El chirigotero Antonio Álvarez, conocido como "El Bizcocho", ha mostrado su satisfacción tras conquistar el primer premio en el Gran Teatro Falla, un logro que describe como una mezcla de "alegría, satisfacción, orgullo" y que considera el punto culminante de una trayectoria marcada por la constancia. En la entrevista concedida al Ayuntamiento de La Rinconada, subrayó además su felicidad por compartir el éxito con quienes los han acompañado durante el camino, "muy feliz por la gente que lo comparte con nosotros, que nos ha visto llegar hasta aquí".
Además, la agrupación a través de sus redes sociales se ha despedido de la semana de Carnaval con un emotivo mensaje. "Termina un Carnaval inolvidable para nosotros. De los que hablaremos de él cuando seamos ancianos. Porque además de llevarnos el Primer Premio tras tantos años de trabajo y sacrificio, nos hemos dado cuenta de una cosa, Cádiz".
De lo que se han dado cuenta es de que "nos queréis igual habiendo quedado primero, tercero, cuarto o séptimo. Porque ahora que hemos ganado, puede verse el cariño y afecto que la ciudad nos está dando, pero es que sigue siendo el mismo que todos estos años. Y es la prueba irrefutable de que, pase lo que pase, nos vaya bien o no tan bien, Cádiz siempre estará ahí para demostrarnos su amor, que obviamente es mutuo".
Álvarez admite que este año se percibía una mayor unanimidad en torno a su agrupación como favorita. A diferencia de otras ediciones, cuando las preferencias estaban más repartidas, asegura que "había mucha gente que apostaba por nosotros como primer premio" y que esa coincidencia se notó especialmente en Cádiz. Para el autor, el reconocimiento es consecuencia directa "del trabajo de muchos años y de la perseverancia… y de que somos pesados, en definitiva".
El respaldo del público ha sido constante tanto en Cádiz como en su localidad natal, aunque en esta ocasión la convicción popular de la victoria resultó especialmente llamativa. Según explica, se repetía insistentemente el mensaje de "este año vais a ganar, vais a ganar", algo que el grupo nunca terminó de creerse hasta escuchar el fallo del jurado, "yo estaba muy tranquilo porque no pensaba que fuéramos a ganar. Pero nada, hemos alucinado".
En La Rinconada, sin embargo, el cariño se ha mantenido estable a lo largo del tiempo. El autor destaca que la gente del municipio "siempre está con nosotros, siempre ha estado ahí", por lo que el recibimiento tras el triunfo no difiere en esencia del apoyo mostrado en años anteriores.
Más de una década sobre las tablas
Sobre la evolución de la chirigota, Álvarez señala que el grupo ha experimentado una transformación progresiva en la última década: "han pasado diez años". Cada proyecto ha buscado un enfoque distinto. En esta ocasión, decidieron desde el inicio apostar por pasodobles humorísticos y un final animado, con la intención de ofrecer "humor de principio a fin".
El autor recuerda que esa propuesta coincidió con lo que el público demandaba en redes sociales y en la calle, donde se pedían chirigotas menos sentimentales. Sin embargo, insiste en que el concepto ya estaba definido previamente, "la sorpresa es fundamental siempre a la hora de conectar con el público. Y este año lo hemos conseguido de lleno".
Al rememorar sus inicios, Álvarez pone el acento en la continuidad del grupo humano que lo acompaña. Destaca la satisfacción de seguir junto a amigos de toda la vida y afirma que haber alcanzado este premio con ellos es algo que "me colma de felicidad".
Pese a la importancia histórica de "Los Saeteros", el autor evita elegir una sola agrupación de su trayectoria. Recuerda momentos clave de etapas anteriores y asegura que cada año ha sido especial por el esfuerzo invertido. Tras el triunfo, insiste en mantener la misma filosofía: "lo que miramos de verdad es divertirnos y la vida que nos da hacer esto… ya estamos pensando en el año que viene".




