El nivel de indignación sube en Los Palacios y Villafranca, sin dar un respiro como el termómetro, después de un mes en el que sus vecinos pueden hablar de “oleada de robos y atracos”, como ya ha denunciado de todas las formas posibles la asociación de comerciantes y empresarios del municipio, cuya alcaldesa en funciones, Mª Carmen Molina, se reunió esta misma semana con los altos mandos de la Guardia Civil y de la Policía Local para analizar la situación y agradecerles su labor tras la detención de los tres ladrones que consiguieron burlar hasta en cuatro ocasiones los sistemas de seguridad de la única residencia de ancianos del pueblo. También se ha reunido con los propios empresarios después del atraco a su sede, en el edificio de la calle Santiago Heras. Pero la impunidad parece campar a sus anchas.
Desde mediados de julio, el número de atracos no ha hecho sino crecer, no solo en naves de los polígonos industriales, sino en establecimientos comerciales y en bares como El Frenazo, en la calle Juan José Baquero, o Patochá, como ocurrió hace solo unos días en la avenida Siglo XXI, cerca del polígono El Muro.
El último episodio violento se produjo en la madrugada de ayer, cuando un Seat León de color blanco entró marcha atrás en la zona peatonalizada donde se encuentra el bar El Atascao, en la avenida Miguel Ángel. El vehículo, según se ve en las propias grabaciones de los vecinos difundidas por redes sociales, utilizó un grueso tronco de madera atado para empotrar la puerta del establecimiento. Una vez forzada, tres ladrones encapuchados –al parecer dos hombres y una mujer- no tardaron mucho más de tres minutos en acceder al interior y llevarse la máquina tragaperras y el cajón de la caja registradora.
“En la tragaperras no sé el dinero que habría, pero ahora tendré yo que poner el fondo para empezar de nuevo”, dice abatido el dueño del bar, el palaciego Joaquín Tirado, y añade: “Y en la caja había 450 euros, que yo dejé para que el camarero que tengo allí por la mañana tuviera suficiente para el cambio”.
“Todo ocurrió a las tres y media de la madrugada, y yo había salido de allí a las tres”, explica Tirado, que no comprende “la cantidad de robos que está habiendo por todas partes” y que no tardó en denunciar el robo al amanecer. “A mí me pilló en el cajero y fue entonces cuando me llamó mi mujer, desesperada”.
“La propia Guardia Civil me ha dicho ya que sabe perfectamente quiénes son los tres ladrones, a los que detuvieron hace dos semanas y ya están fuera otra vez”, asegura Tirado, informado asimismo de que el Seat León utilizado para la fechoría fue robado en Osuna, no solo porque lo haya confirmado así la propia Benemérita, sino porque “el dueño del coche se ha puesto en contacto con mi mujer al ver el vídeo”.
El vehículo con que perpetraron el atraco fue robado en Osuna y su dueño se ha puesto en contacto con la propietaria del bar
La esposa de Tirado, María del Mar Sánchez, ha sido más elocuente en su indignación al publicar un vídeo que grabó su hijo mientras los cacos actuaban a sus anchas a pesar del griterío que se formó entre el vecindario de los bloques que rodean el bar, situado en la planta baja. “No hay ley ni hay seguridad, Juan Manuel Valle Chacón. ¿Te hace falta algo más para cargarte el pueblo ya del todo?”, ha añadido ella en un comentario, en referencia al alcalde de Los Palacios y Villafranca. “Los negocios del pueblo están siendo robados por cuatro desgraciados, pero no pasa nada porque usted va al ayuntamiento, se sienta y coge el teléfono y ya tiene el pan de tu casa, pero a los que nos roban no están quitando el pan de nuestros hijos y el dinero de nuestras hipotecas, aunque usted no sepa nada de eso”, ha escrito la también propietaria de El Atascao, quien ha lamentado que los agentes de la Guardia Civil no pudieran acudir por tener un detenido en sus dependencias y que la Policía Local llegara “cuando ya había terminado todo”. Sánchez ha concluido con un mensaje cargado de indignación: “Yo no detendría a los ladrones, yo lo detendría a usted por echar a perder el pueblo”.
“¡Saca la pistola!”
Aunque el atraco en El Atascao no tardó ni cinco minutos, según el testimonio de tantos vecinos como fueron testigos de lo sucedido, gritaron e insultaron a los ladrones mientras estos actuaban, el momento fue de una intensidad atroz. “Mi hijo tiene ya 23 años y lo tuvo que parar la madre para que no se enfrentase a los tres”, cuenta Joaquín. “Si yo llego a estar allí y no en el cajero, me enfrento a ellos, por supuesto, y ahora me alegro porque no sé qué hubiera pasado”. El propietario del bar se sorprende, al ver la grabación del interior del local que ya están en manos de la Guardia Civil: "La facilidad con la que el tío tira del cajón y se lo lleva; ese no era la primera vez que robaba una caja registradora", dice.
Un vecino les tiró a los ladrones un cubo de agua desde el balcón, mientras los demás los insultaban
Uno de los vecinos llegó a tirarles a un cubo de agua desde el balcón de su piso, pero el ambiente se enrareció cuando uno de los ladrones le gritó al otro: “¡Saca ya la pistola!”. “Cuando escucharon eso se atemorizó todo el mundo, claro”, cuenta ahora el dueño de El Atascao, esperanzado en que las fuerzas de seguridad detengan cuanto antes a los responsables. “Aunque si después el juez los va a dejar en la calle, ¿para qué?”, añade.
Es la segunda vez que atracan este bar. La última vez, hace ocho años, “también denuncié a los tres que robaron, que eran de aquí del pueblo, pero cuando fue a celebrarse el juicio, el principal atracador había muerto, así que nada llegó a nada”, lamenta Tirado.
El nivel de indignación sube en Los Palacios y Villafranca, sin dar un respiro como el termómetro, después de un mes en el que sus vecinos pueden hablar de “oleada de robos y atracos”, como ya ha denunciado de todas las formas posibles la asociación de comerciantes y empresarios del municipio, cuya alcaldesa en funciones, Mª Carmen Molina, se reunió esta misma semana con los altos mandos de la Guardia Civil y de la Policía Local para analizar la situación y agradecerles su labor tras la detención de los tres ladrones que consiguieron burlar hasta en cuatro ocasiones los sistemas de seguridad de la única residencia de ancianos del pueblo. También se ha reunido con los propios empresarios después del atraco a su sede, en el edificio de la calle Santiago Heras. Pero la impunidad parece campar a sus anchas.
Desde mediados de julio, el número de atracos no ha hecho sino crecer, no solo en naves de los polígonos industriales, sino en establecimientos comerciales y en bares como El Frenazo, en la calle Juan José Baquero, o Patochá, como ocurrió hace solo unos días en la avenida Siglo XXI, cerca del polígono El Muro.
El último episodio violento se produjo en la madrugada de ayer, cuando un Seat León de color blanco entró marcha atrás en la zona peatonalizada donde se encuentra el bar El Atascao, en la avenida Miguel Ángel. El vehículo, según se ve en las propias grabaciones de los vecinos difundidas por redes sociales, utilizó un grueso tronco de madera atado para empotrar la puerta del establecimiento. Una vez forzada, tres ladrones encapuchados –al parecer dos hombres y una mujer- no tardaron mucho más de tres minutos en acceder al interior y llevarse la máquina tragaperras y el cajón de la caja registradora.
“En la tragaperras no sé el dinero que habría, pero ahora tendré yo que poner el fondo para empezar de nuevo”, dice abatido el dueño del bar, el palaciego Joaquín Tirado, y añade: “Y en la caja había 450 euros, que yo dejé para que el camarero que tengo allí por la mañana tuviera suficiente para el cambio”.
“Todo ocurrió a las tres y media de la madrugada, y yo había salido de allí a las tres”, explica Tirado, que no comprende “la cantidad de robos que está habiendo por todas partes” y que no tardó en denunciar el robo al amanecer. “A mí me pilló en el cajero y fue entonces cuando me llamó mi mujer, desesperada”.
“La propia Guardia Civil me ha dicho ya que sabe perfectamente quiénes son los tres ladrones, a los que detuvieron hace dos semanas y ya están fuera otra vez”, asegura Tirado, informado asimismo de que el Seat León utilizado para la fechoría fue robado en Osuna, no solo porque lo haya confirmado así la propia Benemérita, sino porque “el dueño del coche se ha puesto en contacto con mi mujer al ver el vídeo”.
El vehículo con que perpetraron el atraco fue robado en Osuna y su dueño se ha puesto en contacto con la propietaria del bar
La esposa de Tirado, María del Mar Sánchez, ha sido más elocuente en su indignación al publicar un vídeo que grabó su hijo mientras los cacos actuaban a sus anchas a pesar del griterío que se formó entre el vecindario de los bloques que rodean el bar, situado en la planta baja. “No hay ley ni hay seguridad, Juan Manuel Valle Chacón. ¿Te hace falta algo más para cargarte el pueblo ya del todo?”, ha añadido ella en un comentario, en referencia al alcalde de Los Palacios y Villafranca. “Los negocios del pueblo están siendo robados por cuatro desgraciados, pero no pasa nada porque usted va al ayuntamiento, se sienta y coge el teléfono y ya tiene el pan de tu casa, pero a los que nos roban no están quitando el pan de nuestros hijos y el dinero de nuestras hipotecas, aunque usted no sepa nada de eso”, ha escrito la también propietaria de El Atascao, quien ha lamentado que los agentes de la Guardia Civil no pudieran acudir por tener un detenido en sus dependencias y que la Policía Local llegara “cuando ya había terminado todo”. Sánchez ha concluido con un mensaje cargado de indignación: “Yo no detendría a los ladrones, yo lo detendría a usted por echar a perder el pueblo”.
“¡Saca la pistola!”
Aunque el atraco en El Atascao no tardó ni cinco minutos, según el testimonio de tantos vecinos como fueron testigos de lo sucedido, gritaron e insultaron a los ladrones mientras estos actuaban, el momento fue de una intensidad atroz. “Mi hijo tiene ya 23 años y lo tuvo que parar la madre para que no se enfrentase a los tres”, cuenta Joaquín. “Si yo llego a estar allí y no en el cajero, me enfrento a ellos, por supuesto, y ahora me alegro porque no sé qué hubiera pasado”. El propietario del bar se sorprende, al ver la grabación del interior del local que ya están en manos de la Guardia Civil: "La facilidad con la que el tío tira del cajón y se lo lleva; ese no era la primera vez que robaba una caja registradora", dice.
Un vecino les tiró a los ladrones un cubo de agua desde el balcón, mientras los demás los insultaban
Uno de los vecinos llegó a tirarles a un cubo de agua desde el balcón de su piso, pero el ambiente se enrareció cuando uno de los ladrones le gritó al otro: “¡Saca ya la pistola!”. “Cuando escucharon eso se atemorizó todo el mundo, claro”, cuenta ahora el dueño de El Atascao, esperanzado en que las fuerzas de seguridad detengan cuanto antes a los responsables. “Aunque si después el juez los va a dejar en la calle, ¿para qué?”, añade.
Es la segunda vez que atracan este bar. La última vez, hace ocho años, “también denuncié a los tres que robaron, que eran de aquí del pueblo, pero cuando fue a celebrarse el juicio, el principal atracador había muerto, así que nada llegó a nada”, lamenta Tirado.
COMENTARIOS