Las tentaciones de la avenida del 'Colesterol' en Jerez: quemar grasa entre churros, dulces y chicharrones

Una de las arterias más transitadas de la ciudad ofrece churros con carrillada y queso cheddar, meriendas en las que no se incurre en excesos calóricos y productos cárnicos que se exportan a Madrid y Barcelona

Los propietarios de Candié y Churro Picoterna, con algunos de sus productos, en uno de los tramos de la avenida del 'Colesterol'.
Los propietarios de Candié y Churro Picoterna, con algunos de sus productos, en uno de los tramos de la avenida del 'Colesterol'. MANU GARCÍA
31 de enero de 2026 a las 08:30h

La avenida Juan Carlos I de Jerez, conocida popularmente como la avenida del Colesterol, se ha consolidado desde hace años como uno de los principales espacios para el paseo y la actividad física en la ciudad.

Sus 4,4 kilómetros de longitud y sus amplios acerados la convierten en una de las arterias longitudinales más transitadas, especialmente por quienes buscan caminar, correr o simplemente disfrutar del aire libre. Sin embargo, junto a ese carácter saludable, la zona vive también un notable auge comercial que introduce nuevas tentaciones gastronómicas en el recorrido diario de muchos viandantes.

Uno de los establecimientos que se ha sumado recientemente a esta transformación es Churro Picoterna, ubicado en un local con historia en la avenida. Al frente del negocio se encuentra Abraham Lanza, quien explica que abrieron sus puertas el pasado mes de septiembre tras hacerse cargo de una churrería que llevaba 15 años funcionando en el mismo emplazamiento. "Hemos cogido la churrería y le hemos dado una vuelta", señala, apuntando que la nueva etapa mantiene la tradición, pero amplía notablemente la oferta.

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Los churros de Picoterna, desde los más clásicos a los más sofisticados. MANU GARCÍA
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Algunos de los productos de Churro Picoterna. MANU GARCÍA

Además de los churros clásicos y las porras, el establecimiento ha apostado por propuestas menos convencionales. "Tenemos churros con carrillada y queso cheddar, porras rellenas de crema de lotus o croissant con crema de huesitos, cosas un poco más extrañas", explica Lanza, que añade a la carta molletes gratinados y otros productos. El horario se concentra en dos franjas, de nueve de la mañana a doce del mediodía y de cinco a ocho de la tarde, con una clientela que, según destaca, es "muy fiel".

Justo enfrente, otro negocio ha logrado hacerse un hueco como referencia en desayunos y meriendas con un enfoque diferente. Se trata de Candié, un local que, en palabras de su responsable, Gonzalo Márquez, apuesta por una oferta equilibrada y adaptada a distintos perfiles. "Tenemos una línea sin azúcar, comida sin gluten y distintos tipos de bols, como el de açaí o el proteico", explica, además de yogur griego con frutos rojos y una carta de sándwiches con varias especialidades.

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Candié ofrece una gama de productos para no incurrir en excesos calóricos. MANU GARCÍA
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Algunos de los panes que ofrece Candié. MANU GARCÍA

Márquez insiste en que el objetivo es demostrar que es posible desayunar o merendar en la avenida sin incurrir en excesos calóricos. "Puedes venir y no meterte 2.000 calorías", afirma. A la oferta se suman bebidas alternativas al café tradicional, como el matcha o el golden milk, una combinación de leche con cúrcuma, pimienta y jengibre que, según indica, tiene una demanda creciente por el interés de los clientes en opciones saludables.

El local funciona también como punto de venta de productos de panadería y pastelería vinculados a su obrador principal, con las mismas referencias que el Artesano de Candié del Parque Atlántico, aunque en un formato más reducido. Además, Márquez adelanta que trabajan en una nueva carta centrada en productos con mayor aporte proteico, incluyendo panes, cafés y batidos diseñados específicamente con ese fin.

Chicharrones que alegran la vida

La avenida Juan Carlos I alberga igualmente negocios de corte más tradicional, como la Chicharronería Jerezana, abierta desde 2017 y dirigida por Javier González. Con una trayectoria de 18 años en el sector cárnico, González cuenta también con carnicería en el Olivar de Rivero y presencia en el Mercado Central de Chipiona. "Llevo muchos años y tengo una clientela que valora la calidad", resume.

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Un cartucho de chicharrones de este establecimiento jerezano. 
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El local es un centro de producción, además de un punto de venta.  

Sobre el éxito de sus chicharrones, González lo tiene claro: "Hacer las cosas bien, ser fiel a los proveedores y comprar siempre calidad". A ello suma el cariño en la elaboración y el gusto por el oficio. Defiende además el valor del producto local, recordando que se trata de una elaboración "muy ligada a la tierra y difícil de encontrar con las mismas características fuera de la provincia".

La chicharronería funciona no solo como punto de venta, sino también como un pequeño centro de producción con registro industrial, desde el que abastece a bares, supermercados y carnicerías, tanto dentro como fuera de Andalucía, llegando a destinos como Madrid o Barcelona. En conjunto, estos negocios reflejan cómo la conocida avenida del Colesterol se ha convertido en un espacio donde conviven el ejercicio y la vida saludable con una variada oferta gastronómica que acompaña, y a veces desafía, a quienes la recorren a diario.

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Francisco J. Jiménez

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