La bióloga Marta Shahbazi Alonso, de 41 años, figura entre las personas desaparecidas tras la colisión ferroviaria del miércoles en Urda (Toledo), según ha confirmado su hermano, el físico Carlos Shahbazi, a El País. Viajaba a Huelva para recoger el premio a la excelencia científica de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.
La investigadora tenía asiento en el vagón de cabeza del AVE Madrid-Sevilla que chocó contra un Iryo detenido en la misma vía. En ese vagón viajaba también Tamara González Costa, desaparecida según el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, que acudía al mismo congreso en El Rompido.
Una familia pendiente de noticias
"No sabemos nada de ella. Las probabilidades son muy bajas, pero nos agarramos a la última esperanza", ha explicado Carlos Shahbazi.
Según su relato, la familia no ha recibido noticias de las autoridades desde el accidente. Sus padres denunciaron la desaparición y entregaron muestras de ADN por si resultaban necesarias.
Su hermano la describe como una persona cariñosa, feliz y trabajadora. En un comunicado también ha acusado al Gobierno y a las instituciones públicas de incompetencia y corrupción por lo sucedido.
De León a investigar los primeros días del desarrollo humano
Nacida en León, hija de una profesora de primaria de Carrizo de la Ribera y de un padre iraní, Shahbazi obtuvo el mejor expediente de su promoción en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid.
En 2014 se trasladó a Cambridge. Allí encabezó un proyecto que consiguió cultivar embriones humanos fuera del útero durante 13 días, el doble del récord anterior.
Desde 2020 dirige un grupo propio en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge. Su equipo estudia cómo las células embrionarias deciden su destino y se centra en la implantación en el útero, una etapa en la que fracasan aproximadamente el 30% de los embarazos humanos.
Madre de una niña de siete años y un niño de tres, ha defendido el derecho a ser "madre a tiempo completo y científica a tiempo completo". Trabaja con embriones sobrantes de clínicas de fertilidad donados a la ciencia. En una entrevista de 2019 explicó su tamaño: "Son realmente muy pequeños, como un grano de arena".
La bióloga Marta Shahbazi Alonso, de 41 años, figura entre las personas desaparecidas tras la colisión ferroviaria del miércoles en Urda (Toledo), según ha confirmado su hermano, el físico Carlos Shahbazi, a El País. Viajaba a Huelva para recoger el premio a la excelencia científica de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.
La investigadora tenía asiento en el vagón de cabeza del AVE Madrid-Sevilla que chocó contra un Iryo detenido en la misma vía. En ese vagón viajaba también Tamara González Costa, desaparecida según el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, que acudía al mismo congreso en El Rompido.
Una familia pendiente de noticias
"No sabemos nada de ella. Las probabilidades son muy bajas, pero nos agarramos a la última esperanza", ha explicado Carlos Shahbazi.
Según su relato, la familia no ha recibido noticias de las autoridades desde el accidente. Sus padres denunciaron la desaparición y entregaron muestras de ADN por si resultaban necesarias.
Su hermano la describe como una persona cariñosa, feliz y trabajadora. En un comunicado también ha acusado al Gobierno y a las instituciones públicas de incompetencia y corrupción por lo sucedido.
De León a investigar los primeros días del desarrollo humano
Nacida en León, hija de una profesora de primaria de Carrizo de la Ribera y de un padre iraní, Shahbazi obtuvo el mejor expediente de su promoción en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid.
En 2014 se trasladó a Cambridge. Allí encabezó un proyecto que consiguió cultivar embriones humanos fuera del útero durante 13 días, el doble del récord anterior.
Desde 2020 dirige un grupo propio en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge. Su equipo estudia cómo las células embrionarias deciden su destino y se centra en la implantación en el útero, una etapa en la que fracasan aproximadamente el 30% de los embarazos humanos.
Madre de una niña de siete años y un niño de tres, ha defendido el derecho a ser "madre a tiempo completo y científica a tiempo completo". Trabaja con embriones sobrantes de clínicas de fertilidad donados a la ciencia. En una entrevista de 2019 explicó su tamaño: "Son realmente muy pequeños, como un grano de arena".
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