El fuego sigue sin dar una tregua definitiva en el entorno de Niebla, en la provincia de Huelva. Después de una madrugada complicada por los continuos cambios de viento, el dispositivo de extinción afronta este domingo, entre el optimismo y la incertidumbre, una nueva jornada decisiva. El incendio continúa avanzando principalmente por la zona noroeste de la cabeza y por el este, en el flanco sur, mientras 467 personas permanecen evacuadas.
Entre ellas hay vecinos de Berrocal que conocen demasiado bien lo que supone mirar al horizonte y ver acercarse las llamas. Uno de ellos es Juan Romero, portavoz de Ecologistas en Acción en Huelva, que reconoce que la situación continúa siendo "bastante complicada" y confía en que el viento permita avanzar a los equipos. "Ayer por la tarde recibimos un aviso, en este caso de la Subdelegación del Gobierno, que había que evacuar", relata. Antes de abandonar la zona, el humo ya estaba generando un ambiente "bastante irrespirable".
Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos Nunca Más recuerdan que esta es ya la segunda evacuación forzosa que sufren los habitantes de Berrocal y el tercer gran incendio forestal que afecta al municipio en los últimos 50 años. Las organizaciones temen además por lo que todavía permanece de actividades tradicionales que han servido como complemento económico a sus habitantes, entre ellas el corcho, la apicultura y el ganado.
"¿Qué han aprendido las instituciones de nosotros?"
Romero vive el actual incendio inevitablemente ligado a la memoria de otros grandes fuegos. Recuerda que Berrocal ha sufrido tres grandes incendios forestales desde 1976, incluido el devastador episodio del 27 de julio de 2004, que, según rememora, afectó a 34.000 hectáreas, alcanzó numerosos municipios y dejó dos fallecidos.
En una nota difundida por ambas organizaciones, sitúan, desde el mismo entorno de la Venta de las Tablas, el inicio del actual fuego el pasado día 7 en el término municipal de Niebla, partió en 1976 otro incendio durante una corta de eucaliptos. Aquel fuego quemó, según señalan, más de 6.000 hectáreas, más de la mitad del término de Berrocal y todo el sur del monte público de la Finca La Pata del Caballo, en Escacena del Campo.
En la década de los 80, añaden, otra corta de eucaliptos estuvo relacionada con un nuevo gran incendio que alcanzó Berrocal después de iniciarse en Paterna del Campo. El tercer gran episodio llegó el 27 de julio de 2004 desde la barriada de Los Cantos, en Minas de Riotinto: recorrió más de 34.000 hectáreas, casi 8.000 de ellas en Berrocal, alcanzó 14 municipios de las provincias de Huelva y Sevilla y acabó con la vida de dos personas.
Por eso, la pregunta que asegura haberse hecho junto a otros vecinos tras conocer la evolución de las llamas es especialmente dura: "¿Qué han aprendido las instituciones de nosotros? ¿Del sufrimiento que hemos pasado como consecuencia de los incendios?". Y responde categóricamente: "No han querido aprender nada".

- La gran columna de humo provocada por el incendio en Niebla.
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- ALBERTO DÍAZ / EFE
Las organizaciones ecologistas vinculan esta sucesión de catástrofes también con el deterioro demográfico y económico del municipio. Sostienen que Berrocal ha perdido más de la mitad de la población que tenía hace 50 años y que actividades históricas como el corcho, la apicultura y la ganadería han dejado de tener el peso que tuvieron en el pasado. A ello suman la pérdida reiterada de bosques, dehesas y fauna con cada nuevo incendio.
El portavoz ecologista recupera ahora una advertencia que ya había lanzado hace un año. "En Huelva hay auténticos polvorines", afirmó entonces al referirse al abandono y la gestión de grandes extensiones ocupadas por pinos y eucaliptos. Romero considera especialmente problemáticas las plantaciones situadas en terrenos abruptos y barrancos donde, sostiene, los equipos terrestres y la maquinaria tienen enormes dificultades para acceder durante un incendio.
En aquella advertencia de Romero, también señaló que "hay zonas de Huelva en que un incendio no lo para ni Dios; son bosques butaneros, y aquí cerca de Berrocal uno de los puntos críticos es el Alto de los Barreros y Peñas Blancas”. Las organizaciones subrayan ahora que esa zona se encuentra cerca del actual incendio de Niebla.
Su diagnóstico actual mantiene aquella misma preocupación. Para Romero, la elevada presencia de eucaliptos y pinos favorece un escenario extremadamente difícil para los equipos cuando se producen incendios de estas características. También reclama más participación de las zonas rurales en la gestión de los montes, limpieza de los márgenes de las carreteras y planes de autoprotección actualizados en los municipios.
"El fuego se frena con participación, especies nativas y un mundo rural vivo"
Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos Nunca Más resumen su posición con una reivindicación: “El fuego se frena con participación, especies nativas, dotación óptima del Infoca y una apuesta por un mundo rural vivo”. Ambas organizaciones señalan como factores que, a su juicio, están detrás de las grandes dimensiones alcanzadas por algunos incendios la planificación realizada al margen de los habitantes de las zonas rurales y sin tener suficientemente en cuenta los efectos del cambio climático, la presencia de cultivos de eucalipto en zonas de sierra y la merma de medios humanos y materiales del Infoca.
En este sentido, reclaman una participación "mayor y real" de las comunidades rurales junto a equipos científicos multidisciplinares en el diseño de la política forestal andaluza. Consideran que los habitantes de estos municipios pueden aportar un conocimiento directo de sus montes que debería incorporarse a la planificación y reclaman un modelo orientado hacia la mejora de los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y la adaptación de los espacios forestales a las nuevas condiciones derivadas del cambio climático.
También plantean revisar la relación de la población rural con sus montes, adecuar determinadas actividades que consideran de riesgo, recuperar la ganadería extensiva y facilitar el desplazamiento de los animales hacia zonas de agua y cría. Para ambas organizaciones, mantener vivo el mundo rural forma parte también de la prevención.
El viento vuelve a marcar la jornada
La evolución del incendio sigue completamente condicionada por los cambios en la dirección del viento, una preocupación que no solo aparece en los partes oficiales, sino también en el relato de los vecinos evacuados. Antonio Sanz ha explicado que durante la madrugada algunas maniobras previstas tuvieron que descartarse por su peligrosidad y que el fuego avanzó tanto en la zona noroeste como en el sector este. Incluso llegó a cruzar el río Tinto en un punto, aunque los efectivos del Plan Infoca lograron frenar ese foco.
"Lo más importante de la noche es que no ha llegado el peor de los escenarios que teníamos", señaló el consejero. Parte del perímetro ya está consolidado, lo que permite concentrar los esfuerzos principalmente en los sectores norte y este, pero la incertidumbre meteorológica continúa.
Esa misma inquietud se vive entre los desalojados. Rosa Fernández, otra de las personas que está viviendo directamente la emergencia y miembro Ecologistas en Acción en Huelva y la Plataforma Fuegos Nunca Más, explica que están pendientes especialmente del nuevo giro previsto del viento. "Estamos a la espera con el giro de viento que, por lo visto, se va a producir alrededor de las 12", relata. Según su testimonio, el principal temor es que vuelva a soplar hacia el norte, en dirección a Berrocal. "A ver qué pasa a las 12. Eso es lo más de esto, ¿sabes? Que como se ponga el viento tonto otra vez...", resume.
Juan expresa una preocupación similar. Asegura que durante las horas de menor intensidad aparente el incendio puede parecer "muy apaciguado", aunque teme que una reactivación del viento vuelva a alimentar los frentes. En su valoración, los cambios de dirección y la configuración de los valles pueden modificar rápidamente el comportamiento de las llamas.

- Vista aérea del incendio de Niebla
Tanto Romero como Fernández ponen además el foco en la dispersión de pavesas. Rosa sostiene que la aparición de numerosos puntos separados entre sí es compatible, en su opinión, con material incandescente desplazado por el aire. "Si aquí hay un punto ardiendo y 100 metros más para allá otro que no están en contacto está claro que ha sido una pavesa", explica, vinculando este comportamiento especialmente a las masas de eucalipto.
Romero incide en la misma idea y señala que la densidad de eucaliptos y pinos puede favorecer que las pavesas sean transportadas a kilómetros y originen nuevos frentes de incendio. "Se está retroalimentando", afirma sobre el comportamiento que observa en el fuego.
Cenizas y cortezas aún ardiendo a diez kilómetros del fuego
Según la organización, cuando el incendio todavía se encontraba a unos diez kilómetros del casco urbano de Berrocal, no solamente caían cenizas sobre el municipio: en la plaza, las calles y las azoteas aparecieron también trozos de corteza de eucalipto y hojas que todavía estaban ardiendo.
Los ecologistas emplean este episodio para reforzar su crítica a la presencia de grandes plantaciones de eucalipto en zonas de sierra. Sostienen que especies mediterráneas como alcornoques, encinas, olmos, castaños o fresnos arden de forma más lenta y pueden contribuir a ralentizar la velocidad del fuego, mientras que atribuyen a pinos resineros y, especialmente, a los eucaliptos una mayor capacidad para proyectar material incandescente a distancia.
La organización alude además a los numerosos focos detectados durante el incendio. Según la información basada en una plataforma de seguimiento de incendios forestales en tiempo real basada en datos de satélites de la NASA y Eumesat y fuentes oficiales como el Infoca, durante la noche se contabilizaban 754 focos. Ecologistas en Acción relaciona ese elevado número de puntos con la propagación de pavesas y recuerda que el incendio obligó a evacuar a habitantes de Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo.
Por eso, pese a los avances logrados en algunas partes del perímetro, entre los evacuados continúa pesando la prudencia. La jornada vuelve a depender de una variable que desde el comienzo de la emergencia ha complicado una y otra vez los trabajos: hacia dónde sople el viento y con qué intensidad lo haga.
"La gente está ofreciendo sus casas"
En medio de esa incertidumbre aparece también la solidaridad. Rosa Fernández destaca que numerosos vecinos han llamado para ofrecer sus propias viviendas a quienes tuvieron que marcharse. "Hay muchísima gente preocupada ofreciendo sus casas, llamando para ofrecer sus casas, no solo a gente que conocemos, sino para otras personas que se han tenido que desplazar", explica.
Fernández destaca especialmente la acogida dispensada en Zalamea la Real, municipio que ya recibió a evacuados durante el incendio de 2004. "Nuevamente ha sido cálida, acogedora y no ha faltado de nada a la gente", señala.
También relata un problema vivido durante el desalojo: asegura que ni ella ni Juan recibieron en sus teléfonos el mensaje de alerta de evacuación. Según su testimonio, el aviso que percibieron posteriormente en Berrocal llegó mediante un vehículo de Protección Civil que recorría el municipio comunicando con un altavoz que había que salir.
"Yo no conozco a nadie que me diga, que me haya dicho que recibió la alerta", asegura Fernández, dejando constancia de que habla desde su experiencia y la de las personas de su entorno.
La preocupación por lo que quedará después del fuego
Ecologistas en Acción y la Plataforma Fuegos Nunca Más sitúan parte de esa preocupación en la zona Red Natura 2000 del Corredor Ecológico del Tinto. Romero mira además más allá de las hectáreas quemadas. Advierte del daño a la biodiversidad que puede estar produciéndose en terrenos donde existen ciervos, muflones, gamos y presencia de lince ibérico, además de nidos de águilas reales, cigüeñas negras y otras rapaces.
"Me preocupa mucho la cantidad de animales que van a sufrir las consecuencias", señala. Su intención, cuando termine la emergencia y sea posible acceder de nuevo al terreno, es recorrer la zona para conocer el alcance del impacto. "Va a haber una pérdida muy considerable. Qué pena más grande, de verdad".
El modelo forestal que reclaman tras el incendio
Más allá de la emergencia inmediata, plantean una revisión de la política forestal. Reclaman que los espacios rurales andaluces sean tratados como lugares de vida y trabajo y como generadores de bienestar, con políticas que prioricen la preservación de las especies arbóreas nativas y de la biodiversidad.
En el caso concreto de los eucaliptos, proponen una "planificación adecuada" que, según explican, debería desplazarlos de los espacios forestales y montes hacia zonas agrícolas marginales. A ello suman la petición de una ordenación adecuada del territorio, el cumplimiento de la normativa de protección y mayores fondos, recursos humanos y medios materiales.
Las organizaciones cuestionan igualmente un modelo de prevención basado principalmente en ampliar cortafuegos si posteriormente no existe un mantenimiento suficiente. Recuerdan que en grandes incendios como el actual las llamas han conseguido superar obstáculos como carreteras, cursos de agua y cortafuegos. Frente a ello, defienden una gestión que haga los montes más resilientes ante unas condiciones climáticas cada vez más adversas.
En esa reflexión sitúan también el debate sobre el Infoca. La organización considera que la respuesta frente a los grandes incendios requiere una dotación suficiente de personal y medios materiales y relaciona esa reivindicación con una estrategia más amplia para mantener un "mundo rural actualizado y vivo", en el que los montes continúen proporcionando, en sus palabras, "salud, vida y trabajo".
Mientras llega ese momento, la prioridad continúa estando en frenar las llamas. El viento seguirá condicionando una jornada en la que cientos de efectivos permanecen desplegados y cientos de vecinos continúan pendientes de cuándo podrán volver a sus casas.
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