sociedad

Fundación López Mariscal 2015, Premio Voces del Sur 2026 en la categoría de Solidaridad

La entidad creada en 2015 por José Luis López Fernández, 'El Turronero', junto a Carmen Mariscal y sus hijos, recibe el Premio Voces del Sur 2026 en la categoría de Solidaridad por una labor social, educativa y asistencial que atiende cada mes a decenas de familias en la Sierra de Cádiz

  • José Luis López Fernández, 'El Turronero', en la reciente fiesta en Ubrique con motivo de la dedicatoria a su persona del recinto ferial. -

Hay otra historia detrás de José Luis López Fernández, 'El Turronero', alejada de las macrofiestas, los nombres famosos y esa faceta mediática que durante los últimos años ha multiplicado su presencia pública. Es una historia que empezó mucho antes de que existiera una fundación, ligada a sus propios orígenes humildes, y que desde 2015 tiene nombre propio: Fundación López Mariscal.

Diez años después de su nacimiento, esa labor recibe el Premio Voces del Sur 2026 en la categoría de Solidaridad. El galardón, obra del artista Fernando Toro, se entregará en una gala que se celebrará el próximo 26 de octubre en el Centro de Interpretación del Vino y la Sal, en Chiclana. La entidad, creada por López junto a su mujer, Carmen Mariscal, y sus hijos, María y José, canaliza desde Ubrique proyectos sociales, educativos y culturales dirigidos especialmente a quienes tienen más dificultades. 

Actualmente, solo en esta localidad de la Sierra de Cádiz, unas 150 familias reciben atención mensualmente a través de la fundación. La ayuda toma distintas formas: clases gratuitas de refuerzo educativo e inglés para menores, atención sociosanitaria para personas con discapacidad y cobertura social urgente y gratuita para quienes más la necesitan. 

Detrás de esa forma de entender la solidaridad hay una memoria muy concreta. López no olvida las ferias que recorría con sus padres vendiendo turrones ni la ayuda que recibió de un vecino para poder estudiar en un internado de Ronda cuando tenía diez años. "Mi ilusión era cambiar mi vida y la de mis padres, y aquel momento de necesidad me hizo pensar que podía conseguir otras cosas, pero me paro a ver todo lo que he conseguido y no puedo olvidar cada día de donde vengo; hay que ser siempre humilde", ha recordado.

De ayudar personalmente a más de cien personas a crear una estructura estable

Durante años, esa solidaridad tuvo incluso una dimensión casi artesanal. Desde su despacho en la sede de la fundación, López llegó a recibir personalmente a más de cien personas al mes procedentes de toda España, según explica Rocío Sánchez, directora de la entidad. Escuchaba sus problemas y trataba de buscar soluciones después de pasar de lunes a jueves volcado en sus negocios.  

Con el tiempo, aquella atención se ha ido concentrando en cuestiones esenciales, especialmente alimentos y productos de primera necesidad. Pero la filosofía permanece. "Hasta que pueda, apoyaré las iniciativas de gente que me necesite. Si un día me quedo sin dinero, no me arrepentiré. Cuando soy generoso, me siento muy feliz y eso compensa", resume el empresario.  

Uno de los pilares fundamentales de la fundación es la educación. El programa Advanced permite que 120 alumnos y alumnas de Primaria reciban apoyo educativo gratuito en la sede de la institución. Tres profesoras trabajan de lunes a viernes en tres turnos de tarde, con grupos reducidos de siete u ocho menores. Las 120 plazas están ocupadas y existe lista de reserva.  

A este proyecto se suma un programa de becas de inglés para estudiantes de ESO y Bachillerato, con certificaciones Cambridge B1, B2 y C1. Los mejores resultados pueden acceder además a una experiencia lingüística en el extranjero.  

De las camas articuladas al acompañamiento contra la soledad

La Fundación López Mariscal también actúa cuando una necesidad no puede esperar. Su programa de calidad de vida trabaja en coordinación con una enfermera de enlace del centro de salud de Ubrique, que deriva situaciones urgentes de personas que necesitan camas articuladas, grúas o sillas de ruedas. La entidad presta estos recursos de forma inmediata hasta que las familias pueden obtenerlos por otros medios. Markdown pegado

El cuarto gran pilar es el voluntariado, con una doble vertiente: acompañar a mayores que sufren soledad y organizar actividades semanales para personas con discapacidad. Talleres, salidas, clases de flamenco o visitas a fiestas de localidades cercanas forman parte de un programa que cuenta con entre 15 y 20 usuarios fijos. 

La sede de la calle García Lorca funciona además como algo más que un espacio asistencial. Cuenta con una sala de exposiciones abierta gratuitamente a artistas y con una zona informal de coworking para jóvenes que necesitan conexión wifi y una mesa donde estudiar o trabajar.  

Durante estos años también ha habido iniciativas que han sacado la solidaridad a la calle. Entre ellas, un concierto gratuito de David Bisbal para 10.000 personas, en el que la entrada consistía en aportar un kilo de alimentos no perecederos, o un parque de atracciones navideño de acceso libre para los niños de Ubrique.

La fundación ha actuado igualmente ante emergencias de su localidad. Tras las riadas e inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Ubrique, puso sus recursos al servicio de los vecinos afectados y canalizó atención y ayuda.  

En un municipio de casi 16.500 habitantes, 120 niños pueden recibir refuerzo escolar gratuito, personas mayores recién operadas acceden a material sociosanitario mientras esperan otras soluciones y vecinos con discapacidad encuentran un espacio estable de convivencia. Esa estructura, que nació para ordenar una solidaridad que José Luis López ya practicaba desde mucho antes, cumple ahora una década. Y es precisamente esa trayectoria la que los Premios Voces del Sur 2026 reconocen en su categoría de Solidaridad. 

Hay otra historia detrás de José Luis López Fernández, 'El Turronero', alejada de las macrofiestas, los nombres famosos y esa faceta mediática que durante los últimos años ha multiplicado su presencia pública. Es una historia que empezó mucho antes de que existiera una fundación, ligada a sus propios orígenes humildes, y que desde 2015 tiene nombre propio: Fundación López Mariscal.

Diez años después de su nacimiento, esa labor recibe el Premio Voces del Sur 2026 en la categoría de Solidaridad. El galardón, obra del artista Fernando Toro, se entregará en una gala que se celebrará el próximo 26 de octubre en el Centro de Interpretación del Vino y la Sal, en Chiclana. La entidad, creada por López junto a su mujer, Carmen Mariscal, y sus hijos, María y José, canaliza desde Ubrique proyectos sociales, educativos y culturales dirigidos especialmente a quienes tienen más dificultades. 

Actualmente, solo en esta localidad de la Sierra de Cádiz, unas 150 familias reciben atención mensualmente a través de la fundación. La ayuda toma distintas formas: clases gratuitas de refuerzo educativo e inglés para menores, atención sociosanitaria para personas con discapacidad y cobertura social urgente y gratuita para quienes más la necesitan. 

Detrás de esa forma de entender la solidaridad hay una memoria muy concreta. López no olvida las ferias que recorría con sus padres vendiendo turrones ni la ayuda que recibió de un vecino para poder estudiar en un internado de Ronda cuando tenía diez años. "Mi ilusión era cambiar mi vida y la de mis padres, y aquel momento de necesidad me hizo pensar que podía conseguir otras cosas, pero me paro a ver todo lo que he conseguido y no puedo olvidar cada día de donde vengo; hay que ser siempre humilde", ha recordado.

De ayudar personalmente a más de cien personas a crear una estructura estable

Durante años, esa solidaridad tuvo incluso una dimensión casi artesanal. Desde su despacho en la sede de la fundación, López llegó a recibir personalmente a más de cien personas al mes procedentes de toda España, según explica Rocío Sánchez, directora de la entidad. Escuchaba sus problemas y trataba de buscar soluciones después de pasar de lunes a jueves volcado en sus negocios.  

Con el tiempo, aquella atención se ha ido concentrando en cuestiones esenciales, especialmente alimentos y productos de primera necesidad. Pero la filosofía permanece. "Hasta que pueda, apoyaré las iniciativas de gente que me necesite. Si un día me quedo sin dinero, no me arrepentiré. Cuando soy generoso, me siento muy feliz y eso compensa", resume el empresario.  

Uno de los pilares fundamentales de la fundación es la educación. El programa Advanced permite que 120 alumnos y alumnas de Primaria reciban apoyo educativo gratuito en la sede de la institución. Tres profesoras trabajan de lunes a viernes en tres turnos de tarde, con grupos reducidos de siete u ocho menores. Las 120 plazas están ocupadas y existe lista de reserva.  

A este proyecto se suma un programa de becas de inglés para estudiantes de ESO y Bachillerato, con certificaciones Cambridge B1, B2 y C1. Los mejores resultados pueden acceder además a una experiencia lingüística en el extranjero.  

De las camas articuladas al acompañamiento contra la soledad

La Fundación López Mariscal también actúa cuando una necesidad no puede esperar. Su programa de calidad de vida trabaja en coordinación con una enfermera de enlace del centro de salud de Ubrique, que deriva situaciones urgentes de personas que necesitan camas articuladas, grúas o sillas de ruedas. La entidad presta estos recursos de forma inmediata hasta que las familias pueden obtenerlos por otros medios. Markdown pegado

El cuarto gran pilar es el voluntariado, con una doble vertiente: acompañar a mayores que sufren soledad y organizar actividades semanales para personas con discapacidad. Talleres, salidas, clases de flamenco o visitas a fiestas de localidades cercanas forman parte de un programa que cuenta con entre 15 y 20 usuarios fijos. 

La sede de la calle García Lorca funciona además como algo más que un espacio asistencial. Cuenta con una sala de exposiciones abierta gratuitamente a artistas y con una zona informal de coworking para jóvenes que necesitan conexión wifi y una mesa donde estudiar o trabajar.  

Durante estos años también ha habido iniciativas que han sacado la solidaridad a la calle. Entre ellas, un concierto gratuito de David Bisbal para 10.000 personas, en el que la entrada consistía en aportar un kilo de alimentos no perecederos, o un parque de atracciones navideño de acceso libre para los niños de Ubrique.

La fundación ha actuado igualmente ante emergencias de su localidad. Tras las riadas e inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Ubrique, puso sus recursos al servicio de los vecinos afectados y canalizó atención y ayuda.  

En un municipio de casi 16.500 habitantes, 120 niños pueden recibir refuerzo escolar gratuito, personas mayores recién operadas acceden a material sociosanitario mientras esperan otras soluciones y vecinos con discapacidad encuentran un espacio estable de convivencia. Esa estructura, que nació para ordenar una solidaridad que José Luis López ya practicaba desde mucho antes, cumple ahora una década. Y es precisamente esa trayectoria la que los Premios Voces del Sur 2026 reconocen en su categoría de Solidaridad. 

COMENTARIOS