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Un equipo de la UCA revela un nuevo impacto del cambio climático en la Bahía de Cádiz

Un estudio de la Universidad de Cádiz constata que el aumento de la temperatura reduce la producción de compuestos capaces de retener carbono durante largos periodos en el océano

  • Investigadores de la Universidad de Cádiz.

El aumento de la temperatura del mar puede estar restando eficacia a uno de los grandes aliados naturales frente al cambio climático. Una investigación de la Universidad de Cádiz ha constatado que el calentamiento reduce la capacidad de las praderas marinas para actuar como reservas de carbono a largo plazo.

El estudio, financiado por la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación, se ha centrado en el denominado carbono azul, es decir, la capacidad de los hábitats costeros para capturar dióxido de carbono y mantenerlo almacenado durante años, décadas o incluso siglos.

  • Interior de un laboratorio
  • -

Hasta ahora, buena parte de los cálculos se habían concentrado en el carbono enterrado en los sedimentos. Los investigadores han analizado también los compuestos que las plantas liberan al agua y que resisten la degradación de los microorganismos.

Una reserva de carbono que apenas se contabilizaba

Los científicos han comprobado que ambas formas de almacenamiento están en un orden de magnitud similar.

“Podríamos estar infravalorando la capacidad real de las praderas marinas para secuestrar carbono si solo contabilizamos lo que queda enterrado en el sedimento”, explica Fernando G. Brun, investigador de la UCA y coautor del trabajo.

  • Investigadores de la Universidad de Cádiz
  • -

Para analizar este comportamiento, el equipo recreó durante varios meses praderas marinas representativas de la Bahía de Cádiz en grandes instalaciones experimentales en Alemania, incorporando plantas, macroalgas, sedimentos, agua y comunidades microbianas.

Un 28% menos de carbono resistente

Los experimentos reprodujeron tres escenarios: temperaturas actuales de verano, un calentamiento moderado y otro más intenso. El funcionamiento general de las comunidades apenas cambió, pero sí lo hizo la calidad del carbono liberado. Entre el escenario más frío y el más cálido, la fracción resistente a la degradación cayó aproximadamente un 28%.

“Esto significa que una mayor parte del carbono capturado por las praderas marinas se incorpora a la cadena alimentaria, por lo que no queda almacenado en el océano”, señala Brun.

  • El calentamiento del mar reduce la capacidad para almacenar carbono
  • -

El estudio también analizó la influencia de la especie invasora Halophila stipulacea, cuyo impacto resultó menor de lo esperado. Según la investigadora Alba Yamuza, “a corto plazo, el calentamiento del mar representa una amenaza más inmediata para esta función ecológica que la expansión de la invasora estudiada”.

Los resultados servirán ahora para mejorar los modelos que calculan cuánto carbono almacenan estos ecosistemas y durante cuánto tiempo pueden retenerlo.

El aumento de la temperatura del mar puede estar restando eficacia a uno de los grandes aliados naturales frente al cambio climático. Una investigación de la Universidad de Cádiz ha constatado que el calentamiento reduce la capacidad de las praderas marinas para actuar como reservas de carbono a largo plazo.

El estudio, financiado por la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación, se ha centrado en el denominado carbono azul, es decir, la capacidad de los hábitats costeros para capturar dióxido de carbono y mantenerlo almacenado durante años, décadas o incluso siglos.

  • Interior de un laboratorio
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Hasta ahora, buena parte de los cálculos se habían concentrado en el carbono enterrado en los sedimentos. Los investigadores han analizado también los compuestos que las plantas liberan al agua y que resisten la degradación de los microorganismos.

Una reserva de carbono que apenas se contabilizaba

Los científicos han comprobado que ambas formas de almacenamiento están en un orden de magnitud similar.

“Podríamos estar infravalorando la capacidad real de las praderas marinas para secuestrar carbono si solo contabilizamos lo que queda enterrado en el sedimento”, explica Fernando G. Brun, investigador de la UCA y coautor del trabajo.

  • Investigadores de la Universidad de Cádiz
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Para analizar este comportamiento, el equipo recreó durante varios meses praderas marinas representativas de la Bahía de Cádiz en grandes instalaciones experimentales en Alemania, incorporando plantas, macroalgas, sedimentos, agua y comunidades microbianas.

Un 28% menos de carbono resistente

Los experimentos reprodujeron tres escenarios: temperaturas actuales de verano, un calentamiento moderado y otro más intenso. El funcionamiento general de las comunidades apenas cambió, pero sí lo hizo la calidad del carbono liberado. Entre el escenario más frío y el más cálido, la fracción resistente a la degradación cayó aproximadamente un 28%.

“Esto significa que una mayor parte del carbono capturado por las praderas marinas se incorpora a la cadena alimentaria, por lo que no queda almacenado en el océano”, señala Brun.

  • El calentamiento del mar reduce la capacidad para almacenar carbono
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El estudio también analizó la influencia de la especie invasora Halophila stipulacea, cuyo impacto resultó menor de lo esperado. Según la investigadora Alba Yamuza, “a corto plazo, el calentamiento del mar representa una amenaza más inmediata para esta función ecológica que la expansión de la invasora estudiada”.

Los resultados servirán ahora para mejorar los modelos que calculan cuánto carbono almacenan estos ecosistemas y durante cuánto tiempo pueden retenerlo.

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