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Bimba Delgado, jerezana y leyenda del rugby recién retirada: el accidente que cambió su vida

La deportista, que ha logrado una enorme carrera internacional con sus clubes y la selección española, pasa por El Reservado, el pódcast de lavozdelsur.es conducido por Manuel Mesa

  • Bimba Delgado, en su entrevista para El Reservado. -

Un accidente de moto cambió la historia de Laura Bimba Delgado, la jerezana que se convirtió en una de las jugadoras de rugby más reconocidas del mundo y que, tras años de carrera profesional, ha anunciado su retirada como jugadora activa. Todo esto lo ha contado en El Reservado, el pódcast de lavozdelsur.es conducido por Manuel Mesa.

Nacida en 1990, Bimba creció rodeada de atletismo. Su padre competía, sus hermanos lanzaban, y ella no tardó en sumarse: compartió entrenador —el conocido Pepe Vega— con Mercedes Chilla, referente del atletismo jerezano. Lanzaba martillo. El deporte era su vida. Hasta que, con 18 años, una moto lo cambió todo.

"Me rompo el occipital, me hago una lesión en la cadera y no podía practicar deporte durante algunos meses". El problema no fue solo físico. Siendo deportista, siguió comiendo como tal. "Yo soy de complejo, he sido toda mi vida, y llegué a pesar 122 kilos". Por eso, todo fue ya diferente. "Pasé de ser una deportista, una persona sana, a tener inseguridades. Me sentía perdida. Perdí mi identidad, por así decirlo".

Fue entonces cuando alguien le habló de un deporte  que se practicaba en Cádiz. Fue a probarlo sin grandes expectativas. Y ocurrió algo que no esperaba: que todas la miraran con admiración. "Cuando tú te sientes tan perdida, vas allí, coges un balón de rugby y todas te miran y te alaban en el sentido de qué cuerpo grande tienes, cuando realmente la sociedad piensa lo contrario". Para una chica que venía de meses sintiéndose invisible, aquello fue un impacto. "Eso cambió mi vida".

De Cádiz a Madrid, de Madrid al mundo

El salto no fue inmediato. Con asignaturas pendientes en la carrera de Finanzas y Contabilidad que estudiaba en Cádiz, Bimba tomó una decisión: las aprobaría todas antes de irse a Madrid. "Me daba unos madrugones para estudiar y aprobé todas las asignaturas".

  • Un momento de la entrevista.
  • -

En Madrid, la convocatoria a la selección española llegó pronto. Después vendría Francia, una lesión de hombro, un MBA pagado por el Crack de Coruña mientras se recuperaba, y finalmente los últimos ocho años como jugadora profesional en Inglaterra. "Solo hay dos países que tienen una liga de clubes profesional: Inglaterra, que es la mejor del mundo, y ahora Estados Unidos",.

Vivir del rugby femenino no es sencillo. Ella misma lo matiza: "Una cosa es vivir más justo o menos justo y otra cosa es vivir bien". En la Premiership sí se puede vivir bien, reconoce. Pero la desigualdad con el deporte masculino es una "realidad desigualada", no solo en salarios sino en instalaciones, visibilidad y recursos. "Se han llevado años solo invirtiendo en el deporte masculino", señala, aunque celebra que las cosas están cambiando: el Mundial masculino llega a España en 2035 y el femenino en 2037.

"Lo que más he perdido ha sido estar lejos de mi familia. Estoy en un equipo de rugby, estoy rodeada de gente, pero no de mi gente. Es como sentirte sola estando rodeada de personas".  Para combatirlo, ha dado una importancia capital a la salud mental. También ha formado a otras: durante siete años ha entrenado academias juveniles en Inglaterra y lleva el acento cerrado de Jerez como una bandera.

Su última gran actuación en la selección fue en el pasado Mundial, donde colgó las botas internacionales. Ahora prepara su último partido como jugadora profesional, previsto para el 30 de mayo, y avanza que algo más está por venir. Mientras tanto, ya ha puesto en marcha Rugby Changers, un proyecto de mentoría y clínicas deportivas dirigido a jóvenes hispanohablantes en España y Sudamérica.

Primera europea en representar la haka neozelandesa —una invitación que recibió mientras jugaba para la selección de Hawke's Bay en Nueva Zelanda—, embajadora del rugby español y referente del deporte femenino. Puedes ver la entrevista completa en nuestros canales de YouTube y Spotify.

Un accidente de moto cambió la historia de Laura Bimba Delgado, la jerezana que se convirtió en una de las jugadoras de rugby más reconocidas del mundo y que, tras años de carrera profesional, ha anunciado su retirada como jugadora activa. Todo esto lo ha contado en El Reservado, el pódcast de lavozdelsur.es conducido por Manuel Mesa.

Nacida en 1990, Bimba creció rodeada de atletismo. Su padre competía, sus hermanos lanzaban, y ella no tardó en sumarse: compartió entrenador —el conocido Pepe Vega— con Mercedes Chilla, referente del atletismo jerezano. Lanzaba martillo. El deporte era su vida. Hasta que, con 18 años, una moto lo cambió todo.

"Me rompo el occipital, me hago una lesión en la cadera y no podía practicar deporte durante algunos meses". El problema no fue solo físico. Siendo deportista, siguió comiendo como tal. "Yo soy de complejo, he sido toda mi vida, y llegué a pesar 122 kilos". Por eso, todo fue ya diferente. "Pasé de ser una deportista, una persona sana, a tener inseguridades. Me sentía perdida. Perdí mi identidad, por así decirlo".

Fue entonces cuando alguien le habló de un deporte  que se practicaba en Cádiz. Fue a probarlo sin grandes expectativas. Y ocurrió algo que no esperaba: que todas la miraran con admiración. "Cuando tú te sientes tan perdida, vas allí, coges un balón de rugby y todas te miran y te alaban en el sentido de qué cuerpo grande tienes, cuando realmente la sociedad piensa lo contrario". Para una chica que venía de meses sintiéndose invisible, aquello fue un impacto. "Eso cambió mi vida".

De Cádiz a Madrid, de Madrid al mundo

El salto no fue inmediato. Con asignaturas pendientes en la carrera de Finanzas y Contabilidad que estudiaba en Cádiz, Bimba tomó una decisión: las aprobaría todas antes de irse a Madrid. "Me daba unos madrugones para estudiar y aprobé todas las asignaturas".

  • Un momento de la entrevista.
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En Madrid, la convocatoria a la selección española llegó pronto. Después vendría Francia, una lesión de hombro, un MBA pagado por el Crack de Coruña mientras se recuperaba, y finalmente los últimos ocho años como jugadora profesional en Inglaterra. "Solo hay dos países que tienen una liga de clubes profesional: Inglaterra, que es la mejor del mundo, y ahora Estados Unidos",.

Vivir del rugby femenino no es sencillo. Ella misma lo matiza: "Una cosa es vivir más justo o menos justo y otra cosa es vivir bien". En la Premiership sí se puede vivir bien, reconoce. Pero la desigualdad con el deporte masculino es una "realidad desigualada", no solo en salarios sino en instalaciones, visibilidad y recursos. "Se han llevado años solo invirtiendo en el deporte masculino", señala, aunque celebra que las cosas están cambiando: el Mundial masculino llega a España en 2035 y el femenino en 2037.

"Lo que más he perdido ha sido estar lejos de mi familia. Estoy en un equipo de rugby, estoy rodeada de gente, pero no de mi gente. Es como sentirte sola estando rodeada de personas".  Para combatirlo, ha dado una importancia capital a la salud mental. También ha formado a otras: durante siete años ha entrenado academias juveniles en Inglaterra y lleva el acento cerrado de Jerez como una bandera.

Su última gran actuación en la selección fue en el pasado Mundial, donde colgó las botas internacionales. Ahora prepara su último partido como jugadora profesional, previsto para el 30 de mayo, y avanza que algo más está por venir. Mientras tanto, ya ha puesto en marcha Rugby Changers, un proyecto de mentoría y clínicas deportivas dirigido a jóvenes hispanohablantes en España y Sudamérica.

Primera europea en representar la haka neozelandesa —una invitación que recibió mientras jugaba para la selección de Hawke's Bay en Nueva Zelanda—, embajadora del rugby español y referente del deporte femenino. Puedes ver la entrevista completa en nuestros canales de YouTube y Spotify.

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