El antiguo colegio de Santa Clara en Jerez cumple un siglo: 2.129 metros cuadrados de abandono en pleno centro
Casi 30 años después de dejar de ser centro de enseñanza, este patrimonio municipal se mantiene desocupado y en franco deterioro. Fue levantado gracias al benefactor jerezano Antonio Soto Flores, que donó 100.000 pesetas para este fin al morir en 1926
Imagen del antiguo colegio de Santa Clara en Jerez y, en detalle, Antonio Soto Flores. -
Mientras el gobierno municipal trabaja para dar nuevos usos a inmuebles abandonados —la antigua Escuela de Idiomas en Taxdirt o la vetusta Jefatura de la Policía Local en El Almendral— otras fincas del patrimonio público de Jerez permanecen envueltas en un olvido y un silencio sepulcral.
Es el caso del antiguo colegio de la calle Santa Clara, en pleno barrio de San Miguel, un edificio en franca degradación que supone un auténtico despilfarro urbanístico e inmobiliario en el centro histórico de la ciudad.
Cien años después de que el benefactor jerezano Antonio Soto Flores dejará, a su muerte en 1926, 100.000 pesetas para construir un colegio en el arrabal histórico, la antigua Escuela Nacional Graduada de Niños nº3, que luego pasó a ser colegio público ya con la restauración democrática, permanece durmiendo el sueño de los justos.
Con 2.129 metros cuadrados en tres plantas, su historia, como decimos, se remonta a finales de los años veinte del siglo pasado.Soto Flores, farmacéutico jerezano, concejal y teniente de alcalde, impulsó y financió como obra póstuma una construcción cuyo diseño se encargó al arquitecto municipal Rafael Esteve.
La construcción, según diversas fuentes históricas han ido publicando, comenzó en 1926 y concluyó a finales de 1927, comenzando la actividad escolar en 1928, aunque otras referencias sitúan su inauguración oficial el 29 de noviembre de 1929. Ese mismo año, una Real Orden creó provisionalmente la Escuela Nacional Graduada de Niños denominada Soto Flores, en honor al político y benefactor jerezano.
Calle Santa Clara, con el colegio al fondo, en una imagen reciente.
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JUAN CARLOS TORO
Un colegio que funcionó durante alrededor de 70 años
El inmueble está distribuido en tres plantas. En la baja había dos aulas, aseos, sala de profesores y un patio exterior. La segunda contaba con servicios y otras dos clases, una de las cuales terminaría siendo dividida para crear un aula más pequeña. La última planta albergaba originalmente la vivienda del portero.
Con el paso del tiempo, el Soto Flores quedó vinculado al centro que entonces se denominaba Generalísimo Franco, actual CEIP Al-Ándalus, situado en la plaza del Cristo de la Expiración. Aproximadamente hacia 1970, la escuela de Santa Clara quedó anexionada a este colegio.
Su etapa educativa terminó definitivamente en 1998, cuando dejó de funcionar como colegio de Primaria tras alrededor de siete décadas relacionadas con la enseñanza.
Desde 1999, parte del edificio fue utilizada durante varios años por una sección del Conservatorio de Música, aunque también por ONG de la ciudad como Ecologistas en Acción, Aspanido, la asociación de enfermos de Chron y colitis ulcerosa, la asociación de viudas, y la asociación contra la bulimia y la anorexia. Todavía hoy en la fachada puede leerse el cartel con los colectivos que dieron un penúltimo uso a este inmueble.
En 2015 el Ayuntamiento ya lo consideraba "infrautilizado"
La situación del antiguo colegio volvió a ponerse sobre la mesa en 2015. La entonces alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, visitó las instalaciones durante un recorrido por San Miguel para abordar proyectos destinados a revitalizar el barrio.
La propia información difundida entonces por el Ayuntamiento describía Santa Clara como "un antiguo colegio infrautilizado, de 2.129 metros cuadrados". En aquel momento, únicamente Ecologistas en Acción hacía uso del inmueble, concretamente de la última planta, que tenía cedida. Pero poco después, las condiciones del inmueble fueron empeorando y este patrimonio, con una larga historia tras de sí, fue pasto del olvido y las telarañas.
En 2018, el Ayuntamiento aprobó trabajos para reparar parte de la cubierta debido a las filtraciones de lluvia y al deterioro que estaban generando. El inmueble, de propiedad municipal, está además catalogado, lo que no ha frenado en cambio su progresivo abandono.
La historia de Santa Clara es, por tanto, la de un edificio estrechamente vinculado durante décadas a la educación en Jerez que cerró como colegio en 1998 y que, al menos desde 2015, era reconocido por el propio Ayuntamiento como un espacio infrautilizado pese a disponer de más de 2.100 metros cuadrados en pleno barrio de San Miguel. A unos pasos de la Plaza del Arenal, con la luz y las vistas de un barrio emblemático como San Miguel y con un espacio libre que actuaba como patio de aquel antiguo colegio.
Una finca que bien merecería una pensada por parte de nuestros responsables municipales, toda vez que incluso en uno de los últimos planes de regeneración del centro histórico se incluyó como patrimonio municipal a recuperar. Y habría que hacerlo, aunque solo fuera por honrar, un siglo después, la memoria de la generosa aportación de Soto Flores.
Mientras el gobierno municipal trabaja para dar nuevos usos a inmuebles abandonados —la antigua Escuela de Idiomas en Taxdirt o la vetusta Jefatura de la Policía Local en El Almendral— otras fincas del patrimonio público de Jerez permanecen envueltas en un olvido y un silencio sepulcral.
Es el caso del antiguo colegio de la calle Santa Clara, en pleno barrio de San Miguel, un edificio en franca degradación que supone un auténtico despilfarro urbanístico e inmobiliario en el centro histórico de la ciudad.
Cien años después de que el benefactor jerezano Antonio Soto Flores dejará, a su muerte en 1926, 100.000 pesetas para construir un colegio en el arrabal histórico, la antigua Escuela Nacional Graduada de Niños nº3, que luego pasó a ser colegio público ya con la restauración democrática, permanece durmiendo el sueño de los justos.
Con 2.129 metros cuadrados en tres plantas, su historia, como decimos, se remonta a finales de los años veinte del siglo pasado.Soto Flores, farmacéutico jerezano, concejal y teniente de alcalde, impulsó y financió como obra póstuma una construcción cuyo diseño se encargó al arquitecto municipal Rafael Esteve.
La construcción, según diversas fuentes históricas han ido publicando, comenzó en 1926 y concluyó a finales de 1927, comenzando la actividad escolar en 1928, aunque otras referencias sitúan su inauguración oficial el 29 de noviembre de 1929. Ese mismo año, una Real Orden creó provisionalmente la Escuela Nacional Graduada de Niños denominada Soto Flores, en honor al político y benefactor jerezano.
Calle Santa Clara, con el colegio al fondo, en una imagen reciente.
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JUAN CARLOS TORO
Un colegio que funcionó durante alrededor de 70 años
El inmueble está distribuido en tres plantas. En la baja había dos aulas, aseos, sala de profesores y un patio exterior. La segunda contaba con servicios y otras dos clases, una de las cuales terminaría siendo dividida para crear un aula más pequeña. La última planta albergaba originalmente la vivienda del portero.
Con el paso del tiempo, el Soto Flores quedó vinculado al centro que entonces se denominaba Generalísimo Franco, actual CEIP Al-Ándalus, situado en la plaza del Cristo de la Expiración. Aproximadamente hacia 1970, la escuela de Santa Clara quedó anexionada a este colegio.
Su etapa educativa terminó definitivamente en 1998, cuando dejó de funcionar como colegio de Primaria tras alrededor de siete décadas relacionadas con la enseñanza.
Desde 1999, parte del edificio fue utilizada durante varios años por una sección del Conservatorio de Música, aunque también por ONG de la ciudad como Ecologistas en Acción, Aspanido, la asociación de enfermos de Chron y colitis ulcerosa, la asociación de viudas, y la asociación contra la bulimia y la anorexia. Todavía hoy en la fachada puede leerse el cartel con los colectivos que dieron un penúltimo uso a este inmueble.
En 2015 el Ayuntamiento ya lo consideraba "infrautilizado"
La situación del antiguo colegio volvió a ponerse sobre la mesa en 2015. La entonces alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, visitó las instalaciones durante un recorrido por San Miguel para abordar proyectos destinados a revitalizar el barrio.
La propia información difundida entonces por el Ayuntamiento describía Santa Clara como "un antiguo colegio infrautilizado, de 2.129 metros cuadrados". En aquel momento, únicamente Ecologistas en Acción hacía uso del inmueble, concretamente de la última planta, que tenía cedida. Pero poco después, las condiciones del inmueble fueron empeorando y este patrimonio, con una larga historia tras de sí, fue pasto del olvido y las telarañas.
En 2018, el Ayuntamiento aprobó trabajos para reparar parte de la cubierta debido a las filtraciones de lluvia y al deterioro que estaban generando. El inmueble, de propiedad municipal, está además catalogado, lo que no ha frenado en cambio su progresivo abandono.
La historia de Santa Clara es, por tanto, la de un edificio estrechamente vinculado durante décadas a la educación en Jerez que cerró como colegio en 1998 y que, al menos desde 2015, era reconocido por el propio Ayuntamiento como un espacio infrautilizado pese a disponer de más de 2.100 metros cuadrados en pleno barrio de San Miguel. A unos pasos de la Plaza del Arenal, con la luz y las vistas de un barrio emblemático como San Miguel y con un espacio libre que actuaba como patio de aquel antiguo colegio.
Una finca que bien merecería una pensada por parte de nuestros responsables municipales, toda vez que incluso en uno de los últimos planes de regeneración del centro histórico se incluyó como patrimonio municipal a recuperar. Y habría que hacerlo, aunque solo fuera por honrar, un siglo después, la memoria de la generosa aportación de Soto Flores.
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