Fernando y Veca llevan años conviviendo con el mismo temor cada vez que el pueblo celebra algo. En Dúrcal (Granada), cualquier excusa sirve para lanzar petardos: una victoria de fútbol, una fiesta, un cumpleaños. Para su hija Rubí, de seis años, ese ruido no es una simple molestia, sino una fuente de sufrimiento real.
Rubí padece el síndrome FOXP1, una enfermedad genética rara que le provoca, entre otros síntomas, un trastorno del espectro autista y una reactividad sensorial extrema. Su sistema nervioso procesa los sonidos fuertes e inesperados de forma desproporcionada, convirtiendo cada petardo en un motivo de auténtico pánico.
Durante años, sus padres han optado por encerrarse en casa cuando intuían que podía haber pirotecnia. "Aquí en el pueblo, a la más mínima ocasión la gente tiraba petardos. Si gana el Madrid, petardo; si gana el Barça, petardo. A la más mínima, petardo. Nuestra hija sufre mucho con el ruido", explica Fernando a Informativos Telecinco.
Un vídeo que movilizó al pueblo
Cansados de esa tensión, los padres de Rubí decidieron publicar un vídeo en redes sociales para contar lo que vivía su hija. "Esta es mi hija Rubí. Como muchos otros niños y animales del pueblo, está aterrorizada por los petardos", relataba Veca, pidiendo empatía y una regulación horaria que les permitiera anticiparse.
La respuesta llegó casi de inmediato. Muchos vecinos se sumaron a la causa con una recogida de firmas que sumó más de 400 rúbricas presentadas en el Ayuntamiento. Los corredores de la XLIV Prueba de Fondo llevaron hasta la meta unas pancartas hechas por la propia Rubí con el lema "STOP petardos sin control".
Respuesta municipal
El Ayuntamiento de Dúrcal ha respondido endureciendo la ordenanza que ya existía desde 2015, pero que apenas se cumplía. La concejala de Fiestas, Ángela Ruiz, ha señalado que preocupa "que una proporción tan elevada de la población haya trasladado formalmente esta molestia", ya que evidencia que la cuestión afecta de manera notable a la convivencia vecinal.
A partir de ahora, el Ayuntamiento anunciará con antelación las fechas y horarios permitidos, y cualquier lanzamiento fuera de esos márgenes conllevará multas de hasta 1.500 euros. "Pedíamos una regulación y el pueblo nos ha escuchado, han sido cientos los mensajes de apoyo", cuenta Veca.
Fernando añade que el proceso "ha sido muy sanador" para la familia. Saben que los petardos no desaparecerán del todo, pero podrán anticiparse: "Nos gustaría que se acabaran, pero que haya un horario límite ya nos permite estar prevenidos", aseguran, aliviados.
Fernando y Veca llevan años conviviendo con el mismo temor cada vez que el pueblo celebra algo. En Dúrcal (Granada), cualquier excusa sirve para lanzar petardos: una victoria de fútbol, una fiesta, un cumpleaños. Para su hija Rubí, de seis años, ese ruido no es una simple molestia, sino una fuente de sufrimiento real.
Rubí padece el síndrome FOXP1, una enfermedad genética rara que le provoca, entre otros síntomas, un trastorno del espectro autista y una reactividad sensorial extrema. Su sistema nervioso procesa los sonidos fuertes e inesperados de forma desproporcionada, convirtiendo cada petardo en un motivo de auténtico pánico.
Durante años, sus padres han optado por encerrarse en casa cuando intuían que podía haber pirotecnia. "Aquí en el pueblo, a la más mínima ocasión la gente tiraba petardos. Si gana el Madrid, petardo; si gana el Barça, petardo. A la más mínima, petardo. Nuestra hija sufre mucho con el ruido", explica Fernando a Informativos Telecinco.
Un vídeo que movilizó al pueblo
Cansados de esa tensión, los padres de Rubí decidieron publicar un vídeo en redes sociales para contar lo que vivía su hija. "Esta es mi hija Rubí. Como muchos otros niños y animales del pueblo, está aterrorizada por los petardos", relataba Veca, pidiendo empatía y una regulación horaria que les permitiera anticiparse.
La respuesta llegó casi de inmediato. Muchos vecinos se sumaron a la causa con una recogida de firmas que sumó más de 400 rúbricas presentadas en el Ayuntamiento. Los corredores de la XLIV Prueba de Fondo llevaron hasta la meta unas pancartas hechas por la propia Rubí con el lema "STOP petardos sin control".
Respuesta municipal
El Ayuntamiento de Dúrcal ha respondido endureciendo la ordenanza que ya existía desde 2015, pero que apenas se cumplía. La concejala de Fiestas, Ángela Ruiz, ha señalado que preocupa "que una proporción tan elevada de la población haya trasladado formalmente esta molestia", ya que evidencia que la cuestión afecta de manera notable a la convivencia vecinal.
A partir de ahora, el Ayuntamiento anunciará con antelación las fechas y horarios permitidos, y cualquier lanzamiento fuera de esos márgenes conllevará multas de hasta 1.500 euros. "Pedíamos una regulación y el pueblo nos ha escuchado, han sido cientos los mensajes de apoyo", cuenta Veca.
Fernando añade que el proceso "ha sido muy sanador" para la familia. Saben que los petardos no desaparecerán del todo, pero podrán anticiparse: "Nos gustaría que se acabaran, pero que haya un horario límite ya nos permite estar prevenidos", aseguran, aliviados.
COMENTARIOS