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Ropa interior con ratas disecadas: la polémica colección de una diseñadora que vende cada pieza por más de 100 euros

Rat Oddity Gizzard, conocida por su estética gótica y alternativa, ha desatado una oleada de críticas en redes tras publicar imágenes de su línea 'LigeRAT', lencería confeccionada con ejemplares disecados cosidos en las prendas

  • La ropa interior con ratas cosidas que se ha hecho viral por lo polémico en redes sociales.

117 euros, ese es el precio de unas bragas que no se pueden lavar, que no están pensadas para el uso diario y que llevan cosida encima una rata disecada. La diseñadora australiana Rat Oddity Gizzard las ha puesto a la venta y el mundo no ha tardado en reaccionar.

Las imágenes llegaron a Instagram antes de que nadie supiera muy bien cómo procesarlas. La colección se llama LigeRAT, un juego de palabras en inglés entre lencería y rata, y muestra a la propia diseñadora posando con las prendas. Los comentarios se dispararon: críticas por la higiene, por la ética, por todo.

Gizzard lleva años trabajando con animales disecados en sus diseños de estética gótica y alternativa. Pero esta línea de lencería ha sido la que ha cruzado la frontera de lo viral a nivel internacional.

El origen de la idea

La diseñadora ha explicado que la inspiración no fue propia. "Nació de un hilo viral en Reddit sobre un tanga con una rata. Investigué un poco y descubrí que formaba parte de un proyecto de arte llamado TransRatFashion creado por Kristofer Paetau y Ondrej Brody. Decidí crear mi propia versión a mi estilo y venderlos", ha contado en su perfil.

Los animales proceden de una granja de la Sunshine Coast australiana, que los suministra congelados como alimento para otros animales. La diseñadora asegura que el proceso se realiza "con humanidad y respeto, siguiendo estándares de bioseguridad y éticos" y que la granja cuenta con el respaldo de zoológicos y propietarios de animales.

Lo que hay que saber antes de comprarlas

Quien se anime a hacerse con una pieza puede pedirla desde cualquier parte del mundo a través de la web de la diseñadora. Pero hay condiciones: no admiten lavado, porque el agua deteriora tanto la piel como el interior de la cabeza del animal, y se recomienda llevar ropa interior adicional debajo.

"Por razones obvias no están pensadas para el día a día", ha aclarado la propia Gizzard, aunque sí les atribuye una función concreta: provocar a quien las vea.

117 euros, ese es el precio de unas bragas que no se pueden lavar, que no están pensadas para el uso diario y que llevan cosida encima una rata disecada. La diseñadora australiana Rat Oddity Gizzard las ha puesto a la venta y el mundo no ha tardado en reaccionar.

Las imágenes llegaron a Instagram antes de que nadie supiera muy bien cómo procesarlas. La colección se llama LigeRAT, un juego de palabras en inglés entre lencería y rata, y muestra a la propia diseñadora posando con las prendas. Los comentarios se dispararon: críticas por la higiene, por la ética, por todo.

Gizzard lleva años trabajando con animales disecados en sus diseños de estética gótica y alternativa. Pero esta línea de lencería ha sido la que ha cruzado la frontera de lo viral a nivel internacional.

El origen de la idea

La diseñadora ha explicado que la inspiración no fue propia. "Nació de un hilo viral en Reddit sobre un tanga con una rata. Investigué un poco y descubrí que formaba parte de un proyecto de arte llamado TransRatFashion creado por Kristofer Paetau y Ondrej Brody. Decidí crear mi propia versión a mi estilo y venderlos", ha contado en su perfil.

Los animales proceden de una granja de la Sunshine Coast australiana, que los suministra congelados como alimento para otros animales. La diseñadora asegura que el proceso se realiza "con humanidad y respeto, siguiendo estándares de bioseguridad y éticos" y que la granja cuenta con el respaldo de zoológicos y propietarios de animales.

Lo que hay que saber antes de comprarlas

Quien se anime a hacerse con una pieza puede pedirla desde cualquier parte del mundo a través de la web de la diseñadora. Pero hay condiciones: no admiten lavado, porque el agua deteriora tanto la piel como el interior de la cabeza del animal, y se recomienda llevar ropa interior adicional debajo.

"Por razones obvias no están pensadas para el día a día", ha aclarado la propia Gizzard, aunque sí les atribuye una función concreta: provocar a quien las vea.

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