Desde el trágico accidente ferroviario del pasado domingo en Adamuz que ha dejado 45 víctimas, las incidencias en la red de trenes española no cesan. Al fatídico descarrilamiento del tren Iryo que sufrió el impacto de un Alvia y tierras cordobesas se sumó el accidente de un Rodalies en Gelida (Barcelona), donde perdió la vida el maquinista, y el ocurrido en Cartagena, donde un tren de Cercanías chocó con un vehículo-cesta grúa.
Esta tarde de jueves, otro tren de Cercanías ha impactado contra un desprendimiento de piedras al salir del túnel de Padrún cuando iba en dirección a Olloniego. Una de las paredes del referido túnel es la que se vino abajo. Afortunadamente, no ha habido que lamentar daños personales y los únicos daños han sido los registrados en la carrocería del tren modelo Civia.
El maquinista minimizó los daños
El maquinista minimizó la colisión tras reducir la velocidad de un tren que iba a 60 kilómetros por hora y activar el freno. Tras detener la máquina, comprobó que no había heridos entre los pasajeros y siguió la marcha hacia Oviedo, donde otra unidad ha remplazado al tren dañado y los pasajeros han sido transbordados para continuar el trayecto con normalidad tras un enorme susto, y más estando todavía tan presente la tragedia del domingo.
Como consecuencia del incidente, Adif ha interrumpido tráfico ferroviario en el tramo entre Ablaña y Olloniego. Renfe ha activado un plan de transporte alternativo por carretera para una incidencia que ha afectado solo a los trenes de Cercanías y mercancías, no viéndose afectados los servicios de larga distancia.
Este incidente, sumado a todos los acumulados estos días, han aumentado el malestar del gremio de maquinistas, que mantiene convocada una huelga en el transporte por tren los días 9, 10 y 11 de febrero.





