comunicación

Carlos Herrera cuenta a su hijo cómo ETA intentó matarlo dos veces y al final fue a por un amigo suyo en Sevilla: "Llevaba la bomba en la mano"

"Era muy fácil alcanzarme: acercarse, pegarte un tiro en la cabeza y marcharse", recordó el periodista ante Alberto Herrera

  • Carlos Herrera con su hijo Alberto Herrera.

Carlos Herrera ha reconstruido junto a su hijo Alberto uno de los episodios más duros de su vida, y que hiela la sangre cuando se recuerda que a fin de cuentas son un padre y un hijo. El periodista recordó en COPE el intento de asesinato que sufrió el 27 de marzo de 2000, cuando recibió una caja de puros que ocultaba un artefacto explosivo con 200 gramos de dinamita. La conversación llevó a padre e hijo hasta aquellos minutos en Radio Nacional de España en Sevilla. El paquete había llegado mientras Herrera hacía su programa y, después de que activara el detector de seguridad, pidió inicialmente que fuera devuelto.

Finalmente lo recogió. Herrera abrió la caja mientras bajaba en un ascensor. Allí descubrió varios cables y agujeros y entendió lo que tenía entre las manos: una bomba preparada para explotar al establecerse el contacto eléctrico. Cuando salió del ascensor dejó el paquete en las escaleras y dio aviso. "Y yo soy consciente de que llevo una bomba en la mano y acabo de bajar", recordó el periodista sobre aquellos instantes. También explicó la dimensión que podía haber alcanzado el atentado con una frase especialmente gráfica: "No con cuchara, con esponja dentro de un ascensor".

No era la primera advertencia. Herrera relató que ya había recibido avisos sobre las amenazas de ETA y que su nombre había aparecido en comunicaciones intervenidas a miembros de la organización. Según contó, el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, le había alertado de la situación. El comunicador vinculaba esas amenazas a sus críticas al terrorismo y a su rechazo a negociar con ETA. 

Después de la caja bomba, volvieron a buscarlo

La historia no terminó con aquel paquete. Herrera explicó a su hijo que, después del atentado fallido, los terroristas trataron de encontrar otra oportunidad para asesinarlo, esta vez de una forma mucho más directa. "Entonces ya no era lo mismo, era muy fácil alcanzarme: acercarse, pegarte un tiro en la cabeza y marcharse". También recordó que quienes pretendían atentar contra él "no veían ya escoltas con lo cual pensaban que en ese momento podían aprovechar para pegarme el tiro". De hecho, se colaron, cuenta, proetarras en un evento de los juegos de Atletismo celebrados en Sevilla, en la jornada inaugural que él presentaba.

Para entonces, Herrera contaba con escolta policial y había aceptado una oferta profesional en Estados Unidos, por lo que se había trasladado a Florida. Según su relato, los integrantes del comando desconocían que había abandonado España. Al no localizarlo, fueron a por otro nombre. Herrera señaló que "no encontrándome a mí buscaron a otro que tendrían en la lista que era un viejo amigo mío Antonio Muñoz Cariñanos". El periodista recordó que el antiguo coronel de aviación, médico otorrinolaringólogo y amigo suyo, terminó siendo asesinado en su consulta. "Entraron en el despacho de Antonio le pegaron dos tiros y huyeron", contó Herrera a su hijo al recordar aquel desenlace.

Carlos Herrera ha reconstruido junto a su hijo Alberto uno de los episodios más duros de su vida, y que hiela la sangre cuando se recuerda que a fin de cuentas son un padre y un hijo. El periodista recordó en COPE el intento de asesinato que sufrió el 27 de marzo de 2000, cuando recibió una caja de puros que ocultaba un artefacto explosivo con 200 gramos de dinamita. La conversación llevó a padre e hijo hasta aquellos minutos en Radio Nacional de España en Sevilla. El paquete había llegado mientras Herrera hacía su programa y, después de que activara el detector de seguridad, pidió inicialmente que fuera devuelto.

Finalmente lo recogió. Herrera abrió la caja mientras bajaba en un ascensor. Allí descubrió varios cables y agujeros y entendió lo que tenía entre las manos: una bomba preparada para explotar al establecerse el contacto eléctrico. Cuando salió del ascensor dejó el paquete en las escaleras y dio aviso. "Y yo soy consciente de que llevo una bomba en la mano y acabo de bajar", recordó el periodista sobre aquellos instantes. También explicó la dimensión que podía haber alcanzado el atentado con una frase especialmente gráfica: "No con cuchara, con esponja dentro de un ascensor".

No era la primera advertencia. Herrera relató que ya había recibido avisos sobre las amenazas de ETA y que su nombre había aparecido en comunicaciones intervenidas a miembros de la organización. Según contó, el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, le había alertado de la situación. El comunicador vinculaba esas amenazas a sus críticas al terrorismo y a su rechazo a negociar con ETA. 

Después de la caja bomba, volvieron a buscarlo

La historia no terminó con aquel paquete. Herrera explicó a su hijo que, después del atentado fallido, los terroristas trataron de encontrar otra oportunidad para asesinarlo, esta vez de una forma mucho más directa. "Entonces ya no era lo mismo, era muy fácil alcanzarme: acercarse, pegarte un tiro en la cabeza y marcharse". También recordó que quienes pretendían atentar contra él "no veían ya escoltas con lo cual pensaban que en ese momento podían aprovechar para pegarme el tiro". De hecho, se colaron, cuenta, proetarras en un evento de los juegos de Atletismo celebrados en Sevilla, en la jornada inaugural que él presentaba.

Para entonces, Herrera contaba con escolta policial y había aceptado una oferta profesional en Estados Unidos, por lo que se había trasladado a Florida. Según su relato, los integrantes del comando desconocían que había abandonado España. Al no localizarlo, fueron a por otro nombre. Herrera señaló que "no encontrándome a mí buscaron a otro que tendrían en la lista que era un viejo amigo mío Antonio Muñoz Cariñanos". El periodista recordó que el antiguo coronel de aviación, médico otorrinolaringólogo y amigo suyo, terminó siendo asesinado en su consulta. "Entraron en el despacho de Antonio le pegaron dos tiros y huyeron", contó Herrera a su hijo al recordar aquel desenlace.

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