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Los rorcuales se están esfumando de Gibraltar: Verdemar pide a la ministra que investigue si los rellenos están expulsando a los cetáceos

La organización reclama un seguimiento científico independiente para saber si las obras en la cara este del Peñón están alterando las rutas de estos gigantes marinos dentro de la ZEC Estrecho Oriental, espacio de la Red Natura 2000

  • Los rorcuales se están esfumando de Gibraltar: Verdemar pide a la ministra que investigue si los rellenos están expulsando a los cetáceos.

Verdemar-Ecologistas en Acción ha solicitado a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico una actuación urgente ante los posibles impactos que los rellenos y las nuevas estructuras marítimas de la cara este de Gibraltar estarían provocando sobre los cetáceos y los ecosistemas de la ZEC ES6120032 Estrecho Oriental, un espacio integrado en la Red Natura 2000. La petición llega en un momento en el que la organización asegura haber detectado un cambio llamativo en el comportamiento de una de las especies más emblemáticas de estas aguas.

Las obras, según denuncia el colectivo, están suponiendo una importante transformación del litoral, con la construcción de estructuras marítimas de gran longitud y el vertido y colocación de grandes bloques de piedra. Todo ello genera, además, turbidez, partículas en suspensión, sedimentación, vibraciones y ruido submarino, un cóctel de alteraciones que se despliega justo al lado de un espacio marino protegido.

El rorcual común, la gran señal de alarma

Verdemar señala especialmente la situación del rorcual común (Balaenoptera physalus), que utiliza habitualmente estas aguas como zona de tránsito. Según las observaciones realizadas, estos cetáceos transitaban entre los buques fondeados frente a Gibraltar y la costa, mientras que durante el desarrollo de los rellenos se han reducido notablemente las observaciones de rorcuales en la zona.

La propia organización subraya, no obstante, que esta circunstancia no permite por sí sola establecer una relación causal directa con las obras, aunque considera que debe ser investigada científicamente. "No podemos saber si los rorcuales están cambiando sus rutas o abandonando esta zona si no existe un seguimiento científico independiente que permita comparar lo que ocurría antes, durante y después de los rellenos", señala Verdemar.

El rorcual no es el único protagonista de estas aguas. En el entorno se observan otras especies de cetáceos, como el delfín mular (Tursiops truncatus) y el delfín común (Delphinus delphis). De ahí que el colectivo considere especialmente preocupante que los trabajos se estén desarrollando junto a un espacio marino protegido que alberga hábitats de interés comunitario y numerosas especies protegidas.

Los riesgos que apunta la organización son dobles. Por un lado, el incremento de la turbidez y la sedimentación puede afectar a los fondos marinos. Por otro, el ruido submarino generado por las obras puede constituir un factor de perturbación para especies que dependen de la comunicación acústica y la ecolocalización, es decir, animales para los que el sonido no es un detalle ambiental, sino la herramienta con la que se orientan y se relacionan.

Un espacio protegido con tortugas, marsopas y cuevas marinas

La ZEC Estrecho Oriental alberga, entre otros elementos, bancos de arena, arrecifes, estructuras submarinas causadas por emisiones de gases y cuevas marinas, además de especies de interés para la conservación como el delfín mular, la tortuga boba, la marsopa común y la lapa ferrugínea. Un catálogo que explica por qué Verdemar considera que la protección de este enclave obliga a disponer de información científica suficiente para conocer los efectos de una transformación de estas dimensiones sobre los ecosistemas y las especies que utilizan estas aguas.

Por ello, la organización reclama al Ministerio que se establezca un programa independiente de seguimiento de cetáceos que registre las especies presentes, el número de individuos, las rutas de desplazamiento, la distancia a la costa y el comportamiento, acompañado de mediciones de ruido submarino, turbidez, partículas en suspensión y sedimentación. "Hay que determinar científicamente si las obras están provocando un desplazamiento de los cetáceos, una modificación de sus rutas habituales o una reducción del uso de este espacio protegido", señala el colectivo.

La petición final de Verdemar apela directamente a la actuación del Gobierno: pide al Ministerio que actúe aplicando el principio de precaución y que, si se confirman impactos significativos, se adopten las medidas preventivas y correctoras necesarias para garantizar la conservación de este espacio de la Red Natura 2000.

Verdemar-Ecologistas en Acción ha solicitado a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico una actuación urgente ante los posibles impactos que los rellenos y las nuevas estructuras marítimas de la cara este de Gibraltar estarían provocando sobre los cetáceos y los ecosistemas de la ZEC ES6120032 Estrecho Oriental, un espacio integrado en la Red Natura 2000. La petición llega en un momento en el que la organización asegura haber detectado un cambio llamativo en el comportamiento de una de las especies más emblemáticas de estas aguas.

Las obras, según denuncia el colectivo, están suponiendo una importante transformación del litoral, con la construcción de estructuras marítimas de gran longitud y el vertido y colocación de grandes bloques de piedra. Todo ello genera, además, turbidez, partículas en suspensión, sedimentación, vibraciones y ruido submarino, un cóctel de alteraciones que se despliega justo al lado de un espacio marino protegido.

El rorcual común, la gran señal de alarma

Verdemar señala especialmente la situación del rorcual común (Balaenoptera physalus), que utiliza habitualmente estas aguas como zona de tránsito. Según las observaciones realizadas, estos cetáceos transitaban entre los buques fondeados frente a Gibraltar y la costa, mientras que durante el desarrollo de los rellenos se han reducido notablemente las observaciones de rorcuales en la zona.

La propia organización subraya, no obstante, que esta circunstancia no permite por sí sola establecer una relación causal directa con las obras, aunque considera que debe ser investigada científicamente. "No podemos saber si los rorcuales están cambiando sus rutas o abandonando esta zona si no existe un seguimiento científico independiente que permita comparar lo que ocurría antes, durante y después de los rellenos", señala Verdemar.

El rorcual no es el único protagonista de estas aguas. En el entorno se observan otras especies de cetáceos, como el delfín mular (Tursiops truncatus) y el delfín común (Delphinus delphis). De ahí que el colectivo considere especialmente preocupante que los trabajos se estén desarrollando junto a un espacio marino protegido que alberga hábitats de interés comunitario y numerosas especies protegidas.

Los riesgos que apunta la organización son dobles. Por un lado, el incremento de la turbidez y la sedimentación puede afectar a los fondos marinos. Por otro, el ruido submarino generado por las obras puede constituir un factor de perturbación para especies que dependen de la comunicación acústica y la ecolocalización, es decir, animales para los que el sonido no es un detalle ambiental, sino la herramienta con la que se orientan y se relacionan.

Un espacio protegido con tortugas, marsopas y cuevas marinas

La ZEC Estrecho Oriental alberga, entre otros elementos, bancos de arena, arrecifes, estructuras submarinas causadas por emisiones de gases y cuevas marinas, además de especies de interés para la conservación como el delfín mular, la tortuga boba, la marsopa común y la lapa ferrugínea. Un catálogo que explica por qué Verdemar considera que la protección de este enclave obliga a disponer de información científica suficiente para conocer los efectos de una transformación de estas dimensiones sobre los ecosistemas y las especies que utilizan estas aguas.

Por ello, la organización reclama al Ministerio que se establezca un programa independiente de seguimiento de cetáceos que registre las especies presentes, el número de individuos, las rutas de desplazamiento, la distancia a la costa y el comportamiento, acompañado de mediciones de ruido submarino, turbidez, partículas en suspensión y sedimentación. "Hay que determinar científicamente si las obras están provocando un desplazamiento de los cetáceos, una modificación de sus rutas habituales o una reducción del uso de este espacio protegido", señala el colectivo.

La petición final de Verdemar apela directamente a la actuación del Gobierno: pide al Ministerio que actúe aplicando el principio de precaución y que, si se confirman impactos significativos, se adopten las medidas preventivas y correctoras necesarias para garantizar la conservación de este espacio de la Red Natura 2000.

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