El sindicato Acaip-UGT ha valorado este domingo la instalación de un nuevo sistema antidrones en el centro penitenciario de Sevilla II, una medida reclamada ante el uso creciente de estos dispositivos para introducir productos prohibidos en el recinto. Sin embargo, la organización advierte de que el problema del contrabando sigue lejos de estar resuelto.
A través de un comunicado, el sindicato ha explicado que los drones se habían convertido en una vía frecuente para el envío de drogas y teléfonos móviles debido a la falta de herramientas de detección en el establecimiento penitenciario.
Por este motivo, Acaip-UGT había reclamado la instalación de un sistema de detección antidrones que funcionara de manera continuada y permitiera frenar la entrada de sustancias y objetos prohibidos mediante este procedimiento.
La llegada de la nueva tecnología de inhibición supone, según el sindicato, un avance para proteger el espacio aéreo de la prisión, aunque la organización insiste en que Instituciones Penitenciarias debe intervenir también sobre otras vulnerabilidades detectadas en el centro.
Preocupación por el papel impregnado con sustancias
Uno de los principales focos de preocupación para Acaip-UGT es la entrada de papeles impregnados con estupefacientes. Se trata de un método que, según la organización sindical, complica las labores de inspección de los funcionarios, ya que su localización requiere disponer de medios técnicos específicos.
El sindicato sostiene que el consumo de estas sustancias ha provocado ya fallecimientos y alteraciones graves del comportamiento entre la población reclusa, una situación que repercute directamente en la seguridad tanto de los trabajadores penitenciarios como del resto de los internos.
ACAIP-UGT reclama por ello soluciones urgentes a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para mejorar la detección de este tipo de sustancias y reducir los riesgos derivados de su consumo.
Más de 600 incidentes durante el verano
La denuncia se produce además en un periodo que el sindicato describe como de elevada tensión en Sevilla II. Según sus datos, durante la época estival se han contabilizado más de 600 incidentes regimentales en el centro penitenciario andaluz.
Ante esta situación, la representación de los trabajadores reclama a Instituciones Penitenciarias la incorporación de tecnología adecuada para detectar sustancias, además de una actualización de los protocolos de registro.
A estas medidas suma la petición de un refuerzo de las plantillas, con la finalidad de prevenir nuevos episodios de violencia e intoxicaciones dentro del recinto penitenciario.
Para Acaip-UGT, la instalación del sistema antidrones supone un avance importante frente a una de las vías utilizadas para introducir material prohibido, pero considera imprescindible actuar también sobre el resto de métodos empleados para el contrabando y mejorar las condiciones de seguridad en el interior de la prisión.
El sindicato Acaip-UGT ha valorado este domingo la instalación de un nuevo sistema antidrones en el centro penitenciario de Sevilla II, una medida reclamada ante el uso creciente de estos dispositivos para introducir productos prohibidos en el recinto. Sin embargo, la organización advierte de que el problema del contrabando sigue lejos de estar resuelto.
A través de un comunicado, el sindicato ha explicado que los drones se habían convertido en una vía frecuente para el envío de drogas y teléfonos móviles debido a la falta de herramientas de detección en el establecimiento penitenciario.
Por este motivo, Acaip-UGT había reclamado la instalación de un sistema de detección antidrones que funcionara de manera continuada y permitiera frenar la entrada de sustancias y objetos prohibidos mediante este procedimiento.
La llegada de la nueva tecnología de inhibición supone, según el sindicato, un avance para proteger el espacio aéreo de la prisión, aunque la organización insiste en que Instituciones Penitenciarias debe intervenir también sobre otras vulnerabilidades detectadas en el centro.
Preocupación por el papel impregnado con sustancias
Uno de los principales focos de preocupación para Acaip-UGT es la entrada de papeles impregnados con estupefacientes. Se trata de un método que, según la organización sindical, complica las labores de inspección de los funcionarios, ya que su localización requiere disponer de medios técnicos específicos.
El sindicato sostiene que el consumo de estas sustancias ha provocado ya fallecimientos y alteraciones graves del comportamiento entre la población reclusa, una situación que repercute directamente en la seguridad tanto de los trabajadores penitenciarios como del resto de los internos.
ACAIP-UGT reclama por ello soluciones urgentes a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para mejorar la detección de este tipo de sustancias y reducir los riesgos derivados de su consumo.
Más de 600 incidentes durante el verano
La denuncia se produce además en un periodo que el sindicato describe como de elevada tensión en Sevilla II. Según sus datos, durante la época estival se han contabilizado más de 600 incidentes regimentales en el centro penitenciario andaluz.
Ante esta situación, la representación de los trabajadores reclama a Instituciones Penitenciarias la incorporación de tecnología adecuada para detectar sustancias, además de una actualización de los protocolos de registro.
A estas medidas suma la petición de un refuerzo de las plantillas, con la finalidad de prevenir nuevos episodios de violencia e intoxicaciones dentro del recinto penitenciario.
Para Acaip-UGT, la instalación del sistema antidrones supone un avance importante frente a una de las vías utilizadas para introducir material prohibido, pero considera imprescindible actuar también sobre el resto de métodos empleados para el contrabando y mejorar las condiciones de seguridad en el interior de la prisión.
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