Fran Mariscal, el joven dibujante andaluz que podría ser el próximo Frank Miller

El ilustrador jerezano se abre camino en el mundo de los cómics tras años de formación y exposiciones. "Tuve que irme a Barcelona para madurar, aprender y seguir creciendo como artista"

fran_marisca_nick_cave
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Fran Mariscal Mancilla (Jerez, 1995) es un talento precoz, un joven a un lápiz pegado. Pura vocación por el dibujo. Es, hoy día, una de las figuras emergentes de la ilustración nacional, deudor de la Escuela de Arte de Jerez y de la célebre Escola Joso de Barcelona, cantera de innumerables artistas españoles. Sus ilustraciones las aloja en sus perfiles de Instagram y Facebook, en los que acumula cientos de seguidores y le sirven como escaparate al gran público.

Actualmente es un artista multidiscilplinar que para ganarse la vida realiza dibujos por encargo, imparte clases particulares y desempeña trabajos para diversas editoriales y publicaciones. “Vivir de esto es un no parar. Hay que estar en las redes sociales continuamente, acudir a los eventos, hacer contactos, enseñar en el momento oportuno y a la persona adecuada tu trabajo, etc. Es de todo menos fácil, un tira y afloja”. Mariscal ha realizado varias cubiertas para la Editorial Insólita: “Me encargaron hacer las cubiertas para la Saga de la Ciudad de Juan Cuadra. Necesitaban a un autor con claras influencias de Dave Mckean, y un servidor estaba disponible. Teníamos un grupo de whatsapp en el que estábamos Juan, Christian (el editor de Insólita) y yo. Al final sentía que estaba hablando con unos amigos y no con mis jefes. Hace no mucho volví a trabajar con ellos para la cubierta de Varsovia, la nueva obra del escritor Carlos Sisí”, explica a lavozdelsur.es.

No queda ahí la cosa, interviene en el cómic publicado por Norma Editorial Primavera Graphic Sound, con dos ilustraciones. Participó en un Urban Sketch, evento en el que tuvo que estar tres días dibujando durante ocho horas en los conciertos del Primavera Sound. “Una locura. Terminé zombie. Hacía cinco o seis dibujos diarios y solo uno me gustaba. Pero es trabajo, así que tenía que demostrar que era apto. Este año repito experiencia y estoy ansioso. Con la tontería pude retratar a Nick Cave, Slowdive, Arctic Monkeys, Nils Frahm o War on Drugs”.

Uno de los dibujos publicados en la obra Primavera Graphic Sound, de Norma Editorial

Pero quizás su mayor logro ha sido aparecer con un pin up en el recopilatorio Dead Inside, de la editorial americana Dark Horse. Mariscal aspira a dibujar en el olimpo de Marvel, pero sin fanatismos: “Con el tiempo vas madurando y te das cuenta de que aquello que tenías mitificado no es más que un trabajo como otro cualquiera. Marvel es una empresa. Para los consumidores es algo así como el olimpo, pero es un mito. Con los años me he dado cuenta de que me daría lo mismo trabajar dibujando Spiderman, al pato Howard, a Batman, Hellboy o cualquier otro personaje. Lo que me hace feliz es pintar y contar historias interesantes, me da lo mismo triunfar o ser conocido, lo que me llena es poder hacer las cosas a mi manera y que otros lo disfruten”, explica humildemente.

Pero, ¿cómo empieza la afición por el noveno arte? “Ya con cuatro años hacía mis primeros dibujos en una libreta, cómics a base de garabatos sin orden ni concierto. Mi padre era lector de los cómics de Marvel. Recuerdo perfectamente ver un cómic de la Patrulla X junto a unos de Los 4 Fantásticos. Aquellos personajes me llamaron mucho la atención. Me cambió la vida de manera irreversible”, rememora. Al leerlos le picó el gusanillo de dibujar: “dibujaba como un poseso al personaje de La Máscara, de la película de Jim Carrey. Con esos dibujos llamé la atención de mucha gente a mi alrededor, era una pulga con un boli dibujando sin parar. Al ver la aprobación de mis familiares, decidí continuar”.

Entender el cómic

El cómic es un medio especial, emergente, que ha ganado mucho prestigio en los últimos años gracias a la irrupción del concepto de novela gráfica. Para Mariscal, el cómic “no es literatura, no es cine, es una fusión muy bizarra, tiene su propio lenguaje, sus códigos. Es un medio de expresión único, antiguo y que no para de reinventarse y madurar”. Sus influencias pasan por Egon Schielle, Francisco de Goya, Gustav Klimt, Norman Rockwell, Bill Sienkiewicz, Dave Mckean, Mike Mignola o Frank Miller, por citar solo algunos. Y se nota en el carácter oscuro, complejo, barroco y bello de sus composiciones. El ilustrador jerezano no se olvida de quienes han sido sus maestros en el aula: “Los que más me han inspirado posiblemente son Alberto Belmonte, que me instruyó al más puro estilo Pat Morita en Karate Kid, año tras año, desde los siete hasta los diecinueve. También otro jerezano, Domingo Martínez, profesor de la Escuela de Artes, donde cursé Bachillerato. Sus clases de diseño y composición fueron vitales para mi formación. Y más recientemente monstruos como Sagar Fornies o Jaime Martín, de los que he aprendido mucho”, analiza.

El ilustrador Fran Mariscal, en su estudio de Castelldefels

El autor de cómics, ¿aprende leyendo cómics?. Parece una obviedad, pero algunas voces lo discuten. En el caso del dibujante jerezano se cumple. Mariscal destaca como sus obras favoritas el Wolverine/Havok: Meltdown, “lo leí por primera con diez años y me voló la mente”, el Daredevil: Love and War de Frank Miller y Bill Sienkiewicz,con esos dos titanes juntos era imposible que saliera algo mal”, y el Batman: Arkham Asylum, de Grant Morrison y Dave Mckean, “una maravilla visual”.

Un habitual de las tiendas de cómics

Mariscal creció en las tiendas de cómics, donde iba a ampliar su colección: "Recuerdo con añoranza dos tiendas de Jerez. Una se llamaba El Último Hogar, de Fernando Rosillo, un tío genial. Y luego estaba Nostromo, en el centro, cerca de la plaza del Banco, muy escondida. Fue la primera y la última tienda grande del frikismo. Ya sabes, vitrinas con figuras, libros, novedades… Luego llegué a Barcelona y flipé con las tiendas Norma y Gigamesh, que parecen un Fnac" recuerda, y añade "pero al final me parece todo demasiado prefabricado. A mí me gusta hablar con el tendero. Y el mejor en eso era Jose y su tienda StudioComics en Sant Antoni".

Pero Mariscal no solo necesita leer para inspirarse, también demanda para dibujar “silencio absoluto. Para mí lo más difícil es planificar una página o una ilustración. Una vez lo tengo listo para entintar y colorear, entonces me pongo música. Pero admito que la música me desconcentra bastante, por lo que suelo poner de fondo documentales. Soy fan absoluto de Crímenes Imperfectos”, explica.

Mariscal tuvo que emigrar a Castelldefels, donde reside actualmente, previo paso por Barcelona, en busca de su crecimiento como artista y oportunidades de futuro. “Yo soy de Jeré, Jeré", enfatiza, "Es mi ciudad natal, y me encanta. Por desgracia, Jerez se me quedó pequeña. Hice todo lo que pude cuando vivía allí. Aprendí millones de cosas con Belmonte, estudié bachillerato artístico, expuse en muchos lugares y junto a auténticos fenómenos. Pero debía seguir mi formación, tanto académica como personal. Debía madurar. Barcelona me aportó eso”, explica. ¿Y cómo lleva su familia que su vocación lo haya alejado de Jerez? “Lo normal es que la familia no vea con buenos ojos todo esto. Yo en cambio tengo una familia que siempre me han apoyado en toda esta locura. Son unos apasionados del arte. Me han facilitado muchas cosas, pero tampoco ha resultado sencillo”, cuenta, añadiendo: “Tener padres apasionados hace que ejerzan mucha presión en ocasiones. No puedo culparlos, sólo puedo agradecer el esfuerzo que les supuso mandarme aquí, pagarme unos estudios de calidad fuera de mi ciudad y quererme incondicionalmente haga lo que haga. Me siento un afortunado”, concluye.

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