La Plazuela despidió este sábado la tercera edición del Festival del Patio + Metrópolis ante 8.500 personas en el Recinto Hípico de Mairena del Aljarafe. La iniciativa cultural impulsada por la Diputación de Sevilla cerró con un concierto que combinó raíces andaluzas, electrónica y mensajes reivindicativos.
Hubo quince minutos de espera. Después, el dúo granadino abrió con Si miro patrás y enlazó Un alaluso para el barrio del Albaicín y del Sacromonte, 18010 y La primerica helá. Entre los primeros temas llegó una declaración desde el escenario: "Por mucho que intenten echarnos de nuestros barrios, vamos a seguir".
La convocatoria sorprendía a los propios músicos. "Yo no me creía que hoy hubiera 8.500 personas cuando hace solo unos meses vinimos y vinieron 13.000 personas", reconocieron.
De las raíces granadinas al pulso electrónico
El flamenco, la electrónica y el nu funk forman la base de una propuesta que reivindica la cultura popular granadina e incorpora referencias al jazz, jungle, city pop japonés y salsa. Esa búsqueda atraviesa Lugar nº0 (DLY), su segundo trabajo de larga duración.
La noche siguió con Tengo que pensar y De 2 en 2. Había cansancio, según explicaron: "Sevilla, venimos desde el País Vasco y estamos reventados, así que necesitamos que lo deis todo".
Este juego, Sólo eres pa mí y Tiempos raros precedieron a una transición electrónica hacia Eterna primavera. Entonces llegó otra reflexión: "Invito a los hombres a reconstruirnos y a reflexionar sobre lo que se nos impone".
Un tramo acústico y un regreso para la despedida
La intensidad bajó con el tramo acústico de Háblame y De mí pa ti, cuando las voces del público ganaron protagonismo. Duró poco. Si lo callo muero recuperó el ritmo antes del medley de Calabajío y Tu palabra, acompañado de un solo de batería.
La recta final llevó al recinto Mala de verdad, El lao de la pena, La cara de Dios y Peíname Juana. Después sonaron B12 y Realejo Beach.
Tras abandonar el escenario, el dúo regresó entre luces que simulaban sirenas policiales para cerrar con Tangos de Copera. La despedida llegó con estas palabras: "Gracias, Sevilla, os queremos de verdad".
La Plazuela despidió este sábado la tercera edición del Festival del Patio + Metrópolis ante 8.500 personas en el Recinto Hípico de Mairena del Aljarafe. La iniciativa cultural impulsada por la Diputación de Sevilla cerró con un concierto que combinó raíces andaluzas, electrónica y mensajes reivindicativos.
Hubo quince minutos de espera. Después, el dúo granadino abrió con Si miro patrás y enlazó Un alaluso para el barrio del Albaicín y del Sacromonte, 18010 y La primerica helá. Entre los primeros temas llegó una declaración desde el escenario: "Por mucho que intenten echarnos de nuestros barrios, vamos a seguir".
La convocatoria sorprendía a los propios músicos. "Yo no me creía que hoy hubiera 8.500 personas cuando hace solo unos meses vinimos y vinieron 13.000 personas", reconocieron.
De las raíces granadinas al pulso electrónico
El flamenco, la electrónica y el nu funk forman la base de una propuesta que reivindica la cultura popular granadina e incorpora referencias al jazz, jungle, city pop japonés y salsa. Esa búsqueda atraviesa Lugar nº0 (DLY), su segundo trabajo de larga duración.
La noche siguió con Tengo que pensar y De 2 en 2. Había cansancio, según explicaron: "Sevilla, venimos desde el País Vasco y estamos reventados, así que necesitamos que lo deis todo".
Este juego, Sólo eres pa mí y Tiempos raros precedieron a una transición electrónica hacia Eterna primavera. Entonces llegó otra reflexión: "Invito a los hombres a reconstruirnos y a reflexionar sobre lo que se nos impone".
Un tramo acústico y un regreso para la despedida
La intensidad bajó con el tramo acústico de Háblame y De mí pa ti, cuando las voces del público ganaron protagonismo. Duró poco. Si lo callo muero recuperó el ritmo antes del medley de Calabajío y Tu palabra, acompañado de un solo de batería.
La recta final llevó al recinto Mala de verdad, El lao de la pena, La cara de Dios y Peíname Juana. Después sonaron B12 y Realejo Beach.
Tras abandonar el escenario, el dúo regresó entre luces que simulaban sirenas policiales para cerrar con Tangos de Copera. La despedida llegó con estas palabras: "Gracias, Sevilla, os queremos de verdad".
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