Medussa Music Bar, uno de los grandes enclaves de la cultura alternativa y la música independiente en el centro histórico de Cádiz, afronta una cuenta atrás que ha provocado la movilización de clientes, músicos, artistas y colectivos sociales. El establecimiento ha anunciado su cierre definitivo para el próximo 1 de noviembre de 2026, después de más de dos décadas ofreciendo una propuesta alejada de los circuitos comerciales.
La razón se encuentra en la situación del inmueble que alberga el local, situado actualmente en la esquina de las calles Beato Diego de Cádiz y Manuel Rancés. Según ha comunicado la gerencia, los nuevos propietarios de la finca no renovarán el contrato de alquiler, lo que obligará a poner fin a una trayectoria que comenzó el 2 de agosto de 2002.
La noticia ha generado una respuesta inmediata entre quienes consideran que Medussa es mucho más que un establecimiento de copas. Bajo el nombre de "Somos Medussa", la clientela habitual, músicos locales y distintos colectivos han creado una plataforma ciudadana e iniciado una recogida de firmas en Peticiones.net para tratar de salvar un espacio que cumple 24 años de vida.
"No es solo un bar. Es el último escenario donde la música alternativa de Cádiz sigue respirando. Hoy está en peligro. Hemos decidido defenderlo", sostiene el movimiento ciudadano.
Un refugio para el underground
Medussa abrió sus puertas como sucesor natural del bar Comix, acogiendo desde sus primeros días a quienes buscaban un ambiente nocturno diferente en Cádiz. Su primera ubicación estuvo en la calle General Luque, aunque posteriormente se trasladó al local que ocupa en la actualidad.
Desde allí, numerosas personas han disfrutado de pinchadas y bailes hasta la madrugada. El vinilo ha sido siempre una de sus señas de identidad, con sesiones en las que han sonado rock, reggae, funk, punk y electrónica.
Pero su actividad no se ha limitado a servir copas. Durante más de dos décadas, el espacio ha acogido exposiciones, jam sessions, pequeños conciertos y mercadillos, convirtiéndose en un punto de encuentro multicultural.
La plataforma sitúa el cierre dentro de un proceso más amplio. "La compra de la finca donde vive el Medussa no es un accidente. Es parte de un proceso de turistificación y gentrificación que está vaciando Cádiz de sus espacios de vida real. Una ciudad que pierde su ocio de barrio pierde su alma", afirma el colectivo.
En la petición recuerdan los cierres encadenados de espacios vinculados a la música alternativa gaditana: Cambalache, Sala Comix, Supersonic y El Pelícano. Tras la desaparición de estos locales, consideran que Medussa representa el último eslabón de una escena que marcó a varias generaciones.
"Estamos destruyendo el escenario mientras formamos el talento"
"Somos Medussa" también pone sobre la mesa una contradicción. Cádiz cuenta con Escuelas de Rock municipales y privadas y mantiene una cultura musical propia que comenzó a desarrollarse desde los años 70, favorecida por la posibilidad de escuchar emisoras americanas, y que vivió un periodo de auge durante las décadas de los 80 y los 90, cuando la ciudad disponía de numerosas salas de conciertos, bandas y locales.
Sin embargo, advierten de que los músicos que se forman actualmente podrían encontrarse sin espacios donde mostrar su trabajo. "No tendrán dónde actuar mañana. Estamos destruyendo el escenario mientras formamos el talento. Aquí radica la paradoja: invertimos en cultura sin proteger los espacios donde esa cultura vive", denuncia la plataforma.
Entre sus peticiones se encuentra el reconocimiento de Medussa por su valor y su aportación a la cultura de Cádiz, tanto como espacio de memoria colectiva como por su labor en favor de una cultura diversa. También reclaman que se mantenga el uso cultural de la planta baja del inmueble frente a su posible conversión en un espacio exclusivamente residencial.
El movimiento demanda, además, "un modelo de ciudad habitable, diversa y creativa, no solo un escaparate rentable para el turismo", en el que se conserve la variedad de usos y actividades relacionadas con la vida residencial.
"Somos músicos, artistas, clientes de toda la vida y personas que aman esta ciudad", señalan sus integrantes. Aseguran que muchas de las personas que hoy son referentes de la escena cultural gaditana dieron sus primeros pasos sobre el escenario del Medussa y recuerdan que varias generaciones se encontraron y compartieron experiencias entre sus paredes.
"Queremos que Cádiz siga siendo una ciudad rompedora e intercultural — no un mero escaparate", finalizan.
Medussa Music Bar, uno de los grandes enclaves de la cultura alternativa y la música independiente en el centro histórico de Cádiz, afronta una cuenta atrás que ha provocado la movilización de clientes, músicos, artistas y colectivos sociales. El establecimiento ha anunciado su cierre definitivo para el próximo 1 de noviembre de 2026, después de más de dos décadas ofreciendo una propuesta alejada de los circuitos comerciales.
La razón se encuentra en la situación del inmueble que alberga el local, situado actualmente en la esquina de las calles Beato Diego de Cádiz y Manuel Rancés. Según ha comunicado la gerencia, los nuevos propietarios de la finca no renovarán el contrato de alquiler, lo que obligará a poner fin a una trayectoria que comenzó el 2 de agosto de 2002.
La noticia ha generado una respuesta inmediata entre quienes consideran que Medussa es mucho más que un establecimiento de copas. Bajo el nombre de "Somos Medussa", la clientela habitual, músicos locales y distintos colectivos han creado una plataforma ciudadana e iniciado una recogida de firmas en Peticiones.net para tratar de salvar un espacio que cumple 24 años de vida.
"No es solo un bar. Es el último escenario donde la música alternativa de Cádiz sigue respirando. Hoy está en peligro. Hemos decidido defenderlo", sostiene el movimiento ciudadano.
Un refugio para el underground
Medussa abrió sus puertas como sucesor natural del bar Comix, acogiendo desde sus primeros días a quienes buscaban un ambiente nocturno diferente en Cádiz. Su primera ubicación estuvo en la calle General Luque, aunque posteriormente se trasladó al local que ocupa en la actualidad.
Desde allí, numerosas personas han disfrutado de pinchadas y bailes hasta la madrugada. El vinilo ha sido siempre una de sus señas de identidad, con sesiones en las que han sonado rock, reggae, funk, punk y electrónica.
Pero su actividad no se ha limitado a servir copas. Durante más de dos décadas, el espacio ha acogido exposiciones, jam sessions, pequeños conciertos y mercadillos, convirtiéndose en un punto de encuentro multicultural.
La plataforma sitúa el cierre dentro de un proceso más amplio. "La compra de la finca donde vive el Medussa no es un accidente. Es parte de un proceso de turistificación y gentrificación que está vaciando Cádiz de sus espacios de vida real. Una ciudad que pierde su ocio de barrio pierde su alma", afirma el colectivo.
En la petición recuerdan los cierres encadenados de espacios vinculados a la música alternativa gaditana: Cambalache, Sala Comix, Supersonic y El Pelícano. Tras la desaparición de estos locales, consideran que Medussa representa el último eslabón de una escena que marcó a varias generaciones.
"Estamos destruyendo el escenario mientras formamos el talento"
"Somos Medussa" también pone sobre la mesa una contradicción. Cádiz cuenta con Escuelas de Rock municipales y privadas y mantiene una cultura musical propia que comenzó a desarrollarse desde los años 70, favorecida por la posibilidad de escuchar emisoras americanas, y que vivió un periodo de auge durante las décadas de los 80 y los 90, cuando la ciudad disponía de numerosas salas de conciertos, bandas y locales.
Sin embargo, advierten de que los músicos que se forman actualmente podrían encontrarse sin espacios donde mostrar su trabajo. "No tendrán dónde actuar mañana. Estamos destruyendo el escenario mientras formamos el talento. Aquí radica la paradoja: invertimos en cultura sin proteger los espacios donde esa cultura vive", denuncia la plataforma.
Entre sus peticiones se encuentra el reconocimiento de Medussa por su valor y su aportación a la cultura de Cádiz, tanto como espacio de memoria colectiva como por su labor en favor de una cultura diversa. También reclaman que se mantenga el uso cultural de la planta baja del inmueble frente a su posible conversión en un espacio exclusivamente residencial.
El movimiento demanda, además, "un modelo de ciudad habitable, diversa y creativa, no solo un escaparate rentable para el turismo", en el que se conserve la variedad de usos y actividades relacionadas con la vida residencial.
"Somos músicos, artistas, clientes de toda la vida y personas que aman esta ciudad", señalan sus integrantes. Aseguran que muchas de las personas que hoy son referentes de la escena cultural gaditana dieron sus primeros pasos sobre el escenario del Medussa y recuerdan que varias generaciones se encontraron y compartieron experiencias entre sus paredes.
"Queremos que Cádiz siga siendo una ciudad rompedora e intercultural — no un mero escaparate", finalizan.
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