Manuel Hortas: "Cualquier persona puede acabar en la cárcel. Todos nos saltamos la Ley alguna vez cada día"

El mes de agosto es 'inhábil' para la mayoría de abogados, pero no para los penalistas. "La Justicia no está en los tribunales"

Manuel Hortas, en su despacho.
Manuel Hortas, en su despacho. MANU GARCÍA

La Justicia y lo injusto

Manuel Hortas (Jerez, 1966) es uno de los pocos abogados para los que agosto no es agosto. Porque el mes es lo que se llama "inhábil", porque no se fijan juicios. Salvo en algunas ramas, como el derecho penal, el de los malos. Aunque diría más bien Hortas que eso de malos primero deberá decirlo un juez. O no decirlo, probarlo. Y probarlo bien. 

Su vertiente mediática le llegó por casos como el de Juan Holgado o casos de corrupción. Licenciado en Jerez, le viene el derecho como algo familiar, cuando su padre comenzó a mediados de los 50.

El derecho se hereda, ¿no?

La intención de mi padre era que me dedicara a otra cosa. Vi lo que hacían él y sus amigos, porque siempre he tenido mucho trato con abogados, procuradores, con personas en general de la Justicia… Me llamó la atención. Si no, habría estudiado medicina. O podría haber sido arqueólogo, historiador del arte… Eran mundos que me gustaban. Derecho no es de las carreras más bonitas para estudiar, pero sí para aplicarlo, porque el derecho es vida. Es estar en el cogollo de todo. El médico también lo está, pero de forma más limitada. Respiras el derecho cuando caminas por la calle.

No siempre hemos podido caminar por la calle en los últimos tiempos.

Toda organización sin normas sería imposible.

¿Cómo ve la sentencia que tumba una parte del primer estado de alarma?

En lo que he leído, no entra tanto en el destino como el vehículo del asunto. No es tanto la decisión en el fondo, sino las formas. El sistema constitucional está en la vida de la gente. No vale saltarse el sistema. Limitar salir a la calle es una de las restricciones más serias que pueden aprobarse.

"Ahora intentan meter en la cárcel a personas porque falta medio informe"

¿Le ha parecido algo cutre el cómo se han aplicado ciertas normas durante este último año?

Creo que ha habido un enfoque más político y de cara a la galería que una solución al problema. La solución era haber aprovechado los primeros 15 días de estado de alarma para crear normas sanitarias, para tener un sistema para restringir la movilidad. Utilizar un sistema pensado para otra cosa que hay renovar cada 15 días... No nos había pasado nunca, ninguno creíamos que fuera a ser una cosa tan seria, estamos de acuerdo. Pero ya que estamos, tengamos una solución. Hablo de la dejadez que ha existido y que las autonomías no sepan qué hacer, y que los tribunales digan una cosa en un sitio y otra cosa en otro lugar. No es que la decisión esté mal tomada, sino su desarrollo para que sea eficaz. Cada vez que llevas un asunto a un tribunal es porque hay conflicto. Entre el derecho a la salud y las libertades en este caso. No creo que haya sido cutre ni que haya habido pereza, sino que no han juzgado políticamente rentable arreglar la situación. 

¿Se ha convertido la lucha contra la corrupción en un eslogan? 

Es la sensación que tengo, igual que muchos otros abogados. España es un país de pendulazos. De que nada sea delito pasamos a que todo lo sea. Ahora, por medio informe que falte, se quiere llevar a la persona a la cárcel, cuando antes sí que se hicieron auténticas barbaridades. Al paso que vamos, los tribunales administrativos cerrarán las puertas e iremos todos al pena. Todo cuando el expediente perfecto no existe, igual que nunca es perfecto ni el trabajo del abogado, ni el del periodista. En toda actividad humana puede haber errores. Hoy parece que con que falte algo, con que un expediente esté mal tramitado, hay que condenar por prevaricación. Y no es así. Si hay un error, vas al contencioso y se anula. Si eso es prevaricar, entonces todos prevaricamos a diario. Nadie está libre de errores, y depende de la intención. No es lo mismo el error pequeño que el mayor, e incluso cuando el del error mayor no tiene recursos para saberlo. Piensa en los alcaldes de municipios pequeños, que no tienen asesores jurídicos.

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Hortas, para la entrevista.   MANU GARCÍA

Esa idea de que todo se puede judicializar...

Ha habido una época en la que el que no ganaba por votos intentaba cambiar los resultados por querellas, que no llevaban luego a nada, con peticiones desproporcionadas. Se ha hecho gala, desde que surgen los fiscales anticorrupción, de que tenemos que ser más puros y castos que nadie. Y es que cuanto más casto eres, antes te surge un problema. Echo de menos más sentido común y prudencia… Hay cosas que son delito y otras que son errores. No somos la pureza personificada.

¿Un buen abogado penalista saca de prisión a personas culpables?

Seré un poco cínico: no estamos en los tribunales para hacer Justicia. Trabajamos para cumplir la Ley. Y la ley no tiene mucho que ver con la Justicia en la mayor parte de ocasiones. Se busca el resultado lógico de las pruebas. En un tribunal, no se trata de ser justo o injusto, sino de ver lo que se ha demostrado. Si entendemos que ese es el juego del sistema, entendemos lo demás. No se trata de que alguien sea culpable, sino de demostrar los hechos y si estos son una acción delictiva. La Justicia no está en los tribunales. La Justicia es una sensación, no realidad. Se puede encontrar a diez personas, y sobre los mismos hechos tendrán una percepción diferente de lo justo. ¿Se buscará la verdad? Sí. ¿Es la finalidad última del proceso? Sí. ¿Se encontrará? Dependerá de la inteligencia de cada parte y de cómo se desarrolle. Sacar a alguien de prisión no tiene nada que ver.

"Es difícil no incumplir alguna norma a lo largo del día"

¿Ha tenido la sensación de que todos podemos ir a la cárcel si se dan las circunstancias, de que podría acabar usted mismo?

Absolutamente. Todos los que nos dedicamos a esto lo sabemos. A todos nos puede pasar todo, no es cosa de otros. El derecho está en cada sector, podemos infringir las normas de forma consciente o inconsciente. Ejemplo: cuando te viene por detrás un coche más rápido de la cuenta, se te pega, se queda detrás al nivel de que ni le ves los faros. Este señor seria responsable y podría terminar en prisión si se produce un fallecimiento. Tiene de dos a cuatro años en prisión. ¿Por qué? Por un delito de conducción temeraria y causar resultado de muerte. Lo vemos todos los días. El famoso paso de cebra de la avenida Álvaro Domecq, delante del Hontoria, que no tiene semáforo... Por ahí pasan coches a toda velocidad. Si arrollas a una persona, y nos puede pasar, nos podemos ver inmersos en esa acusación. Es difícil no incumplir una norma a lo largo del día.

Ahora hay más normas que nunca.

Tenemos normas de todas clases. Hemos llegado a un adanismo legislativo, de pensar que se están inventando cosas nuevas, como la norma del solo sí es sí. Se ponen de moda ciertos comportamientos que ya se penaban antes. Con la última norma, el que vea el maltrato a un menor, tiene la obligación de denunciar. Ya, pero eso estaba en el XIX, en la Ley de Enjuiciamiento de Manuel Alonso Martínez. Es un ejemplo de norma nueva que refuerza la antigua. Si hoy puedes conducir a 100, mañana será a 90. Retaría a una persona a que me dijera que en un día, sin entrar en el tema de las mascarillas, no se salta varias veces la Ley.

Trabaja en una rama del derecho en la que más hay que ejercer la empatía, hacia quien ha podido cometer un delito.

En el ámbito del penal tenemos una cierta ambivalencia. Intentas comprender por qué un sujeto ha hecho o no ha hecho algo. Si te dice que es inocente, es una cosa. Pero aunque no puedas compartir, necesitamos que nos explique por qué lo ha hecho. Si hay un perjudicado, debemos compartir esa sensación también de la víctima. Eso hace que se mueva un equilibrio, que estemos en el alambre, el de no aceptar o aceptar. El sistema intenta una aplicación justa de la norma. Los abogados no estamos para incumplir, sino para cumplir en su totalidad la Ley. Pongamos el ejemplo más grave: ante un homicidio, hay normas que aplicar. El Código Penal castiga un comportamiento, pero la misma norma contempla una exención de la responsabilidad y una atenuación. La ley dice que hay que absolver cuando lo dice. La finalidad es aplicar una ley al completo. Si no, no puedes trabajar como abogado. A la vez, intentas saber los porqués de alguien.

"Si no puedo transmitir una explicación de los hechos,  me costaría hacer mi trabajo"

Una pregunta habitual: ¿a quién no defendería?

Quizás al autor de un delito de terrorismo con múltiples víctimas. Me costaría a nivel personal. Ante un hecho, puedes comprender la razón por la que ha ocurrido. Pero cuando eres incapaz de entenderlo... Quizás también cuando se trate de un delito de carácter sexual o violento contra menores, y en general cuando sea incapaz de comprender lo ocurrido. En el caso de que el sujeto sea culpable y lo reconozca. Porque si me dice que no es culpable, sí lo defendería. De otra forma, me costaría transmitir una explicación de los hechos y me costaría, entonces, hacer mi trabajo bien.

Otro abogado de su rama, Juan Pedro Cosano, se lanzó a las novelas y hoy es un escritor de éxito. ¿Usted no se anima?

En su día hice mis pinitos. Pero él tiene una constancia que a mí me faltará, y una imaginación desbordante. 

Entiendo que en ese anecdotario como penalista, en contacto con las bajezas del ser humano, tendría terreno en el que inspirarse.

Siempre pasan cosas sorprendentes. Tengo a alumnos de máster y compañeros más jóvenes que se quedan con la boca abierta, pensando que algo es la primera vez que pasa. Pocas cosas me quedan ya que me sorprendan. Hay cosas llamativas, pero los seres humanos, a pesar de los avances tecnológicos, solemos tener los mismos miedos que hace 200 años, con los mismos impulsos.

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Manuel Hortas, en su escritorio.    MANU GARCÍA

Un platito de verano.

Unas huevas de choco aliñadas con vinagre jerez.

Un lugar para perderse.

Cualquier sitio con mar. Galicia, donde hay mucho verde, y rachas frías de viento, como Finisterre. 

Puesta de sol o ver amanecer.

En Málaga, en el Mediterráneo, ver amanecer, y aquí, en nuestra costa, ver atardecer.

Un libro de verano.

El último libro de Juan Pedro Cosano, El rey del Perú.

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