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En huelga de hambre y repiqueteando permanentemente una cacerola con una cuchara, con los botes de leche en polvo Almirón vacíos delante de sus narices, Jesús Muñoz, padre de dos pequeñas de cinco años y once meses, ha permanecido durante toda la jornada frente por frente a la puerta del Ayuntamiento. No ha parado de hacer ruido. Y ahí seguirá. Hasta que le ofrezcan alguna salida. O hasta que ya no pueda más. Su situación es desesperada desde que el pasado 12 de diciembre Urbanismo volviera a clausurar el aparcamiento en superficie de la calle Circo junto a su mujer y otros compañeros de la asociación de desempleados La Esperanza.

Seis familias en total que tenían este parking como única forma digna de subsistencia. Desde hace años se ganan la vida como aparcacoches en ese terreno propiedad de la promotora Reyal Urbis que, como otras muchas, lo dejó en barbecho hasta que algún día se digiera del todo la resaca de la enorme borrachera inmobiliaria de hace una década. Junto con sus compañeros, Jesús trata desde hace cinco años por todos los medios de lograr una licencia para su 'negocio' que una y otra vez se topa con la burocracia. "He invertido todo para poder sacar adelante esto, me tenían que haber dicho desde el principio que no iba a poder", se queja.

Ya en junio del año pasado el Ayuntamiento precintó el lugar. La actividad volvió al poco tiempo, pero nuevamente a final de año el gobierno local volvía a clausurarlo. "Este parking estaba clausurado desde el pasado mes de junio por no tener la correspondiente licencia, y tras comprobarse en una inspección que se había vulnerado el precinto, técnicos de la Delegación de Urbanismo, en colaboración con Policía Local y el área de Infraestructuras, han vuelto a clausurarlo”, aclaraba. Además aseguraba que el propietario de la parcela no da su autorización, algo que Muñoz niega tajante: "Tengo cuatro años firmado con este hombre pero dice que este año no me lo renueva porque van a por él; porque eso no es para aparcamiento y tiene que construir".

El Consistorio insistía, no obstante, en que "la licencia de apertura que el interesado había solicitado para la instalación del aparcamiento le ha sido denegada porque la actividad que se pretende incumple con las condiciones que el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) establece para poder ejercer este tipo de actuaciones, por tanto, es ilegal el desarrollo de esta actividad en el mismo". Sin más alternativa, el afectado mantiene que "solo pido por favor, o un trabajo o que me indemnicen porque lo único que me queda ya es robar o vender droga". "¿Sabe qué me dijo mi hija ayer? Que vaya Reyes había tenido; muy malos, se han portado muy mal conmigo. Eso lo tengo yo aquí guardaíto". "Y esto se lo agradezco a la asistencia social y a la señora Pelayo", matiza con irónica resignación, antes de volver a coger la cuchara y la cacerola: "A ver por dónde sale esto porque yo ya no tengo nada. 25 euros vale el bote de Almirón y anoche tuve que pedir fiado en la farmacia medicinas para mi hija".

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