Qué puntos comunes comparten Julia y Tristana?
R. Cualquiera puede sentirse identificado con Tristana en algún momento porque, aunque sus circunstancias sean muy concretas, las situaciones a las que se enfrenta son bastante universales. Es una mujer que va tomando decisiones sobre la marcha, condicionada por lo que vive y por las personas que la rodean. Y no siempre acierta, la verdad. Su juventud y su inexperiencia pueden influir en algunas de sus decisiones, pero creo que lo interesante va más allá de la edad. Todos podemos encontrarnos en situaciones que no sabemos gestionar de la mejor manera, equivocarnos o dejarnos llevar por las circunstancias. También está esa relación tiránica con López y la relación con Horacio, que es una relación de dependencia. Entonces, ¿quién no ha tenido relaciones tóxicas o dificultades como cantante en algún momento?
Podemos hablar de la amputación de Tristana, que en esta ópera es de la voz. La operan, deja de cantar y ya no puede seguir persiguiendo sus sueños como cantante. Pues también todos hemos vivido una especie de amputación, de dificultad en la vida o de luto que, emocionalmente, nos dificulta las cosas o incluso hace que cambiemos de camino.
"Cualquiera puede sentirse identificado con Tristana"
Yo me siento identificada con su búsqueda de libertad, de elegir un camino propio. Como se dice en el ikigai, lo importante también es el camino que se recorre. Se trata de no pensar en lo que la gente espera de ti, sino en lo que sientes en cada momento, en lo que crees que es tu camino, sin perder tu esencia. Eso también me parece muy importante y creo que Tristana se siente perdida en algún momento, pero finalmente elige su camino, se empodera y logra tener su independencia.
P. ¿Cuándo decidió que quería dedicarse a la interpretación lírica?
R. Mi camino hacia la música realmente empezó con la flauta travesera en el Conservatorio Joaquín Villatoro de Jerez, donde hice el grado medio. Desde pequeña siempre había querido cantar, me gustaba mucho. Pero fue en Francia donde empecé a estudiar canto lírico, desarrollé mi voz y comencé mi carrera, especialmente vinculada a la melodía ópera y opereta, que me gustaría seguir explorando. Para mí, la ópera es una de las formas de arte más complejas que existen porque une la música, el teatro y la interpretación. Eres cantante, pero también eres actriz, y tienes que conseguir que todo esté al servicio de la historia y del personaje: la música, el texto, todo. La verdad es que, para mí, lo más importante siempre ha sido hacer música, compartirla con mis compañeros y conseguir que llegue al público. Pienso que la voz tiene algo muy especial porque es nuestro propio instrumento, algo muy orgánico y personal. Cuando escuchas a alguien cantar, hay una conexión humana que puede llegar a emocionarte de una manera muy profunda. Y esa es una de las cosas que más me apasionan de este mundo: todos esos matices, todas esas emociones y sentimientos, todo lo que nos puede aportar la voz.
P. ¿Cómo conoció este mundo, a priori, más desconocido que el flamenco o el pop?
R. En mi casa siempre estuvimos familiarizados con la música clásica. A mi madre le gustaba mucho y siempre tenía algún disco de ópera, zarzuela o música clásica instrumental. Ahí fue donde empezó a despertarse mi interés por la música. Creo que estaba todavía en el colegio cuando vinieron unas personas del conservatorio y pensé: “Anda, entonces, lo que escucho en casa se puede estudiar, se puede hacer". Fue entonces cuando pedí, por favor, que me matricularan en el conservatorio. Fue precisamente al pisar el escenario del Teatro Villamarta de Jerez cuando empezó a entrarme el gusanillo de la ópera. Aunque yo ya fantaseaba con la interpretación y la ópera, mientras estudiaba flauta lo veía como algo muy lejano, algo que pensaba que nunca podría hacer. Pero vivir la ópera desde dentro, formar parte de una producción y sentir toda esa combinación de música y teatro fue una experiencia muy especial para mí.
La cantante lírica, en una imagen promocional.
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Andy Arche
P. ¿Es soprano ligera porque lo ha decidido o es su voz la que le ha marcado este destino?
R. No puedes elegir tu voz, es la voz la que te va orientando, aunque después también hay un trabajo de estudio y conocimiento de la misma. La voz de soprano ligera tiene unas características vocales muy concretas, como la agilidad, la flexibilidad y la facilidad para moverse en el registro agudo. Tengo que precisar que cada uno tenemos unas cuerdas vocales diferentes, una resonancia diferente y un cuerpo diferente. Entonces, tú no puedes elegir ser mezzosoprano, soprano ligera o soprano lírica. Eso tiene que ver con tu cuerpo y con tus cuerdas vocales. Con los años vas descubriendo qué repertorio se adapta mejor a tu instrumento y dónde puedes expresarte con mayor libertad. Así que lo importante es conocer bien tu voz y cuidarla para que pueda evolucionar y desarrollarse en todo su rango vocal con facilidad, sin hacerte daño y respetando todo lo que corresponde a tu sonoridad. Creo que la honestidad en nuestra profesión es muy importante porque así transmites la realidad de tu voz y pienso que la gente que te escucha también lo percibe y lo siente.
"La ópera tiene más público del que pensamos"
P. España presenta un circuito con grandes directores y cantantes que giran por los principales teatros. Además, en la cartelera de los cines, siempre hay sesiones de óperas. ¿La ópera es rentable? ¿Tiene más aficionados de lo que creemos?
R. Yo creo que la ópera tiene más público del que a veces pensamos, aunque es cierto que necesita seguir acercándose a las nuevas generaciones. Desde el punto de vista económico, es un arte muy complejo de sostener, porque una producción implica a muchos profesionales: cantantes, orquesta, dirección, personal técnico, trabajadores del teatro... Muchísima gente. Por eso, históricamente, la ópera ha necesitado el apoyo de las instituciones públicas y de otras fuentes de financiación, claro está. Pero eso no significa que todas las producciones tengan que ser deficitarias.
Existen formatos más pequeños, como esta Tristana, por ejemplo, o las óperas de cámara, que permiten reducir costes y facilitar que los espectáculos giren por distintos lugares, generando oportunidades de trabajo para cantantes y compañías. En cuanto al público, creo que la clave está en seguir creando oportunidades para descubrir este arte, porque la ópera reúne música y teatro. Muchas veces es algo que aprendes a disfrutar cuando tienes la oportunidad de vivirlo de cerca. Yo creo que hay que impulsar iniciativas para atraer a los jóvenes y es importante seguir trabajando en esa dirección, para que los nuevos públicos puedan descubrirla y hacerla suya.
Es fácil decir que los jóvenes se gastan tanto dinero en ir a ver a Rosalía o a otros artistas. Pero es que ya conocen al artista y saben que se van a gastar el dinero en algo que, con seguridad, les va a gustar. Entonces, hay que incentivar y enseñar lo que es la ópera, que la gente sepa que va a ir a ver un espectáculo que le puede gustar.
A lo mejor hay personas que van a acercarse a la ópera a través de la música barroca, a otras les gustará más la música verdiana o la de Puccini, o quién sabe, quizás prefieran Wagner. Y, desde ahí, podrán ir conociendo otras óperas de distintas épocas. Creo que hay que hacer también un poco de pedagogía.
Representación de 'Tristana' en Vigo.
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CEDIDA
P. Ha interpretado a Mozart o a Verdi, ¿cómo prepara estas obras tan complejas?
R. La preparación siempre empieza antes de cantar ninguna nota. Primero está el estudio de la partitura, el texto, su traducción, evidentemente, si no está en español, la pronunciación y el contexto de la obra para comprenderla. Hay que entender qué está haciendo el personaje, por qué lo hace, en qué contexto se encuentra y qué quiere transmitir. Por ejemplo, Mozart parece sencillo, pero es extremadamente exigente. Requiere mucha precisión, agilidad, control y claridad, porque en Mozart todo está muy expuesto. Personalmente, es verdad que me gusta mucho trabajar Mozart al comienzo de una jornada de estudio vocal porque me ayuda a colocar la voz, a trabajar desde la precisión y, sobre todo, desde la naturalidad. Verdi, en cambio, requiere otro tipo de trabajo. Hay que prestar especial atención al legato, la expresividad y la sonoridad. Cada compositor tiene su lenguaje y sus exigencias. Lo importante es encontrar el equilibrio entre la técnica y la interpretación para que la música llegue al público.
P. Estamos acostumbrados a ver a Fito o Vanesa Martín tocando la guitarra. ¿Es habitual que los cantantes líricos toquen instrumentos?
R. Sí, hay muchos cantantes líricos que tocan instrumentos, pero, en mi caso, la flauta travesera ha sido una parte muy importante de mi formación musical, aunque actualmente estoy centrada en el canto. Ya no toco, hace muchos años que no lo hago, pero sigue estando muy presente en mi vida artística, ya que tengo programas que combinan flauta, voz y piano. Me parece muy interesante porque estamos acostumbrados a asociar la música lírica únicamente con la ópera y la zarzuela, pero existe todo un mundo de melodías, canciones y música de cámara que merece la pena descubrir.
P. ¿Alguna vez ha tocado la flauta travesera y ha cantado en un mismo espectáculo?
R. Sí que he hecho conciertos en un mismo espectáculo, aunque no tocando yo la flauta, sino haciendo dúos de canto y flauta. Creo que mi voz se aproxima un poco al rango de la flauta y combina muy bien con ella. Son formatos más íntimos en los que el público descubre la voz desde otra perspectiva.
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