Los controles realizados en la salida de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Atlanterra descartan que el funcionamiento de esta instalación esté relacionado con las alteraciones microbiológicas detectadas en la zona de baño. Según los datos analizados, la planta ha trabajado correctamente, no ha sufrido averías y los valores registrados se encuentran muy por debajo de los límites legales.
Aqualia, empresa concesionaria del Servicio Municipal de Aguas de Tarifa y responsable de la gestión de la depuradora, ha remitido al Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar un informe técnico después de que se detectaran alteraciones microbiológicas en las aguas de la playa de Atlanterra.
La compañía ha revisado tanto los registros operativos de la estación como los resultados de los controles analíticos efectuados. Tras este análisis, sostiene que no existe relación entre la actividad de la EDAR y la alteración de los parámetros microbiológicos que ha motivado la recomendación de evitar el baño en esta zona del litoral.
Un 48% más de caudal por la temporada turística
Durante las últimas semanas, la depuradora ha tenido que asumir un incremento del 48% en el caudal de agua tratado, una subida vinculada al aumento de población habitual durante la temporada turística. Sin embargo, según el informe elaborado por Aqualia, esta mayor carga de trabajo no ha afectado al rendimiento de la instalación ni al proceso de tratamiento de las aguas residuales.
Los análisis efectuados en el punto autorizado de salida del agua depurada han confirmado en todo momento que el proceso se ha desarrollado de acuerdo con la autorización medioambiental vigente y con los procedimientos internos de control establecidos por la empresa.
En concreto, la analítica correspondiente al pasado 14 de julio refleja el cumplimiento de los parámetros fijados. A ella se suma una nueva muestra tomada el 20 de julio en el mismo punto de salida. Los resultados preliminares aportados por un laboratorio externo acreditado muestran valores de Escherichia coli (E. coli) y Enterococos muy inferiores a los límites legales.
Estos resultados, según la compañía, no presentan indicios de que se haya producido ninguna incidencia relacionada con el proceso de depuración. Aqualia también ha informado a las autoridades sanitarias de que la EDAR de Atlanterra no ha registrado durante el periodo examinado averías, problemas operativos ni acontecimientos extraordinarios que pudieran haber afectado al tratamiento de las aguas o a la calidad del agua depurada.
Más controles de los exigidos por la normativa
Además de los análisis obligatorios, Aqualia mantiene un programa interno de vigilancia reforzada que incluye un número de controles mensuales superior al exigido legalmente. Este sistema permite realizar un seguimiento más exhaustivo de la calidad del agua tratada y detectar con antelación cualquier posible desviación en los parámetros de funcionamiento.
Los resultados obtenidos dentro de este programa adicional han mostrado de forma continuada el correcto desempeño de la depuradora. La empresa considera que estos controles aportan una garantía complementaria sobre la calidad del agua antes de su salida al medio receptor.
Aqualia ha puesto a disposición de las autoridades sanitarias y del Ayuntamiento toda la documentación necesaria para tratar de esclarecer las causas de la alteración microbiológica localizada en la playa. Entre la información aportada figuran los caudales tratados, los resultados de los análisis y los datos técnicos relacionados con el funcionamiento de la EDAR.
A la vista de estos registros, la compañía considera que no existen elementos objetivos que permitan atribuir a la depuradora de Atlanterra el origen de la contaminación fecal detectada en la zona de baño. La empresa ha reiterado, además, su compromiso con la protección de la salud pública y la conservación del medio ambiente, así como con el mantenimiento de los estándares de control y vigilancia en las instalaciones hidráulicas que gestiona.
Los controles realizados en la salida de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Atlanterra descartan que el funcionamiento de esta instalación esté relacionado con las alteraciones microbiológicas detectadas en la zona de baño. Según los datos analizados, la planta ha trabajado correctamente, no ha sufrido averías y los valores registrados se encuentran muy por debajo de los límites legales.
Aqualia, empresa concesionaria del Servicio Municipal de Aguas de Tarifa y responsable de la gestión de la depuradora, ha remitido al Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar un informe técnico después de que se detectaran alteraciones microbiológicas en las aguas de la playa de Atlanterra.
La compañía ha revisado tanto los registros operativos de la estación como los resultados de los controles analíticos efectuados. Tras este análisis, sostiene que no existe relación entre la actividad de la EDAR y la alteración de los parámetros microbiológicos que ha motivado la recomendación de evitar el baño en esta zona del litoral.
Un 48% más de caudal por la temporada turística
Durante las últimas semanas, la depuradora ha tenido que asumir un incremento del 48% en el caudal de agua tratado, una subida vinculada al aumento de población habitual durante la temporada turística. Sin embargo, según el informe elaborado por Aqualia, esta mayor carga de trabajo no ha afectado al rendimiento de la instalación ni al proceso de tratamiento de las aguas residuales.
Los análisis efectuados en el punto autorizado de salida del agua depurada han confirmado en todo momento que el proceso se ha desarrollado de acuerdo con la autorización medioambiental vigente y con los procedimientos internos de control establecidos por la empresa.
En concreto, la analítica correspondiente al pasado 14 de julio refleja el cumplimiento de los parámetros fijados. A ella se suma una nueva muestra tomada el 20 de julio en el mismo punto de salida. Los resultados preliminares aportados por un laboratorio externo acreditado muestran valores de Escherichia coli (E. coli) y Enterococos muy inferiores a los límites legales.
Estos resultados, según la compañía, no presentan indicios de que se haya producido ninguna incidencia relacionada con el proceso de depuración. Aqualia también ha informado a las autoridades sanitarias de que la EDAR de Atlanterra no ha registrado durante el periodo examinado averías, problemas operativos ni acontecimientos extraordinarios que pudieran haber afectado al tratamiento de las aguas o a la calidad del agua depurada.
Más controles de los exigidos por la normativa
Además de los análisis obligatorios, Aqualia mantiene un programa interno de vigilancia reforzada que incluye un número de controles mensuales superior al exigido legalmente. Este sistema permite realizar un seguimiento más exhaustivo de la calidad del agua tratada y detectar con antelación cualquier posible desviación en los parámetros de funcionamiento.
Los resultados obtenidos dentro de este programa adicional han mostrado de forma continuada el correcto desempeño de la depuradora. La empresa considera que estos controles aportan una garantía complementaria sobre la calidad del agua antes de su salida al medio receptor.
Aqualia ha puesto a disposición de las autoridades sanitarias y del Ayuntamiento toda la documentación necesaria para tratar de esclarecer las causas de la alteración microbiológica localizada en la playa. Entre la información aportada figuran los caudales tratados, los resultados de los análisis y los datos técnicos relacionados con el funcionamiento de la EDAR.
A la vista de estos registros, la compañía considera que no existen elementos objetivos que permitan atribuir a la depuradora de Atlanterra el origen de la contaminación fecal detectada en la zona de baño. La empresa ha reiterado, además, su compromiso con la protección de la salud pública y la conservación del medio ambiente, así como con el mantenimiento de los estándares de control y vigilancia en las instalaciones hidráulicas que gestiona.
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