Bajo el lema ¡Olé Europa! y con casi 36 millones de euros en proyectos culturales, Jerez se presentó ante el comité de expertos del proceso comunitario para tratar de pasar el primer filtro en la carrera para ser designada Capital Europea de la Cultura en 2031. No pudo ser y finalmente quedó descartada, pasando a la fase final las candidaturas de Granada, Oviedo, Cáceres y Las Palmas de Gran Canarias.
El ultrasecreto Bid Book, el documento de candidatura que se registró en diciembre pasado para tratar de conseguir el título, es un manifiesto de 64 páginas que habla en nombre de toda la provincia de Cádiz y de sus 1,2 millones de habitantes. La candidatura arranca en las citadas páginas del documento, al que ha accedido lavozdelsur.es, desde un diagnóstico sin edulcorantes: "Jerez tiene un desempleo juvenil del 25%, un centro histórico frágil que sufre temperaturas de hasta 45 grados en verano, locales vacíos, edificios abandonados y una vida cultural rica pero demasiado concentrada en el casco histórico y en los mismos formatos de siempre".
El documento señala que el 43% de los ciudadanos encuestados considera que la cultura no se distribuye de forma equitativa entre los barrios. Es desde ese punto de partida, sin ambages, desde donde Jerez aspiraba a ser capital continental.
El 'Duende' como brújula artística y el flamenco como ADN vivo
La visión artística de la candidatura se articuló en torno al concepto de Duende, esa chispa emocional que en Andalucía describe el estado de flujo que se experimenta al crear algo junto a otros. El programa cultural se estructura en cuatro líneas: Pulse —cultura como laboratorio de experimentación—, Roots —reinterpretación del patrimonio—, Meet —cultura como práctica colectiva— y Frontera —Jerez como límite y como puerta—, todo ello atravesado por FlamencoGen, el eje transversal que celebra el flamenco sin fosilizarlo, conectándolo con el hip-hop, el bioarte, la inteligencia artificial o la percusión sorda.
Entre los proyectos más llamativos figura BodegART, la transformación de una antigua bodega del siglo XIX en un distrito creativo con estudios, residencias artísticas, 26 viviendas sociales para artistas jóvenes y un hub de formación y emprendimiento cultural. También destaca Vacant Lots, un programa de regeneración urbana que recuperará solares abandonados del centro histórico, los Cultural Hotspots, que plantean reimaginar los espacios públicos para hacerlos habitables en verano —en colaboración con el Frozen People Festival de Oulu, Finlandia—, y The Roma Caravan Journey, una caravana artística itinerante que partiría de Rumanía y recorrería Europa hasta llegar a Jerez en 2031 para honrar los 600 años de presencia de la comunidad gitana en la ciudad.
Según recoge el libro de la candidatura, alrededor de 52.000 personas en Jerez se identifican como gitanas, el 25% de la población, y la candidatura las situaba en el centro del relato cultural europeo.
Un presupuesto de 35,8 millones y 15.000 firmas de apoyo
En términos económicos, el proyecto manejaba un presupuesto operativo total de 35,8 millones de euros, de los cuales el 95% proviene del sector público repartido a partes iguales entre el Gobierno Central, la ciudad y la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía y fondos europeos. A esto se suma una inversión de capital de más de 15,5 millones de euros, en gran parte financiada a través de fondos Feder. El Ministerio de Hacienda ya aprobó en octubre de 2025 una subvención de 11,9 millones de euros para las infraestructuras previstas, que debían ejecutarse antes de 2030. Tras el año de capitalidad, el Ayuntamiento se comprometía a destinar el 4% de su presupuesto municipal a cultura, un tercio más que la media de los últimos años.
El respaldo ciudadano también es un argumento de peso: alrededor de 15.000 personas y organizaciones firmaron el Manifiesto de la candidatura, procedentes de 50 nacionalidades distintas. Más de 400 artistas y agentes culturales participaron en el Forum Jerez 2031 celebrado en julio de 2025, y del proceso participativo de las denominadas Ágoras surgieron 96 ideas que han nutrido directamente el programa cultural. "Es la primera vez que alguien, la ciudad, nos pregunta cómo vemos la cultura en el futuro", señaló uno de los participantes en ese proceso, tal y como recoge el bid book.
La candidatura se enmarcaba en un proyecto más amplio que miraba más allá del año de capitalidad. El compromiso con el legado se materializa en la Bienal ¡Olé Europa!, un programa bienal con una asignación de 2,45 millones de euros para sostener las actividades culturales más allá de 2031. Jerez no quería ser una capital efímera. Quería demostrar ante el comité de expertos que evaluó sus opciones en el Ministerio de Cultura que la periferia del sur de Europa no es el fin del continente, sino el comienzo de algo nuevo. Todo esto, queda ya como un proyecto ambicioso que no podrá aspirar a ser Capital Europea de la Cultura en 2031, pero no a materializarse si hay inteligencia colectiva, liderazgo político y búsqueda efectiva de recursos.
Con todo, el jurado elegido por la Comisión Europea para designar a la capital española en 2031 publicará en las próximas semanas un análisis pormenorizados, como anunció, del pros y contras de las candidaturas que defendieron tanto las aspirantes que han pasado el corte como las que, caso de Jerez, no pudo seguir adelante.




