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Muere Pepe Habichuela, leyenda de la guitarra flamenca

El maestro granadino, referente absoluto del toque y miembro de una de las grandes sagas flamencas, fallece este 4 de agosto de 2026 dejando un legado imprescindible para la historia del flamenco

  • Pepe Habichuela durante su participación en el Flamenco On Fire 2024 -

El guitarrista Pepe Habichuela, uno de los nombres imprescindibles de la historia del flamenco, ha fallecido este 4 de agosto de 2026, poniendo fin a una trayectoria artística que durante más de seis décadas contribuyó a definir la evolución de la guitarra flamenca. Nacido en Granada en octubre de 1944, José Antonio Carmona Carmona deja tras de sí una obra profundamente ligada a la tradición, pero también abierta al diálogo con otras culturas y sonoridades.

Su desaparición supone la pérdida de uno de los grandes referentes del toque contemporáneo, un artista que supo mantener intacta la esencia heredada de su familia mientras abría nuevos caminos creativos junto a algunas de las figuras más influyentes del flamenco y de la música internacional.

Desde sus primeros pasos, Pepe Habichuela representó la continuidad de una estirpe fundamental para comprender la historia del arte jondo. Pertenecía a la legendaria dinastía Habichuela, iniciada por su abuelo, conocido como Habichuela El Viejo, de quien heredó el sobrenombre artístico, y continuada por su padre, José Carmona, así como por sus hermanos Juan, Carlos y Luis. 

Aquella herencia familiar no solo marcó su identidad artística, sino que terminó convirtiéndose en uno de los grandes pilares del flamenco contemporáneo. La saga continuó con una nueva generación encabezada por su hijo Josemi Carmona integrante de Ketama junto a sus primos Juan José Carmona Amaya El Camborio y Antonio Carmona, hijos de su hermano Juan Habichuela. 

De Granada a Madrid: el nacimiento de un maestro

Los primeros pasos artísticos de Pepe Habichuela transcurrieron en Granada, ciudad donde comenzó a forjar un estilo propio que pronto llamaría la atención dentro del mundo flamenco. Sin embargo, sería su traslado a Madrid en 1964 el que marcaría un punto de inflexión definitivo en su carrera.

En la capital desarrolló buena parte de su trayectoria profesional actuando en diversos tablaos flamencos, espacios fundamentales para la difusión del género durante la segunda mitad del siglo XX. Allí compartió cartel con figuras de la dimensión de Juanito Valderrama, Camarón de la Isla y Enrique Morente, convirtiéndose en uno de los guitarristas de referencia para el acompañamiento al cante. 

Su relación artística con Enrique Morente resultó especialmente significativa. Ambos grabaron el álbum Homenaje a Don Antonio Chacón, publicado originalmente por Hispavox y posteriormente reeditado, un trabajo con el que obtuvo el Premio Nacional de Discografía en 1975 y que continúa siendo una referencia imprescindible dentro de la discografía flamenca. 

Un guitarrista capaz de dialogar con el mundo

A lo largo de su carrera, Pepe Habichuela demostró que la fidelidad a la tradición no estaba reñida con la búsqueda constante de nuevos lenguajes musicales. Esa inquietud artística le permitió colaborar con músicos de muy distintos ámbitos, ampliando los horizontes del flamenco sin perder nunca su identidad.

Su discografía refleja esa evolución. Desde A Mandeli, considerado uno de sus trabajos más personales, hasta Habichuela en rama, pasando por proyectos como Yerbagüena, realizado junto a The Bollywood Strings, o Hands, grabado con el prestigioso contrabajista Dave Holland, el guitarrista granadino fue construyendo un repertorio que evidenciaba una permanente voluntad de experimentación desde el respeto absoluto al lenguaje flamenco

Lejos de limitar su actividad a los escenarios tradicionales, también mantuvo una estrecha relación con el festival Flamenco On Fire, al que acudió de forma habitual desde 2014. En 2020 volvió a actuar desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona acompañado por Kiki Morente, reafirmando su vínculo con una de las grandes citas internacionales dedicadas al flamenco.

  • De derecha a izquierda, Gerardo Núñez, Rafael Riqueni, Antonio Canales, Pepe Habichuela, Manolo Franco, José Antonio Rodríguez y Montse Cortés en el festival Flamenco On Fire 2025
  • -

Una trayectoria reconocida dentro y fuera del flamenco

La dimensión artística de Pepe Habichuela fue reconocida con numerosos galardones a lo largo de su carrera, reflejo de una trayectoria marcada por la excelencia interpretativa y por su decisiva contribución a la difusión del flamenco. Entre ellos figura el Premio Nacional de Música, concedido en 2001 en la modalidad de Interpretación por el Ministerio de Cultura, un reconocimiento que puso en valor el conjunto de su carrera y su aportación al patrimonio musical español.

A ese reconocimiento se sumaron otras distinciones que consolidaron su prestigio dentro del panorama cultural. En 2007 recibió el Premio Nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez, mientras que en 2016 fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, una de las máximas condecoraciones culturales que conceden en España. Estos reconocimientos certificaban el lugar que ocupaba su guitarra en la historia del flamenco contemporáneo.

El legado de una saga imprescindible

Más allá de los premios, la figura de Pepe Habichuela queda inseparablemente unida a la continuidad de una de las familias más influyentes del flamenco. Su apellido es sinónimo de una forma de entender el toque transmitida de generación en generación, desde Habichuela el Viejo hasta los músicos que han continuado esa tradición familiar.

Su forma de tocar se caracterizó por una profunda fidelidad al lenguaje flamenco, un conocimiento exhaustivo del acompañamiento al cante y una permanente inquietud por explorar nuevos caminos musicales. Esa combinación convirtió su guitarra en una referencia para varias generaciones de intérpretes y aficionados.

A lo largo de su carrera compartió escenario y estudio con algunas de las figuras más relevantes del flamenco, dejando una huella imborrable tanto en el acompañamiento como en su faceta de concertista. Su obra discográfica constituye hoy un recorrido por la evolución del toque durante las últimas décadas, manteniendo siempre un equilibrio entre la tradición heredada y la apertura a nuevos lenguajes musicales.

La despedida de un referente universal

Con la muerte de Pepe Habichuela, el flamenco pierde a uno de sus grandes maestros y a un músico cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada a algunos de los momentos más importantes de este arte durante la segunda mitad del siglo XX y el inicio del XXI.

Su guitarra acompañó a voces fundamentales, dialogó con músicos de distintas culturas y llevó el nombre del flamenco a escenarios nacionales e internacionales sin renunciar nunca a sus raíces granadinas. Su legado permanece en sus grabaciones, en la influencia ejercida sobre generaciones de guitarristas y en la continuidad de una saga familiar que forma parte de la historia del flamenco.

El fallecimiento del maestro cierra una de las trayectorias más sobresalientes de la guitarra flamenca contemporánea. Su nombre queda unido para siempre a una manera de entender el toque desde el respeto a la tradición, la búsqueda constante de nuevos horizontes musicales y una dedicación absoluta a un arte que contribuyó decisivamente a engrandecer.

El guitarrista Pepe Habichuela, uno de los nombres imprescindibles de la historia del flamenco, ha fallecido este 4 de agosto de 2026, poniendo fin a una trayectoria artística que durante más de seis décadas contribuyó a definir la evolución de la guitarra flamenca. Nacido en Granada en octubre de 1944, José Antonio Carmona Carmona deja tras de sí una obra profundamente ligada a la tradición, pero también abierta al diálogo con otras culturas y sonoridades.

Su desaparición supone la pérdida de uno de los grandes referentes del toque contemporáneo, un artista que supo mantener intacta la esencia heredada de su familia mientras abría nuevos caminos creativos junto a algunas de las figuras más influyentes del flamenco y de la música internacional.

Desde sus primeros pasos, Pepe Habichuela representó la continuidad de una estirpe fundamental para comprender la historia del arte jondo. Pertenecía a la legendaria dinastía Habichuela, iniciada por su abuelo, conocido como Habichuela El Viejo, de quien heredó el sobrenombre artístico, y continuada por su padre, José Carmona, así como por sus hermanos Juan, Carlos y Luis. 

Aquella herencia familiar no solo marcó su identidad artística, sino que terminó convirtiéndose en uno de los grandes pilares del flamenco contemporáneo. La saga continuó con una nueva generación encabezada por su hijo Josemi Carmona integrante de Ketama junto a sus primos Juan José Carmona Amaya El Camborio y Antonio Carmona, hijos de su hermano Juan Habichuela. 

De Granada a Madrid: el nacimiento de un maestro

Los primeros pasos artísticos de Pepe Habichuela transcurrieron en Granada, ciudad donde comenzó a forjar un estilo propio que pronto llamaría la atención dentro del mundo flamenco. Sin embargo, sería su traslado a Madrid en 1964 el que marcaría un punto de inflexión definitivo en su carrera.

En la capital desarrolló buena parte de su trayectoria profesional actuando en diversos tablaos flamencos, espacios fundamentales para la difusión del género durante la segunda mitad del siglo XX. Allí compartió cartel con figuras de la dimensión de Juanito Valderrama, Camarón de la Isla y Enrique Morente, convirtiéndose en uno de los guitarristas de referencia para el acompañamiento al cante. 

Su relación artística con Enrique Morente resultó especialmente significativa. Ambos grabaron el álbum Homenaje a Don Antonio Chacón, publicado originalmente por Hispavox y posteriormente reeditado, un trabajo con el que obtuvo el Premio Nacional de Discografía en 1975 y que continúa siendo una referencia imprescindible dentro de la discografía flamenca. 

Un guitarrista capaz de dialogar con el mundo

A lo largo de su carrera, Pepe Habichuela demostró que la fidelidad a la tradición no estaba reñida con la búsqueda constante de nuevos lenguajes musicales. Esa inquietud artística le permitió colaborar con músicos de muy distintos ámbitos, ampliando los horizontes del flamenco sin perder nunca su identidad.

Su discografía refleja esa evolución. Desde A Mandeli, considerado uno de sus trabajos más personales, hasta Habichuela en rama, pasando por proyectos como Yerbagüena, realizado junto a The Bollywood Strings, o Hands, grabado con el prestigioso contrabajista Dave Holland, el guitarrista granadino fue construyendo un repertorio que evidenciaba una permanente voluntad de experimentación desde el respeto absoluto al lenguaje flamenco

Lejos de limitar su actividad a los escenarios tradicionales, también mantuvo una estrecha relación con el festival Flamenco On Fire, al que acudió de forma habitual desde 2014. En 2020 volvió a actuar desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona acompañado por Kiki Morente, reafirmando su vínculo con una de las grandes citas internacionales dedicadas al flamenco.

  • De derecha a izquierda, Gerardo Núñez, Rafael Riqueni, Antonio Canales, Pepe Habichuela, Manolo Franco, José Antonio Rodríguez y Montse Cortés en el festival Flamenco On Fire 2025
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Una trayectoria reconocida dentro y fuera del flamenco

La dimensión artística de Pepe Habichuela fue reconocida con numerosos galardones a lo largo de su carrera, reflejo de una trayectoria marcada por la excelencia interpretativa y por su decisiva contribución a la difusión del flamenco. Entre ellos figura el Premio Nacional de Música, concedido en 2001 en la modalidad de Interpretación por el Ministerio de Cultura, un reconocimiento que puso en valor el conjunto de su carrera y su aportación al patrimonio musical español.

A ese reconocimiento se sumaron otras distinciones que consolidaron su prestigio dentro del panorama cultural. En 2007 recibió el Premio Nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez, mientras que en 2016 fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, una de las máximas condecoraciones culturales que conceden en España. Estos reconocimientos certificaban el lugar que ocupaba su guitarra en la historia del flamenco contemporáneo.

El legado de una saga imprescindible

Más allá de los premios, la figura de Pepe Habichuela queda inseparablemente unida a la continuidad de una de las familias más influyentes del flamenco. Su apellido es sinónimo de una forma de entender el toque transmitida de generación en generación, desde Habichuela el Viejo hasta los músicos que han continuado esa tradición familiar.

Su forma de tocar se caracterizó por una profunda fidelidad al lenguaje flamenco, un conocimiento exhaustivo del acompañamiento al cante y una permanente inquietud por explorar nuevos caminos musicales. Esa combinación convirtió su guitarra en una referencia para varias generaciones de intérpretes y aficionados.

A lo largo de su carrera compartió escenario y estudio con algunas de las figuras más relevantes del flamenco, dejando una huella imborrable tanto en el acompañamiento como en su faceta de concertista. Su obra discográfica constituye hoy un recorrido por la evolución del toque durante las últimas décadas, manteniendo siempre un equilibrio entre la tradición heredada y la apertura a nuevos lenguajes musicales.

La despedida de un referente universal

Con la muerte de Pepe Habichuela, el flamenco pierde a uno de sus grandes maestros y a un músico cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada a algunos de los momentos más importantes de este arte durante la segunda mitad del siglo XX y el inicio del XXI.

Su guitarra acompañó a voces fundamentales, dialogó con músicos de distintas culturas y llevó el nombre del flamenco a escenarios nacionales e internacionales sin renunciar nunca a sus raíces granadinas. Su legado permanece en sus grabaciones, en la influencia ejercida sobre generaciones de guitarristas y en la continuidad de una saga familiar que forma parte de la historia del flamenco.

El fallecimiento del maestro cierra una de las trayectorias más sobresalientes de la guitarra flamenca contemporánea. Su nombre queda unido para siempre a una manera de entender el toque desde el respeto a la tradición, la búsqueda constante de nuevos horizontes musicales y una dedicación absoluta a un arte que contribuyó decisivamente a engrandecer.

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