La paradoja de Jerez: 'nacen' las bodegas de The Macallan con 9,3 millones de inversión; 'mueren' las de Croft
Los dos proyectos avanzan imparables al norte del núcleo urbano: el complejo industrial y turístico de Estévez con Edrington, y la transformación junto al Parque Empresarial para una nueva bolsa de actividades económicas y comerciales
A la izquierda en la imagen, las nuevas bodegas de The Macallan en Jerez; a la derecha, la fase final de la demolición de las antiguas bodegas Croft, en días pasados. -
Jerez es una ciudad de contrastes, paradójica y a menudo surrealista. Su enorme poderío y potencial chocan frecuentemente con un aire de declive y decadencia que andan muy arraigados en parte del ADN local. Su patrimonio industrial nunca ha estado demasiado protegido y durante décadas, salvo grandes excepciones, todo lo que fue territorio de la antaño poderosa industria bodeguera —llegó a representar casi el 20% de las exportaciones en España en el siglo XIX— se ha ido perdiendo.
En este verano de 2026, sin ir más lejos, la ciudad asiste a una de esas imágenes tan simbólicas como contradictorias: un complejo bodeguero que nace en la periferia, mientras las piquetas demuelen lo que fue una gran instalación bodeguera del siglo pasado.
Con ambas intervenciones concentradas en la zona norte, la demolición de las naves del antiguo complejo bodeguero de la Croft avanza inexorable, buscando una transformación urbanística en esta zona que se reconvertirá en un enorme área de actividades económicas. Más al norte, en los terrenos que fueron de la antigua Azucarera de Guadalcacín, sigue avanzando a gran ritmo el proyecto en el que trabaja José Estévez SA, tras ser adquirido la mitad de su capital hace tres años por grupo Edrington, dueño de uno de los whiskies más famosos del mundo, The Macallan.
Dicho proyecto, con 9,3 millones de euros de inversión, contempla la construcción, en los terrenos que ocupaba la antigua azucarera, de un gran centro logístico con una planta de envinado de botas, la urbanización interior y un centro de visitas.
En ambos casos, tanto en el entorno de las antiguas Croft como en el de la futura bodega de Estévez, donde reposarán botas envinadas para envejecer el espirituoso cuyo viaje arranca en las Highlands escocesas, los avances son muy visibles.
Demolición casi ultimada en las bodegas Croft en Jerez, en días pasados.
-
JUAN CARLOS TORO
El futuro de la Croft
Las excavadoras siguen trabajando en las antiguas bodegas Croft de Jerez. Mientras la junta de gobierno local aprobó hace unos meses el Estudio de Detalle de la Manzana Este del A.P.I. "Croft" —el instrumento urbanístico que permitirá reconfigurar 15.982 metros cuadrados de suelo con una edificabilidad de 33.737 metros cuadrados para actividades económicas—, la promotora Gestión de Espacios Gades sigue rematando la demolición de tres cascos bodegueros del complejo junto a la Avenida Adolfo Suárez.
El futuro de este gran solar dará vida comercial y económica a la zona, después de que desaparezcan unos cascos bodegueros fechados a principios de los 70. Ahora, según avanzó lavozdelsur.es, la zona de actividades comerciales tiene negociaciones con al menos tres operadores de sectores diversos. La previsión es que esta área esté en funcionamiento en torno a septiembre de 2027, aunque la culminación total del proyecto no se producirá hasta dentro de aproximadamente dos años.
El documento urbanístico ha de ser aprobado de manera definitiva por el pleno municipal antes de que los promotores puedan ejecutar sus planes. El enclave, casi aledaño al Parque Empresarial de Jerez, aspira a convertirse en un nuevo referente en el norte de la ciudad: un espacio que combine formación, comercio, ocio y deporte en una zona que durante décadas estuvo asociada exclusivamente a la actividad bodeguera.
Otra vista del derribo.
-
JUAN CARLOS TORO
El futuro de The Macallan
La destilería de whisky escocés de Malta, una de las más prestigiosas y reconocidas del mundo, siempre ha tenido una estrecha relación con el Marco de Jerez ya que envejecía sus whiskies únicamente en barriles comprados en Jerez. Su serie Sherry Oak se produce a partir de barricas de roble que se traen a Jerez donde se rellenan de mosto y posteriormente con jerez oloroso y seco. Posteriormente, las barricas se rellenan con el espirituoso de nueva creación y se dejan envejecer.
Ahora, Jerez se prepara para acoger una de las inversiones más singulares de los últimos años en el sector del vino y las bebidas espirituosas. La alianza entre el Grupo Estévez y la escocesa Edrington, propietaria de The Macallan, contempla la construcción de un gran centro logístico con una planta de envinado destinada al envejecimiento del whisky, con capacidad para más de 80.000 barricas.
Naves bodegueras en la antigua Azucarera de Guadalcacín, el nuevo 'hogar' de The Macallan en Jerez.
-
JUAN CARLOS TORO
La clave del acuerdo está en las sherry cask, las botas envinadas con vinos de Jerez a las que la destilería escocesa otorga una relevancia especial por su influencia decisiva en el producto final. Es precisamente esa madera —y el proceso de envinado que la prepara— la que aporta buena parte del aroma, el color y el sabor característicos de los whiskies de The Macallan, y la razón por la que la compañía ha decidido reforzar su presencia directa en el Marco de Jerez.
Más allá de la dimensión industrial y logística, el proyecto incorpora un componente turístico de peso. Estévez y Edrington prevén levantar un moderno centro de visitas dentro del complejo, con la construcción de un edificio emblemático y singular en el que tanto los clientes de la casa escocesa como los visitantes podrán conocer de cerca el proceso de envinado y envejecimiento de sus whiskies. Como se informó en su momento, este centro de visitas estará concebido explícitamente como una gran atracción turística, diseñada para resaltar la histórica conexión entre Jerez y el whisky escocés y para dar a conocer el origen de la madera que redondea las cualidades organolépticas de los apreciados single malt de la marca.
Un relato que hasta ahora se contaba principalmente en Escocia y que, con esta actuación, pasará a poder explicarse también sobre el terreno, en el propio lugar donde las botas adquieren su singularidad.
En cuanto a las cifras, el proyecto cuenta con un presupuesto de 9.328.569,97 euros y un plazo de ejecución de 30 meses. Con esos plazos sobre la mesa, el complejo podría estar listo para finales de 2027 y, por lo que se ve, la obra marcha viento en popa.
Jerez es una ciudad de contrastes, paradójica y a menudo surrealista. Su enorme poderío y potencial chocan frecuentemente con un aire de declive y decadencia que andan muy arraigados en parte del ADN local. Su patrimonio industrial nunca ha estado demasiado protegido y durante décadas, salvo grandes excepciones, todo lo que fue territorio de la antaño poderosa industria bodeguera —llegó a representar casi el 20% de las exportaciones en España en el siglo XIX— se ha ido perdiendo.
En este verano de 2026, sin ir más lejos, la ciudad asiste a una de esas imágenes tan simbólicas como contradictorias: un complejo bodeguero que nace en la periferia, mientras las piquetas demuelen lo que fue una gran instalación bodeguera del siglo pasado.
Con ambas intervenciones concentradas en la zona norte, la demolición de las naves del antiguo complejo bodeguero de la Croft avanza inexorable, buscando una transformación urbanística en esta zona que se reconvertirá en un enorme área de actividades económicas. Más al norte, en los terrenos que fueron de la antigua Azucarera de Guadalcacín, sigue avanzando a gran ritmo el proyecto en el que trabaja José Estévez SA, tras ser adquirido la mitad de su capital hace tres años por grupo Edrington, dueño de uno de los whiskies más famosos del mundo, The Macallan.
Dicho proyecto, con 9,3 millones de euros de inversión, contempla la construcción, en los terrenos que ocupaba la antigua azucarera, de un gran centro logístico con una planta de envinado de botas, la urbanización interior y un centro de visitas.
En ambos casos, tanto en el entorno de las antiguas Croft como en el de la futura bodega de Estévez, donde reposarán botas envinadas para envejecer el espirituoso cuyo viaje arranca en las Highlands escocesas, los avances son muy visibles.
Demolición casi ultimada en las bodegas Croft en Jerez, en días pasados.
-
JUAN CARLOS TORO
El futuro de la Croft
Las excavadoras siguen trabajando en las antiguas bodegas Croft de Jerez. Mientras la junta de gobierno local aprobó hace unos meses el Estudio de Detalle de la Manzana Este del A.P.I. "Croft" —el instrumento urbanístico que permitirá reconfigurar 15.982 metros cuadrados de suelo con una edificabilidad de 33.737 metros cuadrados para actividades económicas—, la promotora Gestión de Espacios Gades sigue rematando la demolición de tres cascos bodegueros del complejo junto a la Avenida Adolfo Suárez.
El futuro de este gran solar dará vida comercial y económica a la zona, después de que desaparezcan unos cascos bodegueros fechados a principios de los 70. Ahora, según avanzó lavozdelsur.es, la zona de actividades comerciales tiene negociaciones con al menos tres operadores de sectores diversos. La previsión es que esta área esté en funcionamiento en torno a septiembre de 2027, aunque la culminación total del proyecto no se producirá hasta dentro de aproximadamente dos años.
El documento urbanístico ha de ser aprobado de manera definitiva por el pleno municipal antes de que los promotores puedan ejecutar sus planes. El enclave, casi aledaño al Parque Empresarial de Jerez, aspira a convertirse en un nuevo referente en el norte de la ciudad: un espacio que combine formación, comercio, ocio y deporte en una zona que durante décadas estuvo asociada exclusivamente a la actividad bodeguera.
Otra vista del derribo.
-
JUAN CARLOS TORO
El futuro de The Macallan
La destilería de whisky escocés de Malta, una de las más prestigiosas y reconocidas del mundo, siempre ha tenido una estrecha relación con el Marco de Jerez ya que envejecía sus whiskies únicamente en barriles comprados en Jerez. Su serie Sherry Oak se produce a partir de barricas de roble que se traen a Jerez donde se rellenan de mosto y posteriormente con jerez oloroso y seco. Posteriormente, las barricas se rellenan con el espirituoso de nueva creación y se dejan envejecer.
Ahora, Jerez se prepara para acoger una de las inversiones más singulares de los últimos años en el sector del vino y las bebidas espirituosas. La alianza entre el Grupo Estévez y la escocesa Edrington, propietaria de The Macallan, contempla la construcción de un gran centro logístico con una planta de envinado destinada al envejecimiento del whisky, con capacidad para más de 80.000 barricas.
Naves bodegueras en la antigua Azucarera de Guadalcacín, el nuevo 'hogar' de The Macallan en Jerez.
-
JUAN CARLOS TORO
La clave del acuerdo está en las sherry cask, las botas envinadas con vinos de Jerez a las que la destilería escocesa otorga una relevancia especial por su influencia decisiva en el producto final. Es precisamente esa madera —y el proceso de envinado que la prepara— la que aporta buena parte del aroma, el color y el sabor característicos de los whiskies de The Macallan, y la razón por la que la compañía ha decidido reforzar su presencia directa en el Marco de Jerez.
Más allá de la dimensión industrial y logística, el proyecto incorpora un componente turístico de peso. Estévez y Edrington prevén levantar un moderno centro de visitas dentro del complejo, con la construcción de un edificio emblemático y singular en el que tanto los clientes de la casa escocesa como los visitantes podrán conocer de cerca el proceso de envinado y envejecimiento de sus whiskies. Como se informó en su momento, este centro de visitas estará concebido explícitamente como una gran atracción turística, diseñada para resaltar la histórica conexión entre Jerez y el whisky escocés y para dar a conocer el origen de la madera que redondea las cualidades organolépticas de los apreciados single malt de la marca.
Un relato que hasta ahora se contaba principalmente en Escocia y que, con esta actuación, pasará a poder explicarse también sobre el terreno, en el propio lugar donde las botas adquieren su singularidad.
En cuanto a las cifras, el proyecto cuenta con un presupuesto de 9.328.569,97 euros y un plazo de ejecución de 30 meses. Con esos plazos sobre la mesa, el complejo podría estar listo para finales de 2027 y, por lo que se ve, la obra marcha viento en popa.
COMENTARIOS