La Hermandad del Rocío de Jerez cerró la romería 2026, marcada para la historia por la suspensión del camino de vuelta por los incendios ocurridos en Doñana. Lo hizo llevando a cabo una recreación de la llegada a la ciudad en la que el simpecado y su carreta hicieron su ‘entrada’ en una puesta en escena que se inició en el santuario de San Juan Grande, donde desde el miércoles se dejó el simpecado. También se depositó allí la carreta para que los priostes la prepararan de flores para este jueves de romería tan especial y diferente.
Una recreación para devolver el jueves rociero a las calles
El objetivo era llenar de ambiente rociero las calles de Jerez y, en gran medida, se consiguió. Las aceras se llenaron de gente y más aún acompañando al simpecado desde que inició la marcha a las siete de la tarde. Los planes iniciales fueron hacer esta entrada sin carreta y con el estandarte mariano de Jerez llevado a la mano. Finalmente, y dado que se procuró un transporte para el carro de plata desde El Rocío hasta la ciudad, se modificaron las formas para hacerlo tal y como se pudo vivir este jueves.
En definitiva, el final de la romería tuvo un broche de lujo. También multitudinario y pleno de ambiente en una tarde calurosa e ideal para todo lo que sucedió y que invitaba a olvidar los sinsabores que ha dejado un Rocío sin vuelta. Así lo pusieron de manifiesto las peñas rocieras, que fueron convocadas por la hermandad para sumarse a este jueves de romería tan singular.
Rocieras vestidas con sus trajes acompañando al simpecado.
JUAN CARLOS TORO
Emoción, pero sin los signos del camino
Al principio, un buen número de romeros se reunieron en el santuario para acompañar desde la salida al simpecado, que fue colocado en la vara de la carreta tirada por un mulo, después del rezo de una Salve ante los mayores residentes en el geriátrico. Evidentemente, se echaban de menos muchas cosas como la caballería, los carros y los rostros de los romeros tocados por el sol y marcados por el camino.
También faltó el matiz opaco de la carreta, consecuencia del polvo adherido a ella tras los días de regreso. No hubo romero, ese que se recoge en la vuelta y que con generosidad entregan los peregrinos y que con ansias demandan muchos que quieren un trocito de camino en sus manos para guardarlo todo el año como un tesoro, seguramente junto a una estampa de la Blanca Paloma.
El mundo rociero responde a la llamada de la hermandad
La hermandad pidió a los romeros y romeras que se unieran a la singular comitiva vistiendo trajes de gitana y de corto para dar una ambientación más real a la reproducción del momento clave de la finalización de la romería. Ese deseo se vio cumplido con creces, una importante respuesta no solo desde dentro de la hermandad, también entre los que se acercaron a saborear los últimos momentos del Rocío 2026.
El llamamiento de la hermandad a las peñas rocieras para implicarse en estos momentos contó con una iniciativa especial por parte de la Peña Los Pelotitos, cuya sede social se encuentra en la calle Taxdirt. Mucho cante por sevillanas rocieras sin parar, petalada y más vivas al paso de la comitiva, todo entonado desde la puerta del local con las rocieras formando coro y vistiendo sus mejores galas.
Ambiente y petalada en la sede de la peña rociara Los Pelotitos en la calle Taxdirt.
JUAN CARLOS TORO
Tarde con sabor a Jerez y a Rocío
Fue como recrear otro de los momentos muy de Jerez en la Aldea. Sabor a Jerez en El Rocío; supo a Bellavista y a Muñoz y Pabón, a presentación, a jaleo y al ‘ya está aquí Jerez’; a rocieros y rocieras en los porches, a color, a calor y a copas de jerez.
Abrió la comitiva la música de pito y tamboril ofrecida por cuatro piteros, precediendo a la camarera de camino, que portó el banderín de Jerez acompañada de dos hermanas con varas. Y detrás, la junta de gobierno y los responsables de la peregrinación escoltando al simpecado, siempre rodeado de gente. Conforme la hermandad fue avanzando hacia el centro de la ciudad, se fue sumando más público en las aceras y ante la carreta, con momentos casi de aglomeración.
La camarera de camino con el banderín de Jerez abriendo la comitiva.
JUAN CAROS TORO
También llegaron los saludos de costumbre de las hermandades de penitencia que salen a la calle corporativamente para saludar a los romeros, como la del Santo Entierro en el Calvario; Prendimiento, Buena Muerte y Rosario en Santiago; Estrella en Porvera y Nazareno en Cristina.
La iglesia de la Victoria volvió a ser un punto clave con la recepción de la Hermandad de la Soledad en la Victoria, cuyas puertas se abrieron para dejar ver a la Dolorosa del Viernes Santo al paso del simpecado con la Reina de las Marismas. No faltó la cofradía hermanada con la del Rocío, la del Desconsuelo.
Todo fue avanzando con parsimonia; sin prisas, regalando a la vista la presencia del simpecado. A la vista y al oído, porque los cantes y rezos en torno a la carreta fueron una constante en una jornada inolvidable para el mundo rociero local, que una vez más respondió masivamente a una convocatoria que, pese a su peculiaridad, no fue óbice para que se movilizaran con alegría y muchas ganas de Rocío.
La Hermandad del Rocío de Jerez cerró la romería 2026, marcada para la historia por la suspensión del camino de vuelta por los incendios ocurridos en Doñana. Lo hizo llevando a cabo una recreación de la llegada a la ciudad en la que el simpecado y su carreta hicieron su ‘entrada’ en una puesta en escena que se inició en el santuario de San Juan Grande, donde desde el miércoles se dejó el simpecado. También se depositó allí la carreta para que los priostes la prepararan de flores para este jueves de romería tan especial y diferente.
Una recreación para devolver el jueves rociero a las calles
El objetivo era llenar de ambiente rociero las calles de Jerez y, en gran medida, se consiguió. Las aceras se llenaron de gente y más aún acompañando al simpecado desde que inició la marcha a las siete de la tarde. Los planes iniciales fueron hacer esta entrada sin carreta y con el estandarte mariano de Jerez llevado a la mano. Finalmente, y dado que se procuró un transporte para el carro de plata desde El Rocío hasta la ciudad, se modificaron las formas para hacerlo tal y como se pudo vivir este jueves.
En definitiva, el final de la romería tuvo un broche de lujo. También multitudinario y pleno de ambiente en una tarde calurosa e ideal para todo lo que sucedió y que invitaba a olvidar los sinsabores que ha dejado un Rocío sin vuelta. Así lo pusieron de manifiesto las peñas rocieras, que fueron convocadas por la hermandad para sumarse a este jueves de romería tan singular.
Rocieras vestidas con sus trajes acompañando al simpecado.
JUAN CARLOS TORO
Emoción, pero sin los signos del camino
Al principio, un buen número de romeros se reunieron en el santuario para acompañar desde la salida al simpecado, que fue colocado en la vara de la carreta tirada por un mulo, después del rezo de una Salve ante los mayores residentes en el geriátrico. Evidentemente, se echaban de menos muchas cosas como la caballería, los carros y los rostros de los romeros tocados por el sol y marcados por el camino.
También faltó el matiz opaco de la carreta, consecuencia del polvo adherido a ella tras los días de regreso. No hubo romero, ese que se recoge en la vuelta y que con generosidad entregan los peregrinos y que con ansias demandan muchos que quieren un trocito de camino en sus manos para guardarlo todo el año como un tesoro, seguramente junto a una estampa de la Blanca Paloma.
El mundo rociero responde a la llamada de la hermandad
La hermandad pidió a los romeros y romeras que se unieran a la singular comitiva vistiendo trajes de gitana y de corto para dar una ambientación más real a la reproducción del momento clave de la finalización de la romería. Ese deseo se vio cumplido con creces, una importante respuesta no solo desde dentro de la hermandad, también entre los que se acercaron a saborear los últimos momentos del Rocío 2026.
El llamamiento de la hermandad a las peñas rocieras para implicarse en estos momentos contó con una iniciativa especial por parte de la Peña Los Pelotitos, cuya sede social se encuentra en la calle Taxdirt. Mucho cante por sevillanas rocieras sin parar, petalada y más vivas al paso de la comitiva, todo entonado desde la puerta del local con las rocieras formando coro y vistiendo sus mejores galas.
Ambiente y petalada en la sede de la peña rociara Los Pelotitos en la calle Taxdirt.
JUAN CARLOS TORO
Tarde con sabor a Jerez y a Rocío
Fue como recrear otro de los momentos muy de Jerez en la Aldea. Sabor a Jerez en El Rocío; supo a Bellavista y a Muñoz y Pabón, a presentación, a jaleo y al ‘ya está aquí Jerez’; a rocieros y rocieras en los porches, a color, a calor y a copas de jerez.
Abrió la comitiva la música de pito y tamboril ofrecida por cuatro piteros, precediendo a la camarera de camino, que portó el banderín de Jerez acompañada de dos hermanas con varas. Y detrás, la junta de gobierno y los responsables de la peregrinación escoltando al simpecado, siempre rodeado de gente. Conforme la hermandad fue avanzando hacia el centro de la ciudad, se fue sumando más público en las aceras y ante la carreta, con momentos casi de aglomeración.
La camarera de camino con el banderín de Jerez abriendo la comitiva.
JUAN CAROS TORO
También llegaron los saludos de costumbre de las hermandades de penitencia que salen a la calle corporativamente para saludar a los romeros, como la del Santo Entierro en el Calvario; Prendimiento, Buena Muerte y Rosario en Santiago; Estrella en Porvera y Nazareno en Cristina.
La iglesia de la Victoria volvió a ser un punto clave con la recepción de la Hermandad de la Soledad en la Victoria, cuyas puertas se abrieron para dejar ver a la Dolorosa del Viernes Santo al paso del simpecado con la Reina de las Marismas. No faltó la cofradía hermanada con la del Rocío, la del Desconsuelo.
Todo fue avanzando con parsimonia; sin prisas, regalando a la vista la presencia del simpecado. A la vista y al oído, porque los cantes y rezos en torno a la carreta fueron una constante en una jornada inolvidable para el mundo rociero local, que una vez más respondió masivamente a una convocatoria que, pese a su peculiaridad, no fue óbice para que se movilizaran con alegría y muchas ganas de Rocío.
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