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Una vigilante de seguridad evita de madrugada la agresión a un médico de las urgencias de Amate: entraron arrojándole cosas

CSIF denuncia que la profesional estaba sola durante el turno y reclama más efectivos y protección también para el personal de seguridad privada

  • El centro de salud de Amate, en una imagen de archivo. -

La única vigilante de seguridad tuvo que intervenir durante la madrugada del 1 de noviembre para proteger al médico de guardia del Centro de Salud de Amate, en Sevilla, después de que un usuario y un acompañante irrumpieran en la consulta, según ha denunciado CSIF. Los hechos ocurrieron hacia las 0.15 horas en el punto de urgencias DCCU. De acuerdo con el sindicato, ambas personas comenzaron a arrojar material médico y a lanzar insultos y amenazas, algunas de ellas dirigidas contra el facultativo por razón de su origen.

La vigilante estaba sola. Según el relato de CSIF, la profesional se interpuso entre los presuntos agresores y el médico y consiguió contener la situación hasta la llegada de la Policía Nacional. Durante la intervención también protegió a las personas que se encontraban en la sala de espera.

El sindicato sostiene que el episodio no es aislado y lo encuadra en una sucesión de incidentes sufridos por el personal de seguridad privada en centros sanitarios públicos de Sevilla, especialmente en áreas de Urgencias. CSIF recuerda otros episodios registrados en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, entre ellos agresiones a vigilantes y una intervención ante un individuo que accedió al área de Atención al Ciudadano con gasolina, un arma blanca y un martillo.

La organización sindical considera que disponer de un único efectivo por turno o centro incrementa el riesgo tanto para los vigilantes como para trabajadores y usuarios. Además, reclama que la futura norma andaluza contra las agresiones al personal sanitario extienda su protección al personal de empresas contratadas que presta servicio en estos centros.

CSIF pide igualmente reforzar los efectivos, establecer protocolos claros e impulsar un marco que permita utilizar cámaras corporales homologadas en urgencias y atención primaria. Sobre los hechos de Amate, el sindicato señala que podrían constituir un delito de atentado contra funcionario público y eventualmente apreciarse una agravante de discriminación, aunque recuerda que la calificación jurídica corresponde a los tribunales y expresa su respeto a la presunción de inocencia.

La única vigilante de seguridad tuvo que intervenir durante la madrugada del 1 de noviembre para proteger al médico de guardia del Centro de Salud de Amate, en Sevilla, después de que un usuario y un acompañante irrumpieran en la consulta, según ha denunciado CSIF. Los hechos ocurrieron hacia las 0.15 horas en el punto de urgencias DCCU. De acuerdo con el sindicato, ambas personas comenzaron a arrojar material médico y a lanzar insultos y amenazas, algunas de ellas dirigidas contra el facultativo por razón de su origen.

La vigilante estaba sola. Según el relato de CSIF, la profesional se interpuso entre los presuntos agresores y el médico y consiguió contener la situación hasta la llegada de la Policía Nacional. Durante la intervención también protegió a las personas que se encontraban en la sala de espera.

El sindicato sostiene que el episodio no es aislado y lo encuadra en una sucesión de incidentes sufridos por el personal de seguridad privada en centros sanitarios públicos de Sevilla, especialmente en áreas de Urgencias. CSIF recuerda otros episodios registrados en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, entre ellos agresiones a vigilantes y una intervención ante un individuo que accedió al área de Atención al Ciudadano con gasolina, un arma blanca y un martillo.

La organización sindical considera que disponer de un único efectivo por turno o centro incrementa el riesgo tanto para los vigilantes como para trabajadores y usuarios. Además, reclama que la futura norma andaluza contra las agresiones al personal sanitario extienda su protección al personal de empresas contratadas que presta servicio en estos centros.

CSIF pide igualmente reforzar los efectivos, establecer protocolos claros e impulsar un marco que permita utilizar cámaras corporales homologadas en urgencias y atención primaria. Sobre los hechos de Amate, el sindicato señala que podrían constituir un delito de atentado contra funcionario público y eventualmente apreciarse una agravante de discriminación, aunque recuerda que la calificación jurídica corresponde a los tribunales y expresa su respeto a la presunción de inocencia.

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