Ediciones:

Seguir en Discover

sevilla provincia

Empleadas del hogar aprovechaban la confianza para llevarse las joyas: hay cuatro detenidas con un botín de 60.000 euros

La Guardia Civil ha actuado contra estas personas en una investigación desarrollada por los agentes de Gines

  • Unos pendientes, en una imagen de archivo.

La investigación comenzó a levantar sospechas a partir de varias operaciones realizadas en establecimientos dedicados a la compra de oro y metales preciosos. La Guardia Civil terminó siguiendo el rastro de esas ventas hasta detener a cuatro mujeres que trabajaban como empleadas del hogar, acusadas de sustraer joyas de las viviendas en las que prestaban servicio.

Las actuaciones han sido desarrolladas por el Puesto Principal de Gines, cuyos agentes analizaron distintos contratos de compraventa durante inspecciones realizadas en establecimientos especializados. En algunos de ellos detectaron indicios que generaron dudas sobre la procedencia de los objetos vendidos.

A partir de ahí, los investigadores lograron identificar a las personas que habían formalizado esos contratos. Todas ellas, según ha informado la Guardia Civil, ejercían como empleadas del hogar, por lo que se abrieron distintas líneas de investigación para determinar si las joyas tenían una procedencia legítima.

Según las pesquisas, las ahora detenidas se habrían aprovechado de la confianza de las víctimas y del acceso a sus domicilios para sustraer las piezas durante sus jornadas de trabajo. Después, presuntamente, las vendían en diferentes establecimientos.

Además, no lo hacían de una sola vez. La Guardia Civil sostiene que las mujeres espaciaban las ventas en el tiempo y acudían a distintos negocios con la intención de no levantar sospechas entre sus responsables.

Una vez reunidas las pruebas e indicios, los agentes procedieron a la detención de las cuatro investigadas como presuntas autoras de delitos de hurto, quedando a disposición de la autoridad judicial.

El valor conjunto de las joyas sustraídas supera los 60.000 euros. La Guardia Civil ha conseguido recuperar una gran parte de las piezas, que ya han sido devueltas a sus legítimos propietarios. Muchas de ellas, además de su valor económico, tenían para las víctimas un elevado valor sentimental.

La investigación comenzó a levantar sospechas a partir de varias operaciones realizadas en establecimientos dedicados a la compra de oro y metales preciosos. La Guardia Civil terminó siguiendo el rastro de esas ventas hasta detener a cuatro mujeres que trabajaban como empleadas del hogar, acusadas de sustraer joyas de las viviendas en las que prestaban servicio.

Las actuaciones han sido desarrolladas por el Puesto Principal de Gines, cuyos agentes analizaron distintos contratos de compraventa durante inspecciones realizadas en establecimientos especializados. En algunos de ellos detectaron indicios que generaron dudas sobre la procedencia de los objetos vendidos.

A partir de ahí, los investigadores lograron identificar a las personas que habían formalizado esos contratos. Todas ellas, según ha informado la Guardia Civil, ejercían como empleadas del hogar, por lo que se abrieron distintas líneas de investigación para determinar si las joyas tenían una procedencia legítima.

Según las pesquisas, las ahora detenidas se habrían aprovechado de la confianza de las víctimas y del acceso a sus domicilios para sustraer las piezas durante sus jornadas de trabajo. Después, presuntamente, las vendían en diferentes establecimientos.

Además, no lo hacían de una sola vez. La Guardia Civil sostiene que las mujeres espaciaban las ventas en el tiempo y acudían a distintos negocios con la intención de no levantar sospechas entre sus responsables.

Una vez reunidas las pruebas e indicios, los agentes procedieron a la detención de las cuatro investigadas como presuntas autoras de delitos de hurto, quedando a disposición de la autoridad judicial.

El valor conjunto de las joyas sustraídas supera los 60.000 euros. La Guardia Civil ha conseguido recuperar una gran parte de las piezas, que ya han sido devueltas a sus legítimos propietarios. Muchas de ellas, además de su valor económico, tenían para las víctimas un elevado valor sentimental.

COMENTARIOS