Jerez no será Capital Europea de la Cultura 2031. Hay que hacerse a la idea de que ese tren pasó, no será: es cierto que en caliente se pueden decir cosas del tipo "volveremos a intentarlo" y tal (deberes para la siguiente generación), pero todos sabemos que es hablar por hablar, hablar para la prensa... nada. Por supuesto, es también el momento de decir que el camino emprendido no tiene vuelta atrás o, al revés, de recordar que ya en las filas del PSOE, partido que comenzó a trabajar en esta iniciativa (hay que recordarlo), realmente se veía muy complicado que a Jerez le dieran este título. Se puede hablar de todo.
Se pueden decir tantas cosas... por ejemplo, por abrir otro frente: se puede decir simplemente que Jerez lo tenía muy complicado desde el primer momento porque tenía una especie de previa, un play-off con Granada. A ver, sí. Granada no era una más, no era como Cáceres, Las Palmas y Oviedo, las otras finalistas. Se había dicho por lo bajini que no iban a pasar el corte dos ciudades de la misma comunidad autónoma, aunque seguramente no esté escrito en ningún subapartado de las bases, ni siquiera a boli en el forro. No vamos a comparar el potencial de Granada y el de Jerez porque, de entrada, lo de la Capital no va de eso, incluso casi al revés. Pero, por qué no, vamos a recordar que Granada lo vio primero y después fue Jerez, que cuando la Junta ya había dado su apoyo a Granada se vio en la obligación de repartir cariño con la otra ciudad aspirante, léase Jerez. O, por ejemplo, por qué no vamos a recordar al cine español pidiendo –casi al borde de la pegatina– en la gala de los Goya 2025 que Granada fuera la Capital de la Cultura 2031. Pareciera que esas cosas las tuviéramos en el bulbo raquídeo y las hemos visto todos. Y todos –está bien, muchos– dijimos "¡hala, ar caraho la candidatura de Jerez!" cuando sucedieron algunas, como la de los Goya. Entre el resto de participantes no había dos ciudades de una misma comunidad autónoma y, de verdad, que no iban a ser dos de cuatro andaluzas, por lo que Jerez tenía que jugar una evidente previa con Granada que, por cierto, me dicen que tampoco lleva nada del otro mundo. ¿No se quiso ver? Bueno, tampoco pasa nada...
Pero hablemos del camino emprendido. Parece que no conozcamos a los políticos: la semana que viene, en Jerez de la Fra, la muy noble, muy leal y muy cofrade, lo que toca es la Semana Santa y, si me apuran, si sale ya el plano, la Feria del Caballo. Estamos (casi) en primavera, primavera en Jerez, la caña, y a poco más de un año para las elecciones municipales se trata de tirar para adelante, prietas las filas. Ni una lágrima al volver la vista atrás, porque este tema da para lo que da y el lunes o el martes como muy tarde ya no estará ni en la agenda, a no se que la oposición encuentre cómo estirarlo.
En cualquier caso, Jerez estaba advertida del camino que debía emprender, más allá de hacer una especie de vademecum sobre la cultura y el 'tipismo' de la ciudad o uno de esos análisis DAFO, modo años 90. Y al gobierno municipal le habían advertido desde varios frentes, tanto colaboradores que ya habían trabajado para ciudades ganadoras como técnicos municipales que habían ido a varios actos de la Unión Europea al respecto: había que tejer un relato, un relato nítido sobre qué y para qué –tal vez más importante este para qué– quería ser Jerez ser Capital Europea de la Cultura, siempre pensando en la Cultura como elemento transformador. Y se hizo tarde. En realidad, justo cuando parecía que se iba a ir con poco más que una especie de sumatorio de los tópicos de Jerez para, al menos intentar pasar la primera fase, fue un acierto, sin duda, aunque fuera casi sobre la bocina, coger el tema de la efeméride los 600 años de los gitanos en España y lo que significa para la ciudad; como lo fue aglutinar tras el proyecto a la provincia, empresas y universidad, pero poco más... Y el caso es que había ideas planteadas muchos meses atrás y que se han quedado en el cajón, en el tercero de la derecha, como siempre, que pa' qué, incluso siendo perfectamente complementarias con la idea principal.
Pero ya da igual. No pasa nada. Hubiera sido bonito, pero era muy difícil. De verdad que lo era... A otra cosa. Dentro de nada es primavera en Jerez.



