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María Dolores Barea y Juan, la 'guerra' familiar por una casa de la calle Larga de Jerez da el 'salto' a la televisión

La abuela acusa a su nieto de destrozar una casa en la que lleva viviendo 14 años y se enfrenta a él en una tensa conversación. Su nieto rechaza las acusaciones y asegura que un familiar está influyendo en las decisiones de ella

  • María Dolores Barea y su nieto Juan, en directo en el programa 'Y ahora Sonsoles'.

María Dolores Barea y Juan, abuela y nieto, han vivido en directo un enfrentamiento familiar en un programa de televisión. Lo que comenzó hace 14 años, cuando permitió a Juan instalarse en una de sus viviendas, en la calle Larga de Jerez, se ha convertido ahora en una disputa por la propiedad, las reformas realizadas en el inmueble y la negativa de él a marcharse.

María Dolores, que reside en otro piso del mismo edificio, sostiene que su nieto pretende convertir la vivienda en un alojamiento turístico y que, para hacerlo, ha provocado numerosos desperfectos en una casa cargada de recuerdos para ella. También lo acusa de haberle robado y de intentar agredirla. "Me ha intentado tirar por las escaleras", asegura.

Juan rechaza estas acusaciones y ofrece una versión completamente diferente. Sostiene que su abuela está siendo mal aconsejada y que ha pasado de mantener una buena relación con él a intentar expulsarlo de la vivienda. María Dolores, por su parte, reconoce haber realizado acciones contra el inmueble ocupado por su nieto, como echar aceite en las escaleras o romper ventanas, hasta contratar a una empresa de desokupación, y las justifica con una frase: "Quiero que se vaya, no voy a esperar a que me eche".

Juan asegura que lleva 14 años viviendo en la casa

Durante una tensa conversación en el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3, Juan insiste en que su relación con María Dolores era buena hasta hace unos meses. "Yo he tenido a mi abuela superbien mirada hasta marzo o así, que ya ha tenido un mal asesoramiento, ya digamos que mi abuela no está muy bien aconsejada", sostiene.

El nieto apunta directamente a la influencia de otro familiar, con quien, según su versión, la mujer apenas había mantenido contacto durante los últimos años. "Digamos que un familiar que ha estado perdido los últimos ocho años, por no decir los últimos 30, pero los últimos ocho años no ha tenido contacto con ella, pues digamos que está asesorándola en todo este tipo de situaciones".

Aunque reconoce que la casa pertenece a María Dolores, Juan defiende que ambos habían acordado desarrollar un proyecto relacionado con los inmuebles familiares. Según explica, es técnico en turismo, publicista y cuenta con un máster en educación, además de haber dedicado los últimos ocho años a realizar gestiones con Urbanismo, Patrimonio y arqueólogos.

"Abuela, lo tengo escrito, lo tengo escrito de tu puño y letra, es que en la asesoría ya dicen que yo he falsificado", manifiesta, rechazando las sospechas sobre la documentación que asegura conservar. En su intervención también denuncia que un asesor habría rechazado una subvención de 47.000 euros destinada, según su versión, a restaurar ventanas y la cubierta del inmueble.

María Dolores denuncia que estuvo aislada 

El enfrentamiento adquiere un tono todavía más duro cuando María Dolores comienza a relatar los años que pasó viviendo en casa de su hija. La mujer asegura que estuvo ocho años allí y llega a afirmar que la medicaban de una manera que le resultaba perjudicial, acusaciones que no quedan acreditadas por su testimonio.

"Yo he estado ocho años en casa de mi hija y me han estado drogando, me han estado drogando", declara, mientras su nieto cuestiona su versión.

La mujer explica que durante aquella etapa apenas salía de su habitación y que sus amistades tenían dificultades para ponerse en contacto con ella. "Yo no salía de la habitación, me llamaban mis amigas y decían que si yo estaba dormida, que si yo estaba en el baño", relata.

Según su testimonio, comenzó a desconfiar de algunos medicamentos y decidió consultar a un médico de la sanidad pública, al que asegura que no conocía porque anteriormente había recurrido a la asistencia privada. María Dolores cuenta que llegó un momento en el que decidió abandonar la casa de su hija.

 

"Este niño quiere matarme", dice la abuela

La discusión alcanza su punto más delicado cuando María Dolores expresa abiertamente su temor hacia Juan. "Porque este niño lo que quiere es matarme. De una forma o de otra", llega a decir, una acusación de extrema gravedad que forma parte de su relato y que no aparece respaldada por pruebas en la conversación facilitada.

María Dolores también habla de su situación económica y afirma que dispone de unos 3.000 euros mensuales, aunque asegura que no percibe ninguna pensión. Explica que esos ingresos son los que le permiten mantenerse.

El intercambio termina sin que abuela y nieto acerquen sus posiciones. Ella insiste en recuperar la vivienda y denuncia el deterioro que, según afirma, está sufriendo. Juan, por el contrario, defiende que su presencia en el inmueble cuenta con el consentimiento que le dio su abuela hace 14 años y mantiene que existía un proyecto familiar acordado entre ambos.

María Dolores Barea y Juan, abuela y nieto, han vivido en directo un enfrentamiento familiar en un programa de televisión. Lo que comenzó hace 14 años, cuando permitió a Juan instalarse en una de sus viviendas, en la calle Larga de Jerez, se ha convertido ahora en una disputa por la propiedad, las reformas realizadas en el inmueble y la negativa de él a marcharse.

María Dolores, que reside en otro piso del mismo edificio, sostiene que su nieto pretende convertir la vivienda en un alojamiento turístico y que, para hacerlo, ha provocado numerosos desperfectos en una casa cargada de recuerdos para ella. También lo acusa de haberle robado y de intentar agredirla. "Me ha intentado tirar por las escaleras", asegura.

Juan rechaza estas acusaciones y ofrece una versión completamente diferente. Sostiene que su abuela está siendo mal aconsejada y que ha pasado de mantener una buena relación con él a intentar expulsarlo de la vivienda. María Dolores, por su parte, reconoce haber realizado acciones contra el inmueble ocupado por su nieto, como echar aceite en las escaleras o romper ventanas, hasta contratar a una empresa de desokupación, y las justifica con una frase: "Quiero que se vaya, no voy a esperar a que me eche".

Juan asegura que lleva 14 años viviendo en la casa

Durante una tensa conversación en el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3, Juan insiste en que su relación con María Dolores era buena hasta hace unos meses. "Yo he tenido a mi abuela superbien mirada hasta marzo o así, que ya ha tenido un mal asesoramiento, ya digamos que mi abuela no está muy bien aconsejada", sostiene.

El nieto apunta directamente a la influencia de otro familiar, con quien, según su versión, la mujer apenas había mantenido contacto durante los últimos años. "Digamos que un familiar que ha estado perdido los últimos ocho años, por no decir los últimos 30, pero los últimos ocho años no ha tenido contacto con ella, pues digamos que está asesorándola en todo este tipo de situaciones".

Aunque reconoce que la casa pertenece a María Dolores, Juan defiende que ambos habían acordado desarrollar un proyecto relacionado con los inmuebles familiares. Según explica, es técnico en turismo, publicista y cuenta con un máster en educación, además de haber dedicado los últimos ocho años a realizar gestiones con Urbanismo, Patrimonio y arqueólogos.

"Abuela, lo tengo escrito, lo tengo escrito de tu puño y letra, es que en la asesoría ya dicen que yo he falsificado", manifiesta, rechazando las sospechas sobre la documentación que asegura conservar. En su intervención también denuncia que un asesor habría rechazado una subvención de 47.000 euros destinada, según su versión, a restaurar ventanas y la cubierta del inmueble.

María Dolores denuncia que estuvo aislada 

El enfrentamiento adquiere un tono todavía más duro cuando María Dolores comienza a relatar los años que pasó viviendo en casa de su hija. La mujer asegura que estuvo ocho años allí y llega a afirmar que la medicaban de una manera que le resultaba perjudicial, acusaciones que no quedan acreditadas por su testimonio.

"Yo he estado ocho años en casa de mi hija y me han estado drogando, me han estado drogando", declara, mientras su nieto cuestiona su versión.

La mujer explica que durante aquella etapa apenas salía de su habitación y que sus amistades tenían dificultades para ponerse en contacto con ella. "Yo no salía de la habitación, me llamaban mis amigas y decían que si yo estaba dormida, que si yo estaba en el baño", relata.

Según su testimonio, comenzó a desconfiar de algunos medicamentos y decidió consultar a un médico de la sanidad pública, al que asegura que no conocía porque anteriormente había recurrido a la asistencia privada. María Dolores cuenta que llegó un momento en el que decidió abandonar la casa de su hija.

 

"Este niño quiere matarme", dice la abuela

La discusión alcanza su punto más delicado cuando María Dolores expresa abiertamente su temor hacia Juan. "Porque este niño lo que quiere es matarme. De una forma o de otra", llega a decir, una acusación de extrema gravedad que forma parte de su relato y que no aparece respaldada por pruebas en la conversación facilitada.

María Dolores también habla de su situación económica y afirma que dispone de unos 3.000 euros mensuales, aunque asegura que no percibe ninguna pensión. Explica que esos ingresos son los que le permiten mantenerse.

El intercambio termina sin que abuela y nieto acerquen sus posiciones. Ella insiste en recuperar la vivienda y denuncia el deterioro que, según afirma, está sufriendo. Juan, por el contrario, defiende que su presencia en el inmueble cuenta con el consentimiento que le dio su abuela hace 14 años y mantiene que existía un proyecto familiar acordado entre ambos.

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