Mujeres “difíciles de ver” en la construcción: “Mis vecinas me decían que era una machorra”

Vanesa, Rosa, Yolanda y Vanessa, de la iniciativa Ella Reforma, reivindican, desde un piso en obras de Cádiz, el papel de la mujer en este sector donde a veces es infravalorada y sufre situaciones machistas

Rosa, Vanessa, Vanesa y Yolanda, mujeres vinculadas al sector de la construcción que luchan por visibilizar a las trabajadoras.
Rosa, Vanessa, Vanesa y Yolanda, mujeres vinculadas al sector de la construcción que luchan por visibilizar a las trabajadoras. GERMÁN MESA

El fresco de la mañana se nota a más de 30 metros de altura. En la planta 11 de un edificio de la avenida José León de Carranza, en Cádiz, una mujer da perlita a una pared. La peona desliza el rodillo de arriba abajo en el interior de un piso particular que está en plena reforma. Rosa García, de 31 años, topógrafa, jefa de obra y soldadora, sigue aprendiendo los gajes de un oficio que siempre ha estado liderado por hombres.

“Es difícil ver a mujeres en la obra, sobre todo se encuentran en las oficinas. Hasta ahora no me había encontrado con ninguna”, comenta Vanesa Otero, arquitecta en UVE-O Estudio de arquitectura e ingeniería en Chiclana. La gaditana de 40 años, que terminó la carrera cuando comenzó la crisis de la construcción, lleva más de una década diseñando edificios y supervisando las obras. Esas en las que apenas se distinguen yeseras, albañiles, encofradoras, carpinteras o fontaneras.

Rosa dando perlita a la pared del piso de Cádiz.
Rosa dando perlita a la pared del piso de Cádiz.  GERMÁN MESA

Mientras la amante del dibujo técnico comparte su experiencia con lavozdelsur.es, al otro lado de la habitación, Rosa continúa con su tarea. La gaditana completó grados superiores de la rama de la construcción en el ACG Centro Bahía. “Iba a estudiar jardín de infancia, pero estaba muy demandado y me quedé fuera”, comenta la obrera que decidió probar y acabó gustándole un universo donde la mujer brilla por su ausencia. Según cuenta, “nunca he tenido compañeras siempre he sido yo la única en los sitios donde he estudiado y trabajado”.

“Es difícil ver a mujeres en la obra”

Rosa intenta hacerse un hueco en el mercado laboral. Todo un desafío cuando se encuentra con “muchísimas dificultades” por el hecho de ser mujer. “He tenido muy mala experiencia en el sector porque, todavía, en el siglo en el que estamos, sigue existiendo muchísimo machismo. Las grandes empresas no te dan la oportunidad de darte a conocer”, lamenta la aprendiz. Entre guantes y cubos, transmite la rabia que siente al no ser valorada como una más.

La peona continúa su formación en una reforma en Cádiz.
La peona continúa su formación en una reforma en Cádiz.  GERMÁN MESA

Los comentarios desafortunados y las miradas están a la orden del día. Sufren situaciones de rechazo o discriminación que atormenta a aquellas que se lanzan y apuestan por este tipo de trabajo. “Cuando digo que voy a alicatar el cuarto de baño de mi prima, todo el mundo me mira como si estuviera de broma. ¿Pero, lo vas a hacer tú?”, señala Yolanda Enrique, jerezana de 52 años enamorada de todo lo relacionado con trabajos manuales de albañilería o pintura.

“Todavía sigue existiendo mucho machismo en el sector”

Con ilusión, esta auxiliar de enfermería que suele trabajar en geriátricos, -nada que ver con la construcción- va a comenzar un curso especializado para aprender técnicas. “Me encanta”, dice Yolanda con una sonrisa. Su pasión por esta rama nació gracias a su padre, al que ayudaba desde pequeña en el oficio. “Era albañil, he hecho muchas obras con él en la casa de vecinos donde vivíamos, en el centro de Jerez”, comenta la sanitaria que ha crecido entre cemento y ladrillos.

Yolanda está a punto de comenzar su formación.
Yolanda está a punto de comenzar su formación. GERMÁN MESA

La jerezana no dudaba en echar una mano a su padre cuando había que bajar escombros o repellar y, poco a poco, fue aprendiendo los entresijos. Pero la escena no parecía contar con la aceptación de los demás. “Cuando las vecinas que pasaban me veían con mi padre me decían que era una machorra. No, mi padre necesitaba ayuda y yo se la ofrecía”, explica Yolanda que hoy en día está reformando su casa ella sola gracias a los trucos de su progenitor.

Ella sí se ve en la construcción. Pero no todas tienen ese afán. “Creo que es porque no hay referentes y no se hacen a la idea de que puedan trabajar aquí”, añade Vanesa Otero durante la conversación. Desde su experiencia, tampoco está normalizado entre las empresas. “Fui a una tienda de construcción con mi pareja y el dependiente se dirigió a él en vez de a mí cuando le pregunté”, recuerda la diseñadora de casas pasivas -viviendas de consumo energético casi nulo, “la tendencia ahora mismo”.

La arquitecta Vanesa se dedica a diseñar edificios y supervisar las obras.
La arquitecta Vanesa diseña edificios y supervisa los trabajos de obras.  GERMÁN MESA

En este sentido, Rosa ha tenido que lidiar con circunstancias carentes de igualdad. En una empresa en la que trabajó de prácticas, “no había un cuarto de baño habilitado para las mujeres y me tenía que cambiar con los hombres”. Además, a los trabajadores “no les hace gracia” estar rodeados de trabajadoras en este sector. “Me han mirado mal por el hecho de ser mujer”, reconoce la peona a la que, en un trabajo anterior se negaron a que ella soldara. “Un compañero me vio soldar y me dijo que lo hacía mejor que otros que llevaban 20 años. Fue a preguntarle al jefe para ver si podía dedicarme a ello y le dijo que no. A la semana siguiente entró otro compañero y si le dejó”, relata con indignación.

“Me han mirado mal por el hecho de ser mujer”

“Ellos creen que por ser mujer lo voy a hacer peor y eso no tiene nada que ver con el sexo”. La voz de Rosa retumba en la sala donde Vanesa y Yolanda se unen para lanzar un mensaje de reivindicación. Todas ellas forman parte del proyecto Ella Reforma que busca darles una vuelta a los últimos datos de la EPA. Según estos, en el cuarto trimestre del año 2019, había 10.990 mujeres trabajando en la construcción en Andalucía y solo el 5,5 % de los profesionales ocupados en el sector en la comunidad autónoma son mujeres.

Rosa continúa sus tareas en un piso de la planta 11.
Rosa continúa sus tareas en un piso de la planta 11.  GERMÁN MESA

Al frente de esta iniciativa que nació en la provincia en 2020, en plena pandemia, está Vanessa García, pedagoga dedicada a temas de orientación laboral. A la valenciana le llamaba la atención que las mujeres no se decantaran por estos oficios pese a la alta tasa de paro. “En construcción cuesta hoy en día encontrar profesionales y a jóvenes con vocación que se quieran formar”, apunta la impulsora que planteó sacar adelante esta asociación para ofrecer a las interesadas recursos e información.

“Primero hay que concienciar, creo que ellas no se visibilizan todavía trabajando en la construcción”, dice Vanessa, que habla del sector como “una oportunidad laboral” más a considerar. Está convencida de que “ellas tienen todas las capacidades para poder realizarlo de la misma manera que los hombres”.

Vanessa, creadora de Ella Reforma, durante la entrevista.
Vanessa, creadora de Ella Reforma, durante la entrevista.  GERMÁN MESA
Rosa y Vanessa, del proyecto Ella Reforma.
Rosa y Vanessa, del proyecto Ella Reforma.  GERMÁN MESA

A su vez, el proyecto Ella Reforma busca colaborar con centros de formación y poner en contacto a las trabajadoras con empresas donde puedan aprender haciendo prácticas. “Es una manera de que la sociedad, las empresas y ellas se conciencien de verlas trabajando, que sea algo habitual y esté más normalizado”, añade la pedagoga a la que le encantaría que le diesen la oportunidad de dar a conocer la iniciativa en las escuelas.

Rosa, Yolanda y Vanesa ponen en valor la labor de Ella Reforma para romper con los clichés y luchar por la igualdad. “Ya va siendo el momento de dejar de tener en cuenta los estereotipos de género que hay en el empleo. Es una cuestión educativa, desde la familia y el colegio, los referentes son muy importantes”. Desde las alturas, las mujeres dejan claro que pueden y quieren hacerse oír.

Sobre el autor:

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Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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