sevilla provincia

Javier Fernández, 'alcalde' de alcaldes en Sevilla: "La izquierda debe generar un bloque de coincidencias para ilusionar contra las políticas de PP y Vox"

Con cinco mayorías absolutas en La Rinconada, volverá a ser candidato a la reválida y está convencido de mantener el control de la Diputación de Sevilla. "Autocrítico absoluto", defiende más urbanismo público, valora los resultados de un trabajo de casi cuatro años para "coser" la provincia y habla del futuro del PSOE andaluz y del ciclo electoral

  • El presidente de la Diputación de Sevilla, alcalde de La Rinconada y secretario general del PSOE de Sevilla, Javier Fernández de los Ríos, tras la entrevista con lavozdelsur.es. -

"No soy muy de cumpleaños, soy un poco triste para eso, pero a la hora que es, uno que está acostumbrado a mensajes con cosas regulares, ya he recibido muchas felicitaciones y eso es una alegría", confiesa tras las felicitaciones. Este pasado miércoles, 16 de septiembre, cuando tiene lugar esta entrevista, Javier Fernández de los Ríos Torres (La Rinconada, 1972), cumple 54 años y lo celebra trabajando. "Ya haremos algo con la familia en el fin de semana".

En esta entrevista con lavozdelsur.es, celebrada en un set para estos encuentros montado en la planta baja de la sede central de la Diputación de Sevilla, este responsable político aparece una vez más enérgico y haciendo gala de su máxima: "Ni me pongo eufórico cuando las cosas van bien, ni me muero de pena cuando las cosas van mal". 

Lleva casi dos décadas al frente del Ayuntamiento de La Rinconada, donde suma cinco mayorías absoluta y donde volverá a ser candidato a la reválida dentro de ocho meses —"pasamos oposiciones cada cuatro años"—, preside la Diputación de Sevilla y dirige el PSOE en la provincia más poblada de Andalucía. Y sostiene que los tres cargos son el mismo hombre con la misma obligación. Reconoce que tiene algo menos de fuerza que a los 34 y bastante más oficio: "Puedo decirte que soy más eficiente que hace 20 años".

Estamos en un momento de tensión: a ocho meses para las municipales, con unas generales en el horizonte y una Junta de Andalucía en la que Vox ha entrado en el reparto del Gobierno andaluz tras las autonómicas de mayo pasado, donde Juanma Moreno volvió a ganar ampliamente. "La gente está muy tensa, se van acercando los momentos decisivos. A nivel local, los proyectos están casi terminados, pero creen que hay factores externos que le van a condicionar el resultado. Te has pegado un tute pintando el patio y ahora te llega una nube de arena coloraíta y te lo pone... Pero vamos, esto es como cuando éramos estudiantes, si estudiabas la noche antes... ya sabías. La gente es lista y sabe distinguir".

Fernández divide su trayectoria en dos etapas, la de antes y la de después de las redes sociales, y describe una política convertida casi en profesión de riesgo, donde ya ningún niño le dice en los colegios que quiera ser alcalde. Habla de la dimisión del alcalde de Villanueva del Ariscal y de lo que empuja a un cargo público a retirarse para no convertirse en alguien que no es.

Pero su obsesión es otra, y la repite con cifras: la vivienda "no es un problema, es el problema". Defiende un modelo de urbanismo público —115.000 euros la vivienda, 350 de alquiler— que ya aplica en su municipio y que quiere extender a la provincia con el Cortijo de Cuarto, 150 hectáreas que considera "la mayor operación urbanística pública que se está haciendo en este momento en España". En esta conversación también hay un Consorcio Provincial de Bomberos, fosas comunes sin abrir, la relación entre las izquierdas, el futuro de Juanma Moreno atado a Vox, el hundimiento electoral del PSOE andaluz y una advertencia para los suyos: "Los equipos que salen a empatar los partidos normalmente los pierden".

"La política no es dedicarte a un socavón y que mandes a alguien a arreglarlo, sino que tus decisiones vayan a que ese socavón no se produzca"

Pregunta. ¿Cuál de los tres Javier Fernández y sus distintas responsabilidades manda sobre los otros dos? 

Respuesta. Es el mismo desde el punto de vista de la responsabilidad y desde el punto de vista de la obligación. Cada uno tiene claro lo que tiene que hacer; este Javier Fernández de 54 años no es el de los 34, cuando empezó en la Alcaldía: tiene algo menos de fuerza, porque la fuerza los años la van limando, pero eso lo compensas con más experiencia.. Puedo decirte que soy más eficiente que hace 20 años. Intento ser igual de eficaz, pero ahora soy más eficiente: me cuesta menos trabajo ver la solución o ver la luz a los problemas y a las dificultades que el día a día nos plantea. La política no es dedicarte a un socavón en una calle y que mandes a alguien a arreglarlo, sino que tus decisiones vayan a que ese socavón no se produzca, anticiparte a los problemas, verlas venir.

"Soy un autocrítico absoluto, pero lo que me preocupa es cuando se miente con la intencionalidad de hacer daño en lo político, en lo personal. Me produce asco"

P. ¿Cuál diría que ha sido el gran cambio en todo este tiempo?

R. En estos 20 años de actividad intensa he vivido dos grandes etapas. Una primera etapa muchísimo más tranquila, que es la etapa en la que no había redes sociales. Una etapa en la que no había grupos de WhatsApp. Esa etapa te permitía tomar las cosas con más tranquilidad: se comunicaba con más planificación, te permitía pararte mucho más. Había una interlocución mucho más lenta. Y en la segunda etapa, si en la anterior comunicábamos una cosa cada 20 días, ahora tenemos que estar comunicando 20 cosas cada día. La política ha cambiado de forma muy parecida al mundo periodístico, de los medios. Y hoy no solamente hay que luchar contra eso, sino que hay que estar permanentemente pendiente de que la digitalización y la comunicación no te lleven a los caminos de las fake news. En todo caso, el Javier Fernández de hoy es un Javier Fernández bastante más experto y con las ideas bastante más claras que con las que empezó hace 20 años, en las que prácticamente estaba todo por escribir.

  • Un momento de la entrevista con lavozdelsur.es.
  • -

P. ¿Y la crítica la encaja bien?

R. Bueno, yo tengo una espalda ancha, y he entendido a lo largo de estos años que forma parte del bagaje y forma parte del día a día. Entiendo que es lógico y normal que estemos en una exposición pública permanente y que tiene que haber quejas, críticas, que tiene que haber posicionamientos diferentes. Yo lo que llevo mal es la mentira. Y, además, llevo mal la desinformación, sobre todo cuando sé que es premeditada y que tiene intencionalidad.

A mí no me preocupa que la gente opine, que la gente critique. Soy un autocrítico absoluto, soy muy inconformista desde siempre. Pero lo que me preocupa es cuando se miente con la intencionalidad de hacer daño en lo político, en lo personal, en lo colectivo, a un proyecto. Ahí no es que me duela, es que me revuelve. Me produce asco. Incluso que hoy por hoy haya gente que no sea capaz de confrontar proyectos políticos, o que desde el anonimato, desde el altar de las redes, construya medias verdades, que son más falsas que las mentiras completas.

P. ¿Le afecta?

R. Esa parte sí me afecta más, porque yo soy una persona rigurosa que ha hecho siempre del trabajo y de la decencia una forma de vivir, y cuando me encuentro en esta selva en la que hoy se ha convertido la política, desde una intencionalidad de desgastar al rival sin importar el daño personal, se mienta o se manipule la información, creo que ahí hay un caballo de batalla muy importante sobre el que todos, la política y el periodismo —que lo hay, y del bueno—, tienen una tarea de futuro muy grande para intentar que la sociedad no se contamine y no se intoxique de ese tipo de hábitos que, lejos de ir corrigiéndose, cada día van a más.

P. ¿Cuáles son sus prioridades políticas?

R. La principal prioridad que tengo es que la sociedad esté equilibrada, una sociedad en la que todo el mundo tenga un espacio. Nunca he puesto pega a que la gente a la que le va bien en la vida, que lo hace todo con legalidad y que es decente, y es gente de éxito, pues tenga recursos que le permitan tener determinadas posibilidades que otros sectores no tengan. No he sido nunca de los que han intentado combatir la riqueza. Yo lo que he intentado siempre es que haya gente que viva con unos mínimos de dignidad y tenga una vida que le permita buscar espacios de felicidad.

"Hay que combatir la IA si es para crear un mundo más desigual"

P. ¿La IA es amenaza u oportunidad?

R. Como todos los inventos y como todos los desarrollos que se han producido a lo largo de los siglos, si la inteligencia artificial, que va a marcar el presente y el futuro, es utilizada de manera loable y como manera de mejorar la vida de la mayoría de la gente, pues será bienvenida. Si la inteligencia artificial se utiliza para predecir catástrofes, se utiliza para ayudar en los temas medioambientales, se utiliza en el mundo de la salud y se utiliza para mejorar la calidad de la gente, bienvenida sea. Si hay una parte, como en todo, que quiere utilizar la inteligencia artificial para crear ese desequilibrio, para crear un mundo más desigual, para crear un mundo en el que haya más diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen, incluso para esos espacios de desinformación, habrá que combatirlo diariamente.

"La vivienda no es un problema: la vivienda es el problema; no podemos dejarla a las cuestiones del mercado, hay que intervenir desde lo público"

P. El otro día le leí al alcalde de Nueva York, anti trumpista declarado, que si la democracia no da solución a los problemas básicos de las clases trabajadores, poco más o menos que buscarán otro sistema.

R. Es verdad que si la gente no encuentra respuesta en la política, pues se planteará para qué sirve la política. La política, por encima de todo, tiene que ser útil. Y es útil la política cuando tiene la capacidad de cambiar la vida de la gente. Yo no creo que haya un desapego a la política; no creo que la gente entienda que lo público o el político sobra per se. Yo creo que la gente cree que sobran los políticos que no atienden, los políticos que no escuchan, los políticos que no tienen el oído puesto en lo que está pasando ahí fuera. A esa política sí creo que la gente demuestra rechazo. Pero a la política útil, que cambia vidas, que toma decisiones, que es decente, que es cercana, que es trabajadora y que, sobre todo, como te decía, resuelve problemas, esa política es la que realmente terminará triunfando y terminará sirviendo para buscar esos espacios de discriminación positiva para que toda la sociedad pueda caminar a un determinado ritmo.

En ese sentido, hoy por hoy, la vivienda no es un problema: la vivienda es el problema. En un país con 23 millones de personas trabajando, con las discusiones que podamos tener por cómo va, por cómo está la inflación y por que la gente llega peor a final de mes, con todos esos debates que yo creo que son loables y necesarios, yo creo que la vivienda es el gran reto de futuro, porque la vida de una persona, de una familia, no puede estar completa si no tiene una garantía y una certeza sobre las cuestiones habitacionales. Ahí hay una parte de la sociedad que, o priorizamos el tema de la vivienda, o se queda fuera. Y el problema no se va a resolver si no interviene lo público, no podemos dejar la vivienda exclusivamente a las cuestiones del mercado. El mercado, en el tema de la vivienda, va a resolver los problemas de la gente de capas sociales y de poder adquisitivo medio-alto, pero no va a resolver el problema, si no interviene lo público, ni de la gente vulnerable ni de la gente joven que quiera acceder a un seguro habitacional, a una vivienda. Por eso hay que hacer mucho más urbanismo público y hay que intervenir ese mercado con mucha más determinación y con mucha más certeza.

  • Otro instante de la conversación.
  • -

P. Hace unos días dimitía en la provincia el alcalde de Villanueva del Ariscal, que aseguraba que prefería dejar esto antes de convertirse en una mala persona.

R. Bueno, el alcalde de Villanueva del Ariscal, igual que otros muchos, ha dicho basta y ha parado, porque evidentemente está empezando a visualizar que la situación de tensión diaria, de depresión diaria... En Villanueva del Ariscal también ha habido una oposición feroz, voraz, que ha pasado muchos límites por parte del Partido Popular en ese pueblo y que ha afectado de manera importante a la vida personal y al estado de salud del alcalde. Pues el alcalde ha puesto en su balanza cuánto le aporta esto desde el punto de vista personal, desde el punto de vista de la autoestima, desde el punto de vista del desarrollo familiar, y ha tomado la decisión de dar un paso al lado porque considera que esto se ha convertido en un mundo en el que hay cosas que son absolutamente insoportables. Ese ha sido el motivo fundamental y, por lo tanto...

"Hay 23 millones de personas que salen a su puesto de trabajo. Hoy hay quien está criticando al Gobierno de España comiéndose un espeto en La Carihuela"

P. Llegar a ese punto significa que la clase política está haciendo las cosas rematadamente mal, ¿no?

R. Bueno, ten en cuenta que hemos hablado hace un momento de cómo la vida de la política ha ido cambiando. Hemos puesto el ejemplo de mis 20 años, en los cuales te he hablado de una primera etapa de seis o siete años en los que iba a los colegios y me decían los niños y las niñas de los colegios que querían ser alcalde y alcaldesa, y ahora voy a los colegios y nadie me dice que quiera ser alcalde o alcaldesa, porque la gente en la calle sabe también la presión a la que los cargos públicos están expuestos. Hoy esas redes sociales generan una presión que, o te blindas y te pones una frontera y te pones una buena muralla interna y entiendes el contexto en el que estás jugando y en el que estás trabajando, o estoy convencido de que te lleva por delante. Yo esa parte sí la tengo más trabajada y más conseguida, pero la verdad es que aquí, digamos que la sociedad en general aprieta, y aprieta muchas veces con mucha razón, pero lo que puede ser es que te deshumanice. Es que vamos muy rápido. Llegas a trabajar hoy y sabes cómo llegas, pero no sabes qué va a pasar a lo largo del día. Hoy la política se ha vuelto una profesión, si me permites, casi de riesgo, y no hay más que ver cualquier telediario o cualquier tertulia.

P. ¿De dónde parte los niveles de violencia verbal que sufrimos hoy?

R. No es la sociedad la que crispa la política. Creo que hay tal nivel de crispación política hoy en el país fundamentalmente motivado porque desde el año 2023, después de las elecciones generales, la derecha mediática, la derecha financiera y la derecha política de este país no aceptaron los resultados de las elecciones, y eso ha provocado una campaña de acoso y derribo, y de crispación, que tiene a la sociedad mucho más crispada de lo que debería tenerla, cuando hay 23 millones de personas que salen todos los días de su casa a un puesto de trabajo y que no tienen la incertidumbre de una necesidad laboral. Hoy hay quien está criticando al Gobierno de España comiéndose un espeto en La Carihuela.

  • Otro momento de la conversación.
  • -

 

P. En materia de vivienda, volviendo a 'el problema', como decía usted, ha demostrado con su gestión que tanto en La Rinconada como al frente de Diputación es posible proyectar otra vez pisos asequibles.

R. Lo más importante es que nosotros hemos sido capaces de hacer una vivienda pública sevillana; le planteé al presidente de la Junta en su día que había que definir una vivienda pública andaluza, propiamente andaluza, con las peculiaridades de Andalucía y con un Gobierno que tuviera determinación. Y en política la determinación solo y exclusivamente se entiende poniendo dinero en presupuesto. La determinación no la dan los discursos, la dan los compromisos presupuestarios, y las voluntades políticas se ven si tú pones recursos en una zona o en un sitio, o los pones en otro.

En esta Andalucía nuestra y en Sevilla en general se hace muy poco urbanismo público y si tú quieres que un árbol te dé melocotones, tienes que sembrar un melocotonero. Si tú quieres tener vivienda pública, tienes que hacer urbanismo público. Tenemos que hacer mucho más urbanismo público para tener más suelo y para sacar del mundo de la especulación las necesidades de esos sectores que necesitan vivienda y que no van a poder acudir nunca al mercado de vivienda libre. Podemos abaratar los precios e ir a modelos como el que hemos puesto en marcha en La Rinconada, que lo hemos trasladado también a la idea provincial, donde una vivienda pública en venta no cueste más de 115.000 euros o una vivienda en alquiler no se alquile por más de 350 euros.

P. Llegó a la Diputación con el objetivo de que esta fuera una institución útil para coser la provincia. No sé si, a ocho meses de las municipales, se ha convertido ya usted en un maestro de la costura, o las cuestiones partidistas esas que hablábamos antes impiden ese círculo virtuoso y estamos más en el círculo vicioso.

R. Bueno, hemos hecho muchas cosas y hay cosas que son tangibles ya. Creo que hemos avanzado en el doble gran objetivo que tenía la Diputación. Uno era estar al lado de los pueblos: yo creo que al final de esta legislatura los municipios de la provincia de Sevilla están en mejores condiciones de afrontar el futuro que cuando empezamos. A esos negacionistas de las diputaciones les invito a que se vengan una semana aquí para que vean la utilidad que tiene la Diputación... hace falta un gobierno provincial, porque muchas veces los pueblos son demasiado pequeños y la Junta es demasiado grande. Los pueblos son muy chicos y la Junta es demasiado grande, y el gobierno intermedio es el que equilibra esas políticas que permiten que los ayuntamientos tengan un asidero y esa solución a muchos de sus problemas.

Creo que los pueblos están muy bien equipados, creo que la gente ha hecho un muy buen trabajo en los territorios. Lo digo muchas veces: hay gente espectacular haciendo cosas maravillosas en los territorios; me he encontrado pueblos muy pequeñitos —Castilleja del Campo, San Nicolás del Puerto, El Madroño...—, en torno a los mil habitantes, y te sorprende su nivel de equipamiento cultural, deportivo, social, de vía pública, de infraestructura en general. Por lo tanto, esa parte la hemos hecho.

Y después, hemos puesto en marcha muchas políticas que están dando resultado en materia de costura. Es que la Diputación tiene que coser el territorio: en carreteras, en residuos, en agua, en prevención y extinción de incendios, en energía, en digitalización del territorio. Siempre hemos hablado de cohesión social y territorial; sin embargo, me da que ha ido evolucionando el mundo hasta que, si no hay cohesión digital, la cohesión social y territorial no se puede hacer. Entonces, todas esas cosas se han ido haciendo.

Y después estamos poniendo las bases de un tema que era una asignatura pendiente también de la Diputación, que era cuidar su propio patrimonio. La Diputación tiene mucho patrimonio en la ciudad —Blanco White, Pino Montano, Miraflores, San Luis de los Franceses— que está costando mucho ordenar y al que quizá la Diputación no le ha prestado la atención que tenía que haber prestado, a su propio patrimonio. Y eso hay que hacerlo en los próximos años, con inversiones que pueden rondar, en los próximos ocho o diez años, los 100 millones de euros.

  • Javier Fernández de los Ríos, durante la entrevista.
  • -

P. ¿He recibido colaboración de otras administraciones?

R. Creo que no la suficiente. Propuse incluso delante de todos los presidentes de diputaciones una conferencia de presidentes de diputaciones para conectar lo autonómico con lo local. Nunca más se supo.

P. Aquella carta al presidente, con lo cerca de aquí que está San Telmo, tampoco obtuvo respuesta.

R. Ha habido muy pocos espacios de colaboración con la Junta. Y mi propuesta era muy sencilla: tengo un modelo para hacer vivienda asequible, vamos a unir fuerzas económicas y podremos llegar a viviendas más económicas o incluso a más viviendas; vamos a coordinar las tareas de los planes de carreteras; vamos a hablar de áreas de oportunidad para que Sevilla sea un buen lugar para invertir y para emprender. De todas esas propuestas nunca se nos llamó para tener reuniones de trabajo, ya no con el presidente, ni siquiera con las consejerías. Podríamos haber llegado más rápido.

 

P. Una de sus prioridades ha sido también la consolidación del Consorcio Provincial de Bomberos de Sevilla.

R. Creo que la cifra lo dice todo. Hemos pasado en esta legislatura de tener un consorcio de prevención y extinción de incendios con 22 millones de euros de presupuesto a 38: casi hemos duplicado el presupuesto. Hoy tenemos en torno a 250 bomberos profesionales en Sevilla y tenemos que seguir creciendo. Hemos adquirido 50 vehículos en la legislatura. Hemos inaugurado recientemente un parque de bomberos en Aznalcóllar, vamos a inaugurar uno en Carmona, hemos inaugurado uno en Morón, hemos puesto las bases para un proyecto en Estepa, estamos redactando el proyecto de un parque en Guillena para cumplir con el mapa y con el plan director. Es verdad que ha sido muy complicado, pedagógica y jurídicamente, construir el esqueleto del consorcio, pero una vez que ya está construido, ya está alineado hacia lo que queremos conseguir en los próximos años: que Sevilla sea una referencia y tenga la personalidad propia y autonomía de un gran consorcio.

"Mientras haya una fosa común en Sevilla, en Andalucía, en España, que se sepa dónde está y que no se desarrollen los proyectos de exhumación y de identificación, me parece que la democracia española no está completa"

P. En Memoria Democrática también han insistido mucho, quizás por el hecho de que en este caso no hay tiempo que perder. El otro día aseguraba la consejera Del Pozo que cada vez son más difíciles las identificaciones de restos por el paso del tiempo.

R. Lo digo sinceramente, mientras haya una fosa común en Sevilla, en Andalucía, en España, que se sepa dónde está y que no se desarrollen los proyectos de exhumación y de identificación, me parece que la democracia española no está completa. Todos los gobiernos de PP y Vox han quitado recursos a cooperación internacional, cero euros en memoria democrática, cero euros —prácticamente, hablar de cero euros— para intentar corregir o para intentar luchar contra la violencia de género. La derecha se ha cargado gran parte de los proyectos que nos hacían mejores desde el punto de vista progresista y desde el punto de vista de una sociedad que quiere crecer en igualdad.

Insisto, creo que una democracia no puede ser completa cuando tenemos, por ejemplo, el caso de Sevilla, con la fosa de Monumento, en la que se calcula que hay 2.700 restos, y que el Ayuntamiento de Sevilla y la propia Junta de Andalucía hayan dejado pasar la legislatura sin desarrollar nada. Sin embargo, nosotros, bueno, hoy hemos creado el Observatorio de Memoria Democrática, tenemos 60 proyectos de memoria democrática repartidos por los territorios, hemos vuelto a aprobar ahora otro millón de euros para que los ayuntamientos puedan acogerse a temas de divulgación, a temas de exposición, a temas de conferencias, a exhumar restos. Hay que hacerlo. No se trata de ajustar cuentas. Se trata de cerrar heridas. En los años 70 se hizo un ejercicio de responsabilidad importante para que España tuviera una democracia. Ahora hay que abrir esas fosas y darles aire, darles libertad, darles democracia y darles justicia social y, sobre todo, justicia democrática, que es lo que hay detrás de cada exhumación. No entiendo cómo hay gobiernos que niegan esto; más ahora, con todos los postulados de los acuerdos de PP y Vox —que, por cierto, el acuerdo de PP y Vox de Andalucía es el más duro de todos—, donde el espacio de la memoria democrática es especialmente duro y doloroso.

P. Igual que hablaba antes de que al final lo de la vivienda pública es una cuestión de determinación, llevarse bien entre la izquierda no es imposible, ¿no? En su mandato en Diputación no ha habido grandes desencuentros con su socio.

R. Aquí no solamente no ha habido grandes desencuentros, sino que yo creo que ha habido muchos encuentros, y yo tengo que agradecer realmente al grupo de Por Andalucía la predisposición, el talante, lo constructivo de sus propuestas, y porque realmente he visto en ellos siempre el interés general de la provincia por encima de cualquier espacio de interés particular. Hemos discutido, hemos hablado, hemos priorizado. Al final era mucho más lo que nos unía que aquello que nos separaba, y yo hago un balance muy positivo: han sido un socio muy leal, creo que nosotros también hemos sido muy leales con ellos y no nos hemos dejado nunca ninguna carta en la manga. Y al final hemos conseguido una provincia mejor, han enriquecido el proyecto progresista de la provincia y ha sido un buen banco de pruebas que nos permite afrontar también las próximas municipales.

"Moreno Bonilla está atado a Vox, secuestrado, creo que él sabe de sobra que este es el principio del fin"

P. ¿Aspirar a mayorías absolutas es ahora casi imposible?

R. Nosotros queremos gobernar con mayorías amplias, hacerlo posible con mayorías absolutas, pero yo creo que la izquierda ha entendido también que ahora mismo el formato político que tenemos en España es un formato de bloques. Las mayorías absolutas cada vez son más complejas; ideológicamente, la situación del país, el contexto en el que van a ir las próximas elecciones... posiblemente vayamos al contexto de bloques. PP y Vox es un ejemplo claro de lo que son bloques. La izquierda tiene que hacer también una trinchera para intentar generar un bloque de coincidencias, de freno y de frente contra esas políticas que vienen de la mano de PP y Vox. A la izquierda lo que le toca es ilusionar y dar respuestas.

P. ¿Qué espera de este Gobierno andaluz tras las últimas autonómicas?

R. Yo creo que al final hay un detalle importante: a la hora que estamos haciendo esta entrevista, el día que estamos haciendo esta entrevista, Vox no ha nombrado todavía delegado territorial en Sevilla. No sé si es porque le importa esto lo que le importa... Vox no deja de ser un discurso y de ahí no sale, o porque realmente esto de la gestión le preocupa poco. Yo tengo pocas esperanzas, tanto en el ámbito del turismo como en el tema de la administración local, porque he visto los documentos de Vox y van claramente en la línea contraria de donde tiene que ir la sociedad. Creo que lo que hacen es engrilletar las políticas que nos traen precisamente la igualdad, la justicia y todo eso. Por lo tanto, no tengo esperanza ninguna en que vaya a aportarle nada al ámbito de la administración local, no solo por falta de experiencia, sino porque creo que realmente en el ámbito local a Vox le preocupa muy poco; está más bien en intentar desmantelar el Estado democrático y las políticas progresistas que han traído a que España sea uno de los países más desarrollados del mundo desde el punto de vista de los derechos, desde el punto de vista de la libertad, desde el punto de vista democrático. Y eso viene evidenciado en los acuerdos que se han firmado.

Creo que el que verdaderamente tiene un problema es Moreno Bonilla, que está atado a Vox, y yo creo que él sabe de sobra que este es el principio del fin. Es decir, yo creo que él es consciente de que la comodidad con la que gobernó con 58 escaños, ese castillo se le ha caído, y que ahora directamente está absolutamente sometido, está absolutamente secuestrado, por lo que ha firmado con Vox, después de que en las elecciones autonómicas los ciudadanos andaluces le quitaran la mayoría absoluta al Partido Popular.

Moreno ha tenido, desde mi punto de vista, tres etapas. Una primera en la que gobernó con los peores resultados de la historia del Partido Popular, con 26 escaños, con Vox y con Ciudadanos. Una segunda etapa de Arcadia feliz, con 58 escaños, en los que creo que levitaba por encima del bien y del mal y en la que ya se estaba postulando para ser el macrolíder de la derecha en España. Y yo creo que las últimas elecciones del 17 de mayo le volvieron a la realidad.

P. Pero volvió a ganar.

R. Eso no significa que no ganara las elecciones; evidentemente, las ganó con holgura, pero bueno, le ha puesto contra su propio espejo, y ahora prácticamente, para sacar cualquier ley, para cualquier acuerdo, para cualquier cuestión que quiera proyectar o emprender, tiene que llamar a la puerta a pedir permiso.

P. ¿El fin de la 'vía andaluza'?

R. Bueno, yo creo que él ha construido un concepto en torno a lo que él, yo creo que mal denominaba, la vía andaluza de la moderación. Era poca moderación, porque creo que el gobierno de Moreno Bonilla ha sido el Gobierno de mayor confrontación de la historia de Andalucía con respecto al Gobierno central. Era una moderación absolutamente impostada, porque casi todo era confrontación por confrontación con el Gobierno de España, siguiendo las tesis de Génova, como estamos viendo ahora en otros espacios. Yo creo que esa es la realidad de Moreno, que al final ha estado más en la estrategia del Partido Popular que en la estrategia realmente de resolver los grandes problemas de Andalucía: la sanidad, la vivienda pública, el problema de los incendios en relación con el cambio climático. Creo que eso es lo que le ha pasado factura realmente en las elecciones. Eso no significa que nosotros estemos contentos con el resultado electoral del PSOE.

"En las autonómicas hemos tenido muy mal resultado; hay que analizar por qué hemos desconectado de la sociedad andaluza"

P. Sí, eso le quería preguntar. No sé si ustedes, de alguna manera, se resignaron demasiado pronto, llegaron tarde, o se conformaban un poco con este pacto que tenemos hoy. 

R. El PSOE tiene que ir a ganar todas las elecciones, y cuando el PSOE no gana las elecciones, los resultados son malos. No es que la gente vote mal; lo he dicho muchas veces, la gente siempre vota bien, porque cuando alguien achaca los resultados electorales a que la gente vota mal está poniendo en tela de juicio los verdaderos pilares sobre los que está construida la democracia. La gente es inteligente, la gente es lista, a la gente no se la engaña y la gente sabe lo que vota. Con lo cual, parto de esa base.

"Hay una parte moderada, de clase media, de los autónomos, una parte de los empleados públicos, una parte de la sociedad, que necesita al PSOE"

En segundo lugar, yo creo que el PSOE tiene que desterrar de su ideario, de su diccionario y de su vocabulario el concepto de salvar los muebles. Nosotros no podemos salir a salvar los muebles. Los equipos que salen a empatar los partidos normalmente los pierden. Por lo tanto, los resultados son malos. No es una cuestión de llegar tarde: hay una polarización muy complicada, en una legislatura difícil, y bueno, nos quedamos en 28 escaños. Es verdad que ganamos algo más en votos que en las elecciones del 22, pero la realidad es que teníamos 30 escaños y tenemos 28, y eso es un muy mal resultado. Y hay que analizar por qué ese mal resultado y por qué hemos desconectado de la sociedad andaluza; por qué el partido que ha representado siempre a Andalucía, y hemos sido el gran partido de los andaluces, hoy solamente tiene 28 escaños de 109. Hay que analizar el porqué, las causas, para intentar reconectar con sectores que están ahí fuera, que creo que necesitan nuestras políticas por los avances que hemos hecho. Hay una parte moderada, una parte de clase media, una parte de los autónomos, una parte de los empleados públicos, una parte de la sociedad que necesita al PSOE, que ahí es donde está parte de nuestro espacio de futuro, y que hoy no estamos ocupando ese espacio, esa centralidad política. Y yo creo que hay que recuperarla, porque el centroizquierda, bien conectado, bien coordinado, con un proyecto claro, puede tener la capacidad de volver a ser la referencia en una comunidad como la nuestra.

"A PP y Vox les importa muy poco Ceuta, su fijación es el presidente del Gobierno"

P. Crisis como las de Ceuta no ayudan a remontar en las encuestas.

R. Mostramos no solamente la solidaridad, el cariño, el compromiso, el respaldo y la comprensión a lo que está pasando la ciudad española de Ceuta, porque en la calle se ha producido un cataclismo sociológico, pero hay más cosas: un problema de derechos humanos, un problema de inmigración, un vecino complejo, incómodo, con el que estás condenado a entenderte por la vía diplomática; tienes que hablar y ver realmente qué ha pasado para que esto haya ocurrido y buscar espacios, que no hay más remedio que hacerlo, porque o vamos a esa vía del diálogo, de la comprensión y de buscar coincidencias vecinales, o la alternativa es una guerra, es ir a un escenario bélico. Yo no creo que haya nadie...

  • Javier Fernández de los Ríos posa, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en la sede central de la Diputación de Sevilla, en días pasados.
  • -

P. ¿Está de acuerdo con repartir en la Península a, especialmente, menores migrantes?

R. Buena parte de la gente que está hoy en Ceuta, de la gente de Marruecos que está en Ceuta, va a ser devuelta, y hay otra parte que al final solicitará asilo político y se quedará en España, además de los menores... unas 2.000 personas. España tiene 50 millones de habitantes, 8.000 pueblos; entre 2.000 personas sale una persona acogida por cada cuatro pueblos. Una persona por cada cuatro pueblos. Falta que verdaderamente las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en esta materia, actúen de esta manera, de manera constructiva y de manera proactiva. Pero Feijóo dio órdenes a sus barones, incluido a su barón de Ceuta, de que aquí había un final de ciclo y de que aquí había una gran oportunidad de acabar definitivamente con el Gobierno de España. Les ha importado muy poco Ceuta, les han importado muy poco los menores, les ha importado muy poco todo eso. La fijación del PP y Vox está en la figura del presidente del Gobierno.

"Veo a María Jesús Montero muy bien y fuerte; pero ahora muy mal haríamos todos si estuviéramos pensando en cuestiones internas"

P. ¿Se podría haber gestionado todo esto mejor?

R. Pues siempre, seguro. Estoy convencido de que sí, aun reconociendo que son temas muy complicados y son temas muy difíciles. Esto no es una solución fácil, requiere cumplir con los derechos humanos, hay que cumplir, es una situación muy difícil de un día para otro, y además hay que hacerlo por la vía pacífica, por la vía diplomática, por la vía del diálogo y por la vía de la humanidad. Y todos los problemas que está viviendo Ceuta, que no digo que sean pocos, ni mucho menos, han estado dentro de la confrontación política nacional que tenemos en España. El PP y Vox, ya te digo, llevan cuatro años en la campaña más larga de la historia. El 23 de julio de 2023 por la noche, cuando vieron que las cuentas no llegaban, que el PP y Vox no llegaban a los 175 diputados, empezó la precampaña de la precampaña de las elecciones que vamos a tener el 27.

P. No sé si en Andalucía el PSOE está también un poco a la expectativa de lo que ocurra ahora en el ciclo electoral con las generales y las municipales, en relación también al liderazgo a nivel andaluz. No sé cómo ve la figura de María Jesús. ¿Acabará la legislatura?

R. Yo la veo muy bien y la veo fuerte, la veo con ganas, la veo coordinando, la veo preocupada y ocupada. Evidentemente, como todos, cuando tienes un mal resultado electoral necesitas unos días y unas semanas para poder digerirlo. Los políticos, al final, son personas también que sufren. Es lo primero que hablábamos al principio: que al final el político no es un androide, por mucho que ahora los chinos nos estén enviando robots que corren más que Usain Bolt. Los políticos son personas. Entonces, es normal que tuviera una primera etapa muy difícil, muy complicada: vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda, viene a Andalucía en una situación difícil y compleja, solicitada por el partido, coge las riendas del partido, vamos a unas elecciones, resulta que no son las que son... Por lo tanto, hay un periodo —no quiero utilizar la palabra duelo— en el que necesitas recomponerte de algo que no te ha salido como quisieras. Pero yo la veo fuerte y, sobre todo, lo más importante es que nosotros no estamos en nada orgánico. La legislatura hay que saber entenderla: hay una parte de cada legislatura que es institucional, que son aquellas en las que van sucediéndose periodos electorales, y después ya se debatirá, cuando llegue la hora, sobre los liderazgos dentro del partido. Pero creo que ahora muy mal haríamos todos, y digo todos y todas, si estuviéramos pensando en cuestiones de carácter interno, la gente eso sí que no lo perdona.

P. ¿Y qué estrategia pueden seguir ahora ante un clima, aparentemente, tan adverso para el PSOE?

R. Nosotros tenemos que centrarnos ahora en que hay dos procesos electorales que son clave. Uno que está tasado por fecha, que es el 23 de mayo, que son las municipales, con un discurso y con un análisis de lo local que tiene que primar. Ahí nos estamos jugando muchísimo en las diputaciones, en las capitales de provincia, en los pueblos, para seguir aplicando políticas progresistas en los territorios. Y también, como no puede ser de otra manera, nos estamos jugando la vida en las generales, nosotros y sobre todo la ciudadanía. Es verdad que estamos ante la incertidumbre de las fechas: el 23 de mayo está fijado, tasado, y todos los alcaldes lo tienen en rojo desde hace mucho tiempo, y las generales, bueno, pues vamos a intentar ir a unas elecciones que van a ser muy duras, una campaña durísima, unas elecciones en las que yo creo que vamos a estar rondando el mayor nivel de participación que nunca han tenido las elecciones generales en nuestro país, pero en las que habrá que explicar dónde estamos y qué hemos hecho, y que es verdad que no ha sido fácil, que venimos de la covid, que venimos de una dana, que venimos de volcanes, que venimos de agresiones territoriales, que venimos de una coyuntura muy compleja de cosas que el Gobierno ha tenido que gestionar.

Pero después nosotros les pediremos a la gente que también piense que hay 23 millones de personas trabajando; que hoy, por mucho que se haya hablado, la política ha triunfado en Cataluña y hay un mayor equilibrio territorial; que la gente vea lo que es el salario mínimo interprofesional, cómo ha crecido; que estamos creciendo económicamente por encima de Alemania, que está en recesión mientras España está en expansión. Que la gente analice todo eso y ponga en su balanza qué considera que es mejor para España: si eso o lo que ya nos está enseñando el PP en las distintas comunidades autónomas. Vamos a ir a por todas. Tenemos que intentar decirle a la gente que hoy vive mejor que hace cuatro años y que las políticas progresistas han dado resultado, por mucho ruido y por mucha incertidumbre que pueda haber en el momento en que uno enciende la televisión, ve la radio o lee cualquier artículo. Vamos a ir a ello, y yo creo que si hacemos las cosas bien... Hay que reconocer que las encuestas no dan bien, pero la verdadera encuesta será cuando se convoquen las elecciones generales, y ahí tendremos que estar a la altura.

Generales: "Vamos a intentar que los progresistas, que yo creo que son más en España, más en Andalucía, más en Sevilla, se movilicen en torno a una cita que es histórica"

P. Usted en 2023 sacó el 71% de los votos en La Rinconada, pero supongo que le habrán llegado alcaldes, como secretario general del PSOE de Sevilla, que estén preocupados por una posible coincidencia de las generales, por cómo la marca puede afectar al desgaste.

R. El presidente ya ha dicho en dos ocasiones que no va a haber coincidencia electoral. Si las elecciones son en el 27, evidentemente, parece lógico que los meses en los que pueden ser las elecciones son febrero, marzo, junio, julio... Ya lo ha dicho el presidente, que no va a haber coincidencia, entre otras cosas porque, bueno, parece lógico que lo local tenga un debate propio. A las generales un súper domingo no le suma participación; al contrario, el debate puede ser algo más confuso. Creo que es bueno que las generales vayan solas para que haya un debate general potente. Pero ya veremos. En España hay mucha gente progresista a la que, cuando llega el momento, habrá que intentar movilizar, que se rebele contra lo que pueda venir, pero no desde las políticas de que viene el lobo, porque a la ultraderecha como peor se la combate ahora mismo es diciendo que viene la ultraderecha. Lo que hay que hacer es mucha pedagogía y empezar a explicarle a la gente qué es lo que hace la ultraderecha cuando llega a los gobiernos. A la izquierda lo que le toca es ilusionar y dar respuestas; vamos a intentar que los progresistas, que yo creo que son más en España, más en Andalucía, más en Sevilla, se movilicen en torno a una cita que es histórica, que es muy importante, que puede condicionar el devenir de la sociedad en los próximos años.

"No soy muy de cumpleaños, soy un poco triste para eso, pero a la hora que es, uno que está acostumbrado a mensajes con cosas regulares, ya he recibido muchas felicitaciones y eso es una alegría", confiesa tras las felicitaciones. Este pasado miércoles, 16 de septiembre, cuando tiene lugar esta entrevista, Javier Fernández de los Ríos Torres (La Rinconada, 1972), cumple 54 años y lo celebra trabajando. "Ya haremos algo con la familia en el fin de semana".

En esta entrevista con lavozdelsur.es, celebrada en un set para estos encuentros montado en la planta baja de la sede central de la Diputación de Sevilla, este responsable político aparece una vez más enérgico y haciendo gala de su máxima: "Ni me pongo eufórico cuando las cosas van bien, ni me muero de pena cuando las cosas van mal". 

Lleva casi dos décadas al frente del Ayuntamiento de La Rinconada, donde suma cinco mayorías absoluta y donde volverá a ser candidato a la reválida dentro de ocho meses —"pasamos oposiciones cada cuatro años"—, preside la Diputación de Sevilla y dirige el PSOE en la provincia más poblada de Andalucía. Y sostiene que los tres cargos son el mismo hombre con la misma obligación. Reconoce que tiene algo menos de fuerza que a los 34 y bastante más oficio: "Puedo decirte que soy más eficiente que hace 20 años".

Estamos en un momento de tensión: a ocho meses para las municipales, con unas generales en el horizonte y una Junta de Andalucía en la que Vox ha entrado en el reparto del Gobierno andaluz tras las autonómicas de mayo pasado, donde Juanma Moreno volvió a ganar ampliamente. "La gente está muy tensa, se van acercando los momentos decisivos. A nivel local, los proyectos están casi terminados, pero creen que hay factores externos que le van a condicionar el resultado. Te has pegado un tute pintando el patio y ahora te llega una nube de arena coloraíta y te lo pone... Pero vamos, esto es como cuando éramos estudiantes, si estudiabas la noche antes... ya sabías. La gente es lista y sabe distinguir".

Fernández divide su trayectoria en dos etapas, la de antes y la de después de las redes sociales, y describe una política convertida casi en profesión de riesgo, donde ya ningún niño le dice en los colegios que quiera ser alcalde. Habla de la dimisión del alcalde de Villanueva del Ariscal y de lo que empuja a un cargo público a retirarse para no convertirse en alguien que no es.

Pero su obsesión es otra, y la repite con cifras: la vivienda "no es un problema, es el problema". Defiende un modelo de urbanismo público —115.000 euros la vivienda, 350 de alquiler— que ya aplica en su municipio y que quiere extender a la provincia con el Cortijo de Cuarto, 150 hectáreas que considera "la mayor operación urbanística pública que se está haciendo en este momento en España". En esta conversación también hay un Consorcio Provincial de Bomberos, fosas comunes sin abrir, la relación entre las izquierdas, el futuro de Juanma Moreno atado a Vox, el hundimiento electoral del PSOE andaluz y una advertencia para los suyos: "Los equipos que salen a empatar los partidos normalmente los pierden".

"La política no es dedicarte a un socavón y que mandes a alguien a arreglarlo, sino que tus decisiones vayan a que ese socavón no se produzca"

Pregunta. ¿Cuál de los tres Javier Fernández y sus distintas responsabilidades manda sobre los otros dos? 

Respuesta. Es el mismo desde el punto de vista de la responsabilidad y desde el punto de vista de la obligación. Cada uno tiene claro lo que tiene que hacer; este Javier Fernández de 54 años no es el de los 34, cuando empezó en la Alcaldía: tiene algo menos de fuerza, porque la fuerza los años la van limando, pero eso lo compensas con más experiencia.. Puedo decirte que soy más eficiente que hace 20 años. Intento ser igual de eficaz, pero ahora soy más eficiente: me cuesta menos trabajo ver la solución o ver la luz a los problemas y a las dificultades que el día a día nos plantea. La política no es dedicarte a un socavón en una calle y que mandes a alguien a arreglarlo, sino que tus decisiones vayan a que ese socavón no se produzca, anticiparte a los problemas, verlas venir.

"Soy un autocrítico absoluto, pero lo que me preocupa es cuando se miente con la intencionalidad de hacer daño en lo político, en lo personal. Me produce asco"

P. ¿Cuál diría que ha sido el gran cambio en todo este tiempo?

R. En estos 20 años de actividad intensa he vivido dos grandes etapas. Una primera etapa muchísimo más tranquila, que es la etapa en la que no había redes sociales. Una etapa en la que no había grupos de WhatsApp. Esa etapa te permitía tomar las cosas con más tranquilidad: se comunicaba con más planificación, te permitía pararte mucho más. Había una interlocución mucho más lenta. Y en la segunda etapa, si en la anterior comunicábamos una cosa cada 20 días, ahora tenemos que estar comunicando 20 cosas cada día. La política ha cambiado de forma muy parecida al mundo periodístico, de los medios. Y hoy no solamente hay que luchar contra eso, sino que hay que estar permanentemente pendiente de que la digitalización y la comunicación no te lleven a los caminos de las fake news. En todo caso, el Javier Fernández de hoy es un Javier Fernández bastante más experto y con las ideas bastante más claras que con las que empezó hace 20 años, en las que prácticamente estaba todo por escribir.

  • Un momento de la entrevista con lavozdelsur.es.
  • -

P. ¿Y la crítica la encaja bien?

R. Bueno, yo tengo una espalda ancha, y he entendido a lo largo de estos años que forma parte del bagaje y forma parte del día a día. Entiendo que es lógico y normal que estemos en una exposición pública permanente y que tiene que haber quejas, críticas, que tiene que haber posicionamientos diferentes. Yo lo que llevo mal es la mentira. Y, además, llevo mal la desinformación, sobre todo cuando sé que es premeditada y que tiene intencionalidad.

A mí no me preocupa que la gente opine, que la gente critique. Soy un autocrítico absoluto, soy muy inconformista desde siempre. Pero lo que me preocupa es cuando se miente con la intencionalidad de hacer daño en lo político, en lo personal, en lo colectivo, a un proyecto. Ahí no es que me duela, es que me revuelve. Me produce asco. Incluso que hoy por hoy haya gente que no sea capaz de confrontar proyectos políticos, o que desde el anonimato, desde el altar de las redes, construya medias verdades, que son más falsas que las mentiras completas.

P. ¿Le afecta?

R. Esa parte sí me afecta más, porque yo soy una persona rigurosa que ha hecho siempre del trabajo y de la decencia una forma de vivir, y cuando me encuentro en esta selva en la que hoy se ha convertido la política, desde una intencionalidad de desgastar al rival sin importar el daño personal, se mienta o se manipule la información, creo que ahí hay un caballo de batalla muy importante sobre el que todos, la política y el periodismo —que lo hay, y del bueno—, tienen una tarea de futuro muy grande para intentar que la sociedad no se contamine y no se intoxique de ese tipo de hábitos que, lejos de ir corrigiéndose, cada día van a más.

P. ¿Cuáles son sus prioridades políticas?

R. La principal prioridad que tengo es que la sociedad esté equilibrada, una sociedad en la que todo el mundo tenga un espacio. Nunca he puesto pega a que la gente a la que le va bien en la vida, que lo hace todo con legalidad y que es decente, y es gente de éxito, pues tenga recursos que le permitan tener determinadas posibilidades que otros sectores no tengan. No he sido nunca de los que han intentado combatir la riqueza. Yo lo que he intentado siempre es que haya gente que viva con unos mínimos de dignidad y tenga una vida que le permita buscar espacios de felicidad.

"Hay que combatir la IA si es para crear un mundo más desigual"

P. ¿La IA es amenaza u oportunidad?

R. Como todos los inventos y como todos los desarrollos que se han producido a lo largo de los siglos, si la inteligencia artificial, que va a marcar el presente y el futuro, es utilizada de manera loable y como manera de mejorar la vida de la mayoría de la gente, pues será bienvenida. Si la inteligencia artificial se utiliza para predecir catástrofes, se utiliza para ayudar en los temas medioambientales, se utiliza en el mundo de la salud y se utiliza para mejorar la calidad de la gente, bienvenida sea. Si hay una parte, como en todo, que quiere utilizar la inteligencia artificial para crear ese desequilibrio, para crear un mundo más desigual, para crear un mundo en el que haya más diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen, incluso para esos espacios de desinformación, habrá que combatirlo diariamente.

"La vivienda no es un problema: la vivienda es el problema; no podemos dejarla a las cuestiones del mercado, hay que intervenir desde lo público"

P. El otro día le leí al alcalde de Nueva York, anti trumpista declarado, que si la democracia no da solución a los problemas básicos de las clases trabajadores, poco más o menos que buscarán otro sistema.

R. Es verdad que si la gente no encuentra respuesta en la política, pues se planteará para qué sirve la política. La política, por encima de todo, tiene que ser útil. Y es útil la política cuando tiene la capacidad de cambiar la vida de la gente. Yo no creo que haya un desapego a la política; no creo que la gente entienda que lo público o el político sobra per se. Yo creo que la gente cree que sobran los políticos que no atienden, los políticos que no escuchan, los políticos que no tienen el oído puesto en lo que está pasando ahí fuera. A esa política sí creo que la gente demuestra rechazo. Pero a la política útil, que cambia vidas, que toma decisiones, que es decente, que es cercana, que es trabajadora y que, sobre todo, como te decía, resuelve problemas, esa política es la que realmente terminará triunfando y terminará sirviendo para buscar esos espacios de discriminación positiva para que toda la sociedad pueda caminar a un determinado ritmo.

En ese sentido, hoy por hoy, la vivienda no es un problema: la vivienda es el problema. En un país con 23 millones de personas trabajando, con las discusiones que podamos tener por cómo va, por cómo está la inflación y por que la gente llega peor a final de mes, con todos esos debates que yo creo que son loables y necesarios, yo creo que la vivienda es el gran reto de futuro, porque la vida de una persona, de una familia, no puede estar completa si no tiene una garantía y una certeza sobre las cuestiones habitacionales. Ahí hay una parte de la sociedad que, o priorizamos el tema de la vivienda, o se queda fuera. Y el problema no se va a resolver si no interviene lo público, no podemos dejar la vivienda exclusivamente a las cuestiones del mercado. El mercado, en el tema de la vivienda, va a resolver los problemas de la gente de capas sociales y de poder adquisitivo medio-alto, pero no va a resolver el problema, si no interviene lo público, ni de la gente vulnerable ni de la gente joven que quiera acceder a un seguro habitacional, a una vivienda. Por eso hay que hacer mucho más urbanismo público y hay que intervenir ese mercado con mucha más determinación y con mucha más certeza.

  • Otro instante de la conversación.
  • -

P. Hace unos días dimitía en la provincia el alcalde de Villanueva del Ariscal, que aseguraba que prefería dejar esto antes de convertirse en una mala persona.

R. Bueno, el alcalde de Villanueva del Ariscal, igual que otros muchos, ha dicho basta y ha parado, porque evidentemente está empezando a visualizar que la situación de tensión diaria, de depresión diaria... En Villanueva del Ariscal también ha habido una oposición feroz, voraz, que ha pasado muchos límites por parte del Partido Popular en ese pueblo y que ha afectado de manera importante a la vida personal y al estado de salud del alcalde. Pues el alcalde ha puesto en su balanza cuánto le aporta esto desde el punto de vista personal, desde el punto de vista de la autoestima, desde el punto de vista del desarrollo familiar, y ha tomado la decisión de dar un paso al lado porque considera que esto se ha convertido en un mundo en el que hay cosas que son absolutamente insoportables. Ese ha sido el motivo fundamental y, por lo tanto...

"Hay 23 millones de personas que salen a su puesto de trabajo. Hoy hay quien está criticando al Gobierno de España comiéndose un espeto en La Carihuela"

P. Llegar a ese punto significa que la clase política está haciendo las cosas rematadamente mal, ¿no?

R. Bueno, ten en cuenta que hemos hablado hace un momento de cómo la vida de la política ha ido cambiando. Hemos puesto el ejemplo de mis 20 años, en los cuales te he hablado de una primera etapa de seis o siete años en los que iba a los colegios y me decían los niños y las niñas de los colegios que querían ser alcalde y alcaldesa, y ahora voy a los colegios y nadie me dice que quiera ser alcalde o alcaldesa, porque la gente en la calle sabe también la presión a la que los cargos públicos están expuestos. Hoy esas redes sociales generan una presión que, o te blindas y te pones una frontera y te pones una buena muralla interna y entiendes el contexto en el que estás jugando y en el que estás trabajando, o estoy convencido de que te lleva por delante. Yo esa parte sí la tengo más trabajada y más conseguida, pero la verdad es que aquí, digamos que la sociedad en general aprieta, y aprieta muchas veces con mucha razón, pero lo que puede ser es que te deshumanice. Es que vamos muy rápido. Llegas a trabajar hoy y sabes cómo llegas, pero no sabes qué va a pasar a lo largo del día. Hoy la política se ha vuelto una profesión, si me permites, casi de riesgo, y no hay más que ver cualquier telediario o cualquier tertulia.

P. ¿De dónde parte los niveles de violencia verbal que sufrimos hoy?

R. No es la sociedad la que crispa la política. Creo que hay tal nivel de crispación política hoy en el país fundamentalmente motivado porque desde el año 2023, después de las elecciones generales, la derecha mediática, la derecha financiera y la derecha política de este país no aceptaron los resultados de las elecciones, y eso ha provocado una campaña de acoso y derribo, y de crispación, que tiene a la sociedad mucho más crispada de lo que debería tenerla, cuando hay 23 millones de personas que salen todos los días de su casa a un puesto de trabajo y que no tienen la incertidumbre de una necesidad laboral. Hoy hay quien está criticando al Gobierno de España comiéndose un espeto en La Carihuela.

  • Otro momento de la conversación.
  • -

 

P. En materia de vivienda, volviendo a 'el problema', como decía usted, ha demostrado con su gestión que tanto en La Rinconada como al frente de Diputación es posible proyectar otra vez pisos asequibles.

R. Lo más importante es que nosotros hemos sido capaces de hacer una vivienda pública sevillana; le planteé al presidente de la Junta en su día que había que definir una vivienda pública andaluza, propiamente andaluza, con las peculiaridades de Andalucía y con un Gobierno que tuviera determinación. Y en política la determinación solo y exclusivamente se entiende poniendo dinero en presupuesto. La determinación no la dan los discursos, la dan los compromisos presupuestarios, y las voluntades políticas se ven si tú pones recursos en una zona o en un sitio, o los pones en otro.

En esta Andalucía nuestra y en Sevilla en general se hace muy poco urbanismo público y si tú quieres que un árbol te dé melocotones, tienes que sembrar un melocotonero. Si tú quieres tener vivienda pública, tienes que hacer urbanismo público. Tenemos que hacer mucho más urbanismo público para tener más suelo y para sacar del mundo de la especulación las necesidades de esos sectores que necesitan vivienda y que no van a poder acudir nunca al mercado de vivienda libre. Podemos abaratar los precios e ir a modelos como el que hemos puesto en marcha en La Rinconada, que lo hemos trasladado también a la idea provincial, donde una vivienda pública en venta no cueste más de 115.000 euros o una vivienda en alquiler no se alquile por más de 350 euros.

P. Llegó a la Diputación con el objetivo de que esta fuera una institución útil para coser la provincia. No sé si, a ocho meses de las municipales, se ha convertido ya usted en un maestro de la costura, o las cuestiones partidistas esas que hablábamos antes impiden ese círculo virtuoso y estamos más en el círculo vicioso.

R. Bueno, hemos hecho muchas cosas y hay cosas que son tangibles ya. Creo que hemos avanzado en el doble gran objetivo que tenía la Diputación. Uno era estar al lado de los pueblos: yo creo que al final de esta legislatura los municipios de la provincia de Sevilla están en mejores condiciones de afrontar el futuro que cuando empezamos. A esos negacionistas de las diputaciones les invito a que se vengan una semana aquí para que vean la utilidad que tiene la Diputación... hace falta un gobierno provincial, porque muchas veces los pueblos son demasiado pequeños y la Junta es demasiado grande. Los pueblos son muy chicos y la Junta es demasiado grande, y el gobierno intermedio es el que equilibra esas políticas que permiten que los ayuntamientos tengan un asidero y esa solución a muchos de sus problemas.

Creo que los pueblos están muy bien equipados, creo que la gente ha hecho un muy buen trabajo en los territorios. Lo digo muchas veces: hay gente espectacular haciendo cosas maravillosas en los territorios; me he encontrado pueblos muy pequeñitos —Castilleja del Campo, San Nicolás del Puerto, El Madroño...—, en torno a los mil habitantes, y te sorprende su nivel de equipamiento cultural, deportivo, social, de vía pública, de infraestructura en general. Por lo tanto, esa parte la hemos hecho.

Y después, hemos puesto en marcha muchas políticas que están dando resultado en materia de costura. Es que la Diputación tiene que coser el territorio: en carreteras, en residuos, en agua, en prevención y extinción de incendios, en energía, en digitalización del territorio. Siempre hemos hablado de cohesión social y territorial; sin embargo, me da que ha ido evolucionando el mundo hasta que, si no hay cohesión digital, la cohesión social y territorial no se puede hacer. Entonces, todas esas cosas se han ido haciendo.

Y después estamos poniendo las bases de un tema que era una asignatura pendiente también de la Diputación, que era cuidar su propio patrimonio. La Diputación tiene mucho patrimonio en la ciudad —Blanco White, Pino Montano, Miraflores, San Luis de los Franceses— que está costando mucho ordenar y al que quizá la Diputación no le ha prestado la atención que tenía que haber prestado, a su propio patrimonio. Y eso hay que hacerlo en los próximos años, con inversiones que pueden rondar, en los próximos ocho o diez años, los 100 millones de euros.

  • Javier Fernández de los Ríos, durante la entrevista.
  • -

P. ¿He recibido colaboración de otras administraciones?

R. Creo que no la suficiente. Propuse incluso delante de todos los presidentes de diputaciones una conferencia de presidentes de diputaciones para conectar lo autonómico con lo local. Nunca más se supo.

P. Aquella carta al presidente, con lo cerca de aquí que está San Telmo, tampoco obtuvo respuesta.

R. Ha habido muy pocos espacios de colaboración con la Junta. Y mi propuesta era muy sencilla: tengo un modelo para hacer vivienda asequible, vamos a unir fuerzas económicas y podremos llegar a viviendas más económicas o incluso a más viviendas; vamos a coordinar las tareas de los planes de carreteras; vamos a hablar de áreas de oportunidad para que Sevilla sea un buen lugar para invertir y para emprender. De todas esas propuestas nunca se nos llamó para tener reuniones de trabajo, ya no con el presidente, ni siquiera con las consejerías. Podríamos haber llegado más rápido.

 

P. Una de sus prioridades ha sido también la consolidación del Consorcio Provincial de Bomberos de Sevilla.

R. Creo que la cifra lo dice todo. Hemos pasado en esta legislatura de tener un consorcio de prevención y extinción de incendios con 22 millones de euros de presupuesto a 38: casi hemos duplicado el presupuesto. Hoy tenemos en torno a 250 bomberos profesionales en Sevilla y tenemos que seguir creciendo. Hemos adquirido 50 vehículos en la legislatura. Hemos inaugurado recientemente un parque de bomberos en Aznalcóllar, vamos a inaugurar uno en Carmona, hemos inaugurado uno en Morón, hemos puesto las bases para un proyecto en Estepa, estamos redactando el proyecto de un parque en Guillena para cumplir con el mapa y con el plan director. Es verdad que ha sido muy complicado, pedagógica y jurídicamente, construir el esqueleto del consorcio, pero una vez que ya está construido, ya está alineado hacia lo que queremos conseguir en los próximos años: que Sevilla sea una referencia y tenga la personalidad propia y autonomía de un gran consorcio.

"Mientras haya una fosa común en Sevilla, en Andalucía, en España, que se sepa dónde está y que no se desarrollen los proyectos de exhumación y de identificación, me parece que la democracia española no está completa"

P. En Memoria Democrática también han insistido mucho, quizás por el hecho de que en este caso no hay tiempo que perder. El otro día aseguraba la consejera Del Pozo que cada vez son más difíciles las identificaciones de restos por el paso del tiempo.

R. Lo digo sinceramente, mientras haya una fosa común en Sevilla, en Andalucía, en España, que se sepa dónde está y que no se desarrollen los proyectos de exhumación y de identificación, me parece que la democracia española no está completa. Todos los gobiernos de PP y Vox han quitado recursos a cooperación internacional, cero euros en memoria democrática, cero euros —prácticamente, hablar de cero euros— para intentar corregir o para intentar luchar contra la violencia de género. La derecha se ha cargado gran parte de los proyectos que nos hacían mejores desde el punto de vista progresista y desde el punto de vista de una sociedad que quiere crecer en igualdad.

Insisto, creo que una democracia no puede ser completa cuando tenemos, por ejemplo, el caso de Sevilla, con la fosa de Monumento, en la que se calcula que hay 2.700 restos, y que el Ayuntamiento de Sevilla y la propia Junta de Andalucía hayan dejado pasar la legislatura sin desarrollar nada. Sin embargo, nosotros, bueno, hoy hemos creado el Observatorio de Memoria Democrática, tenemos 60 proyectos de memoria democrática repartidos por los territorios, hemos vuelto a aprobar ahora otro millón de euros para que los ayuntamientos puedan acogerse a temas de divulgación, a temas de exposición, a temas de conferencias, a exhumar restos. Hay que hacerlo. No se trata de ajustar cuentas. Se trata de cerrar heridas. En los años 70 se hizo un ejercicio de responsabilidad importante para que España tuviera una democracia. Ahora hay que abrir esas fosas y darles aire, darles libertad, darles democracia y darles justicia social y, sobre todo, justicia democrática, que es lo que hay detrás de cada exhumación. No entiendo cómo hay gobiernos que niegan esto; más ahora, con todos los postulados de los acuerdos de PP y Vox —que, por cierto, el acuerdo de PP y Vox de Andalucía es el más duro de todos—, donde el espacio de la memoria democrática es especialmente duro y doloroso.

P. Igual que hablaba antes de que al final lo de la vivienda pública es una cuestión de determinación, llevarse bien entre la izquierda no es imposible, ¿no? En su mandato en Diputación no ha habido grandes desencuentros con su socio.

R. Aquí no solamente no ha habido grandes desencuentros, sino que yo creo que ha habido muchos encuentros, y yo tengo que agradecer realmente al grupo de Por Andalucía la predisposición, el talante, lo constructivo de sus propuestas, y porque realmente he visto en ellos siempre el interés general de la provincia por encima de cualquier espacio de interés particular. Hemos discutido, hemos hablado, hemos priorizado. Al final era mucho más lo que nos unía que aquello que nos separaba, y yo hago un balance muy positivo: han sido un socio muy leal, creo que nosotros también hemos sido muy leales con ellos y no nos hemos dejado nunca ninguna carta en la manga. Y al final hemos conseguido una provincia mejor, han enriquecido el proyecto progresista de la provincia y ha sido un buen banco de pruebas que nos permite afrontar también las próximas municipales.

"Moreno Bonilla está atado a Vox, secuestrado, creo que él sabe de sobra que este es el principio del fin"

P. ¿Aspirar a mayorías absolutas es ahora casi imposible?

R. Nosotros queremos gobernar con mayorías amplias, hacerlo posible con mayorías absolutas, pero yo creo que la izquierda ha entendido también que ahora mismo el formato político que tenemos en España es un formato de bloques. Las mayorías absolutas cada vez son más complejas; ideológicamente, la situación del país, el contexto en el que van a ir las próximas elecciones... posiblemente vayamos al contexto de bloques. PP y Vox es un ejemplo claro de lo que son bloques. La izquierda tiene que hacer también una trinchera para intentar generar un bloque de coincidencias, de freno y de frente contra esas políticas que vienen de la mano de PP y Vox. A la izquierda lo que le toca es ilusionar y dar respuestas.

P. ¿Qué espera de este Gobierno andaluz tras las últimas autonómicas?

R. Yo creo que al final hay un detalle importante: a la hora que estamos haciendo esta entrevista, el día que estamos haciendo esta entrevista, Vox no ha nombrado todavía delegado territorial en Sevilla. No sé si es porque le importa esto lo que le importa... Vox no deja de ser un discurso y de ahí no sale, o porque realmente esto de la gestión le preocupa poco. Yo tengo pocas esperanzas, tanto en el ámbito del turismo como en el tema de la administración local, porque he visto los documentos de Vox y van claramente en la línea contraria de donde tiene que ir la sociedad. Creo que lo que hacen es engrilletar las políticas que nos traen precisamente la igualdad, la justicia y todo eso. Por lo tanto, no tengo esperanza ninguna en que vaya a aportarle nada al ámbito de la administración local, no solo por falta de experiencia, sino porque creo que realmente en el ámbito local a Vox le preocupa muy poco; está más bien en intentar desmantelar el Estado democrático y las políticas progresistas que han traído a que España sea uno de los países más desarrollados del mundo desde el punto de vista de los derechos, desde el punto de vista de la libertad, desde el punto de vista democrático. Y eso viene evidenciado en los acuerdos que se han firmado.

Creo que el que verdaderamente tiene un problema es Moreno Bonilla, que está atado a Vox, y yo creo que él sabe de sobra que este es el principio del fin. Es decir, yo creo que él es consciente de que la comodidad con la que gobernó con 58 escaños, ese castillo se le ha caído, y que ahora directamente está absolutamente sometido, está absolutamente secuestrado, por lo que ha firmado con Vox, después de que en las elecciones autonómicas los ciudadanos andaluces le quitaran la mayoría absoluta al Partido Popular.

Moreno ha tenido, desde mi punto de vista, tres etapas. Una primera en la que gobernó con los peores resultados de la historia del Partido Popular, con 26 escaños, con Vox y con Ciudadanos. Una segunda etapa de Arcadia feliz, con 58 escaños, en los que creo que levitaba por encima del bien y del mal y en la que ya se estaba postulando para ser el macrolíder de la derecha en España. Y yo creo que las últimas elecciones del 17 de mayo le volvieron a la realidad.

P. Pero volvió a ganar.

R. Eso no significa que no ganara las elecciones; evidentemente, las ganó con holgura, pero bueno, le ha puesto contra su propio espejo, y ahora prácticamente, para sacar cualquier ley, para cualquier acuerdo, para cualquier cuestión que quiera proyectar o emprender, tiene que llamar a la puerta a pedir permiso.

P. ¿El fin de la 'vía andaluza'?

R. Bueno, yo creo que él ha construido un concepto en torno a lo que él, yo creo que mal denominaba, la vía andaluza de la moderación. Era poca moderación, porque creo que el gobierno de Moreno Bonilla ha sido el Gobierno de mayor confrontación de la historia de Andalucía con respecto al Gobierno central. Era una moderación absolutamente impostada, porque casi todo era confrontación por confrontación con el Gobierno de España, siguiendo las tesis de Génova, como estamos viendo ahora en otros espacios. Yo creo que esa es la realidad de Moreno, que al final ha estado más en la estrategia del Partido Popular que en la estrategia realmente de resolver los grandes problemas de Andalucía: la sanidad, la vivienda pública, el problema de los incendios en relación con el cambio climático. Creo que eso es lo que le ha pasado factura realmente en las elecciones. Eso no significa que nosotros estemos contentos con el resultado electoral del PSOE.

"En las autonómicas hemos tenido muy mal resultado; hay que analizar por qué hemos desconectado de la sociedad andaluza"

P. Sí, eso le quería preguntar. No sé si ustedes, de alguna manera, se resignaron demasiado pronto, llegaron tarde, o se conformaban un poco con este pacto que tenemos hoy. 

R. El PSOE tiene que ir a ganar todas las elecciones, y cuando el PSOE no gana las elecciones, los resultados son malos. No es que la gente vote mal; lo he dicho muchas veces, la gente siempre vota bien, porque cuando alguien achaca los resultados electorales a que la gente vota mal está poniendo en tela de juicio los verdaderos pilares sobre los que está construida la democracia. La gente es inteligente, la gente es lista, a la gente no se la engaña y la gente sabe lo que vota. Con lo cual, parto de esa base.

"Hay una parte moderada, de clase media, de los autónomos, una parte de los empleados públicos, una parte de la sociedad, que necesita al PSOE"

En segundo lugar, yo creo que el PSOE tiene que desterrar de su ideario, de su diccionario y de su vocabulario el concepto de salvar los muebles. Nosotros no podemos salir a salvar los muebles. Los equipos que salen a empatar los partidos normalmente los pierden. Por lo tanto, los resultados son malos. No es una cuestión de llegar tarde: hay una polarización muy complicada, en una legislatura difícil, y bueno, nos quedamos en 28 escaños. Es verdad que ganamos algo más en votos que en las elecciones del 22, pero la realidad es que teníamos 30 escaños y tenemos 28, y eso es un muy mal resultado. Y hay que analizar por qué ese mal resultado y por qué hemos desconectado de la sociedad andaluza; por qué el partido que ha representado siempre a Andalucía, y hemos sido el gran partido de los andaluces, hoy solamente tiene 28 escaños de 109. Hay que analizar el porqué, las causas, para intentar reconectar con sectores que están ahí fuera, que creo que necesitan nuestras políticas por los avances que hemos hecho. Hay una parte moderada, una parte de clase media, una parte de los autónomos, una parte de los empleados públicos, una parte de la sociedad que necesita al PSOE, que ahí es donde está parte de nuestro espacio de futuro, y que hoy no estamos ocupando ese espacio, esa centralidad política. Y yo creo que hay que recuperarla, porque el centroizquierda, bien conectado, bien coordinado, con un proyecto claro, puede tener la capacidad de volver a ser la referencia en una comunidad como la nuestra.

"A PP y Vox les importa muy poco Ceuta, su fijación es el presidente del Gobierno"

P. Crisis como las de Ceuta no ayudan a remontar en las encuestas.

R. Mostramos no solamente la solidaridad, el cariño, el compromiso, el respaldo y la comprensión a lo que está pasando la ciudad española de Ceuta, porque en la calle se ha producido un cataclismo sociológico, pero hay más cosas: un problema de derechos humanos, un problema de inmigración, un vecino complejo, incómodo, con el que estás condenado a entenderte por la vía diplomática; tienes que hablar y ver realmente qué ha pasado para que esto haya ocurrido y buscar espacios, que no hay más remedio que hacerlo, porque o vamos a esa vía del diálogo, de la comprensión y de buscar coincidencias vecinales, o la alternativa es una guerra, es ir a un escenario bélico. Yo no creo que haya nadie...

  • Javier Fernández de los Ríos posa, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en la sede central de la Diputación de Sevilla, en días pasados.
  • -

P. ¿Está de acuerdo con repartir en la Península a, especialmente, menores migrantes?

R. Buena parte de la gente que está hoy en Ceuta, de la gente de Marruecos que está en Ceuta, va a ser devuelta, y hay otra parte que al final solicitará asilo político y se quedará en España, además de los menores... unas 2.000 personas. España tiene 50 millones de habitantes, 8.000 pueblos; entre 2.000 personas sale una persona acogida por cada cuatro pueblos. Una persona por cada cuatro pueblos. Falta que verdaderamente las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en esta materia, actúen de esta manera, de manera constructiva y de manera proactiva. Pero Feijóo dio órdenes a sus barones, incluido a su barón de Ceuta, de que aquí había un final de ciclo y de que aquí había una gran oportunidad de acabar definitivamente con el Gobierno de España. Les ha importado muy poco Ceuta, les han importado muy poco los menores, les ha importado muy poco todo eso. La fijación del PP y Vox está en la figura del presidente del Gobierno.

"Veo a María Jesús Montero muy bien y fuerte; pero ahora muy mal haríamos todos si estuviéramos pensando en cuestiones internas"

P. ¿Se podría haber gestionado todo esto mejor?

R. Pues siempre, seguro. Estoy convencido de que sí, aun reconociendo que son temas muy complicados y son temas muy difíciles. Esto no es una solución fácil, requiere cumplir con los derechos humanos, hay que cumplir, es una situación muy difícil de un día para otro, y además hay que hacerlo por la vía pacífica, por la vía diplomática, por la vía del diálogo y por la vía de la humanidad. Y todos los problemas que está viviendo Ceuta, que no digo que sean pocos, ni mucho menos, han estado dentro de la confrontación política nacional que tenemos en España. El PP y Vox, ya te digo, llevan cuatro años en la campaña más larga de la historia. El 23 de julio de 2023 por la noche, cuando vieron que las cuentas no llegaban, que el PP y Vox no llegaban a los 175 diputados, empezó la precampaña de la precampaña de las elecciones que vamos a tener el 27.

P. No sé si en Andalucía el PSOE está también un poco a la expectativa de lo que ocurra ahora en el ciclo electoral con las generales y las municipales, en relación también al liderazgo a nivel andaluz. No sé cómo ve la figura de María Jesús. ¿Acabará la legislatura?

R. Yo la veo muy bien y la veo fuerte, la veo con ganas, la veo coordinando, la veo preocupada y ocupada. Evidentemente, como todos, cuando tienes un mal resultado electoral necesitas unos días y unas semanas para poder digerirlo. Los políticos, al final, son personas también que sufren. Es lo primero que hablábamos al principio: que al final el político no es un androide, por mucho que ahora los chinos nos estén enviando robots que corren más que Usain Bolt. Los políticos son personas. Entonces, es normal que tuviera una primera etapa muy difícil, muy complicada: vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda, viene a Andalucía en una situación difícil y compleja, solicitada por el partido, coge las riendas del partido, vamos a unas elecciones, resulta que no son las que son... Por lo tanto, hay un periodo —no quiero utilizar la palabra duelo— en el que necesitas recomponerte de algo que no te ha salido como quisieras. Pero yo la veo fuerte y, sobre todo, lo más importante es que nosotros no estamos en nada orgánico. La legislatura hay que saber entenderla: hay una parte de cada legislatura que es institucional, que son aquellas en las que van sucediéndose periodos electorales, y después ya se debatirá, cuando llegue la hora, sobre los liderazgos dentro del partido. Pero creo que ahora muy mal haríamos todos, y digo todos y todas, si estuviéramos pensando en cuestiones de carácter interno, la gente eso sí que no lo perdona.

P. ¿Y qué estrategia pueden seguir ahora ante un clima, aparentemente, tan adverso para el PSOE?

R. Nosotros tenemos que centrarnos ahora en que hay dos procesos electorales que son clave. Uno que está tasado por fecha, que es el 23 de mayo, que son las municipales, con un discurso y con un análisis de lo local que tiene que primar. Ahí nos estamos jugando muchísimo en las diputaciones, en las capitales de provincia, en los pueblos, para seguir aplicando políticas progresistas en los territorios. Y también, como no puede ser de otra manera, nos estamos jugando la vida en las generales, nosotros y sobre todo la ciudadanía. Es verdad que estamos ante la incertidumbre de las fechas: el 23 de mayo está fijado, tasado, y todos los alcaldes lo tienen en rojo desde hace mucho tiempo, y las generales, bueno, pues vamos a intentar ir a unas elecciones que van a ser muy duras, una campaña durísima, unas elecciones en las que yo creo que vamos a estar rondando el mayor nivel de participación que nunca han tenido las elecciones generales en nuestro país, pero en las que habrá que explicar dónde estamos y qué hemos hecho, y que es verdad que no ha sido fácil, que venimos de la covid, que venimos de una dana, que venimos de volcanes, que venimos de agresiones territoriales, que venimos de una coyuntura muy compleja de cosas que el Gobierno ha tenido que gestionar.

Pero después nosotros les pediremos a la gente que también piense que hay 23 millones de personas trabajando; que hoy, por mucho que se haya hablado, la política ha triunfado en Cataluña y hay un mayor equilibrio territorial; que la gente vea lo que es el salario mínimo interprofesional, cómo ha crecido; que estamos creciendo económicamente por encima de Alemania, que está en recesión mientras España está en expansión. Que la gente analice todo eso y ponga en su balanza qué considera que es mejor para España: si eso o lo que ya nos está enseñando el PP en las distintas comunidades autónomas. Vamos a ir a por todas. Tenemos que intentar decirle a la gente que hoy vive mejor que hace cuatro años y que las políticas progresistas han dado resultado, por mucho ruido y por mucha incertidumbre que pueda haber en el momento en que uno enciende la televisión, ve la radio o lee cualquier artículo. Vamos a ir a ello, y yo creo que si hacemos las cosas bien... Hay que reconocer que las encuestas no dan bien, pero la verdadera encuesta será cuando se convoquen las elecciones generales, y ahí tendremos que estar a la altura.

Generales: "Vamos a intentar que los progresistas, que yo creo que son más en España, más en Andalucía, más en Sevilla, se movilicen en torno a una cita que es histórica"

P. Usted en 2023 sacó el 71% de los votos en La Rinconada, pero supongo que le habrán llegado alcaldes, como secretario general del PSOE de Sevilla, que estén preocupados por una posible coincidencia de las generales, por cómo la marca puede afectar al desgaste.

R. El presidente ya ha dicho en dos ocasiones que no va a haber coincidencia electoral. Si las elecciones son en el 27, evidentemente, parece lógico que los meses en los que pueden ser las elecciones son febrero, marzo, junio, julio... Ya lo ha dicho el presidente, que no va a haber coincidencia, entre otras cosas porque, bueno, parece lógico que lo local tenga un debate propio. A las generales un súper domingo no le suma participación; al contrario, el debate puede ser algo más confuso. Creo que es bueno que las generales vayan solas para que haya un debate general potente. Pero ya veremos. En España hay mucha gente progresista a la que, cuando llega el momento, habrá que intentar movilizar, que se rebele contra lo que pueda venir, pero no desde las políticas de que viene el lobo, porque a la ultraderecha como peor se la combate ahora mismo es diciendo que viene la ultraderecha. Lo que hay que hacer es mucha pedagogía y empezar a explicarle a la gente qué es lo que hace la ultraderecha cuando llega a los gobiernos. A la izquierda lo que le toca es ilusionar y dar respuestas; vamos a intentar que los progresistas, que yo creo que son más en España, más en Andalucía, más en Sevilla, se movilicen en torno a una cita que es histórica, que es muy importante, que puede condicionar el devenir de la sociedad en los próximos años.

COMENTARIOS