La calle Arcos, una de las vías más emblemáticas del centro de Jerez, vive un momento de transformación y efervescencia gastronómica que recuerda sus días de esplendor y augura un futuro prometedor. Durante años, esta calle sufrió un parón en su actividad comercial y hostelera, con muchos locales cerrados y poco movimiento. Sin embargo, la llegada de nuevos negocios y el cuidado de los bares históricos han conseguido que Arcos vuelva a brillar, consolidándose como un eje imprescindible para quienes buscan tradición, sabor y autenticidad jerezana.

Esta revitalización se enmarca además en un contexto especial: Jerez es la Capital de la Gastronomía 2026. La ciudad entera se prepara para mostrar al mundo su riqueza culinaria, y la calle Arcos se ha convertido en un escaparate natural de esta capitalidad. Desde bares que mantienen recetas centenarias hasta nuevos espacios que reinterpretan la cocina local con toques modernos, Arcos combina historia y frescura en un recorrido que seduce tanto a visitantes como a jerezanos.
Bares nuevos: tradición que se reinventa
Entre las últimas aperturas, Casa María y Raíces y Esencia muestran cómo la cocina tradicional puede adaptarse al presente sin perder identidad. En conversación con este periódico, Daniel Márquez, de Casa María, describe con claridad su propuesta: "Nuestra oferta es mostrar y degustar al público comida tradicional de aquí, de Jerez. No es cocina de autor, es lo de siempre: berzas, menudo, puchero… Como la comida de nuestras abuelas". Una especie de casa de comidas que tanta falta hacía en el centro de la ciudad. Abrieron el pasado noviembre y el arranque no pudo ser mejor: "Abrimos en Navidad, que es una fecha con bastante demanda y muchas personas de fuera visitan Jerez por las Zambombas. La verdad que estamos contentos".

Kevin, de Raíces y Esencia, ofrece otra visión del mismo camino: tradición con matices modernos. "Intento respetar la cocina de Jerez, pero hago algunas adaptaciones. Por ejemplo, la poleá la hacemos crujiente por fuera y cremosa por dentro, manteniendo los sabores de nuestras abuelas", explica a este medio. Originario de Guinea Ecuatorial y con 20 años de experiencia en Jerez, destaca la acogida de vecinos y otros hosteleros: "Al principio pensé que era competencia, pero todos llevamos nuestro concepto y nos apoyamos entre nosotros. La gente ha respondido muy bien".

Bares de siempre: memoria viva
No todo en calle Arcos es novedad. La Gloria, que ocupa el antiguo local del Mesón Paco, sigue fiel a su historia. Amaro de la Calle, al frente del negocio, asegura: "Ofrecemos comida tradicional —con una vueltecita—, vino de Jerez y refrescos. Nuestra carta cambia según lo que ofrece el mercado, pero siempre seguimos la misma línea". Para él, la diversidad de la calle beneficia a todos: "Cuantos más negocios haya, más gente pasa por aquí. Nos beneficiamos todos mutuamente".
La Vinoteca Jerezana, tabanco histórico, representa otra faceta de la tradición. María Isabel Barba, responsable actual, recuerda la longevidad del local: "Este tabanco tiene más de 40 años. Mantengo la tradición de los vinos de siempre: amontillado, fino, oloroso… Y la comida típica, como los chorizos ibéricos, las carrilladas y los menudos solo en Navidad. El vino siempre trae a la gente". Su relato confirma la continuidad de Arcos como centro de encuentro: "Desde las 09:00 horas de la mañana ya hay clientes tomando su copa, porque no ponemos desayuno. La calle Arcos es la salida natural de Jerez; todo el mundo pasa por aquí".

La mirada de Paco Braza, antiguo dueño del local que hoy ocupa La Gloria, aporta contexto histórico: "Hace 44 años, la calle Arcos era otra cosa. Había mucha cocina tradicional, guisos, carnes ibéricas, bacalao... todo muy de aquí, de Jerez. Y ahora ha venido gente nueva, cada uno con su historia. Nadie quiere parecerse al otro. Hoy le toca estar a uno, mañana al otro, pasado al siguiente… Es muy buena competencia". Paco también reflexiona sobre el futuro del barrio: "Sería ideal que viniera gente joven y familias nuevas. Eso rejuvenecería la zona y mantendría viva la calle".
Voces de quienes vienen a disfrutar
Visitantes como Jesús Barrientos, de Ceuta, confirman el atractivo de la calle Arcos más allá de Jerez: "Vengo algunos fines de semana tranquilos. Esta calle es muy típica jerezana, llena de bares como la freiduría de Antonio Reina, la marisquería del Momo o la taberna Casa María. Más que tapear, vengo por el ambiente y por el tipismo de Jerez. La gastronomía es excelente, desde el palito cortado y el amontillado hasta las tagarninas o la carrillada".

Jesús valora especialmente el año 2026: "Que Jerez sea la Capital de la Gastronomía es perfecto. Todo está más ambientado, los hoteles llenos, y para quienes nos gusta el buen tapeo, es un año ideal".
Una calle con identidad propia
El consenso entre hosteleros, vecinos y visitantes es claro: la calle Arcos ha resurgido. Su combinación de bares nuevos, que reinterpretan la tradición, y locales históricos, que mantienen la esencia de Jerez, ha creado un mosaico único. La proximidad del centro, el paso constante de turistas, la oferta de tapas, guisos y vinos, y la identificación emocional con la calle consolidan lo que muchos consideran la nueva milla de oro de la gastronomía jerezana.
Como resume Daniel Márquez: "La gente viene aquí y se siente como en casa. Eso es lo que hace especial a esta calle". Y Paco Braza añade: "Si conseguimos mantener los negocios y la autenticidad, esto va a seguir creciendo". Entre tradición y modernidad, vecinos y visitantes, la calle Arcos se ha convertido en un destino imprescindible para quien quiera vivir Jerez con todos los sentidos, en un año que promete ser histórico para la ciudad.



