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Sánchez Romate recupera al mítico Currito e incluso le 'da' nombre a una marca de fino

Se trata de un personaje registrado ni más ni menos que en 1935, que fue imagen de la bodega durante décadas y que ahora se ha puesto al día y al servicio de la gama de vinos

  • La botella de fino Currito, con su gama y un cartel histórico de Romate en el que aparece el personaje.

“La verdad es que siempre ha habido quien nos ha preguntado qué fue de Currito. Y es verdad que desde Sánchez Romate lo hemos utilizado muy esporádicamente en los últimos, no sé, treinta años o más. Contábamos con él, pero veíamos que antes había que hacer algo, una puesta al día… y eso es lo que hemos hecho”, cuenta Francisco Javier Requejo, consejero delegado de la bodega, una de las más antiguas del Marco de Jerez.

Currito, en realidad, siempre ha sido algo así como un apodo popular desde el nacimiento del personaje allá por los años 30 del siglo XX (su registro data ni más ni menos que del 10 de febrero de 1935, aunque se tiene constancia de que existía desde hacía varios años antes), ya que su nombre real era y es El Jerezano. El ‘muñeco’ tiene nombre y apodo… lo que no tiene, desgraciadamente, es autor conocido, no existe nada al respecto, según comenta el propio Requejo.

El caso es que el personaje representó a la marca durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado y poco a poco se fue dejando de lado hasta que hace unos años se planteó su recuperación. Esa necesaria puesta al día, la ‘rehabilitación’ de Currito como personaje, la llevó a cabo Luis Vázquez Pinteño, en el contexto del desarrollo de la gama de vinos Viñedos Propios de Sánchez Romate. “Quisimos dar al etiquetado de Viñedos Propios un punto vintage y ahí pensamos que tenía todo el sentido recuperar a Currito. La presentación nos gustó, vimos que está perfectamente conseguido y, a partir de ahí, comenzamos a estudiar nuevos usos para Currito”, afirma el consejo delegado de la bodega.

“A la gente le hace gracia Currito, es un personaje que gusta. Es muy habitual que, en su etiquetado, en su comunicación, las bodegas tiren de personajes de este tipo o de ‘escudos’, ya sabe a qué me refiero. Es opinable, claro, habrá quien piense de una manera o de otra, pero nosotros pensamos que el ‘muñeco’ está bien y estamos trabajando en recuperar su identificación con la marca… eso sí, hablamos siempre en lo que se refiere a los vinos, entendemos que el brandy (Romate es la casa de brandies tan significativos como Cardenal Mendoza, por ejemplo) debe ir por otro lado”, dice Requejo. ¿Veremos al Currito próximamente en la etiqueta de vinos de gama más alta de Romate, en el N.P.U. o en Don José, por ejemplo? Pues Requejo piensa que es muy posible y que, de hecho, se está trabajando en ello. Eso sí, el paso se dará solo si se tiene la certeza de que la integración de Currito es plena.

Pero es que hay más. Currito incluso ha pasado ahora a dar directamente nombre a una marca de fino de la bodega. El resto de la gama en la que está este fino continuará siendo Romate (cream, oloroso, amontillado y Pedro Ximénez) con la figura del personaje en el etiquetado, tal y como aparece hasta ahora, pero Romate ha decidido que el el fino se salga un poco de la norma y le ha puesto Currito.

Currito, vino de nuevo cuño

Eso sí, hay que tener en cuenta que este Currito es de nuevo cuño. Sánchez Romate lo ha registrado tras comprobar que dicho nombre estaba libre. En Jerez, mucha gente de cierta edad recordará el Finísimo Currito, una marca histórica que proviene de la bodega Paz Varela y terminó, con el superlativo de Finísimo, siendo de Bodegas Internacionales. Nada tiene que ver una cosa con otra, ya decimos que no se trata de la recuperación de una marca, sino de un personaje –que en realidad, recordemos, se llama El Jerezano– coetáneo de otros como el del Tío Pepe de González Byass o el Capa Negra, de Sandeman. Por cierto, por su similitud con el personaje del Tío Pepe en su día estuvo a punto de haber un contencioso, que todo indica que se arreglo de manera extrajudicial entre las dos casas. 

 Ya se ha comentado que no sé conoce quién pudo ser el creador de la criatura, no hay nada de nada, ni siquiera una hipótesis… pero… ¿y de El Jerezano? Tampoco hay nadie con nombres y apellidos, parece más bien un pastiche con elementos de distinta procedencia. “hay quien ve un capataz de bodega, pero ¿con ese sombrero? Además, es muy joven, aparenta veintitantos. Otros ven a un ganadero e incluso hay quien quiere ver algo del Zorro con la S y la R a modo de antifaz”, afirma Requejo. Currito siempre aparece con una S y una R alrededor de los ojos, a las que hay que añadir la H que ciñe el talle del personaje (S, R y H: Sánchez Romate Hermanos, el nombre exacto de la bodega).

En cualquier caso, la puesta al día del personaje ha llevado consigo la introducción de pequeños detalles que no tenía el original a fin de hacerlo más dinámico. Por ahora, al menos en lo que se refiere a su presencia en el etiquetado, lo que es seguro que el color no va a formar parte de la nueva vida de Currito, que va a seguir en negro…

“La verdad es que siempre ha habido quien nos ha preguntado qué fue de Currito. Y es verdad que desde Sánchez Romate lo hemos utilizado muy esporádicamente en los últimos, no sé, treinta años o más. Contábamos con él, pero veíamos que antes había que hacer algo, una puesta al día… y eso es lo que hemos hecho”, cuenta Francisco Javier Requejo, consejero delegado de la bodega, una de las más antiguas del Marco de Jerez.

Currito, en realidad, siempre ha sido algo así como un apodo popular desde el nacimiento del personaje allá por los años 30 del siglo XX (su registro data ni más ni menos que del 10 de febrero de 1935, aunque se tiene constancia de que existía desde hacía varios años antes), ya que su nombre real era y es El Jerezano. El ‘muñeco’ tiene nombre y apodo… lo que no tiene, desgraciadamente, es autor conocido, no existe nada al respecto, según comenta el propio Requejo.

El caso es que el personaje representó a la marca durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado y poco a poco se fue dejando de lado hasta que hace unos años se planteó su recuperación. Esa necesaria puesta al día, la ‘rehabilitación’ de Currito como personaje, la llevó a cabo Luis Vázquez Pinteño, en el contexto del desarrollo de la gama de vinos Viñedos Propios de Sánchez Romate. “Quisimos dar al etiquetado de Viñedos Propios un punto vintage y ahí pensamos que tenía todo el sentido recuperar a Currito. La presentación nos gustó, vimos que está perfectamente conseguido y, a partir de ahí, comenzamos a estudiar nuevos usos para Currito”, afirma el consejo delegado de la bodega.

“A la gente le hace gracia Currito, es un personaje que gusta. Es muy habitual que, en su etiquetado, en su comunicación, las bodegas tiren de personajes de este tipo o de ‘escudos’, ya sabe a qué me refiero. Es opinable, claro, habrá quien piense de una manera o de otra, pero nosotros pensamos que el ‘muñeco’ está bien y estamos trabajando en recuperar su identificación con la marca… eso sí, hablamos siempre en lo que se refiere a los vinos, entendemos que el brandy (Romate es la casa de brandies tan significativos como Cardenal Mendoza, por ejemplo) debe ir por otro lado”, dice Requejo. ¿Veremos al Currito próximamente en la etiqueta de vinos de gama más alta de Romate, en el N.P.U. o en Don José, por ejemplo? Pues Requejo piensa que es muy posible y que, de hecho, se está trabajando en ello. Eso sí, el paso se dará solo si se tiene la certeza de que la integración de Currito es plena.

Pero es que hay más. Currito incluso ha pasado ahora a dar directamente nombre a una marca de fino de la bodega. El resto de la gama en la que está este fino continuará siendo Romate (cream, oloroso, amontillado y Pedro Ximénez) con la figura del personaje en el etiquetado, tal y como aparece hasta ahora, pero Romate ha decidido que el el fino se salga un poco de la norma y le ha puesto Currito.

Currito, vino de nuevo cuño

Eso sí, hay que tener en cuenta que este Currito es de nuevo cuño. Sánchez Romate lo ha registrado tras comprobar que dicho nombre estaba libre. En Jerez, mucha gente de cierta edad recordará el Finísimo Currito, una marca histórica que proviene de la bodega Paz Varela y terminó, con el superlativo de Finísimo, siendo de Bodegas Internacionales. Nada tiene que ver una cosa con otra, ya decimos que no se trata de la recuperación de una marca, sino de un personaje –que en realidad, recordemos, se llama El Jerezano– coetáneo de otros como el del Tío Pepe de González Byass o el Capa Negra, de Sandeman. Por cierto, por su similitud con el personaje del Tío Pepe en su día estuvo a punto de haber un contencioso, que todo indica que se arreglo de manera extrajudicial entre las dos casas. 

 Ya se ha comentado que no sé conoce quién pudo ser el creador de la criatura, no hay nada de nada, ni siquiera una hipótesis… pero… ¿y de El Jerezano? Tampoco hay nadie con nombres y apellidos, parece más bien un pastiche con elementos de distinta procedencia. “hay quien ve un capataz de bodega, pero ¿con ese sombrero? Además, es muy joven, aparenta veintitantos. Otros ven a un ganadero e incluso hay quien quiere ver algo del Zorro con la S y la R a modo de antifaz”, afirma Requejo. Currito siempre aparece con una S y una R alrededor de los ojos, a las que hay que añadir la H que ciñe el talle del personaje (S, R y H: Sánchez Romate Hermanos, el nombre exacto de la bodega).

En cualquier caso, la puesta al día del personaje ha llevado consigo la introducción de pequeños detalles que no tenía el original a fin de hacerlo más dinámico. Por ahora, al menos en lo que se refiere a su presencia en el etiquetado, lo que es seguro que el color no va a formar parte de la nueva vida de Currito, que va a seguir en negro…

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