Simón Grosso acaba de asumir el cargo de hermano mayor de la Hermandad del Perdón de Jerez con un proyecto basado en la continuidad. Vinculado a la cofradía desde 1994 y con una amplia trayectoria de servicio en distintas responsabilidades de gobierno, afronta ahora cuatro años en los que pretende consolidar el camino recorrido y preparar nuevos proyectos para la corporación.
Su llegada al cargo se produce después de haber sido secretario secretario de la cofradía. La decisión del hermano mayor saliente, Blas Márquez de no continuar al frente de la hermandad al pasar a ser consejero de la Unión de Hermandades, propició finalmente su paso adelante.
“Creo que es el momento de adquirir la responsabilidad”, explica Grosso, que considera que el Perdón cuenta con una de sus mayores fortalezas en la relación que mantienen sus hermanos. “Tiene un espíritu interior familiar muy grande y, ante el riesgo de que se pueda perder o tambalear, tengo que dar el paso”.
El gran objetivo patrimonial: plantear el bordado del manto
El nuevo hermano mayor afronta su mandato desde una clara vocación continuista. Sin embargo, reconoce que ocupar la máxima responsabilidad de la hermandad supone un cambio importante respecto a cualquier otro puesto dentro de una junta de gobierno. Las primeras decisiones, nombramientos y contratos le han permitido comprobar de primera mano el alcance de esa responsabilidad.
Simón Grosso jurando el cargo de hermano mayor.
En el plano económico, su proyecto estará marcado por el ahorro. La prioridad inmediata será terminar de pagar la ampliación de la casa de hermandad, pero también comenzar a reservar fondos para acometer en el futuro nuevos proyectos patrimoniales vinculados al paso de palio.
"La hermandad ha adquirido una relevancia que no tenía hace veinte años"
“El objetivo es cometer el bordado del paso de palio”, explica. La intención es comenzar a ahorrar para que, cuando las circunstancias económicas lo permitan, la corporación pueda afrontar la realización del bordado del manto para la Virgen. Un proyecto a largo plazo que, en palabras de Grosso, puede materializarse “dentro de cuatro años, de ocho o de los que sean”.
El elevado coste de este tipo de trabajos y el precio actual del oro obligan a plantear el proyecto con prudencia. Por ello, el nuevo hermano mayor considera que estos cuatro años deben servir para sentar las bases económicas de un futuro proyecto patrimonial de gran envergadura.
Crecer en la calle sin perder la identidad del Perdón
El segundo gran reto será mantener la evolución que la hermandad ha experimentado en las últimas décadas. La corporación se encuentra plenamente consolidada en el Domingo de Ramos, una jornada en la que ha conseguido desarrollar una personalidad propia y en la que cuenta actualmente con cerca de 250 nazarenos y dos bandas de música.
“La hermandad ha adquirido una relevancia que no tenía hace veinte años”, sostiene Grosso. Por ello, entre sus objetivos se encuentra seguir ampliando el cortejo y continuar enriqueciendo el patrimonio de la cofradía. Este año, por ejemplo, con la incorporación de la bandera de San Dionisio.
Pero si existe un aspecto que el nuevo hermano mayor considera prioritario es la vida interna. El Perdón reúne cada miércoles a alrededor de 80 o 90 personas en torno a sus titulares durante los cultos semanales. Una respuesta que refleja, a su juicio, la vitalidad de una corporación que quiere mantener ese espíritu familiar.
"Es una hermandad muy viva y eso tiene que seguir"
Reconoce que la actual corporación es fruto de una profunda transformación. El cambio de la madrugada al Domingo de Ramos, producido en 2007, obligó a la corporación a adaptar buena parte de sus elementos y de su puesta en escena. Fue un proceso que incluyó la unificación de las túnicas, el cambio del escudo, la incorporación de los dos ladrones y el resto de modificaciones que se han visto en las calles.
El hermano mayor participando en el reciente traslado del Perpetuo Socorro a San Dionisio.
La hermandad considera que el Domingo de Ramos es hoy su lugar y que el proceso de adaptación ha permitido consolidar una identidad propia. “Hemos ido adaptando la hermandad sin perder nuestra esencia”, resume.
Cuatro Caminos, un reto para seguir creciendo
La expansión de la hermandad también pasa por su entorno. La corporación se encuentra implantada en la zona de Cuatro Caminos, un espacio que ha experimentado una importante transformación residencial en las últimas décadas.
Cuando el Perdón llegó al lugar, la presencia de viviendas era mucho menor. Con el crecimiento urbanístico, la llegada de nuevos vecinos ha permitido establecer vínculos con el entorno y generar una mayor participación en las actividades de la corporación.
Grosso destaca la acogida recibida por los residentes y su presencia en celebraciones como las zambombas, la Velá de la Virgen o la Caracolá. Incluso algunos vecinos han dado el paso de convertirse en hermanos.
Pese a este crecimiento, la hermandad mantiene una fuerte vinculación con sus zonas de origen. Señala que la mayoría de sus hermanos continúa procediendo de Cabeza y La Granja, “lo que mantiene vivo el carácter familiar de una corporación que ha sabido crecer y evolucionar sin perder sus raíces”. Ahora, Simón Grosso afronta su primer mandato como hermano mayor con un objetivo que resume su proyecto: cuidar lo conseguido y preparar el futuro.
“Lo primero es aguantar estos cuatro años y que la entrevista de despedida sea que te diga que ha sido fantástico”, asegura entre risas. Pero su verdadero propósito va mucho más allá. Quiere que el Perdón continúe creciendo, que se consolide definitivamente en el Domingo de Ramos y que sus titulares ganen cada vez más peso en la Semana Santa jerezana.
Un proyecto de continuidad, ahorro y crecimiento con el que el nuevo hermano mayor quiere afrontar el futuro de una corporación que, después de décadas de cambios, parece haber encontrado definitivamente su lugar en la Semana Santa de Jerez.
Simón Grosso acaba de asumir el cargo de hermano mayor de la Hermandad del Perdón de Jerez con un proyecto basado en la continuidad. Vinculado a la cofradía desde 1994 y con una amplia trayectoria de servicio en distintas responsabilidades de gobierno, afronta ahora cuatro años en los que pretende consolidar el camino recorrido y preparar nuevos proyectos para la corporación.
Su llegada al cargo se produce después de haber sido secretario secretario de la cofradía. La decisión del hermano mayor saliente, Blas Márquez de no continuar al frente de la hermandad al pasar a ser consejero de la Unión de Hermandades, propició finalmente su paso adelante.
“Creo que es el momento de adquirir la responsabilidad”, explica Grosso, que considera que el Perdón cuenta con una de sus mayores fortalezas en la relación que mantienen sus hermanos. “Tiene un espíritu interior familiar muy grande y, ante el riesgo de que se pueda perder o tambalear, tengo que dar el paso”.
El gran objetivo patrimonial: plantear el bordado del manto
El nuevo hermano mayor afronta su mandato desde una clara vocación continuista. Sin embargo, reconoce que ocupar la máxima responsabilidad de la hermandad supone un cambio importante respecto a cualquier otro puesto dentro de una junta de gobierno. Las primeras decisiones, nombramientos y contratos le han permitido comprobar de primera mano el alcance de esa responsabilidad.
Simón Grosso jurando el cargo de hermano mayor.
En el plano económico, su proyecto estará marcado por el ahorro. La prioridad inmediata será terminar de pagar la ampliación de la casa de hermandad, pero también comenzar a reservar fondos para acometer en el futuro nuevos proyectos patrimoniales vinculados al paso de palio.
"La hermandad ha adquirido una relevancia que no tenía hace veinte años"
“El objetivo es cometer el bordado del paso de palio”, explica. La intención es comenzar a ahorrar para que, cuando las circunstancias económicas lo permitan, la corporación pueda afrontar la realización del bordado del manto para la Virgen. Un proyecto a largo plazo que, en palabras de Grosso, puede materializarse “dentro de cuatro años, de ocho o de los que sean”.
El elevado coste de este tipo de trabajos y el precio actual del oro obligan a plantear el proyecto con prudencia. Por ello, el nuevo hermano mayor considera que estos cuatro años deben servir para sentar las bases económicas de un futuro proyecto patrimonial de gran envergadura.
Crecer en la calle sin perder la identidad del Perdón
El segundo gran reto será mantener la evolución que la hermandad ha experimentado en las últimas décadas. La corporación se encuentra plenamente consolidada en el Domingo de Ramos, una jornada en la que ha conseguido desarrollar una personalidad propia y en la que cuenta actualmente con cerca de 250 nazarenos y dos bandas de música.
“La hermandad ha adquirido una relevancia que no tenía hace veinte años”, sostiene Grosso. Por ello, entre sus objetivos se encuentra seguir ampliando el cortejo y continuar enriqueciendo el patrimonio de la cofradía. Este año, por ejemplo, con la incorporación de la bandera de San Dionisio.
Pero si existe un aspecto que el nuevo hermano mayor considera prioritario es la vida interna. El Perdón reúne cada miércoles a alrededor de 80 o 90 personas en torno a sus titulares durante los cultos semanales. Una respuesta que refleja, a su juicio, la vitalidad de una corporación que quiere mantener ese espíritu familiar.
"Es una hermandad muy viva y eso tiene que seguir"
Reconoce que la actual corporación es fruto de una profunda transformación. El cambio de la madrugada al Domingo de Ramos, producido en 2007, obligó a la corporación a adaptar buena parte de sus elementos y de su puesta en escena. Fue un proceso que incluyó la unificación de las túnicas, el cambio del escudo, la incorporación de los dos ladrones y el resto de modificaciones que se han visto en las calles.
El hermano mayor participando en el reciente traslado del Perpetuo Socorro a San Dionisio.
La hermandad considera que el Domingo de Ramos es hoy su lugar y que el proceso de adaptación ha permitido consolidar una identidad propia. “Hemos ido adaptando la hermandad sin perder nuestra esencia”, resume.
Cuatro Caminos, un reto para seguir creciendo
La expansión de la hermandad también pasa por su entorno. La corporación se encuentra implantada en la zona de Cuatro Caminos, un espacio que ha experimentado una importante transformación residencial en las últimas décadas.
Cuando el Perdón llegó al lugar, la presencia de viviendas era mucho menor. Con el crecimiento urbanístico, la llegada de nuevos vecinos ha permitido establecer vínculos con el entorno y generar una mayor participación en las actividades de la corporación.
Grosso destaca la acogida recibida por los residentes y su presencia en celebraciones como las zambombas, la Velá de la Virgen o la Caracolá. Incluso algunos vecinos han dado el paso de convertirse en hermanos.
Pese a este crecimiento, la hermandad mantiene una fuerte vinculación con sus zonas de origen. Señala que la mayoría de sus hermanos continúa procediendo de Cabeza y La Granja, “lo que mantiene vivo el carácter familiar de una corporación que ha sabido crecer y evolucionar sin perder sus raíces”. Ahora, Simón Grosso afronta su primer mandato como hermano mayor con un objetivo que resume su proyecto: cuidar lo conseguido y preparar el futuro.
“Lo primero es aguantar estos cuatro años y que la entrevista de despedida sea que te diga que ha sido fantástico”, asegura entre risas. Pero su verdadero propósito va mucho más allá. Quiere que el Perdón continúe creciendo, que se consolide definitivamente en el Domingo de Ramos y que sus titulares ganen cada vez más peso en la Semana Santa jerezana.
Un proyecto de continuidad, ahorro y crecimiento con el que el nuevo hermano mayor quiere afrontar el futuro de una corporación que, después de décadas de cambios, parece haber encontrado definitivamente su lugar en la Semana Santa de Jerez.
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